Flamenco y cine: historia de un romance vista por Isaki Lacuesta
A nadie se le escapa que Isaki Lacuesta (Girona, 1975), director de clásicos de nuestro cine con títulos tan inequívocos como La leyenda del tiempo (2006) y Entre dos aguas (2018), tiene que ser un gran fan del flamenco: “Es una pasión que me viene desde la adolescencia”, confiesa. “Fue un gusto adquirido un poco a contrapelo porque crecí en Banyoles y tengo familia de Euskadi, y siempre se había dado esa idea de que el flamenco era algo ajeno a las culturas como la catalana y la vasca cuando, ya desde los orígenes, han estado muy vinculadas. Por ejemplo, Felipe Pedrell, gran musicólogo y compositor decimonónico de Tortosa, ya tuvo una relación muy directa con el que se considera como el primer cantaor, Silverio Franconetti, un personaje de lo más fascinante que había sido picador. Basilio Martín Patino le dedicó un capítulo de su serie Andalucía, un siglo de fascinación, donde imaginaba que habían encontrado unos cilindros con su voz. Como al principio no había grabaciones, siempre ha habido mucha mitología sobre cómo cantaban”.







