Mamen Aceña, joyera: «Las novias que acuden a nuestra tienda lo hacen buscando piezas elegantes, silenciosas y atemporales que van a convertirse en parte importante de su joyero toda la vida»
Elegir las joyas de la boda puede generar tantas dudas como decidir los zapatos o el peinado. ¿Pendientes largos o pequeños? ¿Una pulsera será suficiente? ¿Y si llevamos una peineta? Queremos vernos favorecidas, sentirnos cómodas y que todo encaje con el vestido, sin terminar llevando accesorios con los que apenas nos identificamos.
Mamen Aceña conoce bien esas dudas. Al frente de su joyería familiar en la calle Santo Tomé de Toledo, defiende la elección de piezas que puedan seguir utilizándose después del enlace. “Las novias que acuden a nuestra tienda lo hacen buscando piezas elegantes, silenciosas y atemporales”, explica en una entrevista con Lucía Se Casa. Joyas para toda la vida que puedan pasar de generación en generación.
Los pendientes mandan entre las joyas de novia
Para Mamen, los pendientes son el complemento imprescindible de una novia porque “realzan el estilo que se quiere proyectar”. Después recomienda una peineta o un aderezo para el cabello y, por último, una pulsera.
No hace falta llevarlo todo. Depende del vestido y del estilo de cada una. Como recuerda Mamen, “los complementos deben favorecer por encima de todo, y por supuesto, acompañar su imagen sin recargarla”.
Cuando una clienta busca unos pendientes sencillos, Mamen la anima a probar también diseños algo más largos o diferentes de los que suele llevar. La forma del rostro ayuda a elegir la longitud, pero lo importante es sentirse cómoda y seguir viéndose una misma. A veces, ese par que descartamos de entrada nos favorece más de lo que pensábamos.
El mismo criterio sirve para las tiaras, las peinetas y los broches de mantilla. Antes de decidirnos, conviene ver cómo quedan con el velo y el peinado elegido. Y para comprobarlo con tiempo, la experta aconseja tener los complementos preparados para las primeras pruebas de vestido y peluquería.
Joyas que seguirás llevando después del “sí, quiero”
La preferencia por las piezas atemporales se refleja en su colección Vintage, que reúne reproducciones de joyas antiguas españolas elaboradas en plata de ley 925, con marcasitas y piedras naturales como nácar, ónix o amatista. Son diseños que recuerdan a esas joyas familiares que guardamos con especial cariño.
También hay espacio para incorporar color. Mamen señala el interés por los tonos azul claro y verde agua, presentes en piedras como las aguamarinas y los topacios. Una opción para quienes quieren llevar un detalle de color en el look nupcial.
Y si la boda es civil y preferimos no llevar ramo, Mamen sugiere un bolso de plata, que también recomienda a madrinas e invitadas. “Es un accesorio único, que no pasa de moda y que se transmite de abuelas a nietas”, explica.
Además, los complementos que llevamos el día de nuestra boda pueden volver a salir del joyero en un aniversario, en una cena o en otra celebración. Seguir disfrutándolos es una bonita forma de mantener presente ese recuerdo cada vez que nos los ponemos.


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