Alarma en pleno centro de Huelva tras el incendio de una cocina en un bajo




Los altercados registrados en Barcelona el sábado 24 de octubre estuvieron precedidos por señales de alerta: días antes, ya circulaban en TikTok llamamientos a movilizarse en distintas ciudades españolas, siguiendo el ejemplo de las protestas iniciadas en Francia. Días antes de los incidentes, el medio de verificación Newtral, en colaboración con el analista de redes sociales Marcelino Madrigal, detectó una veintena de perfiles que utilizaban el término Blocus, asociado a los bloqueos estudiantiles franceses.
Fuentes cercanas a los Mossos d'Esquadra relacionan el carácter reservado de estas convocatorias con la ausencia de reivindicaciones concretas. Según han explicado a El Independiente, "se habían convocado estas concentraciones escondidas porque no había ninguna reivindicación ni de vivienda, ni de seguridad, ni de sanidad. Eran simplemente un llamamiento para saquear, pero se había dado en muchas ciudades de España".
Barcelona concentró los incidentes de mayor gravedad; en el centro de la ciudad, más de medio millar de jóvenes protagonizaron altercados en los alrededores de la plaza de Catalunya y el paseo de Gràcia, con enfrentamientos con los agentes, contenedores incendiados y barricadas. El balance de detenidos se elevó posteriormente hasta las 130 personas, según los datos actualizados recogidos en la información por este periódico. De ellas, 123 eran varones "49 adultos y 74 menores" y siete, mujeres "cinco adultas y dos menores". En total, 76 de los arrestados eran menores de edad.
La elevada presencia de adolescentes entre los detenidos ha provocado la preocupación en el ámbito sindical policial. Fuentes de este sector alertan de que "más de los 128 pues más de 70 menores de edad, incluso menores inimputables, menores de 14 años, que es muy preocupante. De los 128 detenidos, la mitad son menores de edad". Según la información facilitada, la práctica totalidad de los menores pasó a disposición de la Fiscalía de Menores, mientras que los tres restantes lo harían durante las horas posteriores.
Los altercados dejaron también 14 agentes heridos, cuatro de ellos de gravedad, y obligaron a los bomberos a intervenir en 33 ocasiones. En cuanto a los daños materiales, las informaciones posteriores ampliaron el alcance inicialmente atribuido a los incidentes: alrededor de una treintena de establecimientos comerciales habrían sufrido saqueos o destrozos de distinta consideración.
Fuentes oficiales de los Mossos d'Esquadra consultadas por El Independiente sostienen que las investigaciones comenzaron "desde que empezaron los incidentes del sábado 24 de octubre". Sin embargo, fuentes cercanas al cuerpo y representantes sindicales aseguran que existían indicios previos de que podían producirse altercados en Barcelona por imitación de lo ocurrido en otros países europeos.
"Nosotros ya habíamos previsto que esto sucedería, que habría un efecto llamada, un efecto imitación en Barcelona por lo sucedido en Francia e Italia, porque no es la primera vez que sucede", sostienen estas fuentes.
Las consecuencias de los altercados también llegaron al ámbito político. El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, se pronunció sobre la presencia de menores entre los participantes durante un acto electoral. Por su parte, el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, recordó la responsabilidad legal de los implicados y de sus progenitores, y anunció que el Ayuntamiento se personará en los procedimientos judiciales para reclamar la reparación de los bienes públicos dañados.
Las convocatorias detectadas por Newtral y las informaciones difundidas por la agencia EFE también apuntaban a movilizaciones en Madrid, Bilbao, Valencia y Alicante. Sin embargo, los incidentes registrados en estas ciudades no alcanzaron la gravedad de los ocurridos en Cataluña, según la información disponible.
Los sucesos se enmarcan en una oleada de movilizaciones juveniles en distintos países europeos. En Francia, el movimiento estuvo acompañado de un amplio despliegue policial, con 70.000 agentes movilizados, mientras tanto, en Italia, las protestas registradas en ciudades como Roma, Turín, Bolonia y Milán reflejaron también un contexto de crispación.
Un total de 83 personas han resultado heridas, siete de ellas graves y otras 18 menos graves, al despeñarse un autobús de línea. El vehículo ha caído por un terraplén de veinte metros en la carretera BV-5114 a su paso por Fogars de Monclús (Barcelona).
El siniestro ha ocurrido hacia las 16:43 horas de esta tarde cuando, por causas que se están investigando, el autobús ha acabado saliéndose de la carretera, una vía estrecha de curvas, y precipitándose por un talud.
Ha habido 58 personas en situación leve; 18, menos graves y 7 graves, de las que cuatro ya han sido trasladadas con helicóptero y ambulancias a centros sanitarios y otras tres lo están siendo ahora, según las cifras que ha dado a conocer la noche de este domingo la consellera de Salut, Olga Pané.
Los heridos han sido trasladados a hospitales de Granollers (Barcelona), Josep Trueta de Girona y Vall d'Hebron de Barcelona.
Por el momento, no hay ninguna víctima mortal, pero tanto la consellera como el inspector jefe de intervención de los Bomberos, Santi Lleonart, han señalado que no puede descartarse que haya alguna, porque por la orografía de la zona podría haber alguna persona que haya sido despedida lejos del vehículo o incluso arrollada.
A lo largo de la noche se trabajará en la zona, de difícil acceso y "muy inestable", según Lleonart, para determinar si puede haber más afectados. Hasta el lugar del suceso se han trasladado 23 ambulancias y dos helicópteros, uno de ellos de vuelo nocturno, para atender a los viajeros del autobús.
En la zona, hay en este momento más de sesenta bomberos en tareas de evacuación y distribución de las personas afectadas.
En cuanto al número de viajeros del autobús, con 65 plazas para personas sentadas, Santi Lleonart ha reconocido que no se sabe el número exacto, porque se trata de un vehículo lanzadera, entre un campin y Fogars de Monclús e iba haciendo paradas intermedias y recogiendo gente.
Algunos de los pasajeros que viajaban en el autobús han salido por su propio pie del vehículo y han subido el terraplén hasta la carretera, mientras que otros han quedado atrapados y han tenido que ser evacuados por los equipos de emergencias.
El autobús siniestrado, de la compañía de transportes de viajeros Sagalés, cubría la línea 573, entre la estación de Rodalies de Sant Celoni y el centro del parque natural del Montseny en Santa Fe.
En un comunicado publicado en redes sociales, la compañía ha dicho que está colaborando con los servicios de emergencia y las autoridades competentes y se ha puesto a su disposición para facilitar "toda la información necesaria para esclarecer las circunstancias del accidente".
El siniestro, que ha obligado a activar en fase de alerta el plan de emergencias por accidentes en transportes Procicat, ha movilizado a 23 ambulancias, dos helicópteros medicalizados y tres equipos conjuntos de servicios sanitarios y Bomberos, que también han desplazado una treinta dotaciones y especialistas en rescates de montaña del grupo GRAE.
Los Mossos d'Esquadra han cortado la carretera en ambos sentidos de la circulación, para facilitar las tareas de gestión del accidente. Posteriormente, procederán a investigar las causas de este siniestro, en el que no se han visto afectados más vehículos.
Protección Civil, en colaboración con Cruz Roja, ha habilitado un centro de acogida en Sant Celoni (Barcelona) para acoger a los viajeros del autobús accidentado pero que no han quedado heridos en el siniestro.
El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, ha expresado en una publicación en su cuenta de X su apoyo a las personas afectadas por el accidente, que ha dicho seguir con "mucha preocupación", por lo que está en contacto con las conselleras de Interior y Salud, Núria Parlon y Olga Pané, respectivamente, para "conocer la evolución de la situación".




A la una y media de la madrugada, un hombre llamado Rubén circula por la carretera en dirección a su vivienda en Arroyomolinos (Madrid). Es 22 de febrero de 2023, apenas hay tráfico, pero una patrulla de la policía le da el alto. Él para el vehículo pensando que es un control rutinario, cuando, de repente, se ve envuelto en una maraña de golpes e insultos y esos supuestos agentes lo meten a trompicones en su coche. Al mismo tiempo, en su casa, cuatro encapuchados, también vestidos como policías, sacan a su mujer y sus hijos de la cama y los meten en otro coche. Es el inicio de una noche de terror y brutalidad a manos de una banda a la que no le temblaba el pulso para conseguir todo el dinero y las joyas que pudiera. ¿Su límite? Una anotación en un papel en la mesilla de noche de uno de los criminales da una idea de sus expectativas: “Riqueza Éxito - un millón de euros”.










