Siete de cada diez costarricenses no utilizan un presupuesto formal para controlar sus gastos, revela encuesta

En Costa Rica, el 69% de las personas no utiliza un presupuesto formal ni herramientas financieras para controlar sus gastos, según reveló una encuesta patrocinada por la Oficina del Consumidor Financiero (OCF), que evidencia importantes diferencias en la manera en que los hogares administran su dinero, especialmente según la edad, el nivel educativo y la situación económica.
El estudio, denominado “El ecosistema financiero del hogar costarricense”, se realizó entre junio y julio de 2026, mediante 1,200 entrevistas telefónicas a personas adultas residentes en Costa Rica, y analizó los hábitos de ahorro, la administración del presupuesto familiar y las dificultades económicas que enfrentan los hogares.
Los resultados muestran que únicamente el 31% de los encuestados utiliza presupuestos o herramientas financieras para organizar sus gastos. En contraste, el 44% lleva un control informal, mientras que el 25% reconoce que no utiliza ningún método para administrar sus recursos.
Los hallazgos fueron divulgados en el marco del Día Mundial del Ahorro, que se conmemora cada 31 de octubre, una fecha que busca promover prácticas responsables en el manejo del dinero.
Jóvenes son quienes menos controlan sus gastos
Una de las principales conclusiones de la investigación está relacionada con las diferencias entre generaciones.
Entre las personas de 18 a 34 años, el 36% asegura que no utiliza ningún mecanismo para controlar sus gastos, mientras que otro 46% realiza ese seguimiento de manera informal.
Esto significa que el 82% de los adultos jóvenes no emplea un presupuesto formal ni herramientas financieras para organizar sus ingresos y egresos.
La situación cambia conforme aumenta la edad. Entre las personas de 35 a 54 años, la proporción de quienes no utilizan ningún método disminuye al 23%, mientras que entre quienes tienen 55 y 70 años se reduce al 15%.
También existen diferencias importantes en el uso de presupuestos. Apenas el 18% de los jóvenes recurre a estas herramientas, frente al 36% de las personas entre 35 y 54 años, porcentaje similar al registrado entre los adultos de mayor edad.

Educación e ingresos influyen en la organización financiera
El nivel educativo también aparece como un factor relacionado con la manera en que las personas administran sus recursos.
Según la OCF, el 44% de los encuestados con estudios universitarios utiliza presupuestos o herramientas financieras, mientras que entre quienes tienen secundaria incompleta o un nivel educativo inferior, la proporción disminuye al 24%.
La investigación también identificó diferencias según la capacidad económica de las familias.
Entre las personas cuyos ingresos superan sus gastos básicos y que, por lo tanto, tienen posibilidades de ahorrar, el 40% utiliza herramientas para organizar sus finanzas.
En cambio, entre quienes apenas consiguen cubrir sus necesidades o no cuentan con dinero suficiente para hacerlo, solamente el 25% emplea estos mecanismos.
Para la organización, estos resultados muestran que mejorar la educación financiera es importante, pero también deben considerarse las condiciones económicas que enfrentan las familias.

Controlar los gastos no requiere aplicaciones ni herramientas complejas
Danilo Montero, director general de la Oficina del Consumidor Financiero, destacó que la organización del dinero debe considerarse una parte esencial de los hábitos de ahorro.
“Para hablar de ahorro también hay que hablar de organización financiera. Tener claridad sobre cuánto ingresa, cuáles son los compromisos del hogar, en qué fechas y en qué se utiliza el dinero restante, permite tomar decisiones con mayor información”, explicó.
El especialista señaló que cada familia puede adoptar el mecanismo que mejor se ajuste a sus posibilidades, siempre que permita revisar periódicamente los ingresos y gastos.
De acuerdo con la OCF, no es necesario utilizar aplicaciones especializadas para llevar un control financiero.
Un cuaderno, una libreta o una hoja de cálculo pueden resultar suficientes para registrar los movimientos económicos y conocer cómo se distribuye el dinero cada mes.
La institución recomienda comenzar por identificar los gastos fijos, como vivienda, alimentación y servicios básicos, y posteriormente revisar los gastos variables, que pueden cambiar de un mes a otro.
También considera importante dar seguimiento a los movimientos bancarios y, cuando las condiciones económicas lo permitan, reservar una cantidad para el ahorro.
Sin embargo, la organización advirtió que tener un presupuesto no garantiza que una familia pueda ahorrar, especialmente cuando sus ingresos son insuficientes para cubrir sus necesidades.
Por esta razón, la OCF sostiene que no existe un porcentaje de ahorro ideal para todos los hogares, ya que las posibilidades económicas son diferentes.
El estudio concluye que, más allá de la cantidad de dinero que una persona consiga reservar, resulta fundamental desarrollar hábitos de organización financiera y compartirlos entre los integrantes del hogar, para tomar decisiones económicas con mayor información.






























