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Dani Carvajal: "Esperemos que con la próxima legislatura se pueda poner solución y que la gente, pues que no sea ni de un bando ni de otro, sino que use el sentido común"

Dani Carvajal, exjugador del Real Madrid, que ahora defiende los colores del Getafe, tomó el micrófono en la Cadena SER para hablar de política, y después prestó su nombre y su perfil en redes para atacar al ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, tras el accidente ferroviario registrado en la provincia de Toledo. Dos intervenciones que sitúan al lateral en el centro del debate público español más allá de los terrenos de juego.

La política, presente en cada bar

Carvajal arrancó su intervención en la SER con una aclaración que él mismo se encargó de matizar al instante. "Bueno, no, tampoco suelo dar mi visión política. Tampoco nunca públicamente me he posicionado sobre nada", dijo. Aun así, siguió hablando, y sus palabras dibujaron un estado de ánimo bastante claro sobre la situación del país. El jugador del Getafe reconoció que el debate electoral ocupa ya cualquier conversación cotidiana en España: "Las próximas elecciones, a ver, es un tema que a pie ahora mismo pues están en todas las casas, en todos los bares estas conversaciones".

Desde ahí, Carvajal enumeró los problemas que, a su juicio, generan más inquietud entre la ciudadanía. "Al final yo creo que a todos nos preocupa el estado actual de nuestro país. Es una pena, ¿no?, cómo está el tema de la vivienda, de la sanidad. Pues bueno, hay muchos problemas, la deuda pública sigue subiendo", afirmó. El texto apunta que, aunque el futbolista insistió en que nunca se ha posicionado públicamente, sus inclinaciones políticas se pueden deducir del sentido de sus palabras.

Un llamamiento al sentido común en las urnas

La segunda parte de su discurso electoral fue un alegato por la participación y el voto reflexivo. Carvajal pidió a los ciudadanos que se alejaran de trincheras y leyeran los programas antes de decidir: "Esperemos que con la próxima legislatura se pueda poner solución y que la gente, pues que no sea ni de un bando ni de otro, sino que use el sentido común, se lean los programas electorales y vote realmente lo que cree que es mejor para todos". Y cerró esa parte de la entrevista con un mensaje de confianza en el potencial del país: "Tenemos un país maravilloso, un país que entre todos podemos hacer que sea idílico y bueno, pues que la gente vaya a votar, que vote lo que crea que es mejor, lo que sienta y ojalá, pues bueno, que se vayan solucionando los problemas".

La bronca contra Óscar Puente

Pero la intervención que tuvo mayor impacto en redes fue otra. Tras el accidente ferroviario en Toledo, Marcos Llorente redactó un mensaje que Carvajal, y Joselu reprodujeron en sus propios perfiles, sumándose a la publicación. El texto iba dirigido directamente al ministro Puente y comenzaba con una pregunta que no admitía mucho margen: "Querido Óscar Puente, ¿no va siendo hora de que dejes de lado Twitter y te centres en el trabajo por el que te pagamos?".

Los jugadores no se limitaron a una queja genérica. Argumentaron que, cuando hay vidas en peligro, las exigencias a quien gestiona el transporte público son elementales: "Cuando hay vidas humanas en juego, lo mínimo que se le puede exigir a un ministro de Transportes es responsabilidad, seriedad, seguridad y respeto". Y desde ahí escalaron hacia una crítica más amplia a la clase política: "Estamos hartos de políticos que parecen más preocupados por ganar discusiones en redes sociales como si fueran niños de 13 años que por responder a la altura de las responsabilidades que tienen".

El mensaje de Llorente se cierra con las palabras más duras de toda la publicación, sin dejar espacio a la ambigüedad: "Twitter no es tu trabajo. Tu trabajo es el transporte público, la seguridad y rendir cuentas cuando las cosas fallan. Hasta ahora en eso has sido un puto desastre, pero como siempre le echarás la culpa a otro. Que el circo no pare".

© EUROPAPRESS

Daniel Carvajal Presentation As New Player of Getafe CF
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Toni Nadal: "Rafa Nadal tuvo el mismo respeto a Roger Federer y Novak Djokovic que el que tuvo por la mujer de la limpieza"

El respeto que Rafa Nadal mostró durante su carrera a Roger Federer y Novak Djokovic fue el mismo que dispensó a la señora de la limpieza o al conductor que lo llevaba a los torneos. Toni Nadal utilizó ese ejemplo para explicar los valores que trató de transmitir a su sobrino y que, a su juicio, deben mantenerse independientemente de la posición que ocupe cada persona. «El respeto que tuvo Rafael por Federer, por Djokovic, no era diferente del que tuvo por la chica de la limpieza o el conductor que le llevaba en autobús», explicó en Por fin, en Onda Cero, al recordar una de las enseñanzas que considera fundamentales en la formación del tenista.

Valores para funcionar por la vida

Toni Nadal defendió que el éxito deportivo debe ir acompañado de una determinada manera de comportarse. La fama y los resultados no pueden modificar el trato hacia los demás. «Es muy difícil funcionar sin valores en la vida», afirmó antes de enumerar algunos de los principios que considera necesarios para la convivencia: «Una sociedad necesita unos ciertos valores de disciplina, de orden, de respeto, de educación por encima de todo, de corrección». Unas ideas que, según explicó, intentó aplicar siempre «dentro de una pista y fuera de ella». El entrenador también recordó el precio personal que exige una carrera vinculada al deporte profesional. Mientras se habla habitualmente de las horas de entrenamiento, las concentraciones y los sacrificios de los jugadores, quienes trabajan a su lado también deben renunciar a una parte de su vida familiar. Toni Nadal lo experimentó durante los años que acompañó a Rafa: «Yo me perdí muchos, muchos cumpleaños de mis hijos, me perdí fiestas de Navidad».

Aquellas ausencias formaban parte de una elección compartida. Rafa quería convertirse en uno de los mejores jugadores del mundo y Toni había decidido ser su entrenador. «Él decidió ser uno de los mejores jugadores del mundo y yo decidí ser su entrenador, entonces sabía que tenía que pagar un precio», explicó. También reconoció que tuvo suerte con el jugador al que acompañó: «Tuve la suerte de entrenar a un chico, además, que me hizo la vida muy fácil». Su manera de entender el tenis estaba ligada a una idea que repetía durante la formación de su sobrino: el resultado no debía estar por encima del trabajo realizado para alcanzarlo. «En la vida, el verdadero éxito no es el resultado que consigues, sino la forma como llegas a conseguirlo», señaló. Por eso, cuando evaluaba el camino de Rafa, concedía más importancia al proceso que a los títulos obtenidos.

Lo importante es el camino

«Para mí siempre fue mucho más importante el proceso», insistió. Su intención no consistía en presentar a Rafa como un modelo destinado a toda la sociedad, pero sí consideraba que quienes alcanzan el éxito deben asumir cierta responsabilidad. «Yo no pretendía nunca que Rafael fuera un ejemplo para una sociedad, pero yo creo que la gente que triunfa tiene que intentar al menos ser un ejemplo para la sociedad», explicó.

Esa misma filosofía determinaba cómo afrontaba las derrotas. Toni Nadal estableció una diferencia entre perder un partido y fracasar en el intento de conseguir un objetivo. «Un fracaso nunca es una derrota. La derrota forma parte del juego. El fracaso, para mí, es no hacer todo aquello que está en tu mano para conseguir» lo que te propones.

La distinción le permitía analizar las derrotas sin convertirlas en una tragedia. Cuando Novak Djokovic era superior a Rafa, la respuesta debía ser asumirlo y buscar soluciones. «Muchas veces Djokovic fue mejor que nosotros. Bueno, pues asumirlo e intentar recapacitar, ver lo que podemos mejorar e intentar hacerlo». El trabajo no garantizaba la victoria, pero sí ofrecía una manera de responder a la adversidad. «A veces fue bien, a veces no», reconoció.

Decir la verdad

Su método de entrenamiento tampoco pasaba por alimentar artificialmente la confianza del jugador. Toni Nadal prefería explicarle las dificultades y señalarle el camino que debía recorrer. «Yo le decía a Rafa: “Tranquilo, que lo vas a hacer y tenemos que luchar para eso». La intención era que entendiera que el talento no eliminaba la necesidad de trabajar ni convertía los objetivos en algo automático.

Por eso cuestionó una educación que, en su opinión, protege demasiado a los jóvenes frente a la frustración. «Cuando tú le haces creer a la gente que es mejor de lo que en realidad es, le ocultas la realidad», advirtió, se corre el riesgo de dificultar que después acepte sus limitaciones. Su crítica alcanzó también a determinados planteamientos educativos. Su mujer, profesora de instituto, trabajaba en un centro en el que no podían poner los suspensos en rojo. «¿Esto es algo positivo o negativo? Para mí es negativo», afirmó, porque consideraba que se dramatiza algo natural, como obtener una mala calificación. La alternativa, defendió, es aceptar los errores y trabajar para corregirlos. «Si no ha salido del todo bien, pues intentemos mejorar lo que podamos mejorar», resumió. No todo el mundo puede alcanzar la cima del deporte, pero sí puede aspirar a mejorar su propio rendimiento.

Toni Nadal tampoco negó la importancia de las condiciones de cada jugador. Federer podía tener más talento o golpear mejor la pelota que Rafa, pero esa diferencia no debía convertirse en una excusa. «Se trata de entrenar un poco más e intentar superar» esas dificultades, explicó. Reconoció que existen personas con mayores obstáculos personales, económicos o intelectuales, y que no todo depende exclusivamente del esfuerzo. Aun así, defendió que cada uno debe centrarse en aquello que está en su mano. La suerte también cuenta. «Hay mucha gente que se esfuerza, mucha gente que intenta hacer las cosas bien, que no tiene suerte. Nosotros tuvimos la suerte de tenerla», admitió. De ahí extraía una última obligación: «Lo menos que podemos hacer es ser agradecidos y comprometernos a hacer las cosas de la mejor manera posible».

Toni Nadal y Rafa Nadal en un entrenamiento
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Las cinco claves tras el Barcelona - Real Madrid: un nuevo Madrid, una nueva Liga y ojo al Atlético

El Clásico ha cambiado el escenario de LaLiga. El Real Madrid salió del Camp Nou convencido de que vuelve a estar en la pelea; el Barcelona, preguntándose si, de verdad, puede competir en los grandes choques; y el Atlético, sin jugar el domingo, terminó siendo el gran beneficiado de una jornada que vuelve a comprimir la Liga. Tres equipos separados por tres puntos y un campeonato que, de repente, vuelve a parecer de todos.

1. El Madrid ya compite desde la confianza

Más allá del resultado, la principal consecuencia de la victoria es psicológica. El Real Madrid necesitaba un partido así para comprobar que le ha sentado bien el camibio de estilo. Ganar en el Camp Nou, ante un Barcelona que llegaba como líder, cambia la percepción del equipo y, sobre todo, cambia la suya propia. Mourinho ha encontrado una respuesta en el momento más exigente: un Madrid capaz de jugar de tú a tú, de sufrir y de no descomponerse cuando el partido se puso en contra. "Hemos estado muy organizados, muy concentrados y con mucho coraje para salir jugando desde atrás con un adversario que presiona mucho", decía el entrenador portugués después del partido.

2. Mourinho ha encontrado la fórmula: más cabeza que músculo

Una de las grandes decisiones del entrenador ha sido modificar el perfil del equipo. Menos acumulación de músculo y más jugadores capaces de pensar, asociarse y acelerar el juego. El Madrid fue un equipo más atrevido y con más recursos con balón gracias a Bernardo Silva y Güler, además de Diomande. "Tener una combinación de talentos nos da más que tener dos jugadores de características parecidas. Y esto es para decir que el doble pivote Bernardo-Güler... no lo hago. O sólo en situaciones desesperadas. Pero el doble pivote como hoy hemos terminado, Camavinga-Tchouameni, también será sólo en momentos específicos. Me está gustando. Pienso que a la gente de arriba le gusta también está mezcla, porque nos da equilibrio para defender y más calidad a la hora de salir en la organización defensiva", dijo Mou. Se trataba de tener futbolistas capaces de interpretar los espacios y atacar al Barcelona desde distintos lugares. El mensaje de Mourinho fue claro: para ganar este tipo de partidos no basta con defender bien; también hay que atreverse.

3. El Barcelona perdió fluidez y frescura

Flick fue bastante claro después del partido: al Barcelona le faltó «fluidez» y, además, reconoció que el equipo necesita recuperar «la frescura de los anteriores partidos de la temporada». No es una explicación menor. El Barça ha construido buena parte de su identidad desde la energía, la velocidad de circulación y la capacidad para someter al rival durante muchos minutos. Cuando esa energía disminuye, el equipo deja de jugar tan cerca del área contraria. El caso es que todo iba bien en el Barcelona hasta que han llegado los rivales fuertes y suma dos derrotas consecutivas. Las palabras de Flick apuntan también a algo que puede convertirse en un asunto importante en las próximas semanas. "Tenemos que intentar desconectar y olvidarnos de los entrenamientos. Tenemos que recuperar la frescura de los anteriores partidos de la temporada”, dijo sobre el posible cansancio.

4. Mou los tiene a todos listos

La victoria en el Camp Nou también le permite a Mourinho recuperar futbolistas para su causa. Bellingham volvió a tener peso en el juego, Güler encontró espacios para hacer valer su talento y Camavinga aportó energía en un momento en el que el equipo necesitaba piernas para sostenerse, mientras que Valverde sigue creciendo en el lateral derecho, una posición en la que ha encontrado continuidad y desde la que vuelve a influir en el juego. Y más: Lunin no habia jugado un minuto y debutó en esta temporada en el Camp Nou. O Bernardo Silva, que no tenía protagonismo y llevó la batuta. "El grupo es muy fuerte. Nunca diré que este es mi equipo base o este es indiscutible, porque la plantilla es muy buena, completa. La gente trabaja mucho. Todos están preparados", aseguraba Mourinho tras el partido. "Y la vida es así. Ya me habéis hecho dos preguntas y ninguna sobre Lunin, pero si perdemos aquí con errores de él, la primera o segunda pregunta sería sobre él. Sólo le he dicho ‘tú entrenas para jugar, no para estar en el banquillo, ve y juega’. Y ha hecho un partido con un gran equilibrio, tranquilidad".

5. El campeonato cambia de relato

Hace unas semanas la pregunta era cuánto tardaría el Barcelona en sentenciar LaLiga. Ahora la pregunta es quién va a ganarla. El Barcelona sigue primero, pero el Atlético está a dos puntos y el Madrid a tres. "Obviamente que si sales a nueve, es pesado psicológicamente. Si sales a seis, salimos equilibrados, aún con un enfrentamiento directo en el Bernabéu. Y salir a tres es diferente. Obviamente. Y el modo en el que hemos ganado también es diferente", contaba Mourinho desde la sala de Prensa del Camp Nou. El Madrid vuelve a creer, el Atlético se consolida y el Barcelona descubre que nada es tan bonito como lo pintaban

© EUROPAPRESS

FC Barcelona v Real Madrid CF - LaLiga EA Sports
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