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Al menos tres heridos tras una explosión en la Fábrica de Municiones de Granada

La Fábrica de Municiones de Granada ha registrado en la mañana de este viernes una fuerte explosión que ha dejado al menos tres heridos leves y ha obligado a desplegar un amplio dispositivo de emergencias. La detonación, que se ha sentido en varios municipios del área metropolitana, ha afectado a tres trabajadores que han tenido que ser atendidos por problemas de audición.

Ha sido al filo de las nueve de la mañana cuando el 112 ha recibido numerosas llamadas alertando de una detonación procedente de esta fábrica situada en la carretera de Murcia, en la zona del Fargue, según han detallado a Europa Press fuentes del servicio coordinador de emergencias.

Las primeras informaciones apuntan a que la explosión se ha producido en la zona del quemadero de la fábrica. Según UGT, la detonación podría haberse producido durante una de las pruebas habituales que se realizan en las instalaciones, en la que algo habría fallado. No obstante, el sindicato ha precisado que el lugar estaba perimetrado y no había personas cerca.

Hasta el lugar se han movilizado efectivos de la Policía Nacional, Guardia Civil, Policía Local, Bomberos y efectivos sanitarios, entre ellos dos UVI móviles. También se han desplazado agentes de la Unidad de Policía Nacional adscrita a la Junta de Andalucía y efectivos del EMA Infoca.

Los tres trabajadores afectados han sido atendidos por los servicios sanitarios y está previsto que sean trasladados al Hospital Virgen de las Nieves para valorar sus lesiones auditivas, en principio de carácter leve. El 112 también ha comunicado lo ocurrido a la Inspección de Trabajo y al Centro de Prevención de Riesgos Laborales.

Un amplio dispositivo de seguridad y revisión de las viviendas cercanas

La Policía Nacional ha desplegado efectivos de los Tedax, Seguridad Ciudadana, Policía Judicial, Policía Científica y Subsuelo para inspeccionar la zona. Los agentes han establecido un primer cordón de seguridad alrededor de las instalaciones y un segundo perímetro para atender a los vecinos y viandantes que puedan necesitar ayuda.

Asimismo, los efectivos policiales han comprobado si la explosión había provocado desperfectos en las viviendas más próximas a la fábrica, aunque por el momento no se han detectado daños estructurales ni de gravedad.

Desde la Fábrica de Municiones de Granada han declinado realizar declaraciones sobre las circunstancias del accidente, si bien han confirmado que no se han producido daños personales graves.

Un camión con granadas de mortero volcó hace dos semanas

La explosión se produce apenas dos semanas después de que, el pasado 13 de octubre, un camión que transportaba granadas de mortero de esta misma fábrica volcara en la carretera A-4002 de Granada y perdiera parte de su carga sobre la vía.

El incidente obligó a intervenir a agentes especializados en el manejo de explosivos para retirar el material y llevó a la Junta de Andalucía a activar la fase de preemergencia del Plan de Emergencia ante el Riesgo de Accidentes en el Transporte de Mercancías Peligrosas. El vehículo realizaba un traslado entre dos instalaciones de la compañía cuando sufrió el accidente.

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Mi bola blanca para ‘La bola negra’

Sí, confieso que me pareció una película plagada de ese tipo de excesos conceptuales e imposturas líricas que empañan cualquier debate nacional sobre los derechos sociales. Pero uno la salvaría porque el resultado final los supera con mucho en su grandioso esfuerzo original y estético.

Uno pensó, mientras se hallaba a oscuras y atornillado a su butaca, que quizá una de las tres horas le sobraba a esa cinta. Y ya entrando en harina, lo que me resultó chirriante fue la mezcla de esteticismo y sordidez castiza. Me parecieron un logro esas escenas pictóricas de marineros que son un guiño a los dibujos que Lorca hizo con un estilo naïf en las postales y cartas que enviaba a sus amigos. Pero creo que se daban de tortas con el perfil de Teresa, esa madre áspera como la lija y salida de una película de Almodóvar, o de Alberto, ese hijo alternativo escapado de otra de Alex de la Iglesia. Uno tuvo la impresión, en fin, de asistir a una parodia de Pasolini pasado por la túrmix choni de los Premios Goya.

Y luego estaban esos grititos histéricos y esos "cojones" que nunca faltan en el cine español. En el americano, la violencia suele irrumpir sin gritos, con la elocuencia del silencio. Dicho de otro modo, en nuestras películas es clásica la escena en la que se grita mucho y no muere nadie. En La bola negra, las escenas más logradas del horror de la guerra son esas en las que se amontonan los cuerpos enmudecidos por la mordaza de la muerte.

Otro defecto típicamente presentista del que adolece la película es el Lorca santurrón que comparece, ya sabiéndose a sí mismo como el poeta y el profeta carismático en el que lo convertiría su asesinato. A ese empalago se suma la mirada entre suficiente y lacrimógena de la hispanista que viene a darnos lecciones de tolerancia desde el país que ha votado a Trump y cuya superioridad moral es una modalidad inquisitorial. Nos hemos pasado la etapa democrática oyendo a unos nacionalistas que nos presentaban la Guerra Civil como un litigio de España contra los vascos y los catalanes. ¿Vamos a caer ahora en la tentación de presentar la contienda del 36 como una guerra de España contra los gays?

Sí. Uno a la La bola negra le saca una bola blanca por lo que tiene de audaz desmesura y conmovedor homenaje a esa poesía española que ayer se quiso confundir con la izquierda y hoy con la causa homosexual. Si esa película sirve para que las jóvenes generaciones lean los Sonetos del amor oscuro, que son la antítesis de ese trazo grueso, ¡bienvenida!

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