El CEO de Iryo, la compañía italiana que opera trenes de alta velocidad en España, dos de cuyos convoyes se han visto involucrados en los accidentes de Adamuz -en enero de este año- y en el de ayer miércoles en Urda, ya advirtió hace tres semanas de las dificultades de sus trenes para reconectarse al sistema LZB después de que este hubiera caído.