Presidente de Colombia ordena militarizar ciudad en zona fronteriza con Venezuela



Hubo un tiempo en que los restaurantes querían ser gamberros. Se llevaba la exaltación de lo canalla y los establecimientos eran insolentes, maleducados, irreverentes, incorrectos e incluso malparidos. Mientras, otros apostaban por nombres como La Lianta, La Malquerida o La Graciosa, que incorporaban además una reivindicación de lo femenino no siempre exenta de contradicciones. Ahora, sin embargo, parece que muchos restauradores han decidido volver a la naturaleza y apostar por un universo semántico mucho más elemental: la tierra, el fuego, el viento, los minerales y la materia en estado puro.







En el distrito montañoso de Mentougou, a una hora en coche al oeste de Pekín, existió un pueblo que, dicen, hay que situar en el ocaso de la dinastía Ming. Sin embargo no falta quien lo considera mucho más antiguo. Se llamaba Yangpoyuan, y por su proximidad al milenario templo budista de Tanzhe (año 300 d.C), algunos estudiosos sostienen que fue uno de los trece pueblos que contribuyeron al abastecimiento de los primeros monjes.





En muchos puntos del planeta el 31 de octubre se celebra la noche de los muertos. Distintas tradiciones (celtas, paganas y cristianas) fijaron ese día como un momento de transición en el ciclo de la vida, lo que ha derivado en distintos festejos que tienen en la gastronomía un potente canal de expresión donde castañas y calabazas son los protagonistas.








