Los zapatos de Rosalía: puntas de ballet de tacón altísimo e invisible
El balletcore ha conquistado a Rosalía en su etapa Lux. Ahora, además de lucir puntas y tutus en sus conciertos, la cantante también se pasea por las calles de Nueva York con este estilo. Eso sí, con el toque moderno y rompedor al que nos tiene acostumbrados. Así, Rosalía nos ha impresionado al rescatar unos zapatos de archivo de la diseñadora japonesa Junko Shimada. Unas puntas de ballet con tacón transparente que son imposibles de llevar.
Rosalía sale a pasear con las puntas de ballet imposibles de llevar
La última salida de Rosalía por las calles de Nueva York está dando mucho que hablar. La cantante salió ayer a pasear por la Gran Manzana con un look en el que los complementos eran los grandes protagonistas.
El primero, su bolso XXL, un exclusivo modelo de la diseñadora Dana Toder en colaboración con Liz Conzen, que combina moda y arte, y que es que es casi más grande que ella. Y el segundo, sus zapatos.
Estos han llamado especialmente nuestra atención, pues en las fotos de los paparazis parece que la cantante se mueve por encima del suelo, caminando casi en puntas. Sin embargo, ese no es más que el efecto que la diseñadora japonesa Junko Shimada quiso conseguir al combinar la clásica bailarina de ballet con un tacón de cuña transparente.
Son un diseño súper exclusivo de Junko Shimada
Estos zapatos fueron una de las piezas que la diseñadora presentó sobre la pasarela en su colección primavera/ verano 2009, un modelo sorprendente y rompedor que no salió después a la venta y que es casi imposible de conseguir.
Están inspirados en las puntas de ballet, de las que toma su forma con punta redondeada, el detalle del lacito, el color rosa pastel y las tiras que sujetan el zapato al tobillo. A estas les añade una plataforma negra XXL, que se une a un tacón de cuña de pvc transparente.
A pesar de lo original del zapato, caminar con él no parece sencillo. El tacón es corto, no llega hasta el talón del pie, por lo que para andar hay que repartir el peso entre los dedos y las puntillas. Un ejercicio de ballet que Rosalía parece que tiene más que controlado.
