Francia puede alardear de tener algunos de los monumentos más emblemáticos de todo el planeta, sobre todo en París, como ejemplifican a la perfección la Torre Eiffel, la Catedral de Notre Dame o el Museo del Louvre, aunque fuera de la capital gala también hay auténticas maravillas con siglos de historia que muchos en España no conocen pero que sin duda merecen ser visitados.
Una de esas joyas medievales que se ocultan a kilómetros de ‘La ciudad de la luz’ es la impresionante abadía de Jumièges,un espectacular complejo con casi 14 siglos de historia que se erige imponente a tan solo dos horas de París. A pesar de estar en un estado de conservación algo deteriorado, no ha perdido un ápice de magnificencia y mantiene un espíritu enigmático que sobrecoge a cualquiera que se acerca a él.
La abadía de Jumièges, el tesoro oculto de Normandía
La majestuosa abadía de Jumièges se fundó en el año 654, por lo que tiene casi 1.400 años, y se erige en la localidad del mismo nombre ubicada en el corazón de la fascinante región de Normandía. Es uno de los vestigios benedictinos más antiguos e importantes de Francia, pero realmente no comenzó la vida monacal hasta el año 840 debido a las continuas incursiones de los vikingos en la zona.
A lo largo de los años, este complejo religioso cobró una importancia enorme en toda Normandía, e incluso uno de sus miembros más ilustres, Roberto de Jumièges, llegó a ser arzobispo de Canterbury, aunque tras la Guerra de los Cien Años cayó en una época de declive que se consumó en el siglo XVI, y a pesar de los esfuerzos por revivirla, nunca más volvió a ser tan vital en la vida religiosa y social de Normandía.
En plena Revolución Francesa quedó en ruinas, las cuales están protegidas en la actualidad. A pesar de la devastación, aún se puede captar el marcado estilo románico que tenía y que hoy en día se puede discernir en la iglesia, con sus torres gemelas y la fachada occidental, así como en partes del claustro y de la biblioteca, que son los restos que han sobrevivido al paso del tiempo.
La abadía de Jumièges se ubica en un pintoresco parque de unas 14 hectáreas situado en la orilla del río Sena, y además se encuentra a escasa distancia de la apasionante ciudad de Ruan; está a apenas dos horas en coche de la ciudad de París, por lo que puede ser una magnífica opción para hacer una excursión si se está visitando la capital de Francia y se quiere huir durante unas horas del constante bullicio parisino.
Los espejos son las piezas más utilizadas cuando queremos que un pasillo largo y estrecho parezca amplio. Verticales, horizontales o de formas curvas son algunos de los formatos que están presentes en zonas de paso en las que se busca una mayor profundidad visual. Sin embargo, existen trucos más sensatos y originales que contribuyen a que esta estancia tan concurrida tenga más metros cuadrados de lo que parece.
Cuando el baño es pequeño, encontrar sitio para las toallas, los recambios de gel y el papel higiénico puede acabar llenando de cosas el lavabo. Una estantería alta y estrecha permite aprovechar un rincón libre, aunque no todas organizan igual: algunas dejan los productos a mano y otras ofrecen más espacio cerrado para mantenerlos fuera de la vista.
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Cada vez que llega el entretiempo, los pantalones capri y bombachos empiezan a protagonizar todos los looks. Los primeros son muy recurrentes porque cuentan con un corte midi -entre la rodilla y el tobillo- que da un extra de calidez, pero sin pasarse. Y, los segundos, disponen de un diseño largo y holgado que da cierta frescura. No obstante, los de tipo barrel cada vez están teniendo más presencia, hasta tal punto, que van a ser tendencia en 2027.
The North Face siempre nos brinda las mejores prendas para el invierno. La chaqueta impermeable Aconcagua, los pantalones largos Reaxion 2.0 o las zapatillas Altamesa son algunos de sus piezas más destacadas. Además, también cuenta con una serie de mochilas que sirven para cualquier ocasión, como son la Borealis o la Jester.
La regla no escrita por la que se ha regido el comercio electrónico en las últimas décadas (pruébalo y, si no te gusta, lo devuelves gratis) “está muriendo”, asegura el profesor de escuela de negocios Pablo Foncillas. Las estadísticas indican que la mayoría de los minoristas ya cobra algunas veces por la devolución de productos.
El Fiet se celebra desde 2002 en Vilafranca de Bonany, un municipio sin plazas turísticas donde una red de voluntarios que alojan a las compañías que viajan a Mallorca resulta clave para mantener en pie uno de los eventos más importantes del calendario teatral español
Barro, cal y tres colores: el universo del 'siurell' que fascinó a Joan Miró
Media mañana en una biblioteca. Pública, pequeña, de pueblo. Está vacía de lectores y estudiantes, pero no deja de entrar y salir gente. Se presentan ante un mostrador, dejan sus datos, recogen una acreditación, que se cuelgan al cuello, y unos folletos, que guardan en una bolsa de tela. La bolsa es un cartel al hombro que ayuda a entender lo que ocurre. Sobre la tela azul clarito, un trapecista se descuelga bocabajo frente a unas ventanas, la mayoría con las persianas abiertas. Debajo del trapecio hay un verso del poeta Joan Alcover: Beneïda l’hora que m’ha duit aquí. Eso mismo –bendita la hora que me trajo aquí– debe pensar Anna Palacios cuando una de las dos mujeres que le han atendido en el mostrador marca un número de teléfono y pregunta por Catalina Bover Nicolau: “Cati, ¿estás en casa? ¿Sí? Ahora te mando a tu invitada. Sí, acaba de llegar desde Palma en bus. En diez minutos más o menos la tienes allí”. Un cuarto de hora más tarde, Cati y Anna se sentarán en dos butacas al aire libre y charlarán –una, en catalán del Pla de Mallorca; la otra, en catalán de las Terres de l’Ebre– como si fueran amigas. De toda la vida. En realidad, se acaban de conocer.
Por alumbrar una escena así podría matar el creativo encargado de escribir un anuncio de una plataforma de alojamiento turístico consciente, pero el encuentro entre Cati y Anna no es ficción. Fue uno entre los muchos que se produjeron este fin de semana en Vilafranca de Bonany durante el Fiet, la Fira de Teatre Infantil i Juvenil de les Illes Balears. Es un milagro altruista en tiempos del turbocapitalismo: si este municipio mallorquín que apenas roza los 4.000 habitantes puede organizar un fin de semana de cuatro días lleno de obras, montajes y espectáculos de calle es gracias “a la red de generosidad de cientos de personas que, entre otras cosas, abren las puertas de sus casas para que entre el teatro”.
Si este municipio mallorquín que apenas roza los 4.000 habitantes puede organizar un fin de semana de cuatro días lleno de obras, montajes y espectáculos de calle es gracias 'a la red de generosidad de cientos de personas que, entre otras cosas, abren las puertas de sus casas para que entre el teatro', comenta el vecino Joan Gomila
Catalina Bover, derecha, lleva años ofreciendo techo y cama a los profesionales del teatro que viajan a Vilafranca con motivo del Fiet y este año ha alojado a Anna Palacios.
La frase la dice –frente a un plato de pollo asado con tumbet, todavía sin empezar, y ya son casi las cuatro de la tarde– Jaume Gomila. Este médico es una de las caras visibles de Sa Xerxa, la entidad sin ánimo de lucro que impulsa un festival que acaba de celebrar su vigesimoquinta edición. “El primer año, 2002, fueron sólo diez obras, todas de compañías de aquí, excepto una que vino de Catalunya”, explica Gomila. “Gustó tanto que, además del Ajuntament, muchos vecinos de Vilafranca se hicieron suyo el Fiet. Desde el principio, colaboran vendiendo entradas en las taquillas, haciendo de jefes de sala, ayudando en la logística, poniendo el cartel del festival en su balcón o decorando su calle… Sin ese voluntariado, esta idea no podría perdurar. Yo mismo me cojo vacaciones para poder estar en la feria, pero lo hago con mucho gusto. El teatro, desde que empecé a practicarlo de joven en Manacor, de donde soy, con el grupo Capsigranys, es mi pasión”.
Yo mismo me cojo vacaciones para poder estar en la feria, pero lo hago con mucho gusto. El teatro, desde que empecé a practicarlo de joven en Manacor, de donde soy, con el grupo Capsigranys, es mi pasión
Joan Gomila— Director de Sa Xerxa y vecino del pueblo
El director de la feria cuenta cómo la penúltima crisis económica les hizo perder el descuento con el que les obsequiaba una cadena hotelera en el mismo momento que muchas subvenciones se esfumaban: “2013 fue el momento clave para el Fiet. A partir de ahí, muchos de los profesionales que venían de fuera se empezaron a quedar en las casas de la gente del pueblo”. Una red que ha ido creciendo. Ya son unas treinta casas las que se abren, todas en Vilafranca. Que buena parte de aquel voluntariado se entusiasmara con la idea de alojar durante un finde largo a un actor, una dramaturga, una directora, un productor, un marionetista o una programadora “reforzó la esencia de la feria”, recalca Gomila.
Una de las obras representadas en el teatro del pueblo.
“Tenemos patrocinadores, pero el Fiet no sería viable si los vilafranquers no lo sintieran como parte de su identidad y eso creo que ocurre porque este pueblo es relativamente joven, se fundó hace menos de cuatrocientos años segregando tierras que pertenecían a Manacor, Petra o Porreres. Eso creo que hace que la manera de ser de la gente de aquí sea muy cooperativista”, añade. Así llegaron las producciones internacionales –este año, de Brasil, Francia o Dinamarca–, los premios –en 2022, coincidiendo con el veinte aniversario, cayeron el 31 de Desembre de la Obra Cultural Balear, el Jaume II del Consell de Mallorca, y el Premio Nacional del Ministerio de Cultura– y el reconocimiento de unos profesionales que, además de las jornadas que el propio Fiet organiza, siguen hablando de teatro cuando se para a comer.
'Que buena parte de aquel voluntariado se entusiasmara con la idea de alojar durante un finde largo a un actor, una dramaturga, una directora, un productor, un marionetista o una programadora “reforzó la esencia de la feria', recalca Gomila
El almuerzo colectivo puede celebrarse en la residencia de mayores o, como es el caso, en el bar del campo de fútbol municipal. Entre albóndigas con patatas, coques de trempó, cafésy vecinos que, al filo de las tres y media, comparecen para echar la partida de truc, el juego de cartas por excelencia de la Mallorca agro, se cultiva un networking bien interesante. Unos han venido a representar y otros, a presentar una idea que todavía hierve en la cazuela. Es el caso, por ejemplo, de Ses Honorables Virtuts Il·lògiques: Diego Martínez y Jèssica Ferrer –los ibicencos detrás de este dúo que mezcla música y poesía con gotas de clown– no esconden que les haría “mucha ilusión” entrar en la parrilla de un evento que se ha puesto a la altura de las citas en las que se inspiró –como la Mostra Igualada– sin perder su espíritu de pueblo. De pueblo sin problemas de alojamiento, aunque sólo cuente con 280 de las 412.000 plazas de alojamiento turístico legal que existen en Mallorca.
Vilafranca de Bonany adorna sus calles para celebrar su feria de teatro infantil y juvenil.
“¿Cuántos hoteles tiene Vilafranca?”
–Porque… ¿cuántos hoteles tiene Vilafranca?
–¡Ninguno! Aquí sólo hay un agroturismo.
–Si no nos alojarais, ¿dónde nos tendríamos que quedar?
–No lo sé… pero si os quedáis en nuestras casas es porque estamos encantadas de que vengáis. A mí me gusta conocer gente.
Gemma Ros –productora de la compañía catalana La Tresca i la Verdesca– y Sílvia Artigues Vilanova –su anfitriona durante el Fiet– están sentadas en un salón amplio. Sofás bajos y cómodos, estanterías llenas de libros y máscaras de dimonis [demonios], fotos de viajes adornando las paredes, y unas ventanas cerradas que filtran una luz otoñal blanca, agradable, cálida. Desde hace un par de años, la casa de Sílvia es una de las treinta que se abren para colaborar con el Fiet.
Un grupo de escolares pasa por delante de una casa engalanada con carteles del festival.
–Para nosotras es un privilegio tener una feria de teatro así en Vilafranca –le insiste Sílvia, la anfitriona–. Yo la he recorrido de pe a pa con mis hijos: cuando eran pequeños, comprábamos el bono de diez o quince actuaciones e íbamos enlazando obras. Ellos se volvían locos de la emoción; yo, también. Luego colaboré como jefa de sala. Ahora, que ya son mayores, echo una mano con el alojamiento.
–Yo ya te digo que el ambiente que me he encontrado aquí no lo he vivido en ninguna otra feria o festival de España –le explica Gemma–. En el Fiet puedes hablar con todo el mundo, puedes moverte con mucha libertad y desde que entras en Vilafranca sientes que el pueblo está en fiestas. Si lo comparas con la FiraTàrrega, que es un monstruo, te das cuenta de que hay mucha calidad y rigor en la programación, pero a una escala muy humana.
El ambiente que me he encontrado aquí no lo he vivido en ninguna otra feria o festival de España
Gemma Ros— Productora de la compañía catalana La Tresca i la Verdesca
Y Sílvia sonríe al escuchar a Gemma. Que el Fiet continúe celebrándose en el pueblo donde ha elegido vivir es una “prioridad”. Ella es palmesana –“por eso no tengo la ele tan profunda que pronuncian aquí”–, pero “al terminar la uni” decidió marcharse de la ciudad para poner un centro de psicomotricidad y vivir más tranquila en el pueblo del que procedía su familia, mucho antes de que los precios de la burbuja inmobiliaria empujaran a otros a seguir el mismo camino.
La iglesia parroquial de Santa Bàrbara es uno de los escenarios de un evento que dura cinco días y programa decenas de actuaciones.
De abuelos a madres, de madres a hijos
En una Mallorca cada vez más acelerada, Cati Bover saca con orgullo el carácter vilafranquer que antes describía Jaume Gomila. Según ella, que el pueblo no renunciara a la agricultura y la ganadería cuando se produjo el boom turístico está muy conectado a la “sed de cultura” que recorrió a su generación en los setenta y ochenta –Cati era maestra y se ha jubilado hace poco– y que se ha traspasado a la de sus hijos. Como si campo y curiosidad caminaran de la mano.
–Yo toda mi vida he visto gente en mi casa, mis padres eran una pareja muy amorosa, muy tranquila, y era normal alojar a personas que ni siquiera conocíamos, simplemente porque eran amigos de amigos de amigos. Esa forma de entender la vida se mezcló muy bien con el Fiet, que tiene su origen en la cesión que le hizo la parroquia al ayuntamiento: la antigua rectoría se convirtió en un teatro. Había que hacerlo funcionar y, Jaume Sansó, el alcalde que teníamos entonces, era un gran entusiasta del teatro y encontró a la gente ideal para que programara y lo gestionara. Son las mismas personas que siguen sacando tiempo de sus trabajos para levantar el Fiet cada octubre, y creo que es de valorar que un acontecimiento así lo siga organizando una entidad sin ánimo de lucro, que aunque se haya profesionalizado no se ha convertido en un promotor que se lleva una gran ganancia. Al revés, la feria mueve la economía de Vilafranca de una manera muy circular –le cuenta Cati a Anna Palacios, su huésped, que es vicepresidenta de la Xarxa d’Espectacles Infantil i Juvenil de Catalunya y se dedica a programar montajes desde Amposta, la pequeña ciudad en la que vive.
Anna Palacios recoge su acreditación como participante en el Fiet.
–A mí, que ya llevo cuatro años viniendo, y siempre me he quedado en casa distinta, esa generosidad es la que me fascina –le responde Anna–. Vivir el teatro es vivir también lo que hay detrás del telón. Quien piensa que el teatro infantil son obras para entretener a niños (cada vez más pequeños) se equivoca. Un titiritero puede representar una obra que llegue, de manera diferente, a todos los públicos. Porque la finalidad del teatro siempre será hacerte pensar y, a veces, pecamos de querer dejar ideas demasiado claras u obvias. ¡Y eso los niños no te lo compran!
A mí, que ya llevo cuatro años viniendo, y siempre me he quedado en casa distinta, esa generosidad es la que me fascina
Anna Palacios— Vicepresidenta de la Xarxa d’Espectacles Infantil i Juvenil de Catalunya
–Eso lo hemos notado hace un rato cuando hemos entrado en la iglesia a fotografiar y empaparnos del ambiente de una de las primeras obras que se representaban. El público estaba formado por alumnos de párvulos. Había música y sombras chinas, pero no parece fácil que niños tan pequeños mantengan la atención si no les interesa lo que ven.
–¡Si los niños son los que más espíritu crítico tienen, son más listos que el hambre! –exclama Cati– A mí me encanta que, en el alojamiento del Fiet, haya relevo y se animen a participar los hijos de quienes comenzamos a alojar a las compañías al principio. De niños, vivieron muy intensamente la feria y les ha dejado marca. A ti, Anna, te he preparado el cuarto de mi hijo, que ya se ha independizado (me voy a pasar el Fiet viendo obras con mi nieto). Yo te doy la llave y tú entras y sales cuando quieras.
–Anda, ¿y este piano tan bonito?
–Es de mi hermano, que se dedica a la música, pero como había estudiado Arquitectura. Él me hizo los planos de la casa…
El director escénico ha presentado 'Opus tres' en Pamplona, una obra cruzada por la migración, la raza y la muerte
Los autores de la obra sobre Lorca cancelada por Vox en Valladolid: “Hablar de lo que pasó choca con lo que llaman neutralidad ideológica”
En un piso del centro de Pamplona, unos espectadores asisten a una escena que no saben cómo calificar. Un hombre sale de la ducha y se encamina al salón. Allí, tres mujeres con el rostro tapado, como espectros, le esperan. El hombre se atilda y desayuna lento, sin prisa. Las tres figuras comienzan a gemir hasta llegar al llanto desesperado. El hombre ni se inmuta y abandona el piso. Ellas siguen gimiendo mientras comienza a sonar el Miserere de Arvo Pärt. Unos trozos de pan y un pez presiden la mesa. El público, sin saber qué hacer, contempla esa mesa transformada en símbolo cristiano. Es el teatro inclasificable de Ahmed Ben Attia, un teatro creyente y profanador que está convulsionando la escena independiente de este país.
El acto descrito forma parte de su nueva creación, Opus tres, estrenada en el Festival Teatrodix. “Me gusta el teatro, me gusta mucho el teatro, todo del teatro. La representación es otra capa más de mi trabajo. Lo que buscamos es que pasen cosas. Cosas que se acerquen a lo sobrenatural, que tengan que ver con la fe, con poder entender este mundo y esta realidad también desde esos otros planos que occidente tanto rechaza”, dice Ben Attia en conversación con este periódico.
Su padre es de Túnez y su madre, charnega hija de obreros del textil, de Sabadell. “Soy mitad tunecino, mitad proletario”, dice. Él nació en 1991 en Granada y a los diez años se fue a vivir a Marruecos. Su padre, exiliado y militante del partido islamista de Túnez, decidió vivir en Tánger, y allí creció Ahmed hasta que a los 18 años quiso volver a su ciudad natal para estudiar filología árabe. Allí es donde el teatro se cruzará en su vida, al conocer a Sara Molina, una de las buceadoras del teatro de investigación de este país.
El comienzo de la presentación de la obra 'Opus tres', de Ahmed Ben Attia
Ahora vive en el campo de Gibraltar, donde llena la nevera trabajando como guía turístico para musulmanes venidos de Malasia, Indonesia y todo el Magreb que quieren conocer Al-Ándalus. Allí, en medio de la nada, él y su compañera María Moncada abrieron en 2022 un teatro, Box Levant–Centro escénico del Estrecho. El escenario está hecho con un contenedor marítimo de mercancías. Y allí, en “el teatro más al sur de Europa, el primero”, dice con chufla, han conseguido crear uno de los núcleos del teatro de investigación de España.
“Soy musulmán, me dedico al teatro igual que los talibanes se dedican a su vida y al yihad. En invierno están con sus cabras en el monte, haciendo su vida. Pero cuando llega el momento de la guerra, cogen el fusil que tienen colgado en la pared, lo cargan a sus hombros, encomiendan a sus cabras a quien sea y bajan a hacer la batalla. Luego vuelven”, dice Ben Attia. “Concibo la creación, el arte, casi como una misión divina. No quiero un teatro obligado por lo económico, sino un teatro libérrimo”, añade.
Su teatro mezcla instalación, la performance, el happening y la utilización del espacio de manera no convencional, y se aleja del eurocentrismo. “Estoy harto de que me llamen como al morito, a hacer cosas de morito, nosotros estamos intentando saber qué teatro queremos hacer, descubriéndolo”, afirma sobre su compañía que, además de a Moncada, integra a Maxi Labrador y a otros, más itinerantes, como Carmen Aldama.
La obra 'Isabel' de Ahmed Ben Attia
Ben Attia ha sembrado su propio camino desde que estrenó en 2016 su primer trabajo, Alifato. Con Juan Navarro —performer y director inclasificable que ha trabajado con creadores como La Fura dels Baus, Rodrigo García o Jan Lawer— estrenó Opus Nigrum, una obra oscura y otra vez profanadora en la que el público asistía a un asesinato y un entierroen mitad campo (pudo verse en Freetour). Luego, estrenó Isabel en el festival Tachán, una lectura libre y subversiva de la relación de la reina española con el Islam.
Pero fue con una obra anterior, con Opus cero, donde su carrera eclosionó. Contiene una violencia arrolladora para con el espectador occidental. Es un teatro de la crueldad, con ecos a la Fura dels Baus y a la profanación de Angélica Liddell, pero la comparación de su teatro con otros que fueron tampoco llega a explicarlo. Su teatro no se entiende sin su carga racial y cultural.
La obra 'Opus cero' de Ahmed Ben Attia
Opus tres, la obra estrenada en Pamplona, es un buen ejemplo de cómo opera su teatro. En esas dos horas de periplo el público sigue a Maxi Labrador que camina melancólico por las calles. Mientras ese coro, ahora acompañado por un oficiante marroquí con el rostro rojo que blande una extraña bandera verde, también lo sigue con sus gemidos. Maxi llega hasta la iglesia gótica de San Cernin en la cual, frente a sus rejas, se arrodilla.
Los paseantes le miran con desconfianza, no entienden la presencia de ese penitente y ese grupo abanderado y gimiente conformado por personas migrantes. Pieles oscuras provenientes de Cuba, Camerún, Perú y Marruecos, con los rostros tapados, escoltan a ese doliente arrodillado que reza frente al templo más antiguo de la vieja ciudad. Poco a poco, el público va comprendiendo que el hombre que encarna Maxi está viviendo su último día; unos textos leídos por el propio Ben Attia así lo delatan. Fragmentos poéticos que son el testimonio de quien ha decidido, por amor, acabar con su vida.
El espectáculo es de una espiritualidad muy europea, deudora del movimiento Sturm und Drang del romanticismo alemán. Opus 3, realmente, es una revisación de la figura del joven Werther, personaje de Goethe, pero cruzada, mestiza, imbuida en las culturas que sufrieron la colonización de occidente y que hoy deben migrar a países donde se les repudia. Un cruce que todo lo resignifica.
Escenas de la presentación de 'Opus 3' en Pamplona
Los textos son de una belleza tremenda, la verdad del actor va más allá de la interpretación; la exposición y la entrega son evidentes. Pero ese coro gimiente, que pudiera ser griego y representar el dolor espiritual del protagonista, también son las lágrimas de una ciudad, de sus gentes abandonadas, un dolor ante el que las cuitas románticas quedan reducidas a cenizas. Es en ese cruce donde surge el teatro de este creador. A un lado el occidente intelectual, pero también despiadado. Al otro, esas otras culturas milenarias, pero expoliadas y vejadas, hoy migrantes a quienes nuestra sociedad mira con el máximo recelo.
Para presentar esta obra, Ben Attia ha trabajado en un taller, organizado por el festival, junto al colectivo navarro Negu Gorriak, dedicado a acoger migrantes en Pamplona. La ciudad comienza a reaccionar ante una emergencia migratoria que las instituciones no acaban de solventar. Negu Gorriak, que ha cambiado su nombre en Derecho a Techo tras la persecución sufrida en Ceuta, sigue su activismo y hoy está en uno de los proyectos más esperanzadores surgidos del activismo marxista y libertario de la capital navarra, Fraktal.
El actor marroquí de rostro pintado de rojo, que porta la bandera y mira con orgullo al horizonte, vive, como muchos jóvenes de origen magrebí, en tiendas improvisadas a la orilla del río Arga. De ahí surge parte de la fuerza del teatro de Ben Attia, de la rabia y el dolor de la periferia. Después del estreno en Pamplona, el creador regresa a Algeciras con su pareja, a trabajar como guía turístico, a cuidar de sus hijos, a seguir mimando el teatro que regenta. Al reposo que es también espera para la siguiente batalla.
Brazilian progressive leader and incumbent president Luiz Inácio Lula da Silva made history last night, defeating far-right Flávio Bolsonaro of the Liberal Party in the second round after coming in second in the first round.
The results were awaited with bated breath after a judge ordered polls to be open for two more hours following complaints from voters who claimed they had been unable to reach polling places due to transportation problems. First the Workers’ Party (PT), and then the Liberal Party (PL), requested the extension, which paused the vote count until 7:00 pm in Brasília, the capital.
With 51.79% of the valid votes, the former union leader, metalworker, and head of the Workers’ Party staged a historic comeback against Bolsonaro, who lost the initial momentum he had in the first round and barely reached 48.21%. This is the first time a candidate who finished second in Brazil’s first round has staged a comeback and won the election in the runoff.
Bolsonaro entered the runoff with a relative – though significant – lead following his victory in the first round of voting on October 4, where he received 47.03% (approximately 56,104,503 votes), while Lula, to the surprise of many, came in second with 45.16% (53,879,538 votes).
In other words, there was a gap of nearly 3 million votes between the two candidates that seemed very difficult for Lula to overcome, especially considering that the remaining votes were split among candidates who were mostly from the right and center-right – a fact that led many to believe that Bolsonaro, the son of former president and currently imprisoned Jair Bolsonaro, would win the runoff.
But Lula, a true legend of Brazilian politics (a labor leader during the dictatorship who won the presidency three times), achieved the unthinkable. Between the first and second rounds of voting, he managed to gain more than 10 million votes compared to the first round – an astronomical figure, considering that Bolsonaro barely managed to gain some 3.7 million votes.
Lula’s victory
After it was clear that Lula’s victory was irreversible, the Brazilian streets were filled with people wearing the traditional red of the Workers’ Party. However, the victory was celebrated by a sort of broad coalition that had formed to overturn the result – one that spanned the political spectrum from classical left-wing parties and movements, to progressive liberals, and even some center-right groups that saw Bolsonaro as a threat to democracy.
In his speech marking his fourth presidential victory, Lula said: “I want to thank the Brazilian people – those who have stood by me for so long – and express my gratitude for the generosity of Brazil’s young people … We are going to change the way this country is governed … we are going to involve the people more. Digital communication will play a very significant role in this administration. I will deliver the best presidential term this country has ever seen.”
“Following our victory, we will have to discuss a new way of governing this country. The people’s participation in this campaign – the students, women, and workers who took to the streets – will compel us to find a new way of governing. This country will never be the same again,” said the reelected president.
Lula also stated that the debates against Bolsonaro and the PL campaign were riddled with lies and “denialism”: “I never thought a person could lie so much in this country, with such brazenness, as if there were not a single shred of humanity within him.”
Finally, he also addressed the problems his campaign faced regarding the dissemination of its messages on social media. The PT repeatedly denounced that the major social media platforms hindered or outright prevented the spread of its political messages, while Bolsonaro’s messages faced no such issues.
Is Meta meddling in Brazil's elections? With Sunday's runoff neck and neck, new reporting raises serious questions.
The pattern is hard to ignore: Lula's campaign was blocked from boosting Instagram posts for nearly 24 hours, his ad account was previously restricted, and… pic.twitter.com/DVjDWJa7Xw
Hence, he suggested placing limits on the power of the major corporations behind social media platforms – a stance he has taken on other occasions and which has caused friction with tech giants: “We cannot fail to recognize that a crime in the digital world must be treated the same as a crime in real life. We cannot have monstrous companies of this size – which make billions without paying taxes to our country – trying to alter election results,” Lula said in his victory speech.
Bolsonaro’s reaction
For his part, far-right politician Flávio Bolsonaro said he “rejects” the election results and announced that he will seek to have the election annulled: “We are going to consult with our legal team; we are going to request that these elections be annulled. I will not accept that the rules of the game have been changed in the middle of the game – once again – by Lula’s friends on the Federal Supreme Court.”
Bolsonaro, who delivered his speech to his supporters, was referring to the extension of voting hours. According to his team, the extension was ordered after the polling stations had closed, which, they claimed, violates Brazilian electoral rules – even though the PL itself had also requested the extension.
This is not the first time that Bolsonaro’s supporters have rejected Lula’s victory. In 2022, it was Jair Bolsonaro who refused to acknowledge his defeat. Months later, during Lula’s inauguration, hundreds of Bolsonaro supporters violently stormed several government buildings, after which investigations were launched into an alleged attempted coup d’état. One of those found guilty in the case was Jair Bolsonaro himself, who is currently serving a sentence for that crime.
However, it will be difficult for Bolsonaro’s allegations to gain traction in Brazil’s immediate future. With the exception of Argentina’s far-right politician Milei, South American countries – through their heads of state and foreign ministries – have publicly congratulated Lula on his victory, which amounts to a de facto recognition of his win.
However, the Bolsonaros still have the Trump administration as a last resort, as it has publicly supported the PL candidate, just as it did with his father in the past. This is the first time since Trump began his second term that a candidate he supported in a Latin American country has failed to win, which still raises questions about what Washington’s stance will be regarding Lula’s historic victory – a victory in which, against all odds, he managed to defeat Washington’s candidate and thus halted a wave of far-right victories in Latin America.
Las ventanas de los dormitorios suelen ser de un formato más pequeño que las del resto de la casa. La mayoría no llegan hasta el suelo, razón por la que hasta ahora, nos hemos decantado por cortinas cortas para vestirlas. Suelen ser de tejidos resistentes y de gran calidad, pero que no otorgan la suficiente fuerza en la decoración de la estancia. No obstante, hay una alternativa clásica que destaca por su elegancia: los paneles japoneses.
España es uno de los mejores destinos del mundo, no solo para disfrutar de unos días de playa o para visitar apasionantes ciudades, sino también para completar rutas de senderismo excepcionales que no tienen comparación con casi ninguna otra en el planeta. La más conocida es, por supuesto, el Camino de Santiago, aunque hay muchas otras que también son muy célebres en el mundo del trekking.
La muestra de ello la ha dado la empresa Sportsshoes, especializada en ropa y calzado de trekking, que ha elaborado un ranking con las rutas de senderismo más bonitas de todo el planeta. En ese listado, en el que 13 de los 20 recorridos seleccionados se encuentran en Europa, hay uno que se ubica en España y que también es muy afamado entre los amantes de este deporte; para encontrarlo, hay que viajar a Andalucía, en concreto a la maravillosa provincia de Málaga.
El Caminito del Rey, entre las rutas más espectaculares
Para realizar el informe se han tenido en cuenta varios aspectos, todos ellos centrados en el seguimiento ocular de los senderistas que realizan estos impresionantes recorridos; con ello, se ha analizado tanto el tiempo medio que los apasionados del trekking se quedan observando el entorno por el que discurren los itinerarios, así como el tiempo medio que se mantienen observando a primera vista y la puntuación total que sacan en ambos sentidos.
Con los resultados en la mano, la 19ª ruta de senderismo más bonita del mundo es el Caminito del Rey, uno de los recorridos más populares tanto de España como de toda Europa y un lugar de peregrinación para los amantes de la adrenalina, ya que se trata de uno de los itinerarios más vertiginosos que se pueden completar en el globo terráqueo; a pesar de la dificultad que entraña, las vistas que se tienen al realizarlo atraen a cada vez más intrépidos y la han consolidado como una de las rutas más impresionantes del planeta.
Quienes se atreven a realizar el Caminito del Rey se quedan observando el espectacular Desfiladero de los Gaitanes durante 2,27 segundos de media, mientras que al llegar, los visitantes se mantienen unos 2,4 segundos contemplando la extraordinaria naturaleza que los rodea, siendo el itinerario que más impacta a los aventureros en ese sentido de toda la lista. La puntuación que obtiene esta ruta malagueña es de 74, lo que le vale para ocupar la decimonovena posición de la clasificación, empatada con el circuito por el precioso lago Bled en Eslovenia.
El presidente ruso afirmó que "Europa continúa recibiendo gas natural licuado (GNL) procedente de Rusia", pese a las sanciones impuestas por la Unión Europea en respuesta a la invasión de Ucrania. Según Putin, los suministros representan el 20% del mercado europeo de este hidrocarburo, aunque no precisó las rutas por las que llega el combustible tras los daños sufridos por los gasoductos Nord Stream en 2022. El mandatario también responsabilizó a Europa de sus actuales dificultades económicas por intentar reducir su dependencia energética de Moscú.
Las protestas en Albania han transformado el céntrico bulevar DëshmorëteKombit de Tirana en el epicentro de las protestas en contra del gobierno. La capital albanesa vive jornadas de barricadas, gases lacrimógenos y un asedio institucional que amenaza con acabar con el gobierno del primer ministro Edi Rama. Una oleada de descontento que nace de un ambiente de tensión interna que se cruza con intereses transnacionales.
La chispa de Sazan y el clan Trump
El detonante que sacó a miles de universitarios y organizaciones ciudadanas a las calles se produjo por un conflicto urbanístico en la costa jónica. A través de la firma de inversión Affinity Partners, Jared Kushner, yerno del presidente estadounidense Donald Trump, cerró con el beneplácito directo de Edi Rama un plan para urbanizar enclaves vírgenes de altísimo valor ecológico: la isla de Sazan y las inmediaciones de Zvërnec, junto a la laguna de Narta.
Esta operación, valorada en más de 1.400 millones de euros, desató lo que los colectivos ecologistas bautizaron como la "Revolución de los Flamencos", en alusión a las especies protegidas que anidan en el lugar. Para allanar el terreno al desembarco del capital estadounidense, el Parlamento albanés aprobó una controvertida reforma a la Ley de Áreas Protegidas (modificaciones a la Ley n.º 81/2017 de Áreas Protegidas), diseñada prácticamente a medida para desregular suelos preservados bajo la figura de "inversión estratégica".
Para una juventud que emigra a una escala enrome debido a la precariedad salarial y el encarecimiento de la vivienda, según las bases de datos de Euroestat, la entrega del litoral nacional a oligarquías foráneas supuso una afrenta directa hacia la ciudadanía. Las asambleas estudiantiles, que inicialmente protestaban por mejoras en la educación pública, canalizaron esa indignación contra los resorts de ultralujo que pronto acabó unificando a todas las demandas sociales.
"¿Cómo voy a permitirme alquilar un piso en una de esas torres con un sueldo de 540 euros? Comparto piso con gente que ni conozco porque mi familia ya ha emigrado. Estamos agotados", señalaba Santa, una estudiante de 22 años en una declaraciones recogidas por el medio croata Moj Kraj.
Entre Washington y los avisos de Bruselas
El movimiento del presidente Edi Rama obedecía a un interés por garantizarse un canal de interlocución directo y blindaje político con el entorno de Trump. Sin embargo, esta jugada ha generado incomodidad en Bruselas ya que Albania se encuentra en una fase crucial de su integración a la Unión Europea. Un proceso donde cada paso depende de la adhesión a los estándares comunitarios en medio ambiente y separación de poderes.
Los informes anuales emitidos por la Comisión Europea sobre el Estado de derecho han reiterado su preocupación por la opacidad en las adjudicaciones directas, las asociaciones público-privadas (APP) y la vulnerabilidad de las normativas medioambientales que persisten en el país balcánico. Expertos como Florian Bieber, de BIEPAG (Balkans in Europe Policy Advisory Group), explican que al acelerar concesiones a empresas americanas antes de completar los pasos a seguir para adherirse a la UE, Tirana camina por el filo de la navaja. Contentar al capital vinculado a Washington a costa de tensar los compromisos adquiridos con sus socios comunitarios.
Desobediencia civil y cargas
Al caer la noche, las protestas ciudadanas suelen convertirse en choques violentos. Sectores de la oposición, se sumaron a la convocatoria transformando el malestar ecologista y estudiantil en una campaña abierta de desobediencia civil (mosbindje qytetare). Los cócteles molotov contra la sede del Consejo de Ministros y el Tribunal Supremo han recibido como réplica cañones de agua y un uso masivo de gas lacrimógeno.
Esto ha disparado las quejas por el supuesto auge de los abusos policiales hacia los manifestantes. El Defensor del Pueblo de Albania (Avokati i Popullit) ha desplegado misiones urgentes en comisarías tras denuncias de detenciones arbitrarias de manifestantes jóvenes. Mientras tanto, la Agencia de Supervisión Policial (AMP) mantiene expedientes abiertos por presuntos excesos en el empleo de proyectiles no letales en zonas residenciales de la capital.
Investigaciones documentadas por la red Balkan Investigative Reporting Network (BIRN) destacan que el descontento ha calado transversalmente en familias de clase media asfixiadas por la inflación en alimentos y servicios básicos.
La encrucijada institucional de Tirana
Las protestas en Albania demuestran que el relato de estabilidad que el Ejecutivo de Edi Rama proyecta en las cumbres internacionales no se sostiene. Por ello, el desenlace de la crisis dependerá de la capacidad del Estado para abrir canales reales de diálogo con las universidades y frenar el desmantelamiento de sus espacios protegidos.
Tener una chaqueta impermeable es imprescindible en otoño. Hay que contar con mínimo un ejemplar si no quieres ir cargando con el paraguas a todos lados y, de paso, deseas tener una prenda bien cálida. Después de mucho buscar, puedo decir que los modelos de Helly Hansen son los más indicados para cualquier ocasión.
Varios mecánicos prefieren los vehículos antiguos a los actuales. A pesar de los sistemas avanzados de ayuda a la conducción (ADAS) de los vehículos nuevos, los cuales suponen una gran mejora en seguridad vial, el aumento en averías y la bajada de calidad de los componentes hacen que los expertos coincidan en que, en el conjunto global, los vehículos han empeorado.
Uno de ellos es Juan José Ebenezer, el mecánico de TikTok. En uno de sus virales videos, el experto reconoce que su Range Rover Evoque es un capricho estético de su mujer y tampoco se corta a la hora de calificarlo como "una mierda". Para el Mercedes-Benz CLA Coupé de un cliente, tiene el mismo calificativo, porque, como explica, con 15.000 kilómetros ha entrado con problemas al taller 13 veces.
Opinión del mecánico acerca de la evolución de los vehículos
Ebenezer sostiene que la fiabilidad de los automóviles actuales ha caído en picado respecto a los fabricados décadas atrás. "Los coches nuevos se averían todos y cada vez son peores las calidades, tanto de los motores como en sí del coche", asevera el especialista.
A su juicio, la calidad de un vehículo nuevo ha dejado de estar vinculada al prestigio de la marca o al precio de compra. "Antiguamente lo común era un coche que no te daba averías y lo raro era un coche que te salía malo. Hoy en día, lo que te vas a encontrar más extraño es que alguien te diga 'qué bueno me ha salido este coche', porque ya depende de la suerte; ni de la elección, ni de la marca, ni del motor".
El mecánico insiste en que "fiables y buenos hoy día hay muy pocos coches; coche nuevo no hay ya bueno". Respecto a su propio Range Rover Evoque, aclara que lo adquirió de segunda mano sabiendo que acumulaba fallos previos en la cadena de distribución, la válvula EGR y el sistema AdBlue. Sin embargo, lo compró por gusto estético familiar y no por considerarlo una compra racional o fiable. En ese sentido, llega a ironizar con que preferiría comprarse un motor 1.2 PureTech conociendo de antemano sus fallos que dejarse llevar por la falsa impresión de un modelo moderno.
Ebenezer sigue viajando con un BMW X3 del 2005
El mecánico dice seguir empleando un coche del 2005 con 400.000 kilómetros para sus desplazamientos de larga distancia. Lo considera más fiable: "Si me voy a recorrer Europa entera, me voy con mi coche. Me voy con un coche para reventarlo, para darle tralla, para que no se parta".
No obstante, explica que consigue mantener el Evoque sin averías graves en su taller únicamente gracias a que sustituye el aceite cada 10.000 kilómetros y aplica aditivos, pero sentencia: "Lo que me enfada es tener que hacer estas cosas para que el motor dure más, cuando antiguamente, sin mantenimiento, el coche te duraba muchísimos más kilómetros".
For several years now, politicians, influencers, and intellectuals from Latin America’s new radical right have been speaking about the importance of the “cultural battle” to recover a sort of perspective lost in the past and to underpin a civilizational project that prioritizes the individual, individual freedom, and the free market above all else.
Probably the first to insist on this idea in the media was Javier Milei, the current president of Argentina, who initially made a name for himself as an economist who had no problem insulting his opponents and defending orthodox neoliberal thought.
At that time, Milei, along with his intellectual allies, called for a stand against a purported culture imposed by so-called left-wing elites who had tarnished common sense, Christian morality, and individual freedom, among many other things.
A few days ago, Colombian President Abelardo de la Espriella called for a radicalization of his “cultural battle” and ordered the removal of dozens of works of art from various museums in order to restore a culture that has been held captive by the left, Marxism, and other dark (or, as Milei himself puts it, “demonic”) forces.
In reality, the move isn’t particularly original. Back in the United States, Pat Buchanan (a close advisor to Nixon and Reagan) had already advocated for and encouraged inflammatory rhetoric to wage a “culture war” and thus defend a culture tarnished by social change. Among the major intellectual inspirers of this doctrine are the American Sam Francis and the Frenchmen Alain de Benoist and Guillaume Faye (albeit with their well-known differences). Even some Germans in the 1930s attempted to make what they called “cultural Bolshevism” the scapegoat for all their ills.
But the push for a “cultural battle” in Latin America had a more interesting rationale. And it is not so much due to a supposed pragmatic interpretation of Antonio Gramsci’s concept of hegemony – which has been distorted by the new radical right, as well as by much of liberalism and social democracy, which understand it solely as “cultural hegemony.”
No, in reality, the intention behind invoking a “culture war” against feminism, abortion rights, progressive governments, left-wing artists, revolutionary intellectuals, etc., is more of a strategic nature.
For those who are actually, as ideologues, behind the “culture war” projects are not Buchanan, Francis, De Benoist, or Faye, but Hayek, Friedman, and the rest of the neoliberal economists.
The truth is that neoliberalism in Latin America during the late 20th and early 21st centuries was both a resounding failure and a magnificent victory. This apparent contradiction is resolved depending on which social class we are discussing. During that time, the most powerful social classes, economically speaking, managed to accumulate an enormous amount of power and resources, the likes of which have rarely been seen in Latin American history.
But such a level of accumulation in societies subjugated by a global imperialist order (such as those in Latin America) necessarily drives the working classes into conditions of material precariousness that are almost unbearable. Mass migration, uprisings, deaths, the loss of a lifetime’s savings, rising crime, and so on were just some of the devastation left in the wake of the neoliberalism driven by the Washington Consensus during that period.
In response to the crisis, several centrist, center-left, and even leftist leaders won elections in the region in quick succession: Chávez in Venezuela, Morales in Bolivia, Fernández in Argentina, Correa in Ecuador, Lula in Brazil, Bachelet in Chile, Mujica in Uruguay, etc. They sought to resolve a capitalist economic crisis within the framework of capitalism itself, resorting to approaches that combined Keynesian measures with legislation designed to protect and expand rights, especially for the most marginalized sectors.
These were times when (not without contradictions with other political forces, including those of a more traditional left) the economies of these countries improved, thanks in part to high commodity prices on the global market. And with public policies that, in many cases, focused on providing aid and social programs, the situation of millions of Latin Americans clearly improved. Between 2000 and 2012 alone, 56 million Latin American citizens managed to rise out of poverty.
Once the storm of discontent against neoliberalism had passed, the ruling classes decided they’d had enough of progressive governments. But to regain absolute control (since they had always maintained the necessary share of power to influence national decisions), they needed to win back the governments, and to do so, they found themselves at a crossroads.
They knew that the central argument against center-left governments could not be based solely on the economic downturn that followed the end of high prices for Latin American natural resources, but that it had to be grounded in something more – something that would come across as novel, radical, and a sort of conservative revolutionary ideology.
And that is how they found in the “culture war” a niche for ideological propaganda that has had a historic impact on Latin America. In addition to the aforementioned criticisms, they succeeded (through their intellectuals, politicians, influencers, media outlets, social media, and so on) in creating a perceived link between progressivism and corruption, between progressivism and organized crime, and, finally, between progressivism and an alleged erosion of individual freedom.
But the truth is that these kinds of strategies can cause political upheaval like that seen in the region in recent years, during which (thanks to the support of national and international tycoons, as well as support from Washington and other governments such as Israel’s) there has been a string of victories for the radical right, which could complete its winning hand next Sunday in Brazil.
But in the long term, neoliberalism cannot (nor does it intend to) overcome the contradiction inherent in an economy of this nature in countries with clear relationships of international domination. Thus, at the height of this new wave of neoliberal right-wing movements, the first cracks in ideological stability are already beginning to appear, precisely in the face of a material reality that offers no respite from political rhetoric.
The situation of millions of Latin Americans (especially the poorest) is rapidly being complicated by a radical increase in the rate of inequality. The promises made by the new right-wing movements to defeat organized crime show no signs of being a reality or of bringing about clear regional change. Perhaps this is what Nietzsche, another great reactionary, meant when he acknowledged that culture is merely the veneer of something deeper. And that veneer is beginning to wear away very slowly – a process that is nonetheless noticeable if one pays attention.
Durante sus primeros meses de trabajo en una fábrica de muebles de Benicarló (Castellón), José Luis Cerdá, entonces un niño de 13 años, tenía que salir al patio cada vez que venía la inspección. Al cumplir 14 años, sin embargo, ya era completamente legal que un niño estuviera trabajando y eso es lo que hizo este castellonense que tiene ahora 73 años, trabajar y trabajar durante toda su vida.
Primero, en esa fábrica durante 25 años, después con su propio camión como montador autónomo de muebles y finalmente en una tienda del mismo sector en Vinaròs, también en Castellón. Con 55 años, y más de 40 cotizados, José Luis acabó en el paro y ya nunca más logró encontrar un empleo.
"Cuando se me acabó el paro cobré la ayuda de los 55 años, que serían unos 425 euros. Vivía con mi pareja y habíamos comprado un piso, pero ella se puso de baja, porque el empresario también la fastidiaba un poco y no le pagaba cuando le tenía que pagar. Venía la hipoteca y no la podíamos pagar, así que con 63 años, fui a mirar la jubilación y me quitaban un 13%", explica el jubilado, que ha hecho llegar su historia a 20minutos a través de nuestra comunidad, Ciudadano20. "No me cabía otra que cogerla, venían los recibos del banco y teníamos a la hija estudiando, así que no podíamos, no podíamos. Si cobrábamos 450, pues pasaríamos a cobrar 800 o así".
Cerca de 900.000 jubilados como José Luis tienen penalizaciones en su pensión por la aplicación de los conocidos como coeficientes reductores, por haberse jubilado antes de la edad legal, y todo ello a pesar de haber cotizado durante más de 40 años de su vida. Asociaciones como Asjubi40 llevan años reclamando la eliminación de los coeficientes reductores en las pensiones de quienes se jubilaron anticipadamente tras haber cotizado más de 40 años.
Las asociaciones lograron que en septiembre se tramitara una proposición de ley en el Congreso que contaba con el beneplácito de buena parte de los grupos políticos. El anticipo electoral del pasado 5 de octubre deshizo las Cortes, dejando el Congreso en manos de una Diputación Permanente formada por 69 diputados, y haciendo que el procedimiento para aprobar la ley de los pensionistas con coeficientes reductores se viera abruptamente interrumpido. Ahora, las asociaciones están reclamando que la ley sea aprobada por la Diputación Permanente antes de las elecciones y han convocado una manifestación en Madrid para este mismo sábado.
"Es una sensación de impotencia, de ver que he trabajado toda la vida, he cotizado más de lo que tenía que cotizar y me quitan un 13%; cobrando ahora, no llego ni a los 1.000 euros", declara José Luis Cerdá. "Hemos trabajado toda la vida y hemos levantado España. He vivido unas cuantas huelgas, pero, más que nada para luchar para que nos suban el jornal, que nos bajen las horas de jornada, que hemos conseguido muchas cosas y ahora estamos con un 13% menos y se te queda un poquito la cara de tonto porque dices: 'He luchado toda la vida, ¿para qué?'".
Despedidos cerca de los 60
Muchas de las personas afectadas por estos coeficientes reductores se vieron abocadas a la prejubilación tras ser despedidos con edades cercanas a los 60 y haber sido incapaces de reincorporarse al mundo laboral. Alfonso Serrano, que tiene ahora 72 años, pasó toda su vida laboral en la multinacional española de infraestructuras y construcción Ferrovial.
"Cuando tenía 14 años vino una constructora a mi pueblo, en Cuenca, Ferrovial. Y me metí allí de pinche, claro, iba a pasar lista y hacía los recados. Y allí seguí toda la vida, trabajando de administrativo, hasta que me echaron, el 25 de marzo del 2010", recuerda Alfonso, que también ha hecho llegar su historia a 20minutos a través de nuestra comunidad, Ciudadano20. Alfonso vive actualmente en Torrevieja, Alicante, junto con su mujer, que no cobra ningún tipo de pensión tras haber sido ama de casa toda la vida.
Tras quedarse en el paro en plena gran recesión con 56 años, encontrar trabajo de nuevo era una utopía. La economía familiar se basó en el subsidio del desempleo y la indemnización por despido, que utilizó también para pagar el convenio especial con la Seguridad Social, un mecanismo que permite a una persona seguir cotizando por su cuenta cuando deja de trabajar para mantener o mejorar sus derechos de cara a la jubilación. Con todo, a los 61 años, tuvo que acabar jubilándose.
Lo veo bien. No tenían que habernos quitado nada porque hemos estado toda la vida trabajando y cotizando
"No tenía más remedio porque entre los cinco años, los 800 euros que pagaba por el convenio y todo eso, pues el dinero de la indemnización se voló y tuvimos que jubilarnos, me tuve que jubilar porque si no, no podía seguir así", declara Alfonso, cuya pensión actual sufre una penalización del 24%. Tras vender su primera vivienda en Torrejón de Ardoz, Madrid, la pareja se ha mudado a Torrevieja, Alicante.
"La vida tranquila sí la tenemos, pero los gastos son los gastos", declara el jubilado, que ve con cierta esperanza la posibilidad de que se acabe aprobando la ley que elimine los coeficientes reductores para personas en su situación. "Lo veo bien. No tenían que habernos quitado nada, porque hemos estado toda la vida trabajando y cotizando".
Miedo al futuro
No solo los pensionistas actuales están atentos al futuro de la ley que eliminaría los coeficientes reductores. Muchas personas que aún no están jubiladas ya se ven abocadas a una pensión reducida en los próximos años si no hay cambios legislativos. Es el caso de Tomás Gutiérrez, un charcutero que fue despedido tras 40 años "al servicio de la empresa" y con una perspectiva más que complicada en el mundo laboral.
"Ahora mismo estoy en la situación de que me mandan al paro con 60 años, que es lo que estoy viendo, como las noticias están como están, pues es que no tienes dónde agarrarte", declara Tomás, que también ha hecho llegar su historia a 20minutos a través de nuestra comunidad, Ciudadano20.. "La charcutería funciona ahora todo con paquetes, ya no se despacha a mano. Y sobra personal, pero qué casualidad que sobramos los antiguos, los que teníamos los sueldos más altos".
Los intentos por volver al mercado laboral han resultado hasta el momento infructuosos y Tomás ya ha empezado a hacer cálculos de cuánto podría verse penalizada su pensión si tiene que jubilarse cuando pierda el subsidio por desempleo.
"Todavía tienes iniciativa, tienes ganas, tienes, pero vas, llegas a un trabajo; no, no cubre el perfil; no, ya le llamaremos, eh, pero bueno, es que claro, no cubres el perfil, es que lo que quieren es un chaval de 25 años y que sepa de todo", declara Tomás. "De un 17% a un 30% me pueden quitar en la pensión. Por mucho que yo quiera hacerlo, no hay otra. Después de una vida trabajando. Eché tres años en una tienda, el servicio militar y 40 años ahí. Tú fíjate qué vida".
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