❌

Reading view

Crítica de 'Hope': un clásico automático de máximo entretenimiento y que tiene una mínima vergüenza

A lo largo de su rotunda filmografía, Na Hong-jin había dejado claro que sabía cómo filmar persecuciones exudando adrenalina pura, ya sea a pie (The Chaser, 2008) o sobre ruedas (The Yellow Sea, 2010), y tejer agresivos relatos de género con carcasa de retrato comunitario (El extraño, 2016) sin que la violencia que anida en cada rincón impida exabruptos de humor escatológico o absurdo.

En Hope unifica todos esos elementos en una tormenta eléctrica de acción capaz de desencajar ojos de órbitas con su exhibicionismo técnico, temerarios derrapes en los cambios de tono y una entrega sin remilgos al entretenimiento que ignora el miedo al ridículo.

Si la hora inicial es antológica por su elaborada contención a la hora de ocultar a la criatura que siembra el caos en una apacible localidad portuaria –ya que durante mucho tiempo solo es perceptible en off a través de sonidos y su reguero de destrucción–, cuando el director decide revelar esa carta también desbarata el tablero de juego.

Su apuesta por una estridencia grotesca y desvergonzada, que empapa tanto el diseño visual como en su plasmación con CGI alérgico a la física, solo puede leerse como un liberador arrebato infantil de apología de la diversión por delante de la buena etiqueta.

Cine de atracciones a la máxima potencia, Hope se reinventa sobre requiebros y variaciones de una estilización del pillapilla mientras se aleja de los terrenos aseados de Tiburón o Alien, tan respetados (bueno, hoy en día), para despeñarse por las escarpadas y abruptas fallas de la saga Resident Evil de Paul W. S. Anderson.

Una defensa de la espectacularidad en sí misma, sin hueco para el espectador cínico, de la que cada vez cuesta más encontrar abanderados como el disparatado S. S. Rajamouli (RRR), que seguramente aplaudiría esa tríada final de coche-caballo-monstruo.

En una era de asimilación occidental post-Parásitos y post-El juego del calamar, Hope recupera la capacidad del cine coreano para descolocar al mundo.

  •  
❌