Choque entre Ciencia y Sanidad por los nuevos fármacos contra el alzhéimer: investigadores del Carlos III reclaman su financiación
La decisión del Ministerio de Sanidad de mantener fuera de la financiación pública los nuevos fármacos contra el alzhéimer ha abierto un nuevo frente de discrepancia dentro del ámbito científico y sanitario. La Confederación Española de Alzheimer y otras Demencias (Ceafa) ha reclamado a la ministra Mónica García que escuche a los investigadores del Centro de Investigación Biomédica en Red sobre Enfermedades Neurodegenerativas (Ciberned), que han pedido un acuerdo para garantizar el acceso equitativo a estos tratamientos en las fases iniciales de la enfermedad.
El contraste resulta especialmente significativo porque Ciberned es un organismo de investigación dependiente del Instituto de Salud Carlos III, vinculado al Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, mientras que la decisión sobre la financiación de los medicamentos corresponde al departamento de Sanidad. Los investigadores han expresado su "profunda preocupación" por la negativa a incorporar estas terapias al Sistema Nacional de Salud (SNS) y solicitan que se reanude el diálogo para establecer un marco que permita utilizarlas bajo criterios clínicos y científicos.
Ceafa ha respaldado esta petición y ha calificado de "extraña divergencia de criterios" la situación. La organización de pacientes reclama que prime "la postura favorable a los intereses de los pacientes" y que se avance en la financiación pública para las personas que cumplan los requisitos médicos establecidos.
Los medicamentos a los que se refiere el debate son lecanemab y donanemab, dos anticuerpos monoclonales dirigidos contra la proteína beta-amiloide. Están autorizados en la Unión Europea para determinados pacientes con alzhéimer en fases iniciales y patología amiloide confirmada. Su objetivo no es curar la enfermedad ni revertir el deterioro ya producido, sino ralentizar su evolución clínica.
Un avance que no llega a la sanidad pública
CIBERNED sostiene que estas terapias representan un avance relevante porque son las primeras que han demostrado capacidad para modificar la evolución clínica del alzhéimer, más allá del alivio de los síntomas. Los investigadores reconocen que no están indicadas para todos los pacientes y que la evidencia debe seguir evaluándose conforme aumente la experiencia clínica, pero defienden que la incorporación debe abordarse buscando un equilibrio entre la sostenibilidad del sistema y el acceso equitativo.
La Comisión Interministerial de Precios de los Medicamentos rechazó la financiación de ambos fármacos y, tras revisar las alegaciones de las compañías, Sanidad mantuvo su decisión. El buscador oficial del Ministerio recoge en octubre que tanto lecanemab como donanemab no están financiados por resolución.
El debate no se limita al precio. La utilización de estos medicamentos requiere una selección estricta de los pacientes, confirmación de la presencia de amiloide y controles de seguridad, incluidas pruebas de neuroimagen. Ciberned reconoce que su incorporación exige adaptar los circuitos asistenciales, formar a los profesionales y reforzar la capacidad de diagnóstico y seguimiento. También sostiene que esas mejoras podrían beneficiar a otros pacientes con deterioro cognitivo.
El riesgo de que el acceso dependa de la renta
La principal preocupación de los investigadores, las asociaciones de pacientes y las sociedades científicas de neurología y gerontología es que, sin financiación pública, el acceso quede limitado a quienes puedan costear el tratamiento en el ámbito privado. Ceafa advierte de que la situación económica de las familias no debería determinar las posibilidades de recibir una innovación terapéutica para una enfermedad grave, progresiva y potencialmente mortal.
"La investigación tiene como último fin mejorar la vida de las personas», ha señalado el director de la organización, Jesús Rodrigo. A su juicio, cuando los investigadores consideran que estos medicamentos suponen un avance histórico y reclaman que lleguen de forma equitativa, las autoridades deben escuchar sus argumentos. "Los pacientes y las familias llevamos años esperando una oportunidad como esta", ha añadido.
Ciberned alerta, además, de que la falta de disponibilidad en el SNS puede dificultar la participación de los investigadores españoles en estudios de práctica clínica real, necesarios para conocer mejor la efectividad y la seguridad de los fármacos a largo plazo. Por ello, reclama un acuerdo que permita establecer condiciones de uso rigurosas y un acceso equitativo para los pacientes que puedan beneficiarse de estas terapias.


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