La inteligencia artificial no debería ser un privilegio de las grandes administraciones
Un técnico municipal de un pequeño ayuntamiento tiene que interpretar normativas, redactar pliegos, revisar expedientes y garantizar que cada contratación cumpla con la legislación vigente. Sus responsabilidades son prácticamente las mismas que las de un profesional de una gran capital, pero los recursos de los que dispone pueden ser muy diferentes. Mientras las grandes administraciones cuentan con equipos jurídicos especializados y departamentos tecnológicos, muchos consistorios deben resolver esas mismas tareas con plantillas reducidas y presupuestos limitados.







