❌

Reading view

Los partidos palestinos de Israel logran un resultado histórico y se convierten en la llave para expulsar a Netanyahu del poder

Los partidos palestinos de Israel logran un resultado histórico y se convierten en la llave para expulsar a Netanyahu del poder

La coalición ultraderechista encabezada por Benjamín Netanyahu no consigue la mayoría suficiente para gobernar, pero se sitúa por delante del bloque de la oposición liderado por Gadi Eisenkot. Ese bloque podría formar gobierno si contara con el apoyo de los partidos palestinos-israelíes, con los que prometió no pactar durante la campaña

Análisis - La victoria electoral de Netanyahu condena a Israel a un callejón sin salida

Benjamín Netanyahu ha vuelto a ganar unas elecciones en Israel, después de haber sido primer ministro del país 19 años, al frente de diferentes gobiernos, desde 1996. ‘Bibi’ ha vuelto a ser el líder político más votado, a la cabeza de su partido, Likud, que ha obtenido el 20,5% de los apoyos y 27 escaños en el Parlamento, según los resultados aún no definitivos. El mandatario no ha sido duramente castigado después de tres años de guerras abiertas en varios frentes y de un genocidio en Gaza, y parece que una parte del electorado quiere que Israel continúe por ese camino y le apoya en una nueva ronda de bombardeos contra Irán, una “misión” que Netanyahu prometió completar.

Sin embargo, todo indica que no podrá reeditar la coalición con la que ha gobernado entre 2022 y 2026, la más derechista de la historia del Estado hebreo, que no suma los 61 escaños que representan la mayoría simple en la Knéset. Sus socios de gobierno más radicales, que han impulsado la colonización salvaje y la limpieza étnica en Cisjordania, así como la deshumanización absoluta de los palestinos, han obtenido prácticamente los mismos escaños que en los comicios anteriores.

Con casi el 100% de los votos escrutados, el partido Poder Judío del ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, ha conseguido un escaño más (7), pese a que las encuestas pronosticaban un mayor ascenso en las semanas previas a los comicios. El partido Sionismo Religioso del ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, mantiene sus 6 escaños. Los que han perdido más apoyos son los socios de Netanyahu ultraortodoxos: el partido Shaas pasa de 11 a 6 escaños, mientras que Judaísmo Unido de la Torá continúa ocupando 7 escaños.

Según el historiador y político argentino-israelí Meir Margalit, ha habido un voto de castigo contra Netanyahu, que en las anteriores elecciones generales obtuvo más del 23% de los apoyos y 32 escaños. “Hay votantes del Likud que han querido castigar a Netanyahu y votaron a la extrema derecha de Ben Gvir y Smotrich”, afirma a elDiario.es. De esta forma, los votos que ha perdido el Likud se han quedado en el bloque derechista que encabeza el primer ministro en funciones y que suma 53 escaños, a falta de que el Comité Electoral Central confirme los resultados.

Sin embargo, Margalit considera que existe la posibilidad de que miembros del bloque anti-Netanyahu, liderado por el exgeneral Gadi Eisenkot, puedan desertar y apoyar al bloque pro-Netanyahu, en particular, diputados de extrema derecha que han concurrido a los comicios con el partido de Eisenkot, Yashar!, y el heterogéneo partido Juntos, bajo la batuta del ex primer ministro Naftali Bennet, también derechista.  

El bloque de la oposición sólo tiene en común su deseo de expulsar a Netanyahu del poder, pero las formaciones que lo integran son de distinto signo político y tienen programas muy diferentes, aunque ninguno apoya un Estado palestino independiente o una salida negociada al ciclo de violencia que se desencadenó el 7 de octubre de 2023. Los sondeos a pie de urna alimentaron el martes por la noche las esperanzas de un gobierno alternativo al de Netanyahu, encabezado por Eisenkot, pero el bloque ha logrado sólo 48 escaños. Yashar! es el segundo partido más votado, con el 16% de los votos y 21 escaños, seguido de lejos por Juntos, con poco más del 9% y 12 escaños. La formación más moderada del bloque, los Demócratas, ha obtenido el 6,4% de los apoyos y 8 escaños.

Un veto “racista”

En medio de los dos grandes bloques, se encuentra un bloque “bisagra” que ha emergido con fuerza en los comicios generales del martes: los partidos integrados mayoritariamente por palestinos-israelíes, que han logrado 19 escaños, aumentando su representación parlamentaria. La Lista Conjunta (formada por los partidos Hadash, Balad y Ta’al) ha conseguido el cuarto lugar con el 9% de los sufragios y 11 escaños, un récord para estas formaciones de corte izquierdista, con el programa más abiertamente propalestino. Mientras, el partido islamista moderado Ra’am ha conseguido 3 escaños más que en las pasadas elecciones hasta los 8.

Tanto la Lista Conjunta como Ra’am tendrían la clave del próximo gobierno, si no fuera por el boicot de todos los partidos judíos, incluidos los de la oposición, que durante la campaña han rechazado la posibilidad de pactar con los partidos árabes, tanto para formar una coalición gobernante como para obtener su apoyo en una investidura. “El hecho de que ningún bloque quiera a estos partidos significa que Israel es un país racista; están discriminando a más del 20% de la población”, lamenta Margalit, activista veterano por los derechos humanos y a favor de la paz entre palestinos e israelíes.

Los ciudadanos palestinos de Israel son unos 2 millones y su participación en los comicios del día 27 ha batido récords. Este electorado habitualmente apático ha querido que su voz se escuche después de que haya visto sus derechos recortados en los pasados tres años, desde el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023 y bajo el Ejecutivo de Netanyahu. La policía israelí, bajo el mando de Ben Gvir, ha permitido que el crimen organizado y la violencia prolifere en las localidades israelíes de población palestina, donde los asesinatos se han disparado desde 2025. 

Margalit cree que Eisenkot podría estar abierto a negociar con los partidos palestinos, pero, si llegara a hacerlo, varios miembros derechistas de su bloque se irían al bando de Netanyahu: “Sería la excusa última para desertar”. De momento, sólo el líder de los Demócratas, el centrista Yair Golan, se ha mostrado a favor de contar con los partidos palestinos-israelíes para arrebatar el poder a Netanyahu y ha instado a los demás miembros del llamado “bloque del cambio” a que se abran a hablar con la Lista Conjunta y Ra’am.

El líder de la Lista Conjunta, Yusef Yabarín, ha dicho en X que un cambio pasa por “una asociación judía-árabe”, una asociación que debe ser “real e igualitaria”. “Estamos listos y preparados para allanar el camino hacia el derrocamiento del gobierno de Netanyahu. Frente a un gobierno de sangre, frente a una política de supremacía, racismo y exclusión, ofrecemos una alternativa completamente diferente”.

Desde el movimiento Standing Together, que aglutina a israelíes judíos y palestinos y que ha movilizado el voto a favor de los partidos palestinos, han celebrado los resultados y han pedido a los líderes políticos que tomen decisiones valientes. “Hay una victoria judía-árabe sobre el Gobierno de extrema derecha. La única pregunta es si los líderes del bloque del cambio tienen el coraje de formar un gobierno judío-árabe”, se preguntaba en X Alon-Lee Green, cofundador del partido Un lugar para todos —surgido de Standing Together, pero que no se presentó a las elecciones del 27 de octubre—.

Inestabilidad e incertidumbre

Por su parte, el historiador y profesor argentino-israelí no se muestra muy optimista porque, incluso si Eisenkot lograra formar gobierno con el apoyo externo de los partidos palestinos, “no duraría mucho tiempo porque los palestinos exigirían algunas medidas que Eisenkot no podría cumplir y el gobierno caería muy rápido”. En ese caso, se abriría un periodo de inestabilidad política.

Ofer Cassif, candidato judío israelí de la Lista Conjunta, explicó en una entrevista con elDiario.es que estarían dispuestos a apoyar la investidura de Eisenkot, pero pondrían condiciones al nuevo ejecutivo, como para las demoliciones de las casas palestinas o desmantelar los asentamientos que son ilegales también según la ley israelí (los llamados puestos de avanzada, que han proliferado en la Cisjordania ocupada bajo el Gobierno saliente, que ha financiado y apoyado a los colonos).

Ante los resultados históricos de los partidos palestinos, el Likud ha pedido este miércoles a la Policía y al Shin Bet (agencia de seguridad e Inteligencia interior de Israel) que investiguen cómo han logrado esos resultados. “Las elecciones en Israel fueron robadas por partidos árabes que apoyan el terrorismo y la eliminación del Estado judío, mediante graves delitos como el soborno, las amenazas, la violencia, el fraude y el uso de un programa informático ilegal para movilizar a los votantes”, ha denunciado el partido en un comunicado. También ha presentado una queja ante el Comité Electoral Central, el organismo que supervisa el proceso democrático y certifica los resultados, que ha dicho que va a estudiarla.

Este jueves, el Likud iba más allá e incluso apunta a “la implicación de actores extranjeros que intervinieron y sobornaron votantes en favor de los partidos árabes”. De forma indirecta ha señalado a Qatar, a quien acusó de perseguir “la islamización de Israel y el derrocamiento del gobierno de derecha para llevar a una retirada y derrota de las Fuerzas de Defensa de Israel en todos los frentes, principalmente Irán”. Por su parte, Eisenkot ha advertido de que Netanyahu y sus socios están “manipulando al público israelí” para retrasar la publicación de los resultados oficiales, así como la inauguración de la nueva Knéset. Sin embargo, el líder del bloque opositor ha pedido que se investiguen las alegaciones de forma rápida y transparente.

El presidente del partido islamista Ra'am, Mansur Abás, ha rechazado las acusaciones y ha dicho que su partido “no tiene relación alguna con el caso en cuestión ni con otros casos similares”. “Cooperaremos plenamente con todas las autoridades para esclarecer la verdad”, ha agregado en un comunicado citado por EFE.

Desde Qatar, el portavoz del Ministerio de Exteriores ha negado cualquier “interferencia” en las elecciones israelíes y ha calificado las acusaciones de “ridículas” y “peligrosas”. “No se debería utilizar a Qatar como chivo expiatorio de los fracasos políticos de ciertos políticos israelíes”, ha agregado Majed Al Ansari en X.

Margalit cree que, si los palestinos no son tenidos en cuenta por los demás partidos, perderán la confianza en un sistema político que les margina. “Creo que va a ser la última vez que los partidos árabes logren atraer a tantos votantes a las urnas, si ven que no vale la pena y no sirve para nada votar porque, incluso cuando logran tantos escaños, nadie los tiene en cuenta”. Se calcula que la participación de los votantes palestinos-israelíes se situó incluso por encima de la media nacional del 77%.

El historiador e investigador del Instituto Van Leer de Jerusalén cree que los partidos palestinos no podrán cambiar el gobierno y el rumbo de Israel, porque tanto Netanyahu como Eisekot comparten las mismas políticas e ideas belicistas. “Desde dentro no va a haber un cambio. Tiene que haber presión concreta, no simbólica, en contra de Israel por parte de Europa y de Estados Unidos. Necesitamos que le hagan a Israel lo que el mundo le hizo a Sudáfrica años atrás”, en la época del apartheid, afirma Margalit.

El experto no descarta que Netanyahu lance un nuevo ataque contra Irán, mientras permanece como primer ministro en funciones, en medio de las negociaciones para la formación de un nuevo gobierno o del bloqueo político que podría producirse y que puede prolongarse semanas. Asegura que el mandatario quería hacerlo antes de las elecciones de este martes, pero el jefe del Estado Mayor del Ejército lo frenó, y ahora podría pensar que ha recibido el mandato de las urnas para llevar a cabo una ofensiva contra Teherán, que contaría probablemente con el apoyo de Donald Trump.

Las autoridades israelíes han vetado la entrada a la periodista de elDiario.es que iba a cubrir las elecciones generales del 27 de octubre.

  •  

Netanyahu gana las elecciones en Israel, pero no logra la mayoría para formar gobierno

Netanyahu gana las elecciones en Israel, pero no logra la mayoría para formar gobierno

El partido de Benjamín Netanyahu, Likud, ha sido el más votado, pero no puede formar una coalición junto a los partidos ultras con los que ha gobernado desde 2022. Las formaciones opositoras tampoco suman los escaños necesarios para tener mayoría en el Parlamento, si no cuentan con los partidos palestinos-israelíes

Israel acude a las urnas con un Netanyahu amenazado tras casi dos décadas de dominio político

Benjamín Netanyahu ha ganado las elecciones generales en Israel, con cierto margen sobre su principal rival, el líder de la oposición Gadi Eisenkot, según los sondeos a pie de urna difundidos por los canales de televisión locales y tal y como constata el avance del recuento. Sin embargo, el mandatario —que ha sido primer ministro de Israel durante casi 19 años, no consecutivos— no podría volver a formar la coalición de gobierno que ha encabezado desde finales de 2022, considerada la más ultraderechista de la historia del Estado hebreo. Estas elecciones generales se interpretan como un plebiscito sobre Netanyahu y sus políticas, aunque el genocidio de Gaza no es uno de los asuntos que más pesan para la mayoría de votantes israelíes.

El lento recuento de los votos, que aún no ha concluido 12 horas después del cierre de las urnas, confirma la victoria insuficiente de Netanyahu. Cuando se ha superado el 80% de los votos escrutados, el partido de Netanyahu, Likud, está en cabeza con más del 20% de los votos y 26 asientos, frente al 16% y 21 escaños del partido de Eisenkot, Yashar!. Las formaciones ultraderechistas que integraron la coalición gobernante encabezada por Netanyahu suman 53 escaños, mientras que el bloque opositor o anti-Netanyahu logra 48 escaños, lejos de la mayoría de 61 escaños en el Parlamento de 120.

La gran sorpresa de los comicios han sido los partidos integrados mayoritariamente por palestinos-israelíes, que llegan a los 19 escaños y podrían ser clave para la formación de cualquier gobierno, pero ambos bloques de partidos judíos se comprometieron a no pactar con ellos durante la campaña.

Netanyahu vuelve a dar la sorpresa

Tras el cierre de las urnas a las 22.00 horas locales (21.00 en España), varios sondeos señalaron que el partido del primer ministro, el Likud, obtendría 25 escaños, mientras que la formación de Eisenkot, Yashar!, conseguiría 23. Pero unas horas más tarde, los principales sondeos indicaron que el Likud podría hacerse con 27 escaños frente a los 21 o 22 de la segunda formación más votada.

Yashar! es el partido principal de los que integran el llamado bloque anti-Netanyahu, que se situó a la cabeza en la noche del martes, pero durante la madrugada del miércoles los sondeos preveían un empate entre los dos bloques, con 51 escaños cada uno. Finalmente, se ha confirmado, a medida que ha avanzado el escrutinio, que el bloque encabezado por Netanyahu se sitúa por delante con un margen de varios escaños.

Para que Eisenkot pudiera formar gobierno con todos los partidos anti-Netanyahu serían necesarias las dos listas integradas mayoritariamente por los palestinos ciudadanos de Israel, que han logrado 17 escaños; sin embargo, todos los partidos judíos, incluidos los de la oposición, prometieron durante la campaña que no pactarían con ellos, ni para que formen parte de una coalición gobernante ni para obtener su apoyo de cara a una investidura.

En sus primeras palabras tras las votaciones, Netanyahu dijo que sería una “vergüenza” que la oposición cooperara con esos partidos. También aseguró desde la sede del Likud en Jerusalén que el bloque derechista ha obtenido una “mayoría decisiva” entre el “público sionista” de Israel, por lo que espera formar un “gobierno de derechas fuerte”.

Por su parte, Eisenkot afirmó demasiado rápido en X que los resultados preliminares indicaban “una desconfianza total en Netanyahu” por parte de la mayoría de los ciudadanos de Israel. En la sede de su partido, alrededor de la medianoche, afirmó que hará “todo lo posible para formar un gobierno sionista” que represente “a todos los ciudadanos de Israel por igual”. El general retirado ha logrado un buen resultado con su recién fundado partido, aglutinando buena parte del voto en contra de Netanyahu, pero a medida que pasaban las horas, se le escapaba la posibilidad sustituir al mandatario y acabar con su dominio casi total de la política israelí en las últimas dos décadas.

La Lista Conjunta (integrada por tres partidos palestinos-israelíes de corte laico) es una de las que más ha aumentado su representación parlamentaria y obtiene 11 escaños, lo cual la sitúa como la cuarta fuerza más votada, detrás del Likud, Yashar! y Juntos (formado por los ex primeros ministros Naftali Bennet y Yair Lapid). El líder de la Lista Conjunta dijo en un comunicado que el martes fue “un día histórico”. “El pueblo se ha pronunciado y ha acudido masivamente a las urnas, brindándonos su confianza de forma inequívoca. Hemos demostrado ser una fuerza política que no puede ser ignorada y que es imposible construir un futuro aquí sin nuestra voz”, aseguró Yusef Yabarín.

El partido islamista moderado Ra'am, liderado por Mansur Abás, consigue 6 escaños y podría jugar un papel clave, ya que ha pactado con partidos judíos en el pasado —el número dos de la lista es judío— y no defiende posturas inaceptables para las fuerzas sionistas como las de la Lista Conjunta —por ejemplo, poner fin a la ocupación israelí de los territorios palestinos—.

Participación histórica

La del martes fue una larga jornada electoral, desde la apertura de los colegios electorales a las 07.00 horas de Israel (06.00 en España), en la cual la participación fue muy elevada desde por la mañana y finalmente se situó en el 77,7%, la más alta registrada desde 1999, según el Comité Electoral Central. El organismo empezó a anunciar los primeros resultados oficiales alrededor de la medianoche: el recuento de las papeletas es manual y el proceso es muy lento, por lo que no se esperan datos definitivos hasta el miércoles por la tarde o el jueves.

A lo largo del martes, Netanyahu había mostrado su nerviosismo por la alta participación que, en principio, beneficiaba a la oposición y, en concreto, a los partidos palestinos-israelíes. Por ello, instó a sus seguidores a salir a votar para “salvar el país”, pero sus llamamientos no movilizaron el voto en algunos de los bastiones del Likud. Según datos oficiales, la participación fue más baja que la media nacional en localidades que apoyaron mayoritariamente a Netanyahu en los comicios de 2022, como Kiryat Shamona (norte) o en Beer Sheva (sur). En las elecciones de hace cuatro años, el Likud obtuvo más de 23% de los votos y 32 escaños, siendo el partido más votado con casi seis puntos porcentuales de diferencia respecto al segundo.

La desesperación del Likud llegó a tal punto este martes que el partido pidió al Comité Electoral Central retrasar el cierre de las urnas una hora, hasta las 22.00 horas locales, una petición que fue rechazada.

Netanyahu y otros miembros de su Ejecutivo cargaron durante todo el día contra los votantes y los partidos palestinos-israelíes, empleando expresiones e imágenes racistas e, incluso, acusando al partido islamista moderado Ra'am de compra de votos. El mandatario llevaba toda la campaña empleando el lema “Derecha o Palestina”, que se refiere a que un gobierno de la oposición negociaría con los palestinos y haría concesiones, o sería investido con el apoyo de los partidos liderados por palestinos-israelíes.

Los ciudadanos palestinos de Israel son unos 2 millones y representan alrededor del 20% de la población y el 16% de los más de 7 millones de votantes. Se han movilizado especialmente en estas elecciones porque en los pasados tres años, desde el ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023, han sido perseguidos y marginados aún más en la sociedad judía, donde ya eran ciudadanos de segunda categoría anteriormente. También se han movilizado los sectores más izquierdistas y liberales, cada vez más minoritarios en medio de la deriva derechista y ultranacionalista de Israel a partir del ataque de Hamás y el genocidio en Gaza.

El genocidio, en las urnas

El futuro de la Franja ha estado en segundo plano en la campaña electoral, en la que los partidos judíos han competido para hacer propuestas radicales, como la expulsión de todos los gazatíes, y no han ofrecido soluciones diplomáticas ni políticas, sino más guerra. Eisenkot, exjefe del Ejército israelí, ha atraído el voto de más del 16% del electorado con un programa militarista y ha prometido acabar definitivamente con Hamás en Gaza, si llega al poder.

Tres años después del comienzo de la brutal ofensiva de Israel en Gaza, donde ha asesinado a más de 74.000 palestinos, las urnas no han castigado a Netanyahu por los crímenes de guerra y lesa humanidad de los que le acusa la Corte Penal Internacional. Sin embargo, el genocidio en la Franja y la limpieza étnica en Cisjordania, así como las crecientes amenazas contra los palestinos en Israel, parece que han empujado a la minoría palestina-israelí a participar más que en comicios anteriores.

Los partidos radicales que gobernaban en coalición con el Likud empeoran sus resultados, en concreto la formación judía ultraortodoxa Shaas, que pierde varios escaños. Los partidos Poder Judío —del ministro de Seguridad Nacional Itamar Ben Gvir— y Sionismo Religioso —del ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich— mantienen su presencia en el Parlamento y buscarán seguir al frente de carteras claves. Ben Gvir celebró los resultados de su partido (7 escaños), alardeando de sus logros anteriores, como la aprobación de la ley de pena de muerte dirigida contra los palestinos. Smotrich dijo que no permitiría a los palestinos-israelíes celebrar su victoria y que no detendrá la colonización salvaje de Cisjordania.

Algunos analistas apuntaron el martes a que la elevada participación ha beneficiado a las formaciones más grandes, como Likud y Yashar!, mientras que dos pequeñas de extrema derecha recientemente creadas no han conseguido los votos necesarios para entrar en el Parlamento. Sin embargo, la falta de una mayoría clara de uno de los dos bloques abre la puerta a unas largas y complejas negociaciones para formar gobierno e, incluso, podría llevar a una repetición electoral en pocos meses.

Cuando se conozcan los resultados oficiales, el jefe de Estado, Isaac Herzog, consultará a todas las fuerzas parlamentarias y decidirá a quién encarga formar gobierno, con base en las posibilidades y apoyos que tengan los principales partidos.

Las autoridades israelíes han vetado la entrada a la periodista de elDiario.es que iba a cubrir las elecciones generales del 27 de octubre.

  •  
❌