Mi vecino es un museo: una ruta por viviendas de Barcelona convertidas en espacios de cultura y ocio
Acostumbramos a pensar la cultura metropolitana a ras de suelo. A la inmensa mayoría de librerías, bibliotecas, museos, galerías, bares, restaurantes o salas de conciertos se accede directamente desde la calle. Pero también existe una red, menos evidente, de espacios dedicados a la cultura y al ocio que se encuentran en principales y pisos de Barcelona. Recuerdan a las galerías de apartamento de París; a las librerías secretas de Ciudad de México o Buenos Aires; a las coctelerías y los restaurantes más o menos clandestinos de todos los continentes. Los descubrimos, los recorremos, la mayoría con cita previa, en esa dimensión de la ciudad que, sutilmente, se eleva.






