Sanidad suspende en facilitar el acceso a fármacos oncológicos
Solo uno de cada cuatro tratamientos contra el cáncer está disponible sin restricciones para los pacientes en el Sistema Nacional de Salud (SNS), según señaló ayer la Fundación Oncológica Alivia. La actualización de octubre de su "OncoIndex" vuelve a poner de manifiesto la distancia entre los avances de la investigación oncológica y el acceso real a las nuevas terapias en España. De los 181 tratamientos evaluados, 43 cuentan con financiación completa, 97 están sujetos a restricciones y otros 41 carecen de financiación pública.
"OncoIndex" analiza si los medicamentos recomendados por la Sociedad Europea de Oncología Médica (ESMO, por sus siglas en inglés) están disponibles en España y en qué condiciones.
El informe llega en un contexto de creciente incidencia de la enfermedad. En España se estiman 301.884 nuevos casos de cáncer en 2026 y más de 2,2 millones de personas viven con un diagnóstico. Para estos pacientes, la disponibilidad de un medicamento no depende únicamente de que haya demostrado su eficacia: también importa que esté financiado y que las condiciones de acceso permitan recibirlo cuando está indicado.
La Fundación Alivia advierte también de que el acceso a las terapias para tumores sólidos permanece prácticamente estancado, en 51 puntos, y que la situación apenas mejora en las enfermedades hematológicas. "No basta con que un tratamiento exista. Tiene que llegar. Y en España, demasiadas veces, no llega o llega tarde", afirma Xavier Pla, portavoz de la organización, que alerta de que alta de financiación y las restricciones pueden dejar fuera a pacientes que podrían beneficiarse de tratamientos innovadores según la evidencia científica.
Los datos de Alivia se suman a los retrasos que recoge el informe WAIT 2025, elaborado por Iqvia para la Federación Europea de la Industria Farmacéutica (Epfia). Según este análisis, publicado hace unos meses, los nuevos medicamentos oncológicos tardan una media de 627 días en llegar a los pacientes españoles desde su autorización europea: casi dos años. El tiempo medio para el conjunto de los medicamentos innovadores se situó en 537 días.
Aunque el plazo global se redujo respecto al periodo anterior, el acceso a los fármacos oncológicos empeoró en relación a 2024, cuando la espera media fue de 613 días. Estas cifras casi triplican los 180 días contemplados en la normativa europea.
El WAIT señaló, además, que España financia el 69% de los medicamentos innovadores autorizados en Europa entre 2021 y 2024, pero solo el 47% de los que están incluidos en el SNS están disponibles sin restricciones. Así, el problema no se limita a cuánto tarda en aprobarse la financiación: también afecta a las condiciones que determinan qué pacientes pueden recibir cada terapia.
Las cifras deben interpretarse teniendo en cuenta que los informes utilizan metodologías distintas. El Ministerio de Sanidad ha publicado sus propios datos sobre estas demoras mostrando una foto mucho más favorable, pero los indicadores no son comparables con las medias de WAIT ya que incluyen los accesos en situaciones especiales, que ni son públicos, ni están normalizados, ni son para todos los pacientes en las mismas condiciones.
La Asociación Española de Investigación sobre el Cáncer (Aseica), por su parte, ha reclamado mejoras en el procedimiento de acceso a los tratamientos innovadores. Tras la autorización europea, los medicamentos deben pasar por las evaluaciones nacionales, la negociación de precio y la decisión de financiación. En estos procesos intervienen Sanidad y la Comisión Interministerial de Precios de los Medicamentos, en la que participan otros ministerios y las comunidades autónomas.
La duración de las negociaciones, la falta de transparencia sobre algunos de sus detalles y las restricciones que se aplican a determinados medicamentos dificultan, según los investigadores, conocer cuándo y en qué condiciones llegarán las terapias a los pacientes. Aseica ha reclamado que se respeten los plazos, que las decisiones sean más transparentes y que la evaluación incorpore adecuadamente la evidencia científica y las necesidades clínicas. También considera necesario mejorar la coordinación entre las administraciones para reducir las desigualdades territoriales.
El Ministerio de Sanidad, dirigido por Mónica García, tiene una responsabilidad directa en las decisiones nacionales de financiación y en las condiciones de acceso que se establecen para los medicamentos. El balance de estos últimos cuatros años arroja un retroceso difícil de justificar en el acceso a la innovación.


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