Todo empezó el 22 de octubre de 2026. Ese día, los arqueólogos Constantin Băjenaru y Cătălin Nopcea, del Muzeul de Istorie Națională și Arheologie Constanța, sospecharon que bajo tierra había un sarcófago sin alterar. Trabajaban en una excavación preventiva, de las que se hacen antes de que unas obras cubran o destruyan lo que haya […]