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Puente, un caradura que no dimite

No creo que nadie se sorprenda ante la actitud numantina del ministro. El tema de fondo es muy sencillo, ya que es imposible que encuentre un cargo o trabajo mejor que el que actualmente desempeña de una forma tan catastrófica. En su momento se consiguió un gran avance al quebrarse su autoestima, por cierto exagerada, cuando reconoció que era un mal jurista. La presión para que abandone el cargo es generalizada. Hasta el frente hundido, sus socios de gobierno, lo quieren fuera. Su comparecencia este viernes fue un auténtico despropósito, aunque dice mucho del personaje y ese ego tan enorme que no se corresponde ni con su formación, ni con su trayectoria, que está jalonada, sobre todo, de fracasos. Lo más grotesco fue presentarse como una víctima y asegurar que sufre un calvario. En este juego de los despropósitos llegó a afirmar que «lo fácil para mí es salir, pero no va con mi carácter, ni es lo que me ha pedido el presidente». Eso de «salir» y abandonar la política, que es lo que correspondería, no se lo cree nadie. En su caso, hace mucho frío fuera de la poltrona. Me imagino que Sánchez habrá sopesado que le conviene más que siga y se coma el marrón, que un cese que no cerraría la crisis. Es evidente que la oposición y, sobre todo, la opinión pública no se quedarían satisfechas ante esa decisión.

Sánchez es un político frío, implacable y calculador, algo lógico en cualquier presidente. La campaña del amor ha quedado en la cuneta convertida en una caricatura, así como los besos y los bailes que habían organizado los guionistas de La Moncloa. Al margen del deplorable y mezquino intento de culpar a un trabajador, la realidad objetiva es que hay una responsabilidad gubernamental por todo aquello que no se ha hecho para garantizar la seguridad del sistema ferroviario. No importa si el ministro sigue o lo cesan, porque todo el mundo tiene muy claro, incluso sus compañeros, que es un inepto. Lo de asumir el papel de víctima, sí va con su carácter. Ni en estos momentos es capaz de tener algo de sentido común. No ha aprendido de sus errores y se presenta como alguien imprescindible en estas circunstancias. Nada más alejado de la realidad.

Francisco Marhuenda. Académico de número de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de España y de la Real Academia de Doctores de España. Académico correspondiente de la Real Academia de la Historia. Catedrático de Derecho Público e Historia de las Instituciones (UNIE).

© EFE

Rueda de prensa del ministro de Transportes Óscar Puente
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El cese de Óscar Puente

No sé qué hará Sánchez, pero la mejor noticia para el PP sería la continuidad de Óscar Puente. No hay que ser ni un gran analista ni uno de esos fantoches de la izquierda que se erigen en gurús y se pasean dando opiniones como si fueran los nuevos oráculos de Delfos, aunque luego no importa si aciertan o se equivocan. La decisión más sensata para sus intereses sería destituirlo de forma fulminante. Es un incompetente y tiene la caradura de no dimitir tras dos catástrofes ferroviarias en un año. No voy a esperar dignidad entre los sanchistas, pero al menos egoísmo político por parte de su líder. A pesar del pesimismo de algún sector del centroderecha, la realidad es que no puede remontar la campaña. No me refiero tras el accidente ferroviario, sino desde hace mucho tiempo. Es cierto que hay personas que le votarán, algunos tapándose la nariz, y otros con mayor dignidad, preferirán abstenerse o votar en blanco. En cambio, hay una mayoría abrumadora que está harta de la corrupción, las colocas y la ineptitud del Gobierno socialista comunista. A la hora de elegir al mayor incompetente creo que podemos coincidir en la figura del bocazas de Puente, que siempre me ha parecido un fantoche, un cateto y un lenguaraz, que esconde sus carencias formativas y profesionales intentando ser más sanchista que Sánchez. Fue un error nombrarlo, pero me temo que lo sería en cualquier cargo. Su falta de cualificación no sería relevante si se hubiera rodeado de gente capaz o fuera trabajador. No ha sido así. En su día ya reconoció que era un mal jurista y ahora tenemos la constatación de que es incapaz de garantizar que el sistema ferroviario funcione bien. Las chorradas que dice en las redes no me importan, le gusta rebajarse e insultar, pero las consecuencias de su gestión son catastróficas. Al PP le viene muy bien que esté rodeado de ministros incompetentes. La culpa de los problemas que tienen las infraestructuras corresponde única y exclusivamente a Sánchez. Es algo evidente, ya que es el presidente de un Gobierno que no ha hecho nada en ocho años. Es lo mismo que sucede con la vivienda, el gran apagón o la crisis provocada por la invasión de Ceuta. Todo tiene un mismo denominador común que es Sánchez..

Francisco Marhuenda. Académico de número de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de España y de la Real Academia de Doctores de España. Académico correspondiente de la Real Academia de la Historia. Catedrático de Derecho Público e Historia de las Instituciones (UNIE).

© EUROPAPRESS

Accidente.- (AMP) Óscar Puente solicitará comparecer en la Diputación Permanente del Congreso por el accidente de Urda
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