Utilizan la IA para recrear juegos como GTA, Halo y Call of Duty y permitir jugarlos gratis desde el navegador
La inteligencia artificial está permitiendo que programadores aficionados reconstruyan algunos de los videojuegos más populares de las últimas décadas y los ofrezcan gratuitamente en Internet, en muchos casos sin necesidad de descargarlos ni instalarlos, pudiendo ser jugados en el navegador. El fenómeno está creciendo rápidamente y ha provocado la reacción de grandes compañías como Activision, Nintendo y Take-Two Interactive, que intentan impedir la distribución de estas versiones no autorizadas.
Se trata de los denominados 'juegos recuperados', proyectos en los que los aficionados recurren a la ingeniería inversa para reconstruir títulos comerciales a partir de sus archivos originales. Una de las técnicas utilizadas es la descompilación, que consiste en analizar los archivos de un videojuego para intentar reconstruir el código con el que fue programado y comprender cómo funciona. Otra posibilidad es programarlos desde cero estudiando sus gráficos, mecánicas y comportamiento, sin acceder al código original.
Tradicionalmente, este trabajo podía requerir meses o incluso años. Sin embargo, modelos de inteligencia artificial como Claude Opus 5.5, de Anthropic, y GPT Astra, de OpenAI, están acelerando considerablemente el proceso y reduciéndolo a días.
Entre los títulos que han sido objeto de estas recreaciones figuran Halo: Combat Evolved, GTA III, GTA: Vice City, GTA: San Andreas, Call of Duty: Black Ops, Call of Duty: Black Ops II, Skate 3, The Simpsons: Hit & Run, Super Mario 64 y otros.
OpenCE, por ejemplo, es una versión renovada del primer Halo, publicado originalmente en 2001, que incorpora mejoras gráficas y nuevas funcionalidades. En este caso se requiere que el usuario disponga de una copia del juego original, probablemente en un intento de protegerse de las infracciones por derechos de autor, algo que sucede también en re3 y reVC, basados en GTA III y GTA: Vice City. Otras recreaciones de estos títulos que han aparecido son jugables en el navegador sin necesidad de descargar nada ni disponer del juego original.
Algunos programadores han llevado toda esta tendencia a terrenos más pantanosos. Uno de ellos creó una recreación de la isla Little Saint James de Jeffrey Epstein, con la estética de Halo y ejecutable desde un navegador, que incluía un templo de temática náutica.
Uno de los casos más llamativos es el del investigador de inteligencia artificial Luckey Faraday, que empleó GPT Astra para desarrollar versiones de Call of Duty ejecutables desde un navegador. Entre ellas se encontraba una recreación del multijugador de Black Ops II, que posteriormente también adaptó para que tuviera el aspecto de Minecraft.
Faraday publicó sus proyectos en X, pero la plataforma suspendió temporalmente su cuenta tras recibir una reclamación por infracción de derechos de autor amparada en la legislación estadounidense DMCA. El desarrollador terminó retirando varias de sus recreaciones. 'Retiré los juegos por si acaso', ha explicado al New York Post.
La situación supone un problema para las compañías propietarias de estos videojuegos, que ven cómo la IA facilita la aparición de copias y versiones no autorizadas a una velocidad difícil de controlar. Aunque pueden exigir su retirada, los programadores disponen ahora de herramientas para reconstruirlas mucho más rápidamente.
No es un problema nuevo, pero ahora se está produciendo a una escala mayor. Nintendo ya emprendió acciones contra versiones gratuitas de Super Mario 64 en 2020 y Take-Two hizo lo mismo en 2021 con proyectos basados en GTA III y Vice City, antes de la IA generativa La diferencia es que la inteligencia artificial está reduciendo considerablemente las barreras técnicas para desarrollar estas recreaciones.


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