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El truco de las cocineras italianas para un caldo de carne mucho más sabroso: “El primer secreto para conseguirlo es poner la carne en agua fría”

Trucos para cocinar un caldo de carne casero (Magnific)

El caldo de carne es una de las recetas base de la cocina española, un líquido sabroso que se utiliza como base para sopas, guisos, potajes, salsas y otro sinfín de elaboraciones. También en otras gastronomías como la italiana, donde a este caldo se le denomina ‘brodo di carne’.

Sobre esta receta habla la cocinera Paola Pascucci, nacida en la ciudad italiana de Tívoli. En este caso, la creadora de contenido, conocida en redes como In Cucina con Paolina, enseña a sus seguidores a preparar un caldo de carne de ternera y huesos, zanahorias, apio, cebolla, clavos de olor, laurel, bayas de enebro y granos de pimienta.

“El primer secreto para conseguir un caldo de carne rico y sabroso es poner la carne en agua fría”, asegura en su vídeo, compartido a través de sus redes sociales. Si, por el contrario, queremos disfrutar de un caldo ligero y una carne más jugosa, entonces “optamos por introducir la carne en agua hirviendo, lo que hace que se selle y retenga mejor los jugos”.

Una vez introducida la carne en agua fría, el siguiente paso es poner “la olla al fuego a fuego lento”. Tras retirar la espuma varias veces durante la primera media hora, la cocinera añade las hierbas y los aromáticos y deja que el caldo hierva a fuego lento durante al menos 3 horas con la tapa entreabierta. “La sal hay que añadirla media hora antes de apagar el fuego”, explica la cocinera. Una vez listo y colado nuestro caldo, ya podrá utilizarse para sopas, guisos, salsas y otras recetas.

Caldo de huesos (AdobeStock)

El caldo perfecto, desde la cebolla hasta la grasa

En la técnica del agua fría coinciden otros cocineros, como la española Mia Villar Raurich, experta en cocina italiana. Tras vivir unos años en Roma, esta barcelonesa se enamoró de la cocina italiana más auténtica, que quiso conocer a fondo y transmitir a través de recetas y publicaciones. En uno de los posts compartidos en su blog, la cocinera cuenta sus trucos para preparar el caldo perfecto, un líquido que se extrae de la cocción de pollo, ternera y verduras.

Para preparar este caldo de carne al estilo italiano, el primer paso será tostar la cebolla en una sartén para conseguir extraer sus sabores dulces y todos sus aromas. “Este truquito se usa mucho en Italia y marca una diferencia notable”, escribe Mia. A ello suma el consejo que hoy nos ocupa, que tiene que ver con la temperatura del agua al entrar en contacto con la carne: “Pon todas las carnes en una olla grande y cúbrelas con agua muy fría. Este paso es esencial, porque así se extraen mejor los sabores y el caldo queda más limpio. No hiervas el agua antes”.

Desde el principio, la cocinera añade a la olla las verduras, la cebolla, las zanahorias, el apio y los tomatitos. “Hay quien espera a retirar las impurezas para añadir la verdura, pero en muchas casas italianas se mete todo desde el principio”. A continuación, se lleva el caldo a ebullición y se quitan todas las impurezas que suban a la superficie con una espumadera. Acto seguido, se baja el fuego al mínimo, se tapa la olla y se deja que el caldo haga chup chup muy suavemente. Este tiempo largo y la cocción suave permiten obtener un caldo claro y lleno de sabor.

Cuando termina la cocción, el caldo se deja enfriar y se guarda en la nevera hasta el día siguiente. “La grasa subirá, se solidificará y podrás retirarla fácilmente. Este detalle es clave para obtener un caldo ligero”, explica la cocinera.

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Receta fácil de rocas de chocolate con frutos secos

Rocas de chocolate, una receta fácil para endulzar a tus invitados (Magnific)

Para acompañar al café tras una larga comida, para regalar a un ser querido o para celebrar en fechas como la Navidad. Las rocas de chocolate son unos bocados dulces sencillos y riquísimos, un postre que se prepara formando pequeños montoncitos de chocolate fundido con frutos secos troceados, para conseguir unos bombones de forma irregular con una deliciosa textura crujiente.

Lo mejor de esta receta es que podemos adaptarla a nuestros gustos, variando el tipo de chocolate, sea blanco, negro o con leche, y también los frutos secos elegidos para dar consistencia al bocado. En este caso utilizaremos almendras, avellanas y nueces, pero podemos usar los frutos secos que más nos gusten, siempre troceados, pero no picados, para mantener la textura crujiente que debe caracterizar a este dulce bocado.

Receta de rocas de chocolate y frutos secos

Las rocas son pequeños montoncitos de chocolate fundido con frutos secos troceados. La técnica principal para prepararlas consiste en fundir el chocolate sin sobrecalentarlo, mezclarlo con los ingredientes y enfriarlo hasta que quede firme.

Tiempo de preparación

  • Tiempo total: 2 horas y 20 minutos.
    • Tiempo activo: 15 minutos.
    • Tiempo de cocción: 5 minutos.
    • Tiempo de reposo: 2 horas.

Ingredientes

  • 300 g de chocolate negro para postres
  • 75 g de almendras tostadas
  • 50 g de avellanas tostadas
  • 25 g de nueces peladas
  • 1 pizca de sal en escamas, opcional
  • 1 cucharadita de aceite de coco, opcional

Cómo hacer rocas de chocolate, paso a paso

  1. Forra una bandeja con papel de horno.
  2. Trocea las almendras, las avellanas y las nueces en piezas irregulares. No las tritures demasiado para conservar el crujiente.
  3. Corta el chocolate en porciones pequeñas y colócalo en un bol resistente al calor.
  4. Funde el chocolate al baño María o en el microondas en intervalos de 20 segundos. Remueve entre cada intervalo.
  5. Evita que entre agua en el chocolate, ya que podría espesarse y perder su textura.
  6. Cuando esté casi fundido, retira el bol del calor y remueve hasta obtener una mezcla lisa. Añade el aceite de coco si quieres un acabado más brillante.
  7. Incorpora los frutos secos troceados y mezcla hasta que queden bien cubiertos.
  8. Deja que el chocolate repose 2 o 3 minutos para que gane algo de cuerpo y las rocas mantengan mejor su forma.
  9. Coloca pequeñas porciones de la mezcla sobre el papel de horno con ayuda de 2 cucharillas.
  10. Añade unas escamas de sal por encima, si lo deseas.
  11. Introduce la bandeja en la nevera durante 2 horas, hasta que el chocolate esté completamente firme.
  12. Despega las rocas del papel y sírvelas frías o a temperatura ambiente.

¿Cuántas porciones rinde esta receta?

Esta receta rinde aproximadamente 20 rocas de chocolate.

¿Cuál es el valor nutricional de cada porción?

Valores aproximados por roca:

  • Calorías: 130 kcal.
  • Proteínas: 2,5 g.
  • Hidratos de carbono: 10 g.
  • Grasas: 9 g.
  • Fibra: 2 g.
  • Azúcares: 7 g.

Cabe señalar que estas son estimaciones, y los valores precisos dependen de los ingredientes específicos.

¿Cuánto tiempo se puede conservar?

Guarda las rocas en un recipiente hermético, con papel de horno entre las capas.

Se conservan durante 10-14 días en la nevera. También pueden mantenerse en un lugar fresco y seco durante 5-7 días, siempre que no haya temperaturas elevadas.

Sácalas de la nevera unos 10 minutos antes de servirlas para que el chocolate recupere parte de su textura.

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Luis Álvarez, experto en cocido madrileño: “Para evitar que se forme esa capa roja de exceso de grasa, la clave es cocer ingredientes como la morcilla o el chorizo en una cazuela aparte”

Cocido madrileño al completo. (La Gran Tasca)

Como con tantas otras recetas tradicionales, con el cocido madrileño ‘cada maestrillo tiene su librillo’. Cada cocinero, cada casa, prepara esta receta a su manera, aunque siempre siguiendo el ritual: la familia alrededor de la mesa, cada miembro sirviéndose su plato y repitiendo hasta saciar el hambre. Esta sopa preparada a base de carnes, verduras y garbanzos tiene una serie de normas inamovibles, pero eso no significa que recetas tan clásicas como esta no puedan mejorarse para elevarlas al siguiente nivel.

Para conseguirlo, acudimos a los consejos de los que más saben. Hablamos de personas como Luis Álvarez, tercera generación al frente de La Gran Tasca. Esta casa madrileña, fundada en 1942, tiene el cocido por bandera, un cocido del que sirven cerca de 20.000 unidades al año y que preparan con 15 ingredientes distintos. Es el cocido madrileño más completo de todo Madrid y uno de los que más historia arrastra, pues su receta se ha ido heredando generación tras generación hasta llegar a nuestros días.

El cocido es un plato casero por definición, una receta que nos recuerda al hogar, a nuestras abuelas, a domingos en casa disfrutando en familia. Por eso, es inevitable preguntar a Luis cuáles son sus consejos para preparar un cocido exquisito como el suyo, aunque esta vez en nuestros propios fogones.

Trucos para preparar el cocido perfecto

La preparación del cocido de La Gran Tasca comienza con una sabrosísima sopa, resultado de dos días de lenta cocción. El primer día, la preparación arranca con un caldo de huesos y carnes, con el que al día siguiente se cuecen los garbanzos y las verduras.

El primer paso antes de comenzar el cocido es hidratar los garbanzos con agua templada y sal gorda, durante mínimo seis, ocho o diez horas, un imprescindible para lograr el punto exacto de las legumbres. Este paso no solo los hidrata correctamente, sino que ayuda a que queden tiernos y se cocinen uniformemente. El tiempo exacto de hidratación, explicaba Álvarez en una entrevista con Infobae, “depende del tipo de garbanzo que usemos, para que luego, una vez que entre en contacto con la cocción, quede correcto y meloso en boca”.

Conseguir el punto perfecto de cocción en cada uno de los elementos que conforman el cocido conlleva todo un juego de temperaturas. “Arrancamos desde agua fría, para que los ingredientes suelten mejor el sabor. Sin embargo, los garbanzos siempre vamos a intentar echarlos desde caldo hirviendo, para que no se encallen. Luego ya podemos bajar la temperatura a ese ‘chup, chup’”. Si utilizamos la olla tradicional, tendremos que dedicar entre dos y tres horas de cocción a fuego lento.

Otro de los secretos de la cocción tiene que ver con la grasa, un factor que preocupa a muchos a la hora de preparar platos de esta clase. “Hay ciertos ingredientes que no conviene abusar en cocerlos todos juntos, como el chorizo, la morcilla... Muchas veces hacemos cocidos en casa que nos quedan con esa capa roja de exceso de grasa por estos ingredientes. Se puede echar a la olla un porcentaje de ellos, pero si hacemos un cocido para mucha gente, no pasa nada porque lo cozamos en una cazuela aparte”.

Apartar esos ingredientes, para luego añadirlos con el cocido ya preparado, consigue que parte de la grasa expulsada por el embutido durante la cocción se quede en la otra olla, evitando que se sume al cocido final. Una vez finalizada la elaboración, solo queda servir nuestro cocido en la mesa, en una secuencia de primer, segundo y tercer vuelco que nos permite disfrutar de sopa, verduras, legumbres y carnes en forma de deliciosas oleadas de sabor.

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Ferran Adrià, chef: “Para preparar la tortilla de patatas perfecta, los huevos se baten en horizontal; así emulsionan y no airean”

Los trucos de Ferran Adrià para preparar una tortilla de patatas perfecta (Montaje Infobae)

Tortillas de patata hay tantas como cocineros. Desde el punto de cocción hasta la cebolla, pasando por el cocinado de la patata o la cantidad de huevos. Hay miles de detalles que cambian por completo el resultado de este clásico de la cocina española, algunos evidentes y otros, a primera vista, mucho menos.

Ahora, el conocido chef Ferran Adrià nos revela la importancia de un detalle a priori insignificante, pero que, en realidad, afecta al resultado mucho más de lo que podríamos imaginar. El cocinero lo explicó hace unas semanas durante su entrevista en La Revuelta, el programa de David Broncano en RTVE, al que acudió para presentar Gènesi, la serie sobre la historia de elBulli. El cocinero llegó al plató con huevos, una bolsa de patatas fritas, una espumadera y un termómetro; ingredientes fundamentales para preparar su famosa tortilla de patatas de bolsa.

El truco en cuestión tiene que ver con algo tan aparentemente sencillo como la forma de batir los huevos. “Los huevos se baten en horizontal para que la emulsión no airee”, explica el cocinero. Lo que busca Adrià con este sencillo cambio es mezclar bien la clara y la yema sin espumar demasiado el huevo batido. Al mover las varillas en movimientos horizontales, evitamos el gesto de levantar y dejar caer continuamente la mezcla, que suele favorecer la entrada de aire.

Para preparar esta receta, el chef propone utilizar ocho huevos, aceite y la bolsa de patatas fritas que más nos gusten, una combinación que permite simplificar la elaboración al máximo, evitando pelar, cortar y freír las patatas desde cero. Una vez batidos los huevos, llega el siguiente paso fundamental: incorporar las patatas fritas de bolsa y dejarlas reposar durante un minuto, consiguiendo así una textura similar a la de una clásica tortilla de Betanzos.

Otro de los aspectos en los que más insistió Adrià es la temperatura de la sartén. El chef recomienda utilizar un termómetro como el que lleva en la entrevista para comprobar que la superficie de la sartén alcanza los 180 grados, una cifra que considera clave para conseguir ese exterior amarillo y homogéneo que siempre buscamos. “Tiene que estar a 180 ºC y, como se te pase, te queda tostadita”, advirtió.

El truco final tiene que ver con el momento de cuajar la tortilla, tanto con el tiempo de cocción como con las vueltas. Adrià recomienda dejar la mezcla calentarse en la sartén durante un minuto, sin moverla y, después, darle la vuelta. A continuación, se cocina durante 40 segundos, se vuelve a girar y se deja otros 40 segundos antes de realizar una última vuelta. Una técnica que busca evitar que se forme una capa exterior demasiado gruesa y conseguir una textura más uniforme.

Receta de tortilla de patatas de bolsa de Ferran Adrià

Esta tortilla se prepara con huevos emulsionados, patatas chips y una cocción muy breve en sartén. El resultado debe quedar cuajado por fuera y jugoso en el centro.

Ingredientes

  • 8 huevos
  • 1 bolsa de patatas fritas de aproximadamente 150-170 g
  • 1 cucharada de aceite de oliva
  • Sal, solo si las patatas tienen poca sal

Cómo hacer tortilla de patatas de bolsa, paso a paso

  1. Casca los huevos en un bol amplio.
  2. Bátelos con movimientos horizontales, de un lado a otro. Evita los movimientos circulares para no introducir demasiado aire.
  3. Añade las patatas fritas de bolsa al bol.
  4. Mezcla con suavidad para que las patatas queden impregnadas de huevo.
  5. Deja reposar la mezcla durante 1 minuto. Así las patatas se ablandan ligeramente y absorben parte del huevo.
  6. Pon una sartén antiadherente al fuego con el aceite de oliva.
  7. Comprueba la temperatura con un termómetro de cocina. La sartén debe alcanzar 180 ºC.
  8. Vierte la mezcla de huevo y patatas en la sartén.
  9. No muevas la masa. Deja que se cocine durante 1 minuto.
  10. Da la vuelta a la tortilla con ayuda de un plato o una tapa plana.
  11. Cocina durante 40 segundos y vuelve a darle la vuelta.
  12. Cocina otros 40 segundos y realiza una última vuelta.
  13. Retira la tortilla de la sartén y sírvela de inmediato. El interior debe quedar jugoso, pero sin huevo líquido.
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Arroz al horno en calabaza, una receta otoñal típica de un pequeño pueblo de Castellón

Receta de arroz al horno valenciano (Miguel AF/Shutterstock)

El arroz al horno es un clásico de la gastronomía valenciana, y cuenta con variantes de temporada tan curiosas como esta, un arroz asado cocinado en el interior de una calabaza entera. Aunque también se puede encontrar en otras poblaciones de la provincia de Castellón, Valencia o, en general, la Comunidad Valenciana, esta receta es típica en Vilafamés, un pueblo de interior ubicado a unos 25 kilómetros de la ciudad de Castellón y reconocido como uno de los Pueblos Más Bonitos de España.

Esta receta utiliza una calabaza para sustituir a la cazuela de barro, una hortaliza que debe ser de carne firme y piel gruesa para que soporte el horneado sin desmoronarse. Las paredes de esta calabaza son el recipiente que contiene el arroz al horno, cocinado gracias al caldo de cocido añadido durante el proceso. Además del caldo y del arroz, en el interior de la calabaza se añaden costillas de cerdo, panceta, morcilla, garbanzos, patata y tomate, así como una cabeza entera de ajos.

Receta de arroz al horno en calabaza

Esta elaboración combina un sofrito de carnes y arroz con garbanzos y caldo de cocido. El arroz se termina dentro de una calabaza vaciada, que actúa como recipiente y aporta un matiz dulce al conjunto.

Tiempo de preparación

  • Tiempo total: 1 hora y 55 minutos.
    • Preparación: 35 minutos.
    • Cocción previa: 15 minutos.
    • Horneado: 55-65 minutos.
    • Reposo: 10 minutos.

Ingredientes

  • 1 calabaza redonda de 2,5-3 kg
  • 320 g de arroz redondo
  • 250 g de costillas de cerdo troceadas
  • 150 g de panceta en dados
  • 2 morcillas de cebolla
  • 200 g de garbanzos cocidos
  • 750 ml de caldo de cocido caliente
  • 1 patata grande
  • 1 tomate maduro
  • 1 cabeza de ajos
  • 3 cucharadas de aceite de oliva
  • 1 cucharadita de pimentón dulce
  • Unas hebras de azafrán o una pizca de colorante alimentario
  • Sal, al gusto
  • Pimienta negra, al gusto

Cómo hacer arroz al horno en calabaza, paso a paso

  1. Precalienta el horno a 200 ºC, con calor arriba y abajo.
  2. Lava y seca la calabaza. Corta la parte superior para formar una tapa.
  3. Retira las semillas y las fibras del interior con una cuchara. Deja una pared de aproximadamente 2 cm de grosor.
  4. Pinta el interior con 1 cucharada de aceite de oliva y añade una pizca de sal.
  5. Coloca la calabaza y su tapa en una bandeja. Hornea durante 25 minutos para que empiece a ablandarse.
  6. Pela la patata y córtala en rodajas. Dórala en una sartén con un poco de aceite y resérvala.
  7. Fríe las morcillas durante 2 minutos por cada lado. Retíralas con cuidado para que no se rompan.
  8. En una cazuela amplia, dora las costillas y la panceta durante 6-8 minutos.
  9. Añade el arroz y rehógalo durante 2 minutos. Incorpora el pimentón y remueve de inmediato para que no se queme.
  10. Vierte el caldo de cocido. Debe estar caliente cuando se incorpore al arroz, así se mantiene una cocción uniforme. Añade los garbanzos, el azafrán y una pizca de sal.
  11. Cuece el conjunto durante 8 minutos a fuego medio. El arroz debe quedar todavía duro en el centro.
  12. Pasa el arroz a la calabaza precocida. Distribuye por encima las rodajas de patata y las morcillas.
  13. Coloca el tomate partido en rodajas y la cabeza de ajos en el centro.
  14. No llenes la calabaza hasta el borde. Deja unos 3 cm libres para que el arroz pueda crecer.
  15. Tapa la calabaza con su parte superior y hornea a 190 ºC durante 30-35 minutos.
  16. Retira la tapa durante los últimos 10 minutos para que los ingredientes se doren.
  17. Comprueba que el arroz esté tierno y deja reposar la calabaza durante 10 minutos antes de servir.

¿Cuántas porciones rinde esta receta?

Esta receta rinde 4 porciones generosas.

¿Cuál es el valor nutricional de cada porción?

Estimación aproximada por ración:

  • Calorías: 850 kcal.
  • Proteínas: 30 g.
  • Hidratos de carbono: 103 g.
  • Grasas: 35 g.
  • Fibra: 10 g.
  • Sal: depende del caldo, la morcilla y la cantidad añadida.

Cabe señalar que estas son estimaciones, y los valores precisos dependen de los ingredientes específicos.

¿Cuánto tiempo se puede conservar?

Guarda el arroz sobrante en la nevera dentro de un recipiente hermético.

  • En la nevera: hasta 2 días.
  • En el congelador: hasta 1 mes, aunque el arroz puede perder algo de textura.
  • Para recalentar: añade 1 o 2 cucharadas de caldo y calienta en el horno o en el microondas.

No dejes el arroz cocinado a temperatura ambiente durante más de 2 horas.

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Patricia, la camarera autodidacta con su propia taberna de comida casera y vinos naturales en La Latina: “Las albóndigas son las de mi abuela”

Taberna 13 Cuadros, el proyecto de Patricia Porras que se muda a La Latina (Cedidas)

Son tiempos difíciles para las tabernas de nueva generación, también conocidas como ‘neotabernas’. Un ‘palabro’ que está de moda, que atrae a algunos y que repele a otros, y que esconde una gran dificultad: la de conciliar la cercanía y sencillez de los bares de siempre con el mimo al producto que exige una joven generación de clientes. Todo sin que el precio se exceda y sin un gran grupo detrás. Lo que parece misión imposible lo han conseguido los chicos de la Taberna 13 Cuadros, un bar de cocina casera y vinos naturales que lleva un lustro entre los madrileños.

Este proyecto nació en un local cercano a Plaza España en 2021 en manos de Patricia Porras, a quien clientes y compañeros conocen como ‘La Patri’. Con más de 15 años de experiencia en hostelería y una trayectoria desarrollada siempre en sala, Patri quería aventurarse a su propio negocio. “Me encantan los vinos y he sido camarera mucho tiempo; quería mi propio bar de vinos”. Consiguió abrirlo junto a sus socios catalanes Juanjo Quesada y Daniel Tarancón, implicados en el proyecto desde la distancia.

Los tres comparten desde el primer día una misma filosofía: una taberna neotradicional y sin artificios con una cocina reconocible que revisita el recetario de siempre. Un equipo de seis personas —tres en sala y tres en cocina— completa el proyecto, con Patri implicada a ambos lados. “En el local de Plaza de España todo el mundo se conocía, podías venir sola a tomarte un vino porque siempre estabas con alguien y era muy guay”.

En pleno mes de agosto de este año, 13 Cuadros hacía las maletas y se despedía de Plaza de España, donde durante cinco años había construido una clientela fiel. Es otra de esas historias marcadas por la subida de los precios de los alquileres, por un contrato que se acaba y un aumento de costes inasumible para algunos emprendedores. Por suerte, esta vez la travesía ha acabado en buen puerto, pues solo 15 días después de cerrar la taberna reabría en un nuevo espacio, esta vez en el barrio de La Latina.

Taberna 13 Cuadros, el proyecto de Patricia Porras que se muda a La Latina (Cedidas)

Con el cambio de espacio se consolida también un cambio en la propuesta gastronómica. Cuando abrió, esta taberna se centraba por completo en los vinos, con algo de laterío y tostas sencillas para acompañar a los caldos. “Cuando abrí empecé a hacer lo que yo sabía hacer, que era poco”. Con el tiempo, Patricia fue atreviéndose con la cocina, añadiendo al repertorio recetas que aprendía de su abuela y que apañaba juntando lo aprendido aquí y allá.

“Pero a mí no me gusta cocinar, a mí me gusta comer”, reconoce la fundadora. La propuesta gastronómica refleja esta paradoja con recetas sencillas que cumplen con lo esperado. Todo comienza, como mandan los cánones tabernarios, en la barra. En la vitrina, una selección de gildas con boquerón, con pimiento relleno de queso, anchoa y aceituna manzanilla; con el tradicional matrimonio, de cecina y queso o la clásica de anchoa.

La carta continúa con picoteo y platos al centro como piparras en tempura, torreznos de Soria o bravas con salsa casera. A ellos se suman dos imprescindibles: la ‘tortilla de Patri’ y la croqueta casera de jamón. Lo gamberro llega con sus ‘Tentaciones’, recetas tan originales como el pan quemao con oreja a la plancha, gambón y mayo picante. Junto a ellas, recetas familiares como las albóndigas con patatas “que son las de mi abuela”, dice Patri, y que nos hacen sentir en casa. Como broche final, la tarta de queso casera que se elabora con queso Pata de Mulo.

Una despensa con nombres propios

Desde sus inicios, 13 Cuadros ha construido su despensa alrededor del pequeño comercio, los mercados y los proveedores de confianza a los que tienen acceso desde el centro más castizo de la capital. Una red que se mantiene en esta nueva etapa en La Latina y que permite poner nombre y apellido a buena parte de lo que llega a la mesa.

Las carnes proceden de Pedro, de Carnicería Noviciado, uno de los pocos comercios tradicionales especializados exclusivamente en carne que sobreviven a pie de calle en la zona. Desde Soria llegan sus torreznos, distribuidos por Dani y el señor José, de Cacoren, y elaborados por Frisoria (D’Maria), productor soriano especializado en embutidos artesanales. Los huevos son de Nino, del puesto Bernardino Alonso Sanz del Mercado de los Mostenses.

La proximidad continúa en el pan, que llega cada día del cercano Obrador San Francisco, en La Latina, y se sirve tanto en mesa como en algunas de las elaboraciones de la carta. Los quesos proceden de Quesería Fuentevieja, en Toledo, mientras que las gildas son de La Gilda de Oro, en el Mercado de Tirso de Molina. La despensa también suma pequeños proyectos artesanales, como La Dolorosa Lab, con quien han comenzado a explorar el universo de los fermentos y encurtidos.

Vinos naturales y pequeños artistas

Aunque los platos llamen la atención, no debemos olvidar que estamos en una taberna de vinos. Nos lo recuerda un gran espejo junto a la barra en el que, escrita a mano, se anuncia la selección del día. Para quienes quieren más, Patri saca una libreta garabateada para explicar qué podemos probar ese día. “Así es más fácil, porque vamos cambiando mucho”.

La propuesta líquida apuesta principalmente por vinos naturales y de mínima intervención, sin renunciar a referencias más tradicionales. Una selección corta, centrada en pequeños productores y proyectos familiares, que rota constantemente y que puede disfrutarse por copas.

Y del arte en la copa al de las paredes. Porque, si atendemos al propio nombre de 13 Cuadros, ya podemos intuir que aquí existe un vínculo especial con el arte. “El 13 siempre ha sido mi número de la suerte”, cuenta Patri. Y los cuadros, una de sus pasiones. Ya en su anterior ubicación, la taberna abría sus paredes a artistas emergentes con exposiciones de pintura, escultura e ilustración. Una filosofía que ahora se traslada a La Latina, donde buscan que gastronomía y creación convivan de forma natural.

“Queremos seguir dando espacio a artistas y generar sinergias con el barrio. Entendemos la taberna como un lugar de encuentro en el que gastronomía, arte y cultura dialogan”, explica la fundadora. De cada exposición que ha pasado por 13 Cuadros, Patri y su equipo se han guardado un recuerdo, que cuelga de las paredes de los baños en forma de galería de arte.

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