¿Puede la testosterona combatir la "niebla mental" de la menopausia?
Los problemas de memoria, concentración y agilidad mental que algunas mujeres experimentan durante la transición a la menopausia, conocidos popularmente como "niebla mental", han alimentado el interés por posibles tratamientos hormonales. Entre ellos está la testosterona, que se prescribe en determinados casos para abordar el bajo deseo sexual. Sin embargo, su utilidad para mejorar las capacidades cognitivas no está demostrada, según una revisión sistemática y metaanálisis publicada en la revista Reproduction and Fertility.
El trabajo, elaborado por investigadores vinculados al University College London (UCL), examinó los estudios disponibles sobre los efectos de la terapia con testosterona en la cognición durante la menopausia y después de ella. Los autores identificaron cinco investigaciones que cumplían los criterios de inclusión. De ellas, tres, con un total de 244 mujeres posmenopáusicas, aportaron datos que pudieron combinarse en un metaanálisis.
Los resultados no mostraron efectos estadísticamente significativos de la testosterona en las funciones cognitivas analizadas. Las pruebas evaluaron aspectos como la función ejecutiva -relacionada con capacidades como planificar, organizar y tomar decisiones-, el aprendizaje, la memoria verbal y la visuoespacial. Los tamaños del efecto fueron, en general, próximos a cero.
Los investigadores subrayan que estos resultados no deben interpretarse como una prueba definitiva de que la testosterona carezca de efectos sobre el cerebro. El número de estudios disponibles es reducido y las muestras son pequeñas, por lo que no permiten extraer conclusiones firmes sobre sus posibles beneficios o sobre qué mujeres podrían obtenerlos.
Además, la revisión detectó una laguna especialmente relevante: ninguno de los estudios examinó si la testosterona mejora la percepción subjetiva de los problemas cognitivos. Es decir, no se ha establecido si el tratamiento ayuda a las mujeres que sienten que olvidan más cosas, pierden el hilo de una conversación o tienen dificultades para concentrarse en su vida cotidiana.
Tampoco se encontraron estudios que evaluaran específicamente sus efectos durante la perimenopausia, la etapa de transición en la que pueden aparecer cambios hormonales y síntomas antes de que cesen definitivamente las menstruaciones. Por tanto, la revisión no permite saber si la terapia podría tener algún efecto en este grupo, en el que muchas mujeres refieren dificultades cognitivas.
La conclusión de los autores es que la evidencia actual resulta insuficiente para determinar si la testosterona mejora la cognición durante la transición menopáusica o después de ella. Reclaman ensayos con más participantes y un diseño adecuado que permitan evaluar sus posibles efectos en diferentes etapas de la menopausia.
No es un tratamiento acreditado para la memoria
La testosterona es una hormona sexual presente también en las mujeres, aunque en concentraciones inferiores a las habituales en los hombres. En el ámbito de la salud femenina, su uso terapéutico se ha estudiado especialmente para tratar el bajo deseo sexual en determinadas circunstancias. La cuestión de si puede mejorar la memoria o la concentración es distinta y, por ahora, no cuenta con pruebas suficientes.
La investigadora Alexandra Faulkner, autora principal del trabajo, señaló que la revisión refleja la falta de evidencia sólida para determinar el efecto de la terapia sobre la cognición. Aimee Spector, autora sénior y directora del Menopause Mind Lab de UCL, advirtió de que, aunque existen testimonios sobre posibles beneficios, no se puede afirmar que la testosterona mejore la función cognitiva durante la menopausia sin más investigación.
La "niebla mental"es una preocupación frecuente, pero todavía se conocen de forma incompleta sus causas y las opciones para aliviarla. Los cambios cognitivos percibidos durante esta etapa pueden afectar a la vida diaria, aunque no equivalen por sí mismos a un diagnóstico de deterioro cognitivo.
Los autores insisten en que hacen falta estudios capaces de medir tanto el rendimiento en pruebas cognitivas como la experiencia subjetiva de las mujeres. Hasta disponer de resultados más sólidos, la terapia con testosterona no puede considerarse un tratamiento respaldado por la evidencia para mejorar la memoria, la atención o la concentración durante la menopausia.


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