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Calendario lunar de noviembre 2026: fases, superluna del Castor y lluvias de estrellas

Calendario lunar de noviembre 2026 en España: fases, superluna del Castor y lluvias de estrellas

A medida que el otoño se consolida, las noches continúan ganando terreno al día en toda España y la atmósfera de esta época del año deja una visibilidad excelente para la observación astronómica. El calendario lunar de noviembre de 2026 trae consigo una de las citas celestes más esperadas del trimestre con la llegada de la primera de las dos superlunas que despedirán el año, conocida popularmente como la Luna del Castor. Junto a ella, el mes ofrece noches de oscuridad idóneas para la observación, con dos lluvias de meteoros emblemáticas y varios encuentros planetarios visibles a simple vista.

¿Cuándo es la superluna de noviembre?

La luna llena de noviembre alcanzará su punto álgido el martes 24 de noviembre a las 15:53 horas (hora peninsular española). Estará posicionada astronómicamente en la constelación de Tauro. No se tratará de un plenilunio ordinario, sino de la primera superluna del tramo final del año. Este tipo de luna llena se da cuando el satélite coincide en una posición muy próxima a su perigeo (el punto de su órbita más cercano a la Tierra). Esta proximidad física hará que el disco lunar se perciba sensiblemente más luminoso y con un diámetro aparente algo mayor que la media.

Tradicionalmente recibe el nombre de Luna del Castor. Su denominación procede de las antiguas costumbres del campo en Norteamérica y Europa, ligadas a la época previa a las grandes heladas en la que se colocaban trampas para estos animales antes de que los pantanos y ríos se congelaran, permitiendo acopiar pieles gruesas y abrigadas para resistir el invierno.

Aunque el momento exacto de la fase se produzca por la tarde, la Luna podrá contemplarse con plenitud durante la noche del lunes 23 al martes 24 y la del martes 24 al miércoles 25. El mejor momento para observarla será al atardecer, cuando comience a emerger sobre el horizonte este coincidiendo con la puesta de sol.

El resto del calendario: fechas de cada fase lunar

A lo largo del undécimo mes del año, el ciclo lunar recorrerá sus cuatro fases principales según los cálculos astronómicos oficiales:

  • Cuarto menguante (1 de noviembre, a las 21:28 horas). El mes arranca con el satélite situado en la constelación de Cáncer, reduciendo progresivamente su superficie iluminada tras el plenilunio de finales de octubre.
  • Luna nueva (9 de noviembre, a las 08:02 horas). Situada en conjunción con el Sol sobre la constelación de Libra, la Luna dejará el cielo completamente a oscuras. Abrirá la mejor ventana del mes para la observación de objetos de cielo profundo como la galaxia de Andrómeda o cúmulos estelares.
  • Cuarto creciente (17 de noviembre, a las 12:48 horas). En la constelación de Capricornio, el disco lunar vuelve a mostrar la mitad de su cara iluminada en forma de "D", ganando presencia al anochecer.
  • Luna llena (24 de noviembre, a las 15:53 horas). La superluna del Castor alcanzará su plenitud, iluminando el firmamento antes de dar paso a la segunda superluna de finales de año.

Lluvias de estrellas en noviembre: Táuridas y Leónidas

Tras las Dracónidas de octubre, noviembre alberga dos citas meteóricas con dinámicas y comportamientos muy contrastados, favorecidas por los momentos de menor brillo lunar. Las Táuridas, originadas por los restos del cometa 2P/Encke, se dividen en dos ramas a lo largo del mes. Las Táuridas del Sur registrarán su máximo en torno al 4 y 5 de noviembre. Mientras, las Táuridas del Norte alcanzarán su pico hacia el 11 y 12 de noviembre.

Aunque su frecuencia de meteoros es reducida, destacan por producir bólidos lentos, densos y sumamente brillantes que pueden cruzar el cielo dejando estelas persistentes. Su segunda rama coincidirá de lleno con la oscuridad de la luna nueva del día 9, garantizando condiciones inmejorables de visibilidad.

A mediados de mes tomarán el relevo las Leónidas, una de las citas anuales clásicas, vinculada al cometa 55P/Tempel-Tuttle. Destacan por la velocidad de entrada de sus partículas en la atmósfera (superior a los 70 km/s), generando trazos finos, rápidos y luminosos.

Su punto álgido llegará en la madrugada del 17 al 18 de noviembre, con una tasa estimada de entre 10 y 15 meteoros por hora. Aunque coincide con el cuarto creciente, la Luna se ocultará bajo el horizonte en torno a la medianoche, dejando libre de resplandor la franja previa al amanecer.

Planetas y constelaciones visibles

El cielo de noviembre ofrecerá un desfile continuo de planetas según la hora de observación. Al anochecer, Venus y Mercurio se dejarán ver muy bajos hacia el suroeste a principios de mes. Saturno, por su parte, dominará las primeras horas de la noche.

Antes del amanecer, el protagonismo pasará a Marte y Júpiter, que se verán casi pegados el 16 de noviembre y recibirán la visita cercana de la Luna a principios y finales de mes. Además, el 25 de noviembre Urano alcanzará su punto más cercano a la Tierra, permitiendo localizarlo con prismáticos junto a las Pléyades (grupo de estrellas jóvenes muy brillantes en la constelación de Tauro que se pueden ver a simple vista).

Hacia la medianoche, constelaciones típicas del invierno como Tauro, Géminis y Orión comenzarán a asomar cada vez más temprano por el este, anunciando la llegada de la época más fría del año.

Recomendaciones para la observación

Para disfrutar de los eventos del cielo de noviembre desde cualquier punto de España, conviene seguir estas pautas prácticas:

  • A simple vista: no se necesita telescopio para contemplar la superluna del Castor, las conjunciones planetarias de madrugada ni las ráfagas rápidas de las Leónidas.
  • Uso de prismáticos: unos binoculares normales permitirán atenuar el exceso de brillo del plenilunio para apreciar el relieve de los mares lunares, identificar el cúmulo de las Pléyades la noche del 24 y localizar planetas más tenues.
  • El momento clave: para disfrutar del efecto óptico que hace lucir a la Luna más grande y con tonos dorados, conviene seguir su salida por el horizonte este al atardecer, cuando los elementos del paisaje permiten comparar su escala.
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La última predicción de Bill Gates sobre el futuro de la IA y el fin del trabajo tradicional

Bill Gates en el foro de Davos en 2024

Bill Gates ha vuelto a poner sobre la mesa una de las grandes incógnitas de la inteligencia artificial; qué ocurrirá con el empleo cuando la tecnología sea capaz de realizar tareas antes reservadas a las personas. En una entrevista reciente, el cofundador de Microsoft ha defendido que la IA puede generar una época de abundancia. Sin embargo, ha advertido de que el camino hasta ese escenario será largo, desigual y potencialmente muy turbulento.

La última predicción de Bill Gates

Gates ha asegurado que la inteligencia artificial podría conducir a una "verdadera abundancia". Este será un futuro en el que la producción de bienes y servicios sería tan eficiente que el trabajo humano dejaría de ser imprescindible para gran parte de la economía. Sin embargo, ha estimado que antes de llegar a ese punto habrá un periodo de transición de unos 20 años marcado por ganadores, perdedores y una fuerte disrupción laboral.

"Mi gran preocupación es este periodo de transición de 20 años, en el que habrá ganadores y perdedores y mucha disrupción", ha explicado el filántropo en el podcast Decoder. Su mensaje no es que la IA vaya a destruir el empleo de forma inmediata, sino que el cambio puede ser especialmente duro.

El fin del trabajo tradicional

Para Bill Gates, el impacto no se limitará a un sector concreto. Ha señalado que empleos de oficina como la televenta, el telesoporte y la contabilidad podrían desaparecer. Esto es así porque la IA será capaz de realizar esas tareas de forma mucho más barata, rápida y precisa.

En el terreno de los trabajos manuales, su predicción apunta a los robots humanoides. Según Gates, si la sociedad no decide frenar deliberadamente el desarrollo de esta tecnología, los robots podrían llegar a construir viviendas, cultivar alimentos e incluso realizar cirugías. En ese escenario, gran parte del valor que hoy aporta el trabajo humano a la economía dejaría de ser necesario.

El cofundador de Microsoft ha reconocido que ese futuro plantea una cuestión profunda, si las máquinas pueden hacerlo casi todo mejor, ¿qué sentido tendrá el trabajo? Para él, el empleo no es solo una fuente de ingresos, sino también un mecanismo de propósito, relación social, aprendizaje y participación en la solución de problemas.

Qué trabajos podrían resistir

Bill Gates no cree que todas las actividades desaparezcan. Ha sugerido que ámbitos como el arte, el deporte, la cocina o el cuidado de los niños podrían seguir siendo realizados por personas, incluso aunque la IA llegara a hacerlos mejor. La razón no sería únicamente técnica, sino cultural y emocional. Muchas personas seguirán valorando el contacto humano y la experiencia de hacer cosas por sí mismas.

El multimillonario también ha planteado que algunas comunidades podrían optar por limitar el uso de la IA a determinadas funciones. Se inspiran así en modelos sociales que priorizan la ayuda mutua y la creatividad propia. En su visión, no todo el mundo tendrá que adoptar la tecnología con la misma intensidad.

Medidas para suavizar el impacto

Entre las posibles respuestas, Gates ha mencionado la jubilación anticipada y los límites a la jornada laboral como fórmulas para mantener cierto nivel de empleo humano. La idea es repartir de otra manera el trabajo disponible en lugar de concentrar los beneficios de la automatización en un grupo reducido.

Su planteamiento se parece al de otros líderes tecnológicos y empresariales. Jeff Bezos y Jamie Dimon, por ejemplo, han defendido una semana laboral más corta como alternativa menos traumática ante el desempleo provocado por la IA. Elon Musk ha ido más allá y ha propuesto cheques públicos para toda la población. Por su parte, Dario Amodei, de Anthropic, ha advertido de que el choque a corto plazo podría ser de una magnitud sin precedentes.

No todo son malas noticias

El discurso de Gates convive con visiones menos alarmistas. Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI, afirmó en mayo que la IA no había eliminado tantos empleos de cuello blanco como esperaba y que ya no anticipa una "apocalipsis laboral". Además, pese a los despidos de grandes compañías tecnológicas, el desempleo nacional no ha aumentado de forma significativa.

La clave, por tanto, no está solo en la capacidad técnica de la IA, sino en la velocidad del cambio, las políticas públicas y la capacidad de las empresas y los trabajadores para adaptarse. Gates no descarta un futuro próspero, pero insiste en que llegar a él exigirá gestionar una transformación social de enorme envergadura.

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Trump apuesta por la IA, pero los centros de datos generan rechazo en EE. UU.

La expansión de los centros de datos que sostienen la inteligencia artificial se ha convertido en un nuevo frente político en Estados Unidos. Según una encuesta de la Universidad de Massachusetts publicada en septiembre, el 65 % de los estadounidenses se opone a construir estas instalaciones en su comunidad, una resistencia que también alcanza a los votantes republicanos. Donald Trump defiende su expansión por razones económicas y de seguridad nacional, pero el consumo energético, el uso de recursos y el temor a facturas eléctricas más altas alimentan el rechazo. ¿Puede esta controversia convertirse en un problema para los republicanos en las elecciones de medio mandato?

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