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Vuelve 'La emperatriz' a Netflix: qué es real y qué es ficción en la historia de Sissi

Nueva temporada de 'La Emperatriz'

La historia de Isabel de Baviera, más conocida como Sissi, vuelve a la pantalla con el estreno de la tercera y última temporada de La emperatriz, la serie alemana de Netflix que recrea la vida de una de las figuras más conocidas de la monarquía europea del siglo XIX.

Los nuevos episodios llegarán a la plataforma el próximo 12 de noviembre, con una trama marcada por las crisis matrimoniales, las intrigas políticas y los conflictos que amenazan al Imperio de los Habsburgo. Aunque la producción se inspira en personajes y acontecimientos históricos reales, no todo lo que aparece en pantalla sucedió tal y como lo cuenta la ficción.

La historia de amor entre Sissi y Francisco José I

Uno de los pilares de La emperatriz es la relación entre Isabel de Baviera y Francisco José I, emperador de Austria. Su historia de amor existió realmente y culminó con su boda en Viena el 24 de abril de 1854, cuando ella tenía 16 años. Sin embargo, la vida matrimonial de la pareja estuvo lejos de ser el cuento romántico que suele asociarse a las representaciones más idealizadas de Sissi.

Isabel se encontró con las estrictas normas de la corte vienesa, un entorno en el que la etiqueta y las obligaciones dinásticas condicionaban su vida cotidiana. Su relación con la archiduquesa Sofía, madre de Francisco José, también estuvo marcada por las tensiones relacionadas con la educación de sus hijos y el papel que debía desempeñar como emperatriz. La serie utiliza estos conflictos para mostrar las dificultades de una joven que tuvo que adaptarse a un mundo muy alejado de la libertad de la que disfrutaba durante su infancia en Baviera.

Las infidelidades y el conde Andrássy, ¿qué hay de verdad?

La tercera temporada profundiza en la crisis matrimonial entre Sissi y Francisco José. Según la sinopsis oficial de Netflix, la infidelidad del emperador agravará todavía más la situación de la pareja, mientras Isabel intenta encontrar su lugar dentro de la corte y termina alejándose de Viena para recuperarse.

Otro de los personajes destacados de los nuevos episodios es el conde Gyula Andrássy, una figura histórica vinculada al movimiento nacional húngaro. La emperatriz mantuvo una relación política relevante con Hungría y desarrolló una conexión con este territorio que tendría importancia durante su vida. Sin embargo, la atracción sentimental que muestra la ficción entre ambos no debe confundirse con una relación amorosa demostrada históricamente.

Por tanto, las escenas de celos, las conversaciones privadas y los posibles triángulos amorosos deben interpretarse con cautela. La serie utiliza las relaciones sentimentales para dar continuidad a la trama y mostrar las tensiones de la monarquía, pero no todos los detalles de la vida privada de sus protagonistas están documentados.

La guerra de Cerdeña y Maximiliano en México

La última temporada también incorporará acontecimientos políticos que sí forman parte de la historia europea. Uno de ellos es la guerra de Cerdeña, donde la derrota austríaca debilitó la posición de Francisco José y sirve como punto de partida para mostrar las consecuencias de la guerra sobre el emperador y su entorno.

Otro episodio histórico relevante es la aventura mexicana de Maximiliano de Habsburgo, hermano de Francisco José. En 1864, aceptó la corona del Segundo Imperio mexicano y También forma parte de este capítulo de la historia de la dinastía, aunque la serie introduce sus propias escenas para conectar esta trama con la de Sissi.

Más allá de estos acontecimientos, la verdadera vida de Isabel de Baviera fue mucho más compleja que la imagen romántica que se ha popularizado con el paso del tiempo. Nacida en 1837, se convirtió en emperatriz de Austria tras su matrimonio y en reina consorte de Hungría en 1867. Sus viajes, su rechazo a determinadas convenciones de la corte y su búsqueda de independencia marcaron su trayectoria hasta su asesinato en Ginebra, en 1898, a manos del anarquista italiano Luigi Lucheni. Así, La emperatriz combina una base histórica reconocible con licencias narrativas que permiten reconstruir los episodios que no pueden conocerse con exactitud.

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Benito Rabal, hijo de Paco Rabal y Asunción Balaguer: "Los dos murieron justo cuando tenían que morir"

Para Benito Rabal es imposible hablar de su padre sin hablar de su madre. Y viceversa. O sea, de Paco Rabal y de Asunción Balaguer. "Ella misma lo decía: 'Él buscaba una mujer fuerte. Buscaba un corazón y me buscaba a mí'. Ella era el corazón de Paco", recuerda Vanesa Benítez, directora y guionista de la película documental 200 vidas. Paco Rabal. De momento, podrá verse en salas de cine, a partir del viernes 23 de octubre, en Madrid (Renoir Princesa) y en Murcia (Neocine Centrofama). A buen recaudo, el filme, como una obra de teatro, girará por todo España. El Independiente habló con Vanesa Benítez Zamora y Benito Rabal Balaguer con motivo del estreno comercial de 200 vidas. Paco Rabal.

Pregunta.- Vosotros, ¿de qué os conocéis?

Respuesta.- (Vanesa Benítez) Yo conozco a Benito de ver sus películas; sabía que era cineasta. Pero no lo conocía personalmente. Sabía que era el hijo de Paco Rabal. Nos conocimos hace casi dos años, cuando empezamos el proyecto; fui al paraíso donde él vive, Calabardina, para conocernos. Hablamos de la idea que yo tenía del proyecto, y le pedí que me diera la mano ayudándome en todo.

Respuesta.- (Benito Rabal) A mí me llamó un contacto que tenemos en común, el productor Carlos Belmonte. Hemos tenido productoras juntos y somos como hermanos. Ya me había hablado de este proyecto que venía de antes, pero luego se frustró. Yo me negué a que esa persona dirigiera la película de mi padre, pero no voy a decir el nombre. Un día me llamó para hablarme de Vanesa Benítez, me vi rápidamente sus películas, que están de puta madre, quedamos y nos caímos muy bien desde el primer momento. Ella me preguntaba quién era quién en las fotografías. Esa ha sido mi labor en la película. Yo soy muy respetuoso, y más cuando sé que el trabajo va a estar bien.

R.- (Vanesa Benítez) Cuando yo estaba documentándome o escribiendo el guion, preguntaba a Benito quién era quién.

R.- (Benito Rabal) Cuando vi el primer montaje, me quedé fascinado.

P.- ¿Quién tiró del hilo?

R.- (Benito Rabal) A mí me ofrecieron participar, pero yo ya había hecho en 1992 una película con mi padre en vida. Y con mi madre en vida. Hay quien la llama documental, y a mi padre le nominaron al premio TP de Oro a mejor actor por hacer de sí mismo. Paco, mi padre.

R.- (Vanesa Benítez) Hay mucho de Paco, mi padre en 200 vidas. Paco Rabal.

R.- (Benito Rabal) Y luego, cuando ya murió mi padre, hice otro documental en el que él contaba su vida a través de entrevistas de televisión. Su discurso era muy coherente. Así que cuando me ofrecieron participar en 200 vidas. Paco Rabal, yo había cumplido y creía que no iba a aportar nada más. Y efectivamente hacía falta una mirada limpia.

P.- ¿Por qué volver a mirar a Paco Rabal? ¿Cuál fue el detonante?

R.- (Vanesa Benítez) El detonante era la celebración del Año Rabal, el centenario que está transcurriendo durante este 2026. A mí me lo propusieron las productoras, y lo primero que pregunté fue: ¿tiene que ser de alguna manera? ¿Hay que darle una vuelta? Este documental tampoco es el documental definitivo de Paco Rabal, ni lo pretende. Es una mirada muy autoral, fruto de mi 'convivencia' con él. Después de estar tantísimo tiempo navegando entre sus archivos, sus cintas, sus películas Super 8mm…, es como si fuera de mi familia; como si estuviera aquí escuchándome.

P.- Porque la voz que escuchamos, todas esas cintas, el material casero; todo eso es suyo.

R.- (Benito Rabal) Sí. Eso está donado. Mi padre siempre viajaba con una cámara Super 8mm y una grabadora. Cuando salía fuera del país o estaba rodando aquí en España, pero en otra ciudad, siempre quería compartirlo después con toda la familia, con todos los amigos íntimos y con el vecino de la calle o con el tendero… Quería compartir lo que él había vivido porque le parecía que era algo extraordinario, sobre todo salir al extranjero de un país en blanco y negro; España era una comisaría más que un país. Entonces había foto fija en todas las películas, así que de cada película hay un álbum, además de correspondencia, más cintas que él grababa, más entrevistas…

Imagino que mi madre pensó que era importante tenerlo, y lo fue archivando y guardando. Lo de mi padre, lo suyo, lo de mi hermana [Teresa Rabal], lo mío, lo de mis hijos… Cuando los dos [Paco Rabal y Asunción Balaguer] se murieron; ese archivo, por deseo expreso de ellos… Mi padre siempre dijo que todo lo que era atesorar tenía que volver a su pueblo. Parte de eso lo aceptaron muy generalmente la Comunidad de Murcia, la Universidad de Murcia, el Instituto Cervantes y el Ayuntamiento de Águilas. Todo eso se está digitalizando.

Lo de las cintas es de cuando a mi padre le encargaron escribir sus memorias, Si yo te contara. Le pidió ayuda a Agustín Cerezales Laforet [hijo de Carmen Laforet], que era mi cuñado entonces y un gran escritor. Agustín, muy profesional, grabó todas las conversaciones. Cuando murió mi padre, Agustín me las dio, y mi madre las metió en una cajita.

R.- (Vanesa Benítez) La famosa cajita. El 85% de lo que escuchamos de Paco son esas memorias. También hay ensayos; él se grababa, ensayando los diálogos de las películas. Hay también algún poema que se graba recitando y fragmentos de la entrevista, muy bonita y muy íntima, que Benito le hizo para la película Paco, mi padre; Y esa cajita… La primera vez que voy a Águilas [Murcia] y me hacen el tour –hay un pequeño museo dedicado a Paco Rabal, con cosas personales, guiones–, había una grabadora. Y si había una grabadora debía de haber una cinta. Y en seguida fuimos a ver donde se custodiaba todo el archivo. Empezaron a salir las fotografías, las películas Super 8mm… Lo último que apareció fue la cinta en una cajita de cartón que tenía escrito a bolígrafo: 'Memorias grabadas, Paco Rabal'. Había unas 80 ó 90 cintas.

Silvia Pinal y Francisco Rabal, en 'Viridiana' (1961), de Luis Buñuel

P.- El 8 de marzo habría cumplido tu padre 100 años. En la película documental se habla del duelo de tu padre por sus padres. Se han cumplido también 25 años de la muerte de tu padre. ¿Tú cómo has llevado estos 25 años de ausencia?

R.- (Benito Rabal) Yo los echo de menos. Están los dos tan presentes que es como si estuvieran ahí. Es la ventaja de haber tenido dos padres actores, con lo cual son eternos. Y además están muy presentes en el cariño que la gente les tiene. Yo creo que los dos murieron justo cuando tenían que morir. Mi padre murió en la cima de su carrera. A partir de ahí hubiera hecho más papeles, claro, pero con una salud… Yo estaba de ayudante de dirección y director de segunda unidad de Los santos inocentes, y mi padre tendría unos 58 años. Los pies que salen al principio de la película son los míos porque él se agotaba. La cortisona, etc.

P.- ¿Has imaginado en algún momento a tu padre en el siglo XXI haciendo cine o una serie tipo Juncal?

R.- (Benito Rabal) Sí, seguro que sí. Lo vimos con mi madre, que, con 86 años, aprendió a bailar claqué para la obra de teatro Follies. Y con 87 años haciendo Las chicas del calendario. Mi padre lo hubiera pasado mal físicamente, y mi madre empezó a perder ya… Murió con 94 años. Con mi padre no pude tener una última conversación porque se murió de repente, pero sí tuve una última conversación con mi madre en el hospital, ya sedada. Ella pensaba que estaba nevando –estábamos en Cercedilla– y que se había caído, rodando conmigo una película. Y me decía: "Lo siento, Benito. Qué caída más tonta". Yo le decía: "No te preocupes. Está nevando. Hemos tenido que cambiar el plan de trabajo". Y ella: "Ay, cómo me alegro. Sabes que no me gusta molestar".

Asunción Balaguer

P.- Es verdad que es una loa a Paco. Es un documental hecho por y para él y su memoria, pero no eludís malos momentos: su problema con el alcohol, su depresión…

R.- (Benito Rabal) Lo importante, como decía José Mujica, es levantarse. Él no escondía nunca nada. A lo mejor ficcionaba alguna parte…

P.- ¿Alguna vez le dijiste a tu padre: "Esto no es verdad, te lo estás inventando"?

R.- (Benito Rabal) ¡Una vez! Un día se lo dije. Yo estaba en Italia. Cuando nació mi hijo mayor, él y mi madre estaban en Argentina, rodando una película basada en un cuento de Borges, El muerto [Cacique Bandeira], de Héctor Oliveira. Estaban la segunda mujer de Perón [Evita] y José López Rega, un nazi medio Rasputín. Mi padre, cuando vino, me contó: "Una vez nos invitó a una cena el Rasputín este y, cuando me fue a dar la mano, le dije: 'Yo no doy la mano a un fascista'". Yo le dije que eso era mentira. Me miró y empezó a llamar a uno y a otro para demostrarme que era verdad.

P.- ¿Era verdad o mentira?

R.- (Benito Rabal) Por supuesto que era verdad.

P.- ¿Qué títulos recomendaríais de él más allá de los clásicos?

R.- (Vanesa Ramírez) A mí La sed [Hijo de hombre; 1961] me dejó impactadísima.

R.- (Benito Rabal) La sed… Y la película El otro [1991], que hizo con el actor francés Bernard Giraudeau.

R.- (Vanesa Ramírez) Uy, El otro es brutal. Aparte es su última etapa, que ya tiene totalmente su nuevo rostro.

R.- (Benito Rabal) Y de la primera parte, de cuando tenía esa fama de galán, solamente Hay un camino a la derecha [1953].

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José Mota lleva la Guerra Civil al cine con 'Arriba Tutto', una comedia que reivindica el humor como forma de reconciliación

Pablo Cabello y José Mota en 'Arriba Tutto'

José Mota debuta en la dirección cinematográfica con Arriba tutto, una comedia emotiva que llegará a los cines este jueves y que combina episodios de la historia española con una historia personal marcada por la pérdida, el resentimiento y la búsqueda de la felicidad. El humorista manchego se pone al frente de un proyecto que recorre desde los primeros años del siglo XX hasta el final de la Guerra Civil para mostrar cómo un hombre puede recuperar la ilusión y la capacidad de mirar el mundo con otros ojos.

Tras cuatro décadas de trayectoria, principalmente en televisión, el actor apuesta por una historia que reivindica la comedia como una vía para acercar a personas enfrentadas y combatir el odio. El largometraje cuenta con un reparto encabezado por el propio Mota, Karra Elejalde, Olivia Molina, Diego Anido y el joven Pablo Cabello.

Una historia entre el Toledo de 1905 y la Guerra Civil

La película presenta a Michi, un niño cuya visión de la vida está profundamente marcada por la influencia de su padre, un artista que recorre los pueblos con una compañía teatral ambulante. Ambientada inicialmente en el Toledo de 1905, la historia muestra cómo este hombre transmite a su hijo el amor por la literatura, la poesía y las artes escénicas, además de una forma de entender la existencia en la que la imaginación y el humor ocupan un lugar central.

La muerte del padre supone un punto de inflexión para el protagonista, que acaba convertido en un adulto dominado por la amargura. Sin embargo, una aparición inesperada y el reencuentro con Conchita, su amor de infancia, le ofrecen la posibilidad de recuperar parte de aquella alegría perdida. El relato avanza hasta la Guerra Civil española, un periodo convulso que sirve de telón de fondo para explorar las heridas personales y colectivas.

El humor como una forma de reconciliación

Uno de los principales mensajes de Arriba tutto es la capacidad del humor para reunir a personas que mantienen posiciones enfrentadas. Mota defiende que la comedia puede convertirse en un espacio compartido incluso en contextos de división política y social. Según cuenta EFE, el humorista recuerda como ejemplo la figura del humorista Gila, cuyos monólogos conseguían que públicos muy diferentes se rieran de las mismas situaciones.

El director considera que el trabajo de un cómico no consiste únicamente en provocar carcajadas, sino también en encontrar elementos capaces de acercar a la sociedad. Esa idea atraviesa una película que aborda el pasado sin renunciar a la posibilidad del perdón y la convivencia. La historia pretende mostrar que, incluso después de experiencias traumáticas, es posible reconstruir los vínculos personales y recuperar una mirada más esperanzadora.

Las inspiraciones de José Mota

Para construir el universo de Arriba Tutto, Mota ha recurrido a algunas de las grandes referencias de la historia del cine. En una entrevista con RTVE, el humorista destacó la influencia de obras como Ser o no ser, de Ernst Lubitsch, y La vida es bella, de Roberto Benigni, por su manera de utilizar la comedia para afrontar situaciones dramáticas. También señaló como inspiración El viaje a ninguna parte, dirigida por Fernando Fernán Gómez, una película que retrata las dificultades de una compañía de cómicos ambulantes.

Estas influencias ayudan a entender la combinación de humor, aventura y drama que propone su primera película como director. Mota plantea la comedia como una forma de enfrentarse al miedo y al odio, pero también como una vía para recuperar la libertad y la capacidad de disfrutar de la vida. La historia del protagonista conecta así con una tradición cinematográfica que utiliza la risa para abordar conflictos personales y sociales.

En cuanto a la edad recomendada del film, el Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales (ICAA) establece que la película no está recomendada para menores de 12 años. Aunque José Mota defendía en su entrevista en EFE, que "es un poco triste" pero "muy bonita y recomendada para toda la familia".

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