❌

Reading view

El arbusto “multiusos” que florece en otoño y que está lleno de flores blancas

Este arbusto de flores blancas resiste el frío y el calor y florece hasta el otoño. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El otoño suele marcar el final de la temporada de color en el jardín, pero hay una excepción que mantiene las ramas cubiertas de flores blancas hasta bien entrada la estación. Se trata de la abelia, un arbusto que el jardinero Ángel Illescas Nombela describió en un video publicado en su cuenta de TikTok como una planta “multiusos” capaz de adaptarse tanto a vallas y setos como a macetas decorativas.

Illescas explicó que la floración comienza a mediados de primavera y se extiende durante todo el verano, con un pico adicional en otoño que, según sus palabras, resulta “espectacular”. La planta combina resistencia climática con una estética que la hace apta para distintos usos en el diseño de exteriores.

El jardinero detalló además las condiciones de cultivo y los cuidados de poda necesarios para mantener la forma del arbusto sin perder floración, un punto clave para aprovechar sus propiedades ornamentales.

Resistencia al clima y diferencias entre maceta y tierra

Cómo cuidar la abelia, el arbusto de flores blancas ideal para cualquier jardín. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La abelia, cuyo nombre científico es Abelia × grandiflora, pertenece a la familia de las Caprifoliáceas y es un híbrido obtenido a partir de especies originarias de China. Illescas señaló que, según la variedad y el clima, mantiene su follaje todo el año y “aguanta bastante bien el calor y también el frío”.

Esta tolerancia coincide con los datos de la Royal Horticultural Society (RHS), que describe a la abelia como un arbusto generalmente perenne que florece desde el verano hasta el otoño y conserva interés visual incluso después de la floración, gracias a los sépalos de color que permanecen tras la caída de los pétalos. Según la guía Abelia: cuidados y cultivo de un bello y resistente arbusto, la planta adulta puede soportar temperaturas de hasta -10 grados, aunque los ejemplares jóvenes necesitan protección en invierno durante sus primeros cinco años.

Cómo cuidar la abelia, el arbusto de flores blancas ideal para cualquier jardín. (Wikipedia/Daniel Villafruela)

En el video, Illescas advirtió que la abelia puede plantarse en maceta, pero remarcó que esta opción “siempre está más limitada”. El jardinero explicó que en esas condiciones hay que tener más constancia con el abonado, con los riegos y con los cuidados, mientras que en tierra las raíces disponen de más espacio para desarrollarse, lo que permite que la planta crezca más y “viva mucho mejor”. Las fuentes especializadas consultadas coinciden en que el suelo debe ser permeable y rico en materia orgánica, con aportes de compost en primavera y otoño, y en que la planta tolera sequías cortas, aunque en verano necesita riego abundante para evitar la caída de flores.

Las podas y los usos del arbusto en el jardín

Illescas fue específico respecto al manejo de las podas. Según sus declaraciones, “las podas más importantes es mejor hacérselas a finales de invierno o principios de primavera”, mientras que en verano y otoño solo se recomiendan pequeños recortes para mantener la forma. El jardinero advirtió que, si se corta demasiado, se pierde gran parte de la floración.

La guía de cultivo consultada añade que la poda también rejuvenece la planta y favorece una floración más abundante en temporadas posteriores, además de corregir la pérdida de hojas en la parte inferior que suele producirse con el tiempo.

Illescas insistió en el carácter versátil de la planta al señalar que “dependiendo de para qué la estemos utilizando, podemos darle una forma u otra, como seto, para hacer borduras o simplemente como un arbusto decorativo”. Esta flexibilidad, sumada a su adaptación a distintos climas, explica por qué el jardinero la calificó como un arbusto “multiusos”. Entre las variedades más valoradas figuran ‘Hopleys’, de hojas variegadas, y Suntastic Radiance, con tallos carmesí y follaje que evoluciona hacia tonos plateados y cremosos.

  •  

El sendero más largo del mundo está a un vuelo corto de España y cruza la mayor reserva natural costera del Rey Carlos III

Un giro en el Sendero Costero del Rey Carlos III de Inglaterra. (Wikimedia/Oliver Dixon)

Paredes de tiza blanca y campos extensos verdes serpentean las costas de Inglaterra. El viento surca el Canal de la Mancha y el horizonte queda abierto en el infinito. Ese paisaje, en la costa sur de Inglaterra, marca uno de los puntos de referencia del Camino de la costa de Inglaterra del Rey Carlos III, el sendero costero señalizado y gestionado más largo del planeta, con 4.345 kilómetros de recorrido una vez concluido en su totalidad.

Un recorrido que bordea toda la costa inglesa

El rey Carlos III inauguró oficialmente el proyecto el 19 de marzo de 2026, aunque la obra lleva más de una década en desarrollo bajo la gestión de Natural England, organismo gubernamental responsable de la conservación en Inglaterra. El plan contempla unir la totalidad del litoral inglés, desde Northumberland hasta Cumbria, con mil millas de camino nuevo y 1.700 de tramos mejorados. Según datos oficiales del Gobierno británico, en la actualidad ya hay cerca de 2.100 millas abiertas con acceso pleno al público.

Las Seven Sisters, el tramo que concentra el mayor atractivo

El condado de East Sussex, en el sureste del país, reúne uno de los fragmentos más fotografiados de toda la ruta. Allí, siete acantilados de tiza blanca conocidos como Seven Sisters caen de forma abrupta sobre el mar, formados a lo largo de millones de años por la acumulación de organismos marinos microscópicos. A sus pies, el río Cuckmere dibuja meandros entre praderas y marismas antes de desembocar en el Canal de la Mancha.

Una reserva natural de 1.500 hectáreas protege el entorno

Coincidiendo con la apertura del sendero, el área pasó a formar parte de la Seven Sisters National Nature Reserve, una reserva que se extiende por 1.500 hectáreas entre las localidades de Seaford y Eastbourne. Se trata de la decimotercera declarada dentro de la serie de 25 reservas naturales que impulsa la Corona británica y la primera de carácter costero centrada en la protección de acuíferos, según detalló Natural England en su comunicado oficial. El espacio alberga pastizales calcáreos, brezales, llanuras inundables, arrecifes submarinos y un estuario donde habitan especies como la alondra y la mariposa icarus de tiza.

La declaración protege además uno de los mayores acuíferos de Reino Unido, que abastece de agua potable a cerca de medio millón de personas en la zona, de acuerdo con la South Downs National Park Authority, entidad que administra el territorio junto a otras siete organizaciones, entre ellas el National Trust y la Sussex Wildlife Trust.

Dos formas de recorrer los acantilados

Quien prefiera un paseo sin desniveles puede optar por el tramo de unos cuatro kilómetros, ida y vuelta, que bordea el curso del río Cuckmere hasta la playa. Los senderos que coronan los acantilados, en cambio, ofrecen las panorámicas más amplias sobre el litoral, aunque exigen mayor esfuerzo físico. Natural England recuerda que la tiza es una roca sometida a erosión constante y recomienda mantener distancia respecto al borde de los acantilados durante la caminata.

  •  
❌