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El mayor estudio genético del Alzheimer hasta la fecha descubre que el riesgo de heredarlo es tres veces mayor de lo que se creía

Un doctor examina un escáner de cerebro (Magnific)

El mayor estudio genético del Alzheimer publicado hasta hoy ha identificado 48 nuevas regiones del genoma asociadas a la enfermedad y ha elevado del 5% al 16% la estimación de la heredabilidad atribuible a variantes genéticas comunes. Los resultados ofrecen así un mapa más completo de los mecanismos biológicos relacionados con el Alzheimer y señala nuevas posibles dianas para el desarrollo de tratamientos.

El estudio, publicado en la revista Nature, ofrece un mapa más completo de los mecanismos biológicos relacionados con esta patología y señala nuevas posibles dianas para el desarrollo de tratamientos.

La investigación analizó datos de más de 2,8 millones de personas de distintos orígenes ancestrales y detectó un total de 127 regiones genómicas vinculadas al Alzheimer. Los resultados apuntan especialmente a la microglía, las células inmunitarias del cerebro, y a determinados subtipos de neuronas como elementos relevantes para comprender cómo se desarrolla la enfermedad.

La heredabilidad del Alzheimer, tres veces mayor de lo estimado

Las investigaciones anteriores calculaban que las variantes genéticas comunes explicaban aproximadamente el 5% del riesgo heredable de Alzheimer. El nuevo análisis eleva esa cifra al 16%, lo que sugiere que los métodos empleados hasta ahora podrían haber subestimado la contribución genética.

Para llegar a esta conclusión, los investigadores utilizaron SBayesRC, un modelo que incorpora información funcional del genoma y permite estimar efectos genéticos de distinta magnitud. Este enfoque resultó más adecuado para una enfermedad en la que el gen APOE tiene un peso especialmente importante.

Nuevas dianas para desarrollar tratamientos

De las 48 regiones genómicas identificadas por primera vez, 17 corresponden a genes con los que interactúan medicamentos ya aprobados para otras indicaciones. Entre los candidatos destacan SYK y KEAP1, relacionados con la respuesta microglial y la regulación del estrés oxidativo, respectivamente.

También sobresale QPCT, un gen priorizado mediante aprendizaje automático por su posible relación con una modificación del amiloide beta. Este hallazgo resulta relevante porque dicha modificación constituye la diana del anticuerpo donanemab, aprobado para tratar el Alzheimer.

No obstante, identificar una asociación genética no demuestra que intervenir sobre un gen vaya a ser eficaz. Algunos candidatos, como CACNA1S y AXL, no han mostrado mejoras en determinados ensayos clínicos o modelos animales.

Riesgo genético y diferencias entre poblaciones

Los investigadores desarrollaron una puntuación de riesgo poligénico que explicó, de media, el 12,8% de la variabilidad del riesgo en cohortes de ascendencia europea. Entre los mayores de 65 años del UK Biobank, las personas situadas en el 10% superior de esta puntuación presentaron una prevalencia de Alzheimer siete veces mayor que las del 10% inferior.

El análisis también detectó que la variante APOE-ε4 tiene un efecto un 13% mayor en mujeres que en hombres. Sin embargo, el 91% de los participantes era de ascendencia europea, una limitación que reduce la precisión de las conclusiones para otras poblaciones.

Los autores subrayan que será necesario ampliar la diversidad ancestral de las muestras para mejorar la equidad de la investigación. No obstante, los resultados abren nuevas líneas de investigación, pero todavía será necesario validar las posibles dianas terapéuticas antes de determinar su utilidad clínica.

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José Abellán, cardiólogo: “Si puedes hacer 10 flexiones seguidas, tu sistema vascular es más óptimo”

Las flexiones pueden ser un indicador de la salud cardiovascular (@doctorabellan / Montaje Infobae)

La fuerza muscular no solo influye en la capacidad para realizar esfuerzos físicos o en la apariencia del cuerpo, puesto que también puede aportar información sobre el estado de la salud cardiovascular. Entre los ejercicios que permiten valorar esta capacidad se encuentran las flexiones, un movimiento que exige trabajar distintos grupos musculares y mantener el esfuerzo de forma continuada.

De hecho, poder realizar varias flexiones seguidas puede ser un indicador de la condición física de una persona. En este sentido, la capacidad para completar un determinado número de repeticiones se ha relacionado con el riesgo cardiovascular. Sin embargo, este ejercicio no sustituye a una evaluación médica ni permite determinar por sí solo las probabilidades individuales de sufrir un infarto.

El cardiólogo José Abellán, conocido en redes sociales como @doctorabellan, aborda esta cuestión en uno de sus vídeos de TikTok. En él, destaca la relación entre la fuerza muscular y la salud del corazón, y defiende la importancia de incorporar el entrenamiento de fuerza a los hábitos de vida saludables.

Las flexiones como indicador de salud cardiovascular

En su explicación, el doctor Abellán señala que la capacidad para realizar más de diez flexiones seguidas puede estar relacionada con un mejor estado cardiovascular. “Sabemos que las personas que pueden hacer más de diez flexiones seguidas sin parar tienen un sistema cardiovascular más óptimo y menos riesgo de sufrir un infarto”, afirma.

El especialista también establece una distinción entre quienes superan esa cifra y quienes son capaces de realizar un número todavía mayor de repeticiones. “Si puedes hacer más de cuarenta, que eso ya es un dato muy pro, tienes una baja probabilidad de sufrir enfermedad en tu sistema cardiovascular, baja probabilidad de infarto”, explica.

Estas afirmaciones ponen el foco en la relación entre la capacidad física y la salud del corazón. No obstante, el número de flexiones que una persona puede realizar depende de distintos factores, como la edad, el entrenamiento previo y la condición física general. Por ello, no debe interpretarse como una prueba diagnóstica ni como una garantía de protección frente a las enfermedades cardiovasculares.

Los músculos también influyen en el organismo

Más allá de la capacidad para completar un ejercicio, el cardiólogo destaca el papel que desempeña la musculatura en el funcionamiento del cuerpo. Los músculos no se limitan a permitir el movimiento: también participan en procesos biológicos que influyen en otros órganos y sistemas. “Los músculos son un órgano endocrino que libera hormonas a todo tu cuerpo y que le sientan muy bien a tu sistema cardiovascular”, sostiene.

Con esta explicación, el especialista pone de relieve la importancia de mantener una musculatura activa y funcional. El entrenamiento de fuerza, además de mejorar la capacidad para realizar actividades cotidianas, forma parte de las estrategias de actividad física que pueden contribuir a cuidar la salud general.

La recomendación no implica que sea necesario alcanzar un número concreto de flexiones para obtener beneficios. La capacidad de cada persona es diferente y la práctica del ejercicio debe adaptarse a sus circunstancias, especialmente cuando existen enfermedades previas o limitaciones físicas.

Entrenar la fuerza para cuidar el corazón

El mensaje principal del cardiólogo es que el trabajo muscular debería ocupar un lugar importante en la rutina de ejercicio. En su intervención, el doctor Abellán insiste en que mantenerse fuerte no es una cuestión exclusivamente estética, sino también una forma de cuidar el organismo: “Estar fuerte, trabajar la fuerza, es un mandamiento que necesita tu cuerpo para estar sano y también tu corazón”.

La idea es integrar el entrenamiento de fuerza en un estilo de vida que favorezca la salud cardiovascular, sin reducir la prevención a una única prueba física. Las flexiones pueden servir como referencia de la capacidad muscular, pero no sustituyen otros aspectos fundamentales, como la valoración de los factores de riesgo, la actividad física regular y el seguimiento médico cuando sea necesario.

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Los tres nutrientes clave para evitar la caída de pelo en mujeres: “Cuando a tu cuerpo le faltan, el cabello nunca va a ser su prioridad”

La caída del pelo en mujeres puede tener varias causas (@clinicapaulecapilar / Montaje Infobae)

La caída del cabello es una preocupación frecuente entre las mujeres y, aunque puede estar relacionada con factores como la edad o la alopecia androgenética, también conviene prestar atención a la alimentación. La falta de determinados nutrientes puede afectar a la salud capilar y contribuir a que el pelo pierda densidad, se vuelva más fino o se caiga más de lo habitual.

El doctor Miguel Paule, especialista en medicina estética en la Clínica Paule Capilar, señala en un vídeo publicado en TikTok (@clínicapaulecapilar) tres nutrientes que desempeñan un papel importante en el mantenimiento del cabello: la vitamina B12, el hierro y el zinc.

“Cuando a tu cuerpo le faltan nutrientes, el pelo nunca va a ser su prioridad”, advierte el especialista. Según explica, el folículo piloso necesita energía y nutrientes para mantener su crecimiento. Por eso, ante una pérdida de densidad o una caída más intensa de lo habitual, considera importante comprobar si existe alguna carencia antes de recurrir a los suplementos.

Vitamina B12

El primer nutriente al que hace referencia el doctor Paule es la vitamina B12, que participa en procesos esenciales para el organismo, como la formación de glóbulos rojos y la división celular. Estas funciones son importantes para el mantenimiento de los tejidos, por lo que una deficiencia puede tener repercusiones que también afecten a la salud capilar.

“La B12 participa en procesos fundamentales como la formación de glóbulos rojos y la división celular”, cuenta el especialista, quien añade que “cuando existe una deficiencia, puede afectar también a la salud de tu cabello y favorecer la caída”.

La clave está, por tanto, en identificar si existe un déficit real de esta vitamina, ya que la caída del cabello puede tener diferentes causas y no debe atribuirse automáticamente a una carencia nutricional. Por ello, conocer el estado de salud de cada persona resulta fundamental antes de tomar medidas para corregir un posible déficit.

Hierro

El segundo nutriente que destaca el especialista es el hierro, un mineral esencial para el organismo. En este caso, el especialista pone especial atención en la ferritina, una proteína que “que nos ayuda a conocer cómo están tus reservas de hierro”. Según explica, cuando estas reservas están bajas, puede aparecer una caída difusa del cabello incluso antes de que se manifieste una anemia.

Este aspecto resulta relevante porque la pérdida capilar no siempre se acompaña de otros síntomas evidentes. No obstante, detectar unas reservas de hierro bajas requiere una valoración adecuada y la interpretación de los resultados en su contexto clínico. La suplementación, si es necesaria, debe responder a una deficiencia identificada y no únicamente a la preocupación por la caída del pelo.

Las lentejas son una de las opciones más ricas en hierro (Shutterstock)

Zinc

El tercer nutriente señalado por el especialista es el zinc, que “participa en el crecimiento y reparación de los tejidos y también es importante para el funcionamiento normal del folículo”, explica Paule. Cuando existe una deficiencia, “podemos encontrarnos con más caída y un cabello más débil y quebradizo”.

La presencia de este mineral en una alimentación adecuada es importante para el organismo, pero tomar suplementos sin saber si existe una carencia no garantiza una mejoría capilar.

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