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Muere Fátima Báñez, exministra de Trabajo, en el accidente ferroviario de Urda

La exministra Fátima Báñez, en una imagen de archivo. (Óscar J. Barroso / Europa Press)

La exministra de Trabajo y Economía Social y presidenta de la Fundación CEOE, Fátima Báñez, murió este miércoles en el accidente ferroviario en Toledo que deja ya al menos 69 fallecidos, según ha confirmado la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) en una publicación de X. “Fátima, siempre hemos podido contar contigo, con tu cercanía, cariño y generosidad. Nos cuesta encontrar palabras para expresar esta tristeza”, publica la cuenta de la CEOE Valladolid.

Báñez se desplazaba a Sevilla para participar en la celebración anual del Día de la Empresa, organizada por la Confederación de Empresarios de Andalucía (CEA), que preside Javier González de Lara. Fue ministra de Empleo y Seguridad Social entre 2011 y 2018, durante los gobiernos de Mariano Rajoy. Desde ese cargo impulsó la polémica reforma laboral de 2012, que abarató el despido, rebajando la indemnización por despido improcedente de 45 días por año trabajado a 33.

La exministra recibirá sepultura este viernes, 30 de octubre, en San Juan del Puerto (Huelva), según ha confirmado el ayuntamiento en un comunicado. Se celebrará, además, una misa en la parroquia de San Juan Bautista de la localidad.

Muere la exministra Fátima Báñez en el accidente de Urda (Europa Press)

El siniestro se produjo a las 8:54 horas, cuando un tren AVE de Renfe alcanzó por detrás a un convoy de Iryo a la altura de Urda, en el punto kilométrico 118 de la línea de alta velocidad Madrid-Andalucía, en la provincia de Toledo. El impacto provocó el descarrilamiento de al menos dos vagones del tren de Iryo, que cayeron por un terraplén.

Ambos trenes cubrían el trayecto Madrid-Sevilla y transportaban en conjunto a 544 pasajeros: 397 viajaban en el AVE 2080 y 147, entre ellos un bebé, en el Iryo 6076. Las primeras hipótesis manejadas apuntan a un posible error humano en el centro de control de Atocha, que habría dado luz verde a la circulación del AVE pese a que el convoy de Iryo permanecía detenido en la vía como consecuencia de un fallo previo en el sistema de seguridad.

Se empiezan a conocer los nombres de las víctimas mortales

A medida que avanzan las labores de identificación, han ido surgiendo los nombres de varias de las personas que perdieron la vida en el accidente. Antonio Acedo, maquinista del AVE siniestrado, fue uno de los primeros en ser identificado. Su partido, Izquierda Española, del que era militante, dio a conocer la noticia anoche mediante una publicación en X: “Antonio era una persona excepcional, un hombre bueno, prudente y comprometido. Muestras condolencias a sus seres queridos. Siempre te recordaremos, descansa en paz”.

Entre las víctimas también figura Julieta Gallego, de 24 años, atleta especializada en salto de longitud y perteneciente al club madrileño AD Sprint. Había cumplido años el 9 de octubre, pocos días antes del accidente, y residía en Alemania en el momento del siniestro.

Por su parte, la Cancillería argentina dio a conocer este miércoles la muerte de una ciudadana de ese país. Infobae pudo confirmar que se trata de Ana Martina Conte Grand, podóloga de 32 años nacida en San Juan y residente en Andalucía desde 2025. Viajaba en el coche 7 del tren Iryo acompañada de su hermano Zacarías, que resultó herido y fue derivado al Hospital de Toledo.

La lista de fallecidos incluye además a Antonio Montero Domínguez, inspector de Hacienda y reconocido especialista en materia fiscal. Su muerte generó un fuerte impacto entre sus colegas de profesión, así como en la editorial Lefebvre, donde recibió un homenaje, y entre otras figuras del ámbito económico, como el economista Francisco de la Torre.

La Guardia Civil, finalmente, confirmó el fallecimiento de uno de sus agentes, identificado como José Manuel, que viajaba en uno de los convoyes implicados en la colisión. El cuerpo expresó su pésame a “familiares, amigos y compañeros” y envió “un fuerte abrazo a todas las víctimas y familiares”, al tiempo que deseó una pronta recuperación a quienes continúan hospitalizados.

La presidenta de la Fundación CEOE, Fátima Báñez. (Europa Press)
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Muere la saltadora Julieta Gallego, de 24 años, en el accidente ferroviario de Urda

Personal de rescate trabaja en el lugar de la colisión de dos trenes de alta velocidad el 28 de octubre (REUTERS/Ana Beltrán)

El accidente ferroviario que tuvo lugar este miércoles en la localidad toledana de Urda ya suma 69 fallecidos y 110 heridos. Es el segundo siniestro en la alta velocidad española en apenas nueve meses, tras el de Adamuz, Córdoba, que dejó 46 víctimas mortales en enero de este año.

Julieta Gallego, entre los fallecidos en el accidente

Julieta Gallego, deportista española de 24 años que competía en salto de longitud para el club madrileño AD Sprint, se encuentra entre los fallecidos en Urda. Gallego había celebrado su 24 cumpleaños apenas unos días antes, el 9 de octubre, y vivía en Alemania.

La Real Federación Española de Atletismo (RFEA) confirmó su fallecimiento a través de un comunicado en redes sociales: “La familia del atletismo español se une al dolor por el fallecimiento de Julieta Gallego, atleta de la AD Sprint, en el accidente ferroviario ocurrido en Urda (Toledo)”. El organismo trasladó además todo su “apoyo a su familia, seres queridos y compañeros de club”.

Su club deportivo, la Agrupación Deportiva Sprint, también emitió un mensaje de despedida: “Hoy es un día muy triste para toda la familia del AD Sprint. Nos despedimos de nuestra atleta Julieta Gallego, integrante de nuestro grupo de saltos, que nos ha dejado tras el trágico accidente ferroviario de Urda (Toledo)”.

El comunicado de la Agrupación Deportiva Sprint (@agrupaciondeportivasprint)

El siniestro que acabó con su vida se produjo a las 8:54 horas de este miércoles, cuando el tren AVE 2080, con origen en Madrid y destino Sevilla, embistió al Iryo 6076, que circulaba por delante en la misma línea. El balance de víctimas mortales asciende, hasta el momento, a 69 personas, en lo que constituye la segunda gran tragedia ferroviaria que vive España en menos de diez meses.

El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha calificado el suceso de “inexplicable”, mientras el Gobierno sostiene la hipótesis de un error humano como causa del choque, una versión que ha generado dudas entre los expertos del sector, que señalan que los 17 minutos y los 25 kilómetros que separaban a ambos convoyes antes del impacto deberían haber bastado para evitar la colisión.

Se empiezan a conocer los nombres de las víctimas mortales

También se ha podido confirmar la identidad de varias víctimas mortales del accidente. El partido Izquierda Española confirmó anoche, a través de una publicación en X, la muerte de Antonio Acedo, maquinista del AVE accidentado y militante de la formación. “Antonio era una persona excepcional, un hombre bueno, prudente y comprometido. Muestras condolencias a sus seres queridos. Siempre te recordaremos, descansa en paz”, señaló el partido en su comunicado.

La Cancillería de Argentina confirmó este miércoles el fallecimiento de una ciudadana argentina. Según pudo saber Infobae, se trata de Ana Martina Conte Grand, de 32 años, oriunda de San Juan, que trabajaba como podóloga y residía en Andalucía desde 2025. Viajaba en el coche 7 del Iryo junto a su hermano Zacarías, quien resultó herido y fue trasladado al Hospital de Toledo.

Antonio Montero Domínguez, reconocido inspector de Hacienda, se encuentra entre las víctimas del accidente ferroviario de Toledo. (X)

Entre los fallecidos figura también Antonio Montero Domínguez, inspector de Hacienda y especialista en materia fiscal, cuya muerte causó conmoción entre sus compañeros de profesión y de la editorial Lefebvre, que le rindieron homenaje, así como entre otros profesionales del sector, entre ellos el economista Francisco de la Torre.

La Guardia Civil confirmó además el fallecimiento de José Manuel, agente del cuerpo que viajaba en uno de los trenes accidentados. La institución expresó su “sentido pésame a familiares, amigos y compañeros” y trasladó “un fuerte abrazo a todas las víctimas y familiares”, además de desear “una pronta recuperación de todas las personas heridas” a los afectados que permanecen hospitalizados.

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Argentina, México, Italia, Japón, Canadá, Corea del Sur y Estados Unidos, entre las nacionalidades de los desaparecidos en Urda

El accidente ferroviario de Urda, Toledo, deja hasta el momento 69 muertos y mantiene activas las líneas de contacto de varias embajadas, que continúan tras la pista de un número aún indeterminado de pasajeros extranjeros. Se trata de la segunda gran tragedia ferroviaria en menos de diez meses en España, y el propio ministro de Transportes, Óscar Puente, la califica de “inexplicable”.

El Gobierno sostiene la hipótesis del “error humano”, aunque los expertos coinciden en el desconcierto: separaban a un tren de otro 17 minutos y 25 kilómetros, margen que en teoría habría permitido evitarlo.

El Ministerio de Asuntos Exteriores, Cooperación y Unión Europea, cifra en 42 los ciudadanos extranjeros afectados, procedentes de siete nacionalidades distintas, según información de Europa Press. De ellos, diez resultaron ilesos, siete sufrieron heridas y 24 permanecen en paradero desconocido, información sobre la que Exteriores ya ha solicitado datos a las embajadas correspondientes. Fuentes del ministerio precisan que mantienen comunicación permanente con todas las delegaciones diplomáticas implicadas.

Grúas en el lugar de la colisión, un día después de que dos trenes de alta velocidad chocaran entre las localidades de Mora y Orgaz, cerca de Toledo (REUTERS/Ana Beltran)

Avanza la búsqueda de los pasajeros extranjeros aún sin localizar

Entre los fallecidos extranjeros figura una ciudadana argentina, según ha trasladado la Cancillería de ese país, que también reconoce varios heridos y a Agustín Randazzo, de 51 años, que viajaba en el coche 8 del AVE de Renfe y sigue en “paradero desconocido”. La embajada argentina en Madrid y los consulados del país en España prestan asistencia y mantienen contacto permanente con las familias afectadas.

Entre los desaparecidos figuran también una ciudadana canadiense llamada Sharona y su acompañante Alice, ciudadana estadounidense, según el relato de una familiar recogido por ABC. “Viajaba en el tren con la novia de mi primo, con mi primo y con mi tío. Los chicos están bien, pero de mi tía y de Alice, la novia de mi primo, que es estadounidense, por el momento no tenemos noticias”, cuenta la sobrina de la desaparecida al citado diario.

Las autoridades italianas han elevado la cifra inicial y señalan que viajaban nueve ciudadanos de esa nacionalidad residentes en España, de los que tres permanecen sin localizar. Cinco resultaron ilesos y se encuentran en buen estado, mientras que otro permanece ingresado por heridas. El ministro Antonio Tajani pidió la creación de una unidad de crisis en la embajada de su país para coordinarse con la Policía y las autoridades sanitarias españolas, y aseguró seguir la noticia “con profunda preocupación”.

Los servicios de emergencia junto a maquinaria pesada trabajan en el lugar del accidente ferroviario un día después del suceso (EFE/ Ángeles Visdómine)

La primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, confirma que dos ciudadanos nipones figuran en la lista de pasajeros, sin que por el momento se haya precisado su estado, según información de Europa Press. Corea del Sur, por su parte, da cuenta de varios heridos entre sus nacionales; el presidente Lee Jae Myung señala que la embajada surcoreana envió a un cónsul hasta el lugar del siniestro para evaluar la situación y prestar asistencia consular, con apoyo para la atención médica y el eventual traslado de los afectados.

México confirma un ciudadano desaparecido y siete heridos leves, estos últimos ya dados de alta. La Secretaría de Relaciones Exteriores detalla que la embajada en Madrid activó el protocolo de protección consular desde el primer momento, y que el encargado de la sección consular presentó ante la Guardia Civil de Toledo el aviso correspondiente al desaparecido. La embajada filipina, por último, informa de un nacional herido de carácter leve, trasladado el miércoles a un hospital.

También el Gobierno de Australia busca ciudadanos. Según ha confirmado este viernes, dos australianos que viajaban en alguno de los trenes se encuentran todavía en paradero desconocido y las autoridades de ese país “trabajan con las autoridades locales para confirmar su estado”. El Ministerio de Asuntos exteriores del país ha señalado, en declaraciones a Europa Press, que está “dando asistencia consular a la familia de dos australianos en conexión con la colisión”.

La Guardia Civil ha recibido ya 64 denuncias de personas allegadas a posibles víctimas, tanto españolas como extranjeras, y mantiene abiertas oficinas en Madrid, Sevilla, Córdoba y Toledo para la recogida de datos y muestras de ADN que faciliten la identificación de los desaparecidos.

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LZB, BSL y ASFA: la cadena de seguridad que no evitó el choque entre el AVE y el Iryo y por qué el “error humano” podría no ser la explicación completa

Una imagen del accidente de tren en Toledo (REUTERS/Ana Beltran)

La infraestructura ferroviaria española está en proceso de modernizar sus sistemas de seguridad. En la línea Madrid-Sevilla, que este miércoles fue escenario de un grave choque entre trenes con al menos 69 muertos, todavía funciona el LZB alemán, aunque su sustituto, el ERTMS, ya está instalado y lleva unas semanas en fase de pruebas, si bien no ha entrado en servicio comercial.

El LZB es el principal sistema de protección automática de la línea. A través de un cable instalado en la vía, transmite información de forma continua entre la infraestructura y los equipos a bordo sobre la posición y velocidad de los trenes, así como sobre la ocupación de los tramos de vía.

El sistema está diseñado para impedir que un tren entre en un cantón ocupado por otro, es decir, en un tramo de vía donde ya hay un convoy. Si detecta que el tren que circula por delante ocupa el siguiente cantón o que no se respetan las condiciones de seguridad, transmite restricciones de velocidad y, si es necesario, aplica automáticamente el freno para evitar una colisión. Con esto, en condiciones normales, el “factor humano” no es determinante.

El choque de dos trenes del 28 de octubre en Toledo (REUTERS/Violeta Santos Moura)

Cuando falla el LZB, la circulación pasa al BSL

Si cae el LZB, los trenes del tramo afectado reciben una orden de seguridad: se detienen si el sistema fija una velocidad objetivo de 0 km/h —Meta 0—, que indica que el trayecto siguiente está ocupado; o pasan a régimen degradado con una velocidad objetivo de 40 km/h —Meta 40—, si el sistema considera libre el trayecto hasta la siguiente señal de entrada, según establece el Reglamento de Circulación Ferroviaria. La circulación no puede retomarse sin sistema de seguridad.

Si el LZB no puede recuperarse, la seguridad en la circulación pasa a depender del BSL, el Bloqueo de Señalización Lateral, que con el respaldo del sistema ASFA (Anuncio de Señales y Frenado Automático) también puede detener el convoy de forma automática.

Este sistema no funciona de forma simultánea con el LZB, sino que debe establecerse y verificarse antes de autorizar la reanudación de la marcha: “Desconecte y vuelva a conectar el LZB y reanude marcha al amparo del BSL con marcha normal” fue la orden remitida desde Atocha al difunto maquinista del AVE en torno a las 08:36.

Grúas de gran tonelaje trabajan para retirar los vagones de los dos trenes accidentados el miércoles en la provincia española de Toledo. EFE/ J.J.Guillen

A lo largo de las vías, balizas asociadas a señales luminosas proporcionan información sobre los tramos posteriores que el maquinista debe obedecer. Cuando estas señales son restrictivas, el maquinista debe activar un pulsador dentro de un plazo para indicar que ha recibido la instrucción. Si no lo hace, el ASFA frena el tren, nuevamente sin participación humana.

No se limita a esa función: según el tipo de baliza y la indicación recibida, también supervisa que el tren reduzca la velocidad conforme a las restricciones y puede activar los frenos si se rebasa indebidamente una señal de parada. A diferencia del LZB, no controla de manera continua la distancia respecto del tren precedente: actúa de forma puntual al pasar por las balizas y durante los controles de velocidad asociados.

Los trabajos de rescate y recuperación de cuerpos tras el accidente de trenes en Toledo continúan durante la noche (Juan Carlos Lucas / Europa Press)

Un “error humano” o un fallo de sistemas

El Gobierno atribuye el accidente a un posible “error humano” en Atocha, por la autorización al AVE para reanudar la marcha bajo BSL. Pero esa orden, por sí sola, no debía permitir que el tren alcanzara a otro convoy detenido. Si la señalización lateral reflejaba correctamente que el cantón siguiente estaba ocupado, el AVE debía recibir una indicación restrictiva a través de las balizas.

El maquinista podía reconocer el aviso, pero ese reconocimiento no anulaba la orden: el ASFA debía vigilar el cumplimiento de la restricción de velocidad asociada y, ante un rebase no autorizado de una señal de parada, aplicar el frenado de emergencia. El tren solo podía franquear esa señal mediante una autorización formal de rebase, que modifica la protección automática vinculada a ella.

A las 08:36, el centro de control de Atocha autorizó al AVE a reanudar la marcha “al amparo del BSL con marcha normal”, sin que conste que hubiera comprobado que el cantón que iba a recorrer estaba libre, un requisito que —según la Consigna COI n.º 01/25 de Adif, vigente desde febrero de 2025 y a la que pudo acceder Europa Press— resulta obligatorio tras un fallo del sistema automático de protección. A las 08:41, la maquinista del Iryo comunicó que permanecía detenida ante la señal de entrada de Urda; y a las 08:48 avisó de que seguía inmovilizada porque no lograba reiniciar el LZB. No consta que el AVE recibiera entonces una orden de detención o una modificación de su autorización. 25 kilómetros y 17 minutos en los que no se rectificó la orden.

Rescue personnel work at the site of the collision of two high-speed trains between the towns of Mora and Orgaz, near Toledo, Spain, October 28, 2026. REUTERS/Violeta Santos Moura

Pero, de nuevo, independientemente de las instrucciones verbales recibidas desde un centro de control, la ocupación del cantón se refleja en la señalización lateral, y las balizas asociadas a esas señales transmiten al tren la información que activa los avisos y controles de ASFA. Si el AVE recibió una indicación restrictiva correcta y ASFA operaba en el modo previsto, el sistema debía imponer automáticamente una reducción de velocidad o una detención antes del alcance.

Solo podría continuar si, además de la orden verbal constatada en los audios, existía una autorización formal de rebase de la señal de parada, que inhibiera la intervención automática asociada (en ese caso es el maquinista quien, tras recibir la autorización, debía pulsar el botón de rebase del ASFA para franquear la señal sin que se activara el frenado automático); o si falló alguno de los elementos de la cadena BSL-ASFA: la detección de ocupación, el enclavamiento, la señalización, las balizas o el equipo de protección a bordo.

Por ahora no hay confirmación oficial de lo que ocurrió en ese tramo de la cadena de seguridad entre las 08:36 y las 08:53. No se sabe si el ASFA funcionaba correctamente, ni si el equipo recibió la información de ocupación del cantón. La versión oficial es un “error humano”, pero un error humano, por sí solo, no explica por qué no funcionaron los sistemas diseñados para evitarlo.

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Se empiezan a conocer los nombres de las víctimas mortales del accidente ferroviario de Toledo: un guardia civil y un reconocido inspector de Hacienda, entre los fallecidos

Vehículos del personal de rescate en el lugar del choque entre dos trenes de alta velocidad, entre las localidades de Mora y Orgaz, cerca de Toledo (España), el 28 de octubre de 2026. REUTERS/Ana Beltrán

El trágico accidente ferroviario ocurrido a primera hora de la mañana de este miércoles en la provincia de Toledo —el segundo siniestro en esa línea de AVE en menos de un año tras lo ocurrido en Adamuz (Córdoba) el pasado 18 de enero— está dejando un balance devastador. Según los últimos datos oficiales, al menos 69 personas han perdido la vida después de que un tren de alta velocidad de Renfe se chocara con otro convoy de Iryo que estaba parado en la vía, a la espera de entrar en la estación del municipio toledano de Urba.

El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha vuelto a dar explicaciones este viernes sobre el accidente ferroviario de Urda, 48 horas después del accidente. Es su segunda comparecencia desde que se conoció la tragedia. “Por el momento, los indicios apuntan a que lo ocurrido se debe a un fallo en el centro de control de mando de Adif”, afirmó nada más empezar su intervención.

El ministro explicó que el Gobierno sigue “analizando los hechos para esclarecer exactamente qué ha sucedido, cómo ha podido producirse y si existieron deficiencias en los procedimientos de control”. Pese a situar el origen del accidente en una decisión tomada desde Atocha, Puente quiso dejar claro que la red de alta velocidad española continúa siendo segura.

El accidente se produjo alrededor de las 8:30 de la mañana del miércoles, y ambos trenes habían salido desde Madrid en dirección a Sevilla. En total había 544 personas a bordo, 397 en el AVE de Renfe y 147 en el Iryo.

Agustín Randazzo, el argentino que estaba desaparecido

Agustín Randazzo, el argentino que estaba desaparecido

Encontraron el cuerpo de Agustín Randazzo, el argentino de 51 años que estaba desaparecido tras el brutal choque de trenes en España. Según pudo confirmar Infobae, el cuerpo de Randazzo era intensamente buscado desde la mañana del miércoles cuando ocurrió el choque de las dos formaciones que iban en la línea Madrid-Sevilla.

Randazzo era oriundo de la Ciudad de Buenos Aires y llevaba más de dos décadas viviendo en España: se había radicado en el país en 2002. Al momento del accidente residía en la capital española y trabajaba en una empresa de comunicaciones, en el área de gestión comercial. El viaje que realizaba ese miércoles entre Madrid y Toledo era parte de su rutina laboral. Viajaba en el vagón número 8 del tren AVE siniestrado.

José Manuel, guardia civil que viajaba en uno de los trenes

Desde la Guardia Civil han confirmado el fallecimiento de José Manuel, un guardia civil que viajaba este miércoles en uno de los trenes afectados. Desde el cuerpo han expresado “sentido pésame a familiares, amigos y compañeros”.

Además, también han añadido que envían “un fuerte abrazo a todas las víctimas y familiares y deseamos una pronta recuperación de todas las personas heridas”.

Publicación de la Guardia Civil dando el pésame a la familia de José Manuel, fallecido en el accidente de Toledo. (X)

Antonio Montero Domínguez, reconocido inspector de Hacienda

Otra figura destacada que se encuentra entre los fallecidos del accidente ferroviario es Antonio Montero Domínguez, reconocido inspector de Hacienda y especialista en materia fiscal. Una noticia que ha causado conmoción entre sus compañeros de profesión y de la editorial Lefebvre, que le han rendido un sentido homenaje, así como entre profesionales del sector, entre ellos el economista Francisco de la Torre.

Antonio Montero Domínguez, reconocido inspector de Hacienda, se encuentra entre las víctimas del accidente ferroviario de Toledo. (X)

Ana Martina Conte Grand, ciudadana argentina

La Cancillería de Argentina confirmó este miércoles el fallecimiento de una ciudadana argentina en el accidente ferroviario. Según pudo saber Infobae, la víctima fue identificada como Ana Martina Conte Grand, de 32 años y oriunda de San Juan, que trabajaba como podóloga y residía en Andalucía desde 2025.

Viajaba en el coche 7 del Iryo junto a su hermano Zacarías, quien resultó herido y fue trasladado al Hospital de Toledo.

La víctima fue identificada como Ana Martina Conte Grand, de 29 años, oriunda de San Juan

Julieta Gallego, atleta madrileña

La Agrupación Deportiva Sprint, de Madrid, ha confirmado a través de sus redes sociales que la atleta Julieta Gallego murió en el accidente. “Hoy es un día muy triste para toda la familia del AD Sprint. Nos despedimos de nuestra atleta Julieta Gallego, integrante de nuestro grupo de saltos, que nos ha dejado atrás tras el trágico accidente ferroviario de Urda (Toledo). Todo el club estamos con el corazón encogido y queremos trasladar nuestro más sentido pésame a su familia, amigos, compañeros y a todas las personas que la querían”.

El club guardará un minuto de silencio en la pista de atletismo de Paracuellos y la de Santa Ana, a las 18:00 y 19:20, respectivamente.

Antonio Acedo, maquinista del AVE accidentado

El partido político Izquierda Española confirmó anoche, con una publicación en X, la muerte de Antonio Acedo, maquinista del AVE accidentado. “Antonio era una persona excepcional, un hombre bueno, prudente y comprometido. Muestras condolencias a sus seres queridos. Siempre te recordaremos, descansa en paz”, lamenta el partido, del cual Acedo era militante, en su comunicado.

Daniel Cabañas, maquinista en prácticas que iba en la cabina del AVE

Daniel Cabañas, residente en Leganés y maquinista en formación de Renfe, también se encuentra entre las víctimas mortales confirmadas tras el accidente ferroviario de Urda. El joven compartía cabina con Antonio Acedo Meneses, al mando del tren AVE que colisionó por alcance contra un convoy de Iryo.

Cabañas atravesaba la etapa final de su preparación para incorporarse de lleno al sector ferroviario. Tenía 31 años y realizaba sus prácticas directamente en la cabina de conducción. Además, se encontraba en proceso de habilitación específica para operar en la línea donde ocurrió el accidente. Los últimos años de su formación estuvieron orientados por completo a convertirse en maquinista.

Fátima Báñez, exministra de Trabajo y presidenta de la CEOE

La exministra de Trabajo y presidenta de la Fundación CEOE, Fátima Báñez, murió este miércoles en el trágico accidente ferroviario de Toledo, según ha confirmado este jueves la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) en una publicación de X. “Fátima, siempre hemos podido contar contigo, con tu cercanía, cariño y generosidad. Nos cuesta encontrar palabras para expresar esta tristeza”, señaló la patronal en su mensaje.

Báñez se dirigía a Sevilla para participar en la celebración anual del Día de la Empresa, organizada por la Confederación de Empresarios de Andalucía (CEA), que preside Javier González de Lara.

Antonio Vázquez, apoderado de Pablo Aguado

Antonio Vázquez, representante del torero Pablo Aguado y hermano del maestro Curro Vázquez, es otra de las víctimas que perdió la vida en el siniestro ferroviario, según ha adelantado El Mundo.

El agente taurino, natural de Madrid, llevaba desaparecido desde la tarde del miércoles. Durante más de un día, sus allegados han realizado gestiones para dar con su paradero sin obtener resultados. Su hijo ha relatado a El Correo de Andalucía que la familia ha mantenido la esperanza de localizarlo ingresado en algún centro hospitalario de la provincia toledana, posibilidad que finalmente quedó descartada.

Adriana, alicantina de 27 años

Tras una larga espera, las autoridades han comunicado finalmente a la familia de Adriana Marroquín que la joven alicantina murió en el siniestro. Ella, de 27 años y nacida en 1999, viajaba en el vagón número ocho del tren AVE, el convoy que impactó contra el Iryo en las primeras horas del miércoles. Formada como ingeniera industrial y egresada del colegio Jesuitas de Alicante, la joven viajaba desde Madrid con destino a Sevilla.

César Vicente Sanz, padre del actor César Vicente

El actor César Vicente confirmó este jueves la muerte de su padre, César Vicente Sanz, a quien buscaba desde el accidente. El intérprete compartió en su cuenta de Instagram un mensaje de despedida en el que repasó momentos compartidos con su padre y le expresó su gratitud.

“Gracias por haber estado a mi lado en mis momentos de duda y duras decisiones. Por quererme, por entenderme, por dejarme ser como soy, por ser el mejor padre del mundo”, escribió el actor. Su padre viajaba en el asiento 13A del vagón 8 del AVE accidentado.

El actor César Vicente confirmó este viernes la muerte de su padre, César Vicente Sanz, en el accidente ferroviario de Urda, Toledo (@_ceesarfloyd_)

Daniel Rodríguez Marín

Una persona del entorno de Daniel Rodríguez Marín, quien viajaba en el vagón 8 del AVE, confirmó su muerte en una publicación de X tras dos días de búsqueda. Su nombre había circulado en redes sociales durante las labores de búsqueda de pasajeros cuyo paradero se desconocía tras el accidente.

Raúl Triguero, reportero de ‘¡De viernes!’

Después de que durante el miércoles se difundieran informaciones sobre su desaparición, este viernes se ha confirmado la muerte de Raúl Triguero, periodista vinculado al programa ¡De viernes!, de Telecinco.

Triguero se encontraba a bordo del AVE con destino a Sevilla. Allí había quedado con un cámara del equipo para continuar juntos hasta el domicilio de Amador Mohedano, hermano de la cantante Rocío Jurado, donde tenían previsto grabar una entrevista para el programa de Telecinco.

El periodista Raúl Triguero en una imagen de sus redes sociales. (Instagram @raulgtriguero)

Patricia Fernández Häring, arquitecta del COAM

El Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (COAM) ha confirmado la muerte de Patricia Fernández Häring, arquitecta y urbanista. “Inesperadamente, para todos, para ella, nuestra compañera Patricia Fernández Häring tomó el miércoles 28 un tren sin regreso, cuya última estación estrepitosamente encontró en el término municipal de Urda”, señaló el patronato de la Fundación Arquitectura COAM. Häring fue vocal de la Junta de Gobierno del COAM y asambleísta del CSCAE.

David Jiménez Gil, bioquímico salmantino

La Fundación Santiago Ramón y Cajal confirmó la muerte de David Jiménez Gil, bioquímico de 49 años, nacido en Montemayor del Río, Salamanca, a quien definió como “hombre de microscopios por oficio”. Trabajaba desde 2006 en la compañía óptica Zeiss, donde ocupaba el cargo de director de Ventas y Service Life Sciences Solutions.

David Jiménez Gil (izquierda) entrega el Premio Santiago Ramón y Cajal a la Trayectoria, otorgado por Zeiss, a Adolfo García-Sastre, junto a Anita Sonnenfroh, directora general de Zeiss Ibérica. (Fundación Ramón y Cajal / José Francisco Adserias Vistué)

Nelson Bernardino, ciudadano portugués

El Ministerio de Asuntos Exteriores de Portugal confirmó, en un comunicado oficial, la muerte de un ciudadano portugués, miembro de la tripulación de uno de los trenes implicados en el accidente de Urda, Toledo. “Portugal lamenta profundamente las muertes y heridos de este trágico accidente en España, y refuerza las más sentidas condolencias a los familiares de las víctimas”, señaló la nota del ministerio, que no identificó a la víctima por nombre. La televisión pública RTP identificó posteriormente al fallecido como Nelson Bernardino, de 49 años, natural de Vila Nova de São Bento, en Serpa, y residente en Madrid. Según el medio, viajaba en el último vagón del Iryo, que recibió el impacto del AVE.

Alexandra García Bartolomé, vecina de Torrejón de Ardoz

El Ayuntamiento de Torrejón de Ardoz confirmó la muerte de Alexandra García Bartolomé, de 39 años, licenciada en el Grado Inmobiliario por la Escuela Técnica Superior de Edificación. Residía en Madrid, aunque su origen familiar se encuentra en San Pascual, Ávila, localidad donde la noticia causó profunda conmoción.

Alexandra García Bartolomé, vecina de Torrejón de Ardoz (Ayto. de Torrejón de Ardoz)

Mari Carmen García, ciudadana mallorquina

Según publica Europa Press, está confirmada la identificación de Mari Carmen García, de 26 años, natural de Inca, Mallorca, entre las víctimas mortales. Viajaba en el vagón 7 del AVE rumbo a Sevilla por motivos laborales, acompañada de dos fotógrafos y una compañera de trabajo que permanece en la UCI.

David Martínez Méndez, joven madrileño

La familia de David Martínez Méndez, de 25 años, confirmó la noche del viernes su fallecimiento tras ser identificado entre las víctimas del accidente. El joven viajaba en el asiento 16A del vagón 7 del AVE que chocó con un tren de Iryo.

En un comunicado, sus allegados agradecieron el apoyo recibido “en estos momentos tan difíciles”. Un día antes habían pedido colaboración ciudadana para localizarlo, tras recorrer sin éxito distintos hospitales, entre ellos el Universitario de Toledo y el 12 de Octubre de Madrid.

Carmen de Santa Ana, alta directiva de Viajes El Corte Inglés

Javier Barrio, marido de Carmen de Santa Ana, de 60 años, alta directiva de Viajes El Corte Inglés con casi cuatro décadas en la compañía, confirmó su muerte este viernes. Viajaba en la plaza 15A del vagón 7 en lo que su esposo describió como “su último viaje por trabajo” antes de jubilarse. “Quiero sobre todo decir que estos muertos son los muertos de toda la sociedad, del tipo de sociedad en la que estamos viviendo todos”, afirmó su marido en En Boca de Todos: “Estamos viviendo la peor época del capitalismo con prisas”.

Carmen de Santa Ana, desaparecida en el accidente. (Instagram)

Antonia Barba Soler, vecina de Leganés

El C.D. Leganés confirmó la muerte de Antonia Barba Soler, madre de Cristina Chao Barba, jugadora del primer equipo femenino del club. La entidad anunció un homenaje para el 7 de noviembre en el estadio Butarque.

Francisco José Barbero, joven cordobés

La muerte de Francisco José Barbero Liébanas, de 32 años y nacido en Córdoba, también ha sido confirmada, según información de Europa Press. Viajaba desde Madrid hacia Córdoba para pasar unos días con su familia cuando ocurrió el siniestro.

Alberto Arroyo Martínez, vecino de Villanueva del Pardillo

El Ayuntamiento de Villanueva del Pardillo, en Madrid, confirmó el fallecimiento de Alberto Arroyo Martínez, vecino del municipio y padre de dos hijos. El alcalde, Eduardo Fernández Navarro, amplió el luto oficial hasta el domingo.

Alberto Arroyo Martínez, vecino de Villanueva del Pardillo (Ayuntamiento de Villanueva del Pardillo)

David Benítez Domínguez, costalero sevillano

Según informó Canal Sur, David Benítez Domínguez, sevillano de 38 años vinculado a la Hermandad de la Soledad de Chiclana de la Frontera, donde participaba como costalero, viajaba en el asiento 13B del vagón 8 del AVE. Su familia denunció su desaparición ante la Guardia Civil y pidió colaboración ciudadana para localizarlo.

Francisco José Rico Ortega, empresario granadino

Europa Press informa también sobre el fallecimiento de Francisco José Rico Ortega, empresario granadino de 51 años conocido como “Curro”, residente en Madrid. Viajaba en el asiento 13C del vagón 7 del AVE, uno de los más afectados por el impacto.

Andrea Olmos, vecina de Girona

Andrea Olmos, vecina de Figueres (Girona), figura entre las víctimas mortales del accidente ferroviario de Urda, en Toledo, que ya suma al menos 69 fallecidos. Su muerte fue confirmada por fuentes cercanas a la familia, y el Ayuntamiento de la localidad gerundense trasladó después un mensaje de condolencia a sus allegados. Olmos viajaba en el vagón número 8 del AVE, uno de los tramos más afectados por el impacto contra el convoy de Iryo que permanecía detenido en la vía.

Andrea Olmos, vecina de Figueres, figura entre las víctimas mortales del accidente ferroviario de Urda (@ajfigueres)

María de los Ángeles Mazo, empresaria

El Ayuntamiento de Cuevas de San Marcos, en Málaga, confirmó la muerte de María de los Ángeles Mazo, madrileña de nacimiento que residía desde hacía varios años en el municipio. “Formaba parte de la vida de nuestro municipio y su recuerdo permanecerá entre quienes tuvieron de compartir momentos con ella”, señaló el consistorio. Mazo era propietaria del Hostal R-Conecta, negocio que había logrado consolidar en la localidad de casi 4.000 habitantes, donde era recordada como “muy querida, emprendedora y sociable”.

José Manuel Ossorio Torres, vecino

El Ayuntamiento de Benalup-Casas Viejas, en el sur de la provincia de Cádiz, confirmó en un comunicado la muerte de José Manuel Ossorio Torres, de 61 años. Residía en Madrid, aunque el consistorio lo describió como “enamorado de su pueblo, su gente y su entorno”, al que visitaba con frecuencia junto a su esposa y sus dos hijas.

María Luisa Manchado Torres, compositora

La Asociación Madrileña de Compositores (AMCC) confirmó la muerte de María Luisa Manchado Torres, compositora y musicóloga, y socia fundadora y primera presidenta de la entidad. Viajaba en el AVE para participar en una mesa redonda sobre sus aportaciones a la música española en la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Sevilla.

En 1982 fundó el programa de radio Mujeres en la Música, de RNE, y en 1998 publicó el ensayo Música y mujeres, género y poder (Ménades), considerado una obra de referencia sobre género en la composición musical. A finales de los noventa ocupó la Subdirección General de Música y Danza del Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música (INAEM).

María Luisa Manchado Torres, compositora de la Asociación Madrileña de Compositores (AMCC)

Carlos Ortiz Sanchinarro, director de Colegios del CEU

El CEU confirmó este sábado el fallecimiento del director de los colegios CEU San Pablo en Sanchinarro, Carlos Ortiz Sanchidrián, a causa del accidente.

La institución y la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP) expresaron su “profundo dolor” en un comunicado conjunto: “Carlos era una persona muy querida en nuestra institución y su pérdida nos conmueve profundamente”.

Mercedes, mujer riojana

El portavoz de la familia, Jon Zabala, confirmó el fallecimiento de Mercedes I., mujer riojana de 40 años que permanecía desaparecida desde el miércoles pasado. La noticia les llegó pasada la una de la madrugada de este sábado, según información de Europa Press.

Zabala, abogado y primo de la fallecida, agradeció “en estos momentos duros” el trato recibido por la familia, que permanece en Toledo, por parte de la Guardia Civil, Cruz Roja, el resto de recursos de emergencia, el Arzobispado y Cáritas.

*Noticia en constante actualización.

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Así funciona el LZB, el sistema de frenado automático que se encarga de evitar choques de trenes como el de Toledo

El choque entre un AVE de Renfe y un tren de Iryo registrado este miércoles en Urda (Toledo), que por el momento ha dejado en torno a una treintena de víctimas mortales, ha puesto el funcionamiento de los sistemas de protección ferroviaria en el centro de las primeras hipótesis sobre lo ocurrido.

Por el momento se desconocen las causas del accidente, aunque una de las hipótesis apunta a un posible fallo humano. “Podría haber sido un fallo del maquinista o de quien regula el tráfico, pero aún es pronto para saberlo y no podemos confirmar qué ha sucedido exactamente”, indica a Infobae la secretaria general del sector ferroviario de CCOO, Pepa Páez.

Fuentes del Ejecutivo citadas por El País sostienen que podría deberse a un fallo de un operario del centro de control de Adif en Atocha, después de que una avería en el sistema principal de señalización obligara a detener varios trenes y, al reanudar la circulación de forma manual, se autorizara por error la marcha del AVE pese a que el Iryo seguía detenido en la vía.

Esto no ha sido confirmado oficialmente por el gestor de infraestructuras, que solo ha certificado la colisión por alcance en el punto kilométrico 118. Las pesquisas preliminares de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) apuntarían, de forma provisional, en la misma dirección, aunque la investigación se encuentra en una fase inicial.

Dos vagones de un tren han caído por un terraplén, de momento hay 50 muertos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La línea de alta velocidad Madrid-Sevilla utiliza el LZB, siglas de Linienzugbeeinflussung (sistema de control continuo de trenes, en alemán), un sistema de origen alemán implantado en España desde la inauguración de esa línea, en 1992, concebido para supervisar la circulación a velocidades elevadas, cuando las distancias de frenado hacen insuficiente depender solo de la observación de las señales exteriores.

En declaraciones en TVE, Antonio Martín Carrillo, experto del Instituto de Ingenieros de España, afirmaba que “todo el mundo del ferrocarril está consternado. Lo primero que he tenido ha sido una reacción de incredulidad; con ese sistema LZB funcionando correctamente, es imposible que ocurra lo que ha ocurrido. Nos lleva a pensar que el sistema tiene algún tipo de fallo”.

El sistema LZB activa el frenado automático del tren cuando se aproxima a un tramo de vía que ya está ocupado

El sistema se apoya en tres elementos que funcionan de manera coordinada: las instalaciones de control en tierra, que calculan las autorizaciones de movimiento; el cable instalado en la vía, que permite el intercambio permanente de datos con las antenas del tren; y el equipo embarcado, que supervisa la velocidad real del convoy y puede intervenir sobre los frenos cuando se superan los límites de seguridad establecidos. A través de esta infraestructura, el LZB transmite de forma continua la velocidad autorizada, la distancia disponible y las restricciones de circulación que el tren debe respetar en cada tramo.

El cableado se tiende en zigzag a lo largo de la vía, con cruces cada 100 metros, y envía señales eléctricas en un circuito cerrado que permiten recalcular esas variables de forma constante a través de balizas. Un ordenador central gestiona sectores de entre 30 y 40 kilómetros y actualiza en todo momento los datos de marcha, la velocidad máxima permitida y la distancia hasta el próximo cambio de límite.

Cuando un tren se detiene en una sección protegida, el LZB no identifica su presencia de manera directa, como lo haría un radar. En su lugar, depende de otros dispositivos de la infraestructura, los circuitos de vía o los contadores de ejes, que son los encargados de detectar físicamente si un tramo está ocupado.

Los circuitos de vía cumplen esa función a través de las propiedades eléctricas de los propios raíles: cuando las ruedas de un tren hacen contacto entre ambos rieles, alteran una corriente eléctrica que circula por ellos, y esa alteración permite saber que el tramo está ocupado. Los contadores de ejes, por su parte, registran cuántos ejes entran y salen de una sección determinada, de modo que si el número de ejes que entró no coincide con el que salió, el sistema interpreta que todavía hay un tren en ese tramo.

Esa información de ocupación llega al centro de control del LZB, que la utiliza para calcular las restricciones de velocidad y las autorizaciones de movimiento que después transmite al tren que circula detrás, a través del cable instalado en la vía.

Con esa información, establece las restricciones necesarias para que el convoy que circula detrás reduzca su velocidad y se detenga antes de alcanzarlo, mediante un protocolo de tres fases: una primera advertencia sonora al maquinista, un frenado automático gestionado desde la propia infraestructura y, en caso de que las dos anteriores no sean suficientes, un frenado de emergencia automático que detiene el tren por completo.

Cuando el LZB deja de estar operativo, la línea no queda sin protección: el maquinista pasa a depender del sistema ASFA (Anuncio de Señales y Frenado Automático), desarrollado en España desde 1972 y empleado como respaldo en toda la red de alta velocidad. A diferencia del LZB, que supervisa la circulación de forma continua, el ASFA funciona mediante balizas puntuales instaladas junto a las señales luminosas laterales de la vía: una baliza previa, situada unos 300 metros antes de cada señal, y una baliza de señal, colocada justo al pie de esta.

Cuando el tren pasa sobre la baliza previa, el sistema emite una indicación sonora que informa al maquinista del estado de la señal siguiente. Si la indicación es restrictiva, de parada o de precaución, el maquinista debe reconocerla de forma activa pulsando un botón en la cabina; si no lo hace dentro de un tiempo determinado, el sistema aplica automáticamente el frenado de emergencia. La variante empleada como respaldo en las líneas de alta velocidad, conocida como ASFA Digital, permite circular hasta los 220 kilómetros por hora y añade a la cabina información adicional sobre velocidad máxima y señales de parada.

Existe además un segundo nivel de respaldo, denominado Bloqueo de Señalización Lateral (BSL), recogido en la normativa ferroviaria española, que entra en funcionamiento cuando falla el sistema de supervisión continua del LZB. Bajo este régimen, el tren deja de recibir la información permanente que normalmente le transmite el sistema en la pantalla de cabina, y la circulación pasa a regularse mediante las señales luminosas fijas situadas junto a la vía, con la distancia de seguridad entre convoyes garantizada por los cantones físicos que delimitan esas señales.

El maquinista pasa entonces a depender de la observación directa de las señales laterales y de las instrucciones transmitidas desde el centro de control, en unas condiciones de marcha más restrictivas y a menor velocidad que bajo supervisión continua, mientras cuenta con el respaldo adicional del sistema ASFA, capaz de activar el frenado automático si el maquinista no respeta las indicaciones de las señales.

El tramo entre Urda y Los Yébenes (Toledo), donde colisionaron el AVE y el Iryo, se encontraba en pleno proceso de sustitución de su sistema de seguridad LZB por el nuevo estándar europeo ERTMS de nivel 2, cuya implantación había adjudicado Adif a finales de 2021 a la empresa Thales España por cerca de 94 millones de euros, con un plazo de ejecución de 52 meses que debía concluir a finales de este año. El nuevo sistema, ya instalado, se encontraba en fase de pruebas desde hace unas semanas y permite al centro de control de Adif mantener una comunicación por radio constante con el tren.

Así funciona el LZB: el sistema que debía evitar la colisión entre el AVE y el Iryo en Urda
(Juanma Jiménez / Europa Press)

El accidente “debería ser imposible”, según un ingeniero de caminos

El ingeniero José María Goicolea Ruigómez, vocal de la Asociación de Ingenieros de Caminos, ha señalado en declaraciones a Europa Press que el accidente pudo originarse en un fallo del sistema automático de señalización, concretamente el LZB de nivel 2, aunque ha subrayado que se trata de una hipótesis sin confirmar.

El experto ha detallado que la línea Madrid-Sevilla cuenta con un sistema automático diseñado para detener el tren cuando detecta un obstáculo en la vía, con independencia de la actuación del maquinista. “Este sistema, independientemente del maquinista, produce el paro del tren cuando nota que hay otro tren o hay un obstáculo”, ha explicado.

A partir de esa premisa, Goicolea ha planteado como posible explicación “que estuviera averiado el sistema LZB y que estuviera en modo manual (ASFA) y que hubiera habido un fallo humano de uno de los maquinistas”, ha afirmado, aunque ha matizado de inmediato que se trata de “elucubraciones”.

Según el ingeniero, el sistema que debía estar operativo en los trenes accidentados era precisamente el LZB de nivel 2, encargado de producir el paro automático de los convoyes sin necesidad de intervención humana.

Pese a plantear esta hipótesis, Goicolea ha insistido en varias ocasiones en que no cuenta con información confirmada. “Estamos elucubrando, pero la única posibilidad que se me ocurre o que me han comentado, pero todavía sin una confirmación, es que el LZB estuviera averiado, no estuviera funcionando por el motivo que fuera, estuviera en modo ASFA, en modo manual”, ha reiterado.

Cuando el sistema LZB falla, la línea no queda sin protección total, sino que pasa a un régimen de respaldo llamado BSL (Bloqueo de Señalización Lateral), que obliga a los maquinistas a circular con marcha a la vista y a baja velocidad, regulados por señales luminosas fijas en lugar de por el sistema automático en cabina.

Respecto a la dinámica del choque, el ingeniero ha explicado que los dos trenes circulaban “en la misma vía, en el mismo sentido”, una situación que, según él, los sistemas automáticos de protección deberían impedir por diseño. “Debería ser imposible que eso se produzca porque hay un sistema automático”, ha remarcado.

Al cierre de sus declaraciones, Goicolea ha vuelto a subrayar la falta de certezas sobre lo ocurrido: “No es en absoluto normal que falle, no tengo la confirmación absoluta de que haya fallado, estoy elucubrando por alguna cosa que me han dicho, pero no es normal en absoluto que falle. Es pronto para saber más”.

Se ha pronunciado en la misma línea el ingeniero de Caminos Martín Perea, director del Máster en Energías Renovables de la Universidad Europea, al calificar de “disparate” el accidente. “No ha funcionado nada, esa es la hipótesis, y no se puede decir otra cosa. Esto es un disparate. Esto es un auténtico disparate. Es un despropósito y se está pagando con muertos”.

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