Cronología completa del accidente de trenes en Urda: errores, deficiencias, dolor y desesperación
Han pasado poco más de dos días desde la tragedia provocada por el choque entre dos trenes de alta velocidad en la provincia de Toledo que, por el momento, se ha cobrado la vida de 69 personas y ha dejado más de 200 heridos. Desde las 8:53 del pasado miércoles, el tráfico ferroviario entre Madrid y Andalucía permanece interrumpido mientras el dolor y la incertidumbre siguen marcando las horas posteriores al accidente.
El siniestro ha conmocionado a todo el país, ha movilizado a cientos de efectivos de emergencia y ha abierto numerosos interrogantes sobre el funcionamiento de los sistemas de seguridad y la gestión de la circulación ferroviaria.
El accidente y los momentos posteriores
Los dos trenes habían partido de la estación madrileña de Atocha con destino a Sevilla. El Iryo salió a las 7:54 horas y el AVE de Renfe lo hizo seis minutos después. Según las primeras reconstrucciones, alrededor de las 8:30 se produjo un fallo de comunicación que afectó al sistema de señalización y protección automática LZB. Los convoyes quedaron detenidos y el centro de control de Adif asumió la gestión de la circulación.
Posteriormente, y de acuerdo con la información conocida hasta ahora, se autorizó al AVE a reanudar la marcha mientras el tren de Iryo permanecía detenido en la vía. Entre las 8:52 y las 8:54 se produjo el impacto por alcance, que provocó el descarrilamiento de varios vagones y la caída de algunos de ellos por un terraplén. Las circunstancias exactas que llevaron a esa autorización forman parte de la investigación.
La respuesta de los servicios de emergencia comenzó inmediatamente. Bomberos, Guardia Civil, sanitarios, Protección Civil y voluntarios acudieron al lugar para atender a los pasajeros y liberar a quienes habían quedado atrapados entre los restos de los convoyes. La violencia del impacto y la posición de los vagones dificultaron especialmente las labores de rescate.
La Junta de Castilla-La Mancha activó el Plan Territorial de Emergencias (PLATECAM) y elevó posteriormente su nivel operativo para solicitar la intervención de la Unidad Militar de Emergencias (UME). También se instaló un puesto médico avanzado para clasificar a los heridos, estabilizarlos y organizar su traslado a distintos hospitales.
A medida que avanzaban las horas, la dimensión del siniestro se hacía cada vez más evidente. El balance de fallecidos fue aumentando conforme los equipos conseguían acceder a los vagones más dañados. Las tareas de rescate se prolongaron durante la noche y continuaron el jueves, con ayuda de maquinaria pesada y drones térmicos.
La Guardia Civil puso en marcha un dispositivo para identificar a las víctimas mediante pruebas de ADN, mientras los servicios forenses trabajaban en el Instituto de Medicina Legal de Toledo. Paralelamente, los hospitales de Castilla-La Mancha y de otras comunidades atendían a los heridos y los equipos de asistencia psicológica prestaban apoyo a sus familiares. Una tarea que continúa prácticamente sin descanso, mientras permanecen registradas 70 denuncias por desaparición de personas en distintos puntos del país.
La reacción del Gobierno y la Casa Real
En las primeras horas de la tarde del miércoles, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se desplazó hasta el puesto de mando avanzado de Urda y anunció una investigación para esclarecer las causas del accidente. "Vamos a llegar hasta el final y, si ha habido negligencias, se sabrán; si ha habido fallos en el sistema de seguridad, se responderá con contundencia", aseguró. También decretó tres días de luto oficial.
Por su parte, el ministro de Transportes, Óscar Puente, compareció para explicar que el fallo del sistema LZB había obligado a gestionar manualmente la circulación y calificó de "inexplicable e inverosímil" la autorización que permitió al AVE reanudar la marcha.
Horas antes, el rey Felipe VI, que se encontraba en Bétera (Valencia) asistiendo a unas maniobras militares, expresó su pesar por lo sucedido, trasladó sus condolencias a las familias y agradeció el trabajo de los equipos de emergencia. El monarca habló telefónicamente con el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, para conocer la evolución de la situación y manifestó su intención de acortar su agenda para regresar cuanto antes.
Felipe VI y la reina Letizia visitaron posteriormente a los heridos ingresados en el Hospital Universitario de Toledo y mantuvieron un encuentro con el personal sanitario. A la salida del centro, el monarca trasladó un mensaje de solidaridad y pidió que se esclarecieran las causas del accidente. "Hagámoslo juntos, unidos. Hagámoslo también con dignidad y con rigor", afirmó.
El jefe del Estado recordó que España volvía a sufrir "un durísimo golpe" y subrayó que la investigación debía determinar "cómo y por qué ha sucedido esta catástrofe". Además, reclamó que se estudiasen las medidas necesarias "para que esto no vuelva a suceder". Los Reyes agradecieron también el trabajo de los profesionales sanitarios y de todos los equipos que participaron en las labores de rescate.
¿Qué ha pasado hoy?
Este viernes, Pedro Sánchez ha regresado a Toledo para participar en una reunión del Centro de Coordinación Operativa Integrado (CECOPI), donde ha reconocido la gravedad de las consecuencias del accidente y el deterioro de la confianza ciudadana en el ferrocarril. "Hay una confianza quebrada en el sistema de alta velocidad", ha admitido.
El presidente ha considerado que no es "asumible" que España haya sufrido dos accidentes ferroviarios de esta magnitud en menos de un año, en referencia también al siniestro de Adamuz, en Córdoba. Sánchez ha asegurado que el Gobierno no se limitará a investigar lo ocurrido y que trabajará en "soluciones para reforzar el sistema de alta velocidad" y evitar que una tragedia semejante vuelva a repetirse.
También este viernes, el ministro de Transportes ha comparecido en la sede de su departamento para responder, entre otras cuestiones, a las preguntas sobre su continuidad al frente del Ministerio. Óscar Puente ha descartado dimitir y ha defendido que su prioridad es esclarecer lo ocurrido y aportar soluciones. "Mi obligación ahora no es hablar de mi continuidad, es resolver el problema", ha afirmado.
"No me voy a esconder detrás de nadie porque no tengo nada que esconder", ha añadido. El ministro ha reconocido la dureza de la situación y ha señalado que no piensa utilizar a ningún trabajador como escudo ni anticipar responsabilidades antes de que concluya la investigación. Sus declaraciones llegan después de que distintos partidos de la oposición hayan reclamado su dimisión.
La investigación judicial y técnica se encuentra ahora en el centro de la atención. La Guardia Civil analiza las comunicaciones entre los trenes y el centro de control de Adif, así como los registros de los sistemas de señalización y las cajas negras de los convoyes. Una de las principales incógnitas es por qué se autorizó al AVE a reanudar la circulación cuando el Iryo seguía detenido y qué protocolos se aplicaron después del fallo del sistema LZB.
Será la investigación la que determine si existieron errores humanos, fallos técnicos o una combinación de diferentes circunstancias, así como las posibles responsabilidades derivadas del accidente.
Mientras tanto, Toledo continúa pendiente de la evolución de los heridos y de las tareas de identificación de las víctimas. Decenas de familias siguen esperando respuestas mientras avanza una investigación que deberá aclarar qué ocurrió y por qué los sistemas previstos para evitar una colisión de estas características no lograron impedirla.


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