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A menos de una hora de Vigo: el monasterio de Portugal que celebra una ruta nocturna gratuita por Halloween

A menos de una hora de Vigo: el monasterio de Portugal que celebra una ruta nocturna gratuita por Halloween

La actividad se celebrará el 31 de octubre en Valença y permitirá conocer la fauna nocturna de este entorno natural mediante un recorrido de tres horas

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La cercanía entre Galicia y el norte de Portugal permite organizar escapadas sin necesidad de realizar grandes desplazamientos. Desde ciudades como Vigo, es posible conocer localidades portuguesas que cuentan con diferentes atractivos históricos y naturales. Muchas de estas visitas pueden realizarse en una sola jornada, aprovechando la proximidad entre ambos territorios y la posibilidad de combinar varios lugares durante el recorrido.

Entre los municipios situados cerca de Galicia se encuentra Valença do Minho, conocida habitualmente como Valença. Además de los espacios que forman parte de su núcleo urbano, esta localidad portuguesa cuenta con otros lugares de interés repartidos por sus alrededores. Algunos están relacionados con el pasado religioso de la zona y conservan construcciones que permiten conocer una parte de su historia.

En este tipo de enclaves, los edificios antiguos comparten espacio con terrenos en los que predomina la vegetación. No todos se encuentran dentro de los principales núcleos de población, por lo que desplazarse hasta ellos también permite conocer las zonas rurales del municipio. En algunos casos, su ubicación y el paisaje que los rodea constituyen una parte importante de la visita.

A lo largo del año, las celebraciones y actividades culturales ofrecen otra oportunidad para acercarse a estos lugares. Halloween es una de las fechas en las que aparecen propuestas relacionadas con la noche y con las historias que tradicionalmente se han asociado a ella. Sin embargo, no todas las iniciativas organizadas para esta ocasión tienen que centrarse en el miedo o en las habituales representaciones de terror.

Precisamente, una de las citas previstas para finales de octubre en Valença se aleja de ese planteamiento. El municipio ha elegido un antiguo recinto religioso para desarrollar una experiencia al aire libre que permitirá conocer aspectos de su entorno natural. La propuesta está abierta a personas de diferentes edades y combina una visita fuera del horario habitual con contenidos relacionados con el conocimiento y la protección de la fauna.

La “Noite das Criaturas das Trevas” en el Mosteiro de Sanfins

El sábado 31 de octubre de 2026, la Quinta do Mosteiro de Sanfins será el escenario de la “Noite das Criaturas das Trevas”, una actividad que comenzará a las 19.00 horas. Durante aproximadamente tres horas, los participantes recorrerán este espacio para acercarse a los animales que lo habitan y conocer algunas de las particularidades de su comportamiento.

La propuesta aprovechará la oscuridad para prestar atención a especies que suelen relacionarse con este momento del día. Entre las protagonistas estarán los murciélagos y los búhos, aunque también habrá espacio para conocer mejor a ranas, sapos, salamandras y arañas. El recorrido permitirá abordar sus características y entender la función que desempeñan dentro de los ecosistemas de los que forman parte.

Para desarrollar las explicaciones se contará con especialistas de diferentes grupos de animales. A lo largo del itinerario se tratarán cuestiones relacionadas con sus hábitos y con la importancia de su presencia en el medio natural. De esta forma, los asistentes podrán obtener información sobre seres vivos que, en ocasiones, resultan menos conocidos por su actividad nocturna o por las ideas que existen sobre ellos.

Una parte del contenido estará dedicada precisamente a esas creencias. Determinadas especies han aparecido durante siglos en relatos populares vinculados a la oscuridad y a fenómenos sobrenaturales. Estas asociaciones han favorecido una percepción negativa de algunos animales y, en determinados casos, pueden contribuir a su persecución. La iniciativa pretende combatir ese desconocimiento mediante explicaciones sobre la biodiversidad y la necesidad de respetarla.

Aunque la celebración coincide con Halloween, no se trata de una propuesta reservada a quienes buscan actividades de miedo. La convocatoria está pensada para el público general y presta especial atención a las familias que acudan con niños y jóvenes. El objetivo es ofrecer una experiencia en la que puedan participar distintas generaciones mientras conocen especies que habitualmente no protagonizan este tipo de jornadas.

La asistencia será gratuita, aunque quienes quieran participar tendrán que inscribirse previamente. Los organizadores también establecen algunas recomendaciones para realizar el recorrido en condiciones adecuadas. Es necesario llevar una linterna y se aconseja utilizar un modelo frontal, que permite iluminar el camino sin ocupar las manos. Asimismo, conviene acudir con ropa y calzado apropiados para caminar por un terreno natural después del anochecer.

El lugar elegido tiene, además, un pasado histórico que forma parte del patrimonio de Valença. El Mosteiro de Sanfins se sitúa a unos doce kilómetros de la ciudad y a una altitud aproximada de 200 metros. Se trata de un antiguo conjunto religioso situado fuera del centro urbano, en una zona donde abundan los árboles y otras especies vegetales.

Las primeras referencias históricas conocidas sobre este monasterio corresponden al siglo XII. Su ubicación entre terrenos arbolados es una de las características del emplazamiento y proporciona el escenario donde se desarrollará la jornada del 31 de octubre. De esta manera, la convocatoria permitirá conocer tanto el espacio que rodea a la construcción como una parte de la vida animal presente en sus inmediaciones.

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La cueva subterránea que alberga uno de los yacimientos paleolíticos más importantes de la Comunitat Valenciana

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Situada en la sierra Falconera, conserva figuras de animales y otros grabados realizados hace miles de años y desde este otoño se puede conocer mediante visitas guiadas

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Las playas son una de las imágenes más conocidas de Gandía, aunque el municipio también tiene una amplia zona de interior. A medida que se deja atrás la costa aparecen campos de cultivo, caminos rurales y montañas que forman parte del paisaje de La Safor. En estos lugares se conserva parte de la historia de la comarca, que no siempre está presente en los recorridos turísticos más habituales por el centro de la ciudad y el paseo marítimo.

En las sierras de los alrededores hay numerosas cuevas y abrigos naturales. Algunos fueron utilizados por las personas que vivieron en esta zona durante la prehistoria y en ellos se han encontrado restos de su paso. No todos se conservan de la misma manera, ya que algunos sufrieron cambios con el tiempo y otros todavía mantienen señales de aquellas ocupaciones. Las condiciones para visitarlos dependen de su estado y de las medidas de protección establecidas en cada caso.

Este patrimonio también forma parte de las actividades culturales de Gandía. Además de visitar edificios históricos y museos, existen otras opciones que permiten conocer lugares situados fuera del casco urbano. En algunos casos, es necesario seguir rutas organizadas, tanto por las características del terreno como por la protección de los restos que se conservan. Uno de estos espacios es la Cova de les Meravelles, situada en Marxuquera y vinculada al pasado más antiguo de la comarca.

Una cavidad de la sierra Falconera con grabados en sus paredes

La Cova de les Meravelles se encuentra en la sierra Falconera, en el sector de Marxuquera Alta. Se abre en una ladera situada por encima de los campos del valle y dispone de varias entradas. En el interior hay una sala alargada y con cubierta abovedada. Mide aproximadamente 35 metros de largo y 18 de ancho, además de contar con otros espacios más pequeños.

La cueva tuvo antes numerosas estalactitas y estalagmitas, de las que hoy quedan pocos restos. Parte de esas formaciones fue retirada a comienzos del siglo XVII por orden del duque de Gandía para decorar sus jardines y utilizarlas en fuentes. Esa intervención cambió el aspecto original del interior, aunque las paredes siguen conservando otras marcas de los procesos naturales y de la presencia humana acumulada durante siglos.

Entre los elementos más destacados está un conjunto de grabados rupestres identificado en 2003. El panel principal se encuentra a unos diez metros de la entrada y ocupa una superficie cercana a los tres metros cuadrados. En él aparecen numerosas incisiones superpuestas, algunas relacionadas con figuras de animales y otras con signos difíciles de interpretar. La cantidad de trazos hace que no todos los motivos puedan reconocerse bien.

Se han localizado otras superficies decoradas en una estancia diferente. Parte de las marcas está cubierta por depósitos de calcita, lo que dificulta su observación. Estas manifestaciones se atribuyen al Paleolítico superior y sitúan la cueva entre los enclaves de arte rupestre de la región mediterránea. Su conservación requiere especial cuidado por la humedad que todavía afecta a algunas paredes.

La presencia humana en la cueva no terminó en esa etapa. Se recuperaron piezas de periodos prehistóricos posteriores y materiales de época romana. Las primeras recogidas arqueológicas se remontan al siglo XIX y, en 1953, se llevó a cabo una excavación dirigida por Enrique Pla Ballester. Para entonces, parte de los sedimentos ya había sido retirada para aprovechar la tierra en campos cercanos, una pérdida que redujo la información que podía obtenerse de algunos niveles.

La Cova de les Meravelles está actualmente protegida como Bien de Interés Cultural dentro de la categoría de zona arqueológica. Su importancia está tanto en los grabados que siguen conservándose sobre la roca como en los objetos recuperados durante las distintas intervenciones.

Cuándo se puede visitar y qué otros lugares hay cerca

La entrada a la Cova de les Meravelles está limitada para proteger las paredes con grabados y los restos arqueológicos que todavía se conservan. No se puede recorrer por cuenta propia: quienes quieran conocerla deben apuntarse a una visita guiada, que permite entrar con las explicaciones necesarias y siguiendo unas medidas de conservación. Desde el otoño de 2026, estas visitas están previstas para el último domingo de cada mes, a las 10.30 horas.

Ese mismo día también se organiza una visita al Morabit de Marxuquera, una construcción de planta circular cubierta por una cúpula. En este caso, la actividad empieza a las 10.00 horas, media hora antes que la de la cueva. Aunque ambas se celebran el mismo domingo, tienen sistemas de reserva distintos. La principal diferencia está en el camino: la subida a la cavidad presenta una dificultad media-alta y requiere una condición física media o buena, mientras que llegar al Morabit resulta bastante más sencillo.

Quienes quieran conocer mejor la prehistoria de la comarca pueden acercarse al Museu Arqueològic de Gandia, situado en el antiguo hospital de Sant Marc. Allí se exponen piezas recuperadas en distintos yacimientos de La Safor, entre ellos la Cova del Parpalló, la Cova de Bolomor y la propia Cova de les Meravelles. La colección permite conocer otros hallazgos relacionados con las primeras poblaciones de esta zona y completar la información sobre su pasado.

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Oporto en tres días: el itinerario imprescindible para descubrir la cuna del vino portugués en un fin de semana

Oporto en tres días: el itinerario imprescindible para descubrir la cuna del vino portugués en un fin de semana

Entre las cuestas del centro histórico y la desembocadura del Duero, la visita permite combinar patrimonio, paseos junto al río y la tradición bodeguera de Gaia

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Oporto se extiende sobre varias colinas junto al tramo final del Duero, en el norte de Portugal. La relación con el río y con el Atlántico ha marcado durante siglos la forma de la ciudad y su actividad comercial. En el centro histórico se conservan iglesias, edificios ligados al comercio y viviendas levantadas a distintas alturas. Esta zona fue declarada Patrimonio Mundial por la Unesco en 1996, una protección que incluye también el puente de Luís I y el monasterio de Serra do Pilar. Hoy sigue siendo uno de los principales núcleos urbanos de todo el norte del país.

Tres días son suficientes para conocer buena parte de sus lugares más conocidos sin demasiados desplazamientos. Muchas paradas están cerca y pueden recorrerse a pie, aunque las cuestas y las escaleras obligan a calcular bien los tiempos. Se puede dedicar la primera jornada al casco histórico, reservar la segunda para la zona próxima al río y las bodegas de la otra orilla y dejar el último día para algunos puntos algo más alejados del centro. Así se reparte la visita entre monumentos, paseos urbanos y la relación de Oporto con el vino.

Primer día: San Ildefonso, São Bento y las calles de Ribeira

La primera mañana puede empezar en la iglesia de San Ildefonso, cerca de la plaza de Batalha. Este templo barroco se levantó durante la primera mitad del siglo XVIII y sus torres se añadieron más tarde. La fachada está cubierta por unos 11.000 azulejos blancos y azules realizados por Jorge Colaço, con escenas religiosas. Desde aquí se llega en pocos minutos a la estación de São Bento, inaugurada a comienzos del siglo XX sobre el terreno que había ocupado un antiguo convento.

Estación de São Bento, Oporto.
Estación de São Bento, Oporto.

Uno de sus espacios más conocidos es el vestíbulo, decorado con alrededor de 20.000 piezas cerámicas del mismo artista. Los paneles representan episodios de la historia portuguesa y escenas de la vida cotidiana. La siguiente parada puede ser la Sé, la catedral, construida originalmente entre los siglos XII y XIII. Por fuera mantiene un aspecto de fortaleza, mientras que las reformas posteriores incorporaron elementos góticos y barrocos. En el claustro también se conservan paneles de azulejos.

Después se puede subir hasta el mirador de la Vitória, en la parte alta del casco antiguo. Desde este punto se ven los tejados, las dos orillas del Duero y el puente que cruza el río. A continuación, el camino baja hacia Ribeira, donde las fachadas de colores se alinean junto al muelle. Sus calles y plazas concentran restaurantes y terrazas, por lo que es una zona cómoda para terminar la jornada y cenar sin alejarse.

Segundo día: Palacio de la Bolsa, puente de Luís I y bodegas de Gaia

La segunda jornada puede arrancar en la plaza del Infante Henrique, donde están el antiguo Mercado Ferreira Borges y el Palacio de la Bolsa. Este último comenzó a construirse en 1842 y estuvo ligado a la actividad mercantil de la ciudad. Su exterior neoclásico contrasta con unas salas interiores más decoradas, que se visitan mediante recorridos guiados. Entre ellas hay un patio cubierto por una estructura de vidrio y metal y varios espacios utilizados para actos oficiales.

Desde esta parte baja se llega fácilmente al puente de Luís I, inaugurado en 1886. La estructura metálica cruza el Duero en dos niveles: por el inferior circulan vehículos y peatones, mientras que el superior está reservado al metro y a quienes lo atraviesan a pie. Cruzarlo por abajo conduce al paseo de Vila Nova de Gaia, donde se concentran las bodegas históricamente vinculadas al vino de Oporto.

Puente de don Luis I, Oporto.
Puente de don Luis I, Oporto.

El nombre puede llevar a confusión, porque las uvas no se producen allí. Proceden de la región demarcada del Duero, mientras que Gaia tuvo un papel importante en el envejecimiento y la distribución del vino. Varias bodegas ofrecen visitas para conocer los diferentes tipos y los procesos de crianza, y algunas incluyen degustación. Después se puede subir al Jardim do Morro y acercarse al monasterio de Serra do Pilar. Regresar al centro por el tablero superior del puente permite hacer un recorrido distinto al de la ida.

Tercer día: Clérigos, jardines y el encuentro con el Atlántico

El último día puede comenzar en la Torre de los Clérigos, construida en el siglo XVIII según el proyecto de Nicolau Nasoni. Su mirador ofrece una vista amplia del centro desde otra altura. A poca distancia está la librería Lello, abierta en 1906 y conocida por su escalera central y por la decoración interior. Para entrar es necesario disponer de entrada, por lo que conviene revisar las condiciones de acceso antes de organizar la mañana.

La siguiente parada pueden ser los jardines del Palacio de Cristal, un espacio público con caminos y terrazas desde los que se ven el Duero y el puente de Arrábida. Es un buen punto para hacer una pausa antes de continuar hacia la costa, sin necesidad de entrar en otro edificio. Para llegar a la siguiente zona se puede utilizar el transporte público, incluido el tranvía histórico que recorre parte de la ribera.

La última parte del itinerario transcurre por Foz do Douro, el barrio situado junto a la desembocadura. Desde el jardín de Passeio Alegre se puede seguir por el paseo marítimo hasta las playas de los Ingleses y de Luz. En esta zona también están el fuerte de São João Baptista y el faro de Felgueiras, junto al dique. La visita termina así frente al Atlántico, sin necesidad de añadir una excursión fuera del área urbana.

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