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Castañas caramelizadas, una variedad dulce para acompañar tu café o servirla como postre

Castañas caramelizadas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Hay pocas cosas que sepan más a otoño que unas buenas castañas. Asadas, cocidas o recién hechas en casa, este fruto seco se convierte cada año en uno de los grandes protagonistas de los días fríos. Si buscas una variante diferente, las castañas caramelizadas son una alternativa perfecta para quienes buscan un bocado dulce, crujiente por fuera y tierno por dentro, capaz de convertir un ingrediente de temporada en un pequeño capricho.

Prepararlas en casa es más sencillo de lo que parece y permite disfrutar de su sabor con ese toque acaramelado que las hace tan especiales. Son ideales para darse un homenaje a media tarde, acompañar un café o sorprender a los invitados con algo diferente.

El secreto está en dejar que las castañas se cocinen poco a poco con el azúcar y la canela, hasta que el líquido se reduzca y forme una capa dulce alrededor de cada una. No hace falta complicarse con técnicas difíciles ni pasar horas en la cocina. Con unos pocos ingredientes y algo de paciencia, tendrás listo un dulce perfecto para disfrutar durante el otoño.

¿Cuánto tiempo se tarda en preparar castañas caramelizadas?

  • Tiempo de preparación: 10 minutos.
  • Tiempo de cocción: 30 minutos.
  • Tiempo total: 40 minutos.

Ingredientes para hacer castañas caramelizadas

  • 500 g de castañas
  • 100 g de azúcar
  • 1 rama de canela
  • Agua
  • Una pizca de sal (opcional)

Cómo hacer castañas caramelizadas, paso a paso

  1. Lava las castañas. Colócalas en un bol con agua, lávalas bien y sécalas con un paño limpio.
  2. Haz un corte en la cáscara. Con un cuchillo pequeño, realiza un corte en cada castaña para facilitar que se cocinen y evitar que revienten durante la preparación.
  3. Añade los ingredientes a la sartén. Coloca las castañas en una sartén amplia, incorpora el azúcar y la rama de canela y añade agua hasta cubrirlas.
  4. Cocina a fuego medio. Deja que se hagan durante unos 30 minutos y remueve de vez en cuando para que el azúcar se disuelva y las castañas se impregnen del almíbar.
  5. Deja que se caramelicen. Cuando el líquido se haya reducido y las castañas estén tiernas, vigila la sartén para evitar que el azúcar se queme. Si todavía queda demasiada agua, deja que se evapore poco a poco.
  6. Deja reposar y sirve. Retira la rama de canela y deja que las castañas se templen antes de servirlas. Al enfriarse, el almíbar se volverá más pegajoso y cubrirá el fruto con una capa dulce.

¿Cuántas porciones tiene esta receta?

Con 500 gramos de castañas se pueden obtener aproximadamente cuatro porciones, aunque la cantidad dependerá del tamaño de las castañas y de si se sirven como postre o como pequeño tentempié.

¿Cuál es el valor nutricional de cada porción?

Valores aproximados por porción, calculados para cuatro raciones con 500 g de castañas con cáscara y 100 g de azúcar:

  • Calorías: 285 kcal
  • Grasas: 2 g
  • Hidratos de carbono: 66 g
  • Proteínas: 2 g

Las cifras son orientativas y pueden variar según las cantidades exactas.

¿Cuánto tiempo se pueden conservar?

Las castañas caramelizadas se pueden conservar en un recipiente hermético en la nevera durante unos 4 días. Es preferible dejar que se enfríen por completo antes de guardarlas y separarlas de cualquier preparación húmeda para que no se estropeen antes. Si el almíbar se endurece durante el reposo, se pueden templar unos segundos antes de servirlas.

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La propuesta que se ha hecho viral para reducir el consumo de combustible: bajar a 100 km/h el límite de velocidad

Coche circulando por una carretera con línea continua

El aumento del precio de la gasolina es uno de los temas que más preocupa a los conductores. Quienes utilizan el coche a diario para ir al trabajo, llevar a los niños al colegio o ganarse la vida al volante saben bien que cada visita a la gasolinera cuenta. Y, aunque comparar precios o cambiar algunos hábitos al conducir ayuda a contener el gasto, hay expertos que proponen ir un paso más allá.

Hay una forma de ahorrar gasolina que no depende de buscar ofertas ni de cambiar de coche: reducir la velocidad a la que circulamos. El economista austriaco Günther Fehlinger planteó en marzo de este año reducir la velocidad máxima a 100 kilómetros por hora, una teoría que ha vuelto a cobrar relevancia en los últimos días.

¿Cuánto combustible se ahorraría al circular a 100 km/h?

Un dato de referencia lo ofrece Natural Resources Canada, el organismo público canadiense encargado de los recursos naturales. Según sus recomendaciones de conducción eficiente, un vehículo consume alrededor de un 20% más de combustible al circular a 120 km/h que al hacerlo a 100 km/h. La diferencia muestra cómo influye la velocidad en el gasto, aunque el porcentaje concreto varía según el vehículo y las condiciones del trayecto.

La experiencia española también permite hacerse una idea del efecto que puede tener una medida de este tipo. En 2011, el Gobierno redujo temporalmente de 120 a 110 km/h la velocidad máxima en autopistas y autovías para contener el consumo energético. Un estudio publicado en la revista académica Energy Economics analizó el impacto de aquella decisión y estimó que el consumo de gasolina descendió entre un 2% y un 3% en las provincias estudiadas.

Imagen de una gasolinera. (Shutterstock)

Sin embargo, estos datos no significan que todos los conductores vayan a ahorrar un 17% de gasolina si se reduce el límite a 100 km/h. El ahorro real dependerá de cuánto se utiliza el coche, de la velocidad a la que se circule y de las características del vehículo. Además, el descenso del consumo registrado en España en 2011 refleja el efecto de aquella medida sobre el conjunto estudiado, no el ahorro individual de cada conductor.

Otros consejos para reducir el consumo de gasolina

Además de moderar la velocidad, hay otros hábitos al volante que ayudan a gastar menos combustible sin necesidad de cambiar de vehículo. Uno de los más importantes es conducir de forma suave, evitando acelerones y frenazos bruscos. Anticiparse al tráfico y mantener una velocidad lo más constante posible permite aprovechar mejor la energía del motor.

También conviene revisar la presión de los neumáticos con regularidad, ya que circular con las ruedas poco infladas aumenta la resistencia a la rodadura y el consumo. A esto se suma evitar cargas innecesarias en el maletero y retirar los cofres o portaequipajes del techo cuando no se utilizan, porque incrementan el peso o la resistencia aerodinámica.

Por último, planificar los desplazamientos puede marcar la diferencia. Agrupar varios recados en un mismo trayecto, evitar los atascos cuando sea posible y no utilizar el coche para distancias que se pueden recorrer a pie o en transporte público son medidas sencillas para reducir tanto el gasto en gasolina como el impacto de los desplazamientos en el bolsillo.

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Los animales a los que podrías ganar en una carrera: desde mamíferos pequeños hasta una especie mucho más grande que nosostros

Carrera con animales. (Imagen Ilustrativa Infobae)

¿Alguna vez te has planteado si podrías ganarle una carrera a un animal? Probablemente hayas escuchado a un amigo asegurar que vencería a uno en una pelea o que es más rápido que determinadas especies. Incluso puede que tú mismo te hayas hecho esa pregunta alguna vez.

Aunque estas cuestiones suelen surgir de las mentes más imaginativas o en conversaciones animadas con alguna copa de más, los datos sobre la velocidad de distintas especies permiten desmontar más de una idea preconcebida.

Factores a tener en cuenta antes de una carrera

Lo primero que tenemos que tener en cuenta para delimitar la comparación es la distancia. No es lo mismo correr 50 metros, una prueba en la que predominan la aceleración y la velocidad punta, que recorrer 2 kilómetros, donde la resistencia física adquiere un papel mucho más importante.

Persona corriendo. (Magnific)

Esta diferencia es fundamental para saber a qué animales podrías ganar. Algunas especies alcanzan velocidades sorprendentes, pero solo durante unos segundos, mientras que otras destacan por su capacidad para mantener un ritmo constante. Por eso, conocer la velocidad máxima de un animal no basta para predecir quién ganaría una carrera.

Los animales pequeños no siempre tienen las de perder

A primera vista, podría parecer que los animales más grandes y musculosos tienen ventaja en una carrera. Sin embargo, las investigaciones científicas muestran que la relación entre el tamaño corporal y la velocidad es más compleja. Un estudio publicado en Nature Ecology & Evolution en 2017 analizó datos de cientos de especies y concluyó que los animales más grandes no son necesariamente los más rápidos.

La explicación está, en parte, en la aceleración. Un cuerpo grande necesita más tiempo para alcanzar su velocidad máxima, mientras que uno más pequeño puede ponerse en movimiento con mayor rapidez. Esto significa que, en una carrera corta, no solo importa lo rápido que puede correr un animal, sino también cuánto tarda en alcanzar esa velocidad.

A qué animales podrías ganar

Para hacer una comparación más concreta, imaginemos una carrera de 100 metros lisos. No existe una velocidad media universal para hombres y mujeres, ya que depende de la edad, la condición física y el entrenamiento. Como referencia, entre los velocistas de élite, los hombres suelen completar la distancia en unos 10 segundos y las mujeres en alrededor de 11, lo que equivale a una velocidad media de 36 y 32,7 km/h, respectivamente.

Atleta saliendo desde el taco. (Magnific)

Entre los animales a los que una persona podría tener opciones de ganar están algunos pequeños mamíferos, como las ratas y los hámsters, cuya velocidad máxima no pasa de los 15 km/h. También podría incluirse el pavo real o el cerdo, que no superan los 20 km/h.

En el extremo contrario están especies como el elefante africano de sabana, que puede alcanzar unos 35 km/h. Aunque su velocidad máxima es elevada, su gran tamaño hace que tarde más en acelerar. Por lo tanto, una persona bien entrenada podría tener bastantes opciones de vencerlo.

La ventaja humana desaparece frente a otros animales. Un rinoceronte blanco puede alcanzar unos 40 km/h, mientras que un oso pardo ronda los 50 km/h y una jirafa puede llegar a unos 60 km/h. Todos superan la velocidad media de los velocistas de élite, aunque eso no significa que mantengan ese ritmo durante los 100 metros.

Para poner estas cifras en contexto, Usain Bolt alcanzó una velocidad máxima de aproximadamente 44,7 km/h cuando estableció el récord mundial de 100 metros en 9,58 segundos en 2009. Ni siquiera el jamaicano podría competir en velocidad punta con un avestruz, capaz de superar los 80 km/h, o con un guepardo, que puede acercarse a los 93 km/h.

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Francesc Clavé, psicólogo forense: “Hay cuatro tipos de personas que deberías echar de tu vida”

Silueta de un títere. (Magnific)

El entorno y la gente de nuestro círculo cercano influyen mucho más en nuestro bienestar de lo que pensamos. Las personas con las que compartimos nuestra rutina pueden convertirse en un gran apoyo en los momentos difíciles y ser nuestros confidentes.

Sin embargo, también pueden tener un impacto negativo en nuestras vidas. Hay relaciones que, lejos de ayudarnos a crecer, nos generan inseguridad, nos restan energía o terminan influyendo en nuestra propia autoestima. A veces, estas actitudes van apareciendo con el tiempo y no las detectamos o no somos conscientes del daño que pueden llegar a hacernos, especialmente cuando proceden de personas a las que queremos.

Por eso, aprender a identificar qué personas nos hacen bien y cuáles nos perjudican es fundamental para cuidar nuestro bienestar emocional. En este sentido, Francesc Clavé, psicólogo forense, señala algunas actitudes y perfiles de los que conviene tomar distancia.

Cuatro tipos de persona que debes evitar

El primer tipo de personas al que hace referencia es el de las que denomina eternos victimistas. “Seguramente te suena muy familiar. Es esa persona que nunca se responsabiliza de sus acciones y que siempre culpa a los demás de todo lo que le sucede”, afirma en uno de los últimos vídeos de su cuenta de TikTok (@francesc.clave).

En estos casos, explica el especialista, la falta de responsabilidad es una de las principales señales de alerta. Cuando algo sale mal, estas personas tienden a buscar un culpable en lugar de reconocer sus errores y asumir las consecuencias. Esta actitud puede acabar desgastando a quienes tienen cerca, especialmente si terminan cargando con responsabilidades que no les corresponden.

El segundo perfil es el de las personas que no se alegran por tus éxitos. Francesc describe a quienes, en lugar de celebrar las buenas noticias de los demás, buscan la manera de restarles importancia o destacar algún aspecto negativo.

En otras ocasiones, ni siquiera dejan que la conversación gire en torno a los logros ajenos. Cambian de tema para hablar de sí mismos y recuperar el protagonismo. Detrás de estos comportamientos, señala el psicólogo forense, está la dificultad para aceptar que otra persona destaque más que ellos.

@francesc.clave No todas las personas que nos hacen sentir mal lo hacen de la misma manera. Hay quienes viven instalados en el papel de víctima, quienes responsabilizan constantemente a sus ex, quienes necesitan controlar y manipular y quienes directamente no respetan tus límites. Reconocer estos patrones no significa etiquetar a nadie, pero sí puede ayudarte a entender mejor ciertas dinámicas y, sobre todo, a detectar cuándo una relación empieza a afectar a tu bienestar. Porque entender lo que está pasando también es una forma de protegerte. 🧠 ¿Con cuál de estos perfiles te has encontrado alguna vez? Te leo en comentarios. #victimas #psicologia #relaciones #tiposdepersonas #saludmental ♬ sonido original - Francesc Clavé

El tercer tipo al que hace referencia es el manipulador, un perfil que utiliza la culpa para conseguir lo que quiere. En estos casos, la persona puede hacer que los demás se sientan responsables de sus emociones o de situaciones que no dependen de ellos, hasta el punto de que terminen cuestionando sus propias decisiones.

No obstante, Francesc establece una diferencia importante: no es lo mismo manipular de manera inconsciente en un momento determinado que hacerlo deliberadamente para perjudicar a alguien. La señal de alarma aparece cuando este comportamiento se convierte en una forma habitual de relacionarse y busca que la otra persona dude de su propia percepción. De esta manera, quien sufre la manipulación puede acabar creyendo que el problema está en él, aunque la situación tenga otro origen.

Por último, el especialista señala a las personas que no respetan los límites de los demás. Se trata de quienes insisten una y otra vez a pesar de haber recibido una negativa, invaden el espacio personal o intentan imponer sus decisiones. No respetan el tiempo ni las necesidades ajenas y actúan como si sus deseos estuvieran por encima de los de los demás.

Para Francesc, esta actitud refleja una falta de respeto hacia la otra persona. Decir que no, expresar una preferencia o decidir dejar de hacer algo son formas de ejercer la propia autonomía. Cuando alguien ignora sistemáticamente esas decisiones, la relación puede convertirse en una fuente de malestar. Por ello, el psicólogo forense considera que quienes no respetan los límites no deberían formar parte del entorno cercano.

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