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Cuenta con ello

Yo era un joven economista obsesionado con el emprendimiento como palanca de desarrollo, Fátima Bañez una experimentada diputada en la oposición a Zapatero con olfato político e impecable preparación técnica. Entonces nos conocimos, corría el año 2008 y un día Fátima me pidió un papel con políticas públicas que fuesen rompedoras, pero a la vez atractivas; me insistió en que fuesen acciones testadas en otras geografías y ayudasen a generar empleo.

Las ideas que le pasé estaban basadas en los estudios de David Birch que logró demostrar que solo los emprendedores y las pymes son capaces de crear empleo neto. Rápidamente se entusiasmó con las medidas puestas en marcha en países como Estados Unidos y Reino Unido y convenció a Mariano Rajoy para que tomase como bandera el emprendimiento de esos años en la oposición. El resto ya se conoce y Báñez diseñó toda una estrategia de acercamiento a un público joven deseoso de encontrar una ilusión para encontrar trabajo y un futuro mejor.

Eran tiempos de crisis y en esos años de oposición a Zapatero, Mariano Rajoy y Báñez recorrieron las más importantes incubadoras de empresas de media España y hablaron con los emprendedores de éxito de la época, así como con los inversores de startups más conocidos. A partir de esos años fue difícil encontrar un alcalde de cualquier ciudad española que no quisiera abrir un centro de emprendedores o programas de ayudas variadas para crear empresas.

Las elecciones de 2011 llegaron y Rajoy alcanzó una mayoría absoluta que le permitió gobernar con Fátima Bañez como flamante Ministra de Empleo y Seguridad Social. Pero la crisis se cebó con nuestro país destruyendo empleo y agitando la calles, lo que no le impidió a Fátima prorrogar y presentar mi primer libro allá por el 2012. "Cuenta con ello", me dijo cuando superando el pudor de dirigirme a toda una ministra le hice la petición. De nuevo el tema eran los emprendedores y su discurso se centró en la necesidad de un nuevo marco que permitiese crear empleo, un cambio legislativo que además se mantuviese en el tiempo modernizando el país y generando riqueza para los españoles.

Su reforma laboral ha pasado a la historia como la acción de política económica más exitosa de la historia de la democracia. Se crearon millones de puestos de trabajo y se acabó con la maldición española de la ausencia de competitividad. Y Fátima seguía contestando mis mensajes y respondiendo a mis llamadas. Y llegó 2018 y la moción de censura de Pedro Sánchez que le permitió a Fátima volver a la gestión privada que había mamado en su hogar, pero su reforma siguió. Los socios de Sánchez se habían dedicado en cuerpo y alma a criticar la reforma, pero no tocaron una coma de la ley Báñez hasta casi cuatro años después ¿Quién se iba a atrever a alterar una reglas que marcaron el mayor periodo de prosperidad laboral del país?

Fátima siguió cultivando amistades tan diferentes como Cándido Méndez de la UGT o Antonio Garamendi de CEOE y leyendo todo lo que se le ponía por delante, hasta que precisamente por ese talante integrador y su experiencia, la patronal la nombró en 2020 presidenta de su fundación para acelerar la acción social de las empresas españolas con el foco en la mejor herramienta de cambio que existe: la creación de empleo.

Y volvimos a encontrarnos esta vez para apoyar un programa de formación a líderes para acercar la empresa y promover un acercamiento entre lo público y lo privado. Era el año 2021 y Fátima Bánez aceptó inaugurar el curso de liderazgo público que tengo el honor de dirigir y se empeñó además en que su papel no fuese protocolario sino docente, explicando las mejores políticas públicas para luchar contra la exclusión social, de nuevo el empleo y el emprendimiento.

Estos años he tenido la suerte de trabajar codo con codo con ella, aprender de su talante además de comprobar su educación y capacidad de trabajo. Jamás faltó a una clase, nunca dejó de responder una pregunta o atender con una sonrisa cualquier petición o incluso crítica de los alumnos.

Esta semana estábamos ilusionados por recibir en el curso a María Guardiola la presidenta de la Junta de Extremadura porque defendía que las mujeres funcionarias saben gobernar mejor que nadie. Lo aprendió quizás de su íntima amiga Soraya Sáenz de Santamaría o de los excelentes servidores públicos que le acompañaron en su carrera en lo público como Engracia Hidalgo o Ignacio Niño. Por desgracia ya no podrá presentar mi último libro como era nuestra intención el 2 de diciembre en Murcia.

Sin escatimar la energía que le definía, me escribió unas horas antes del accidente para decirme otra vez “cuenta con ello”. Nos iríamos juntos en tren hasta la capital murciana porque le encantaba el título del libro por llevar la palabra audaz y sobre todo porque una mujer empresaria de raza como Miriam Fuertes organizase el evento. Sin las empresas familiares no somos nada, me recordó. Hay que apoyar a los que crean empleo para que muchos más sigan su ejemplo.

Su legado como gran parte de sus reformas sigue vivo y millones de personas sin saberlo. Porque cada vez que se firma un contrato laboral en este país de alguna manera la sonrisa de Fátima Báñez está en esa rúbrica.

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