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Una DANA podría cambiar el tiempo en España desde el martes: estas son las zonas que vigilan los meteorólogos

Octubre se despide confirmando las previsiones lanzadas en los últimos días, con estabilidad. Sin embargo, esta podría tener los días contados. Según apuntan los expertos y los modelos meteorológicos, la próxima semana el tiempo en España podría cambiar con la llegada de un fenómeno concreto en el este peninsular, una nueva depresión aislada en niveles altos (DANA) en las inmediaciones de la península.

Es esta la primera valoración que hace Víctor González en el portal meteorológico de Meteored. Aunque el escenario podría variar en los próximos días, así como todavía no hay forma de conocer firmemente cuál será la posición final de la DANA. Sin embargo, las previsiones actuales apuntan a un aumento de la inestabilidad, especialmente en el Mediterráneo y el cuadrante noreste peninsular.

¿Cuándo cambiará el tiempo en España?

La Península Ibérica todavía se encuentra beneficiada por el bloqueo del anticiclón que ha hecho que en los últimos días los frentes y borrascas no hayan alcanzado la geografía española. Sin embargo, el análisis de los modelos ya podría dejar intuir que el desplazamiento del anticiclón ya se está produciendo.

De ahí que el cambio del tiempo en España esté a punto de materializarse. Será concretamente el 3 de noviembre, según apuntan desde Meteored, cuando comience el episodio de mayor inestabilidad. La llegada de aire frío en altura provocará mayor nubosidad y por tanto un aumento de las precipitaciones.

¿Qué zonas serás las más afectadas?

Lo cierto es que hasta ahora la previsión es limitada y queda por saber al 100% qué posición tomará la DANA. No obstante, los primeros chubascos podrían aparecer en la zona mediterránea y de Baleares y, durante el martes, algunas tormentas podrían dejar precipitaciones localmente fuertes. La mitad oriental de la Península también podría verse afectada por la entrada de esta DANA, que también de forma más dispersa podría dejarse notar en la vertiente cantábrica.

El escenario, ya más avanzada la semana, según los modelos, es que el fenómeno podría impactar en el norte peninsular entre el miércoles y el viernes. La geografía española podría notar los vientos algo más húmedos y templados por el desplazamiento del Mediterráneo hasta la Península.

No obstante, el punto a vigilar por los meteorólogos está precisamente en esa zona mediterránea. Según la previsión de Meteored, la temperatura del mar se encuentra hasta tres grados por encima de lo habitual, una circunstancia que puede contribuir a aportar humedad y energía a la atmósfera. Esto llegaría a producir chubascos irregulares, localmente fuertes o muy fuertes. No obstante, tanto Meteored como la AEMET señalan que las predicciones están sujetas todavía a la incertidumbre.

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Trenes cancelados de OUIGO: cómo reclamar los billetes de hoy y del próximo lunes 2 de noviembre

Con motivo de la huelga de maquinistas, Ouigo ha decidido anular la circulación de los trenes con fecha del 30 de octubre y el lunes, 2 de noviembre. La compañía ha tomado la decisión después de que la Audiencia Nacional diera la razón al Sindicato de Maquinistas, anulando así los servicios mínimos que se aprobaron en el Ministerio de Transportes (71% de servicio).

En este sentido, la compañía francesa anunció mediante sus redes sociales lo siguiente: "No podemos garantizar qué trenes circularán y nos vemos obligados a cancelar todos nuestros trenes del 30/10 y el 2/11 para evitar confusión en las estaciones". Por tanto, la circulación de Ouigo sí se mantiene durante el sábado 31 de octubre y el domingo 1 de noviembre, pero no este viernes ni el próximo lunes.

Según apuntan desde Europa Press, la cancelación afecta a 40 trenes durante estos dos días y a 20.000 viajeros. No obstante, los clientes afectados ya han sido informados de este contratiempo y podrán o bien cambiar su billete o bien recibir el reembolso.

Cómo reclamar un billete cancelado de Ouigo

Ante tal suceso, Ouigo ha anunciado que se está poniendo en contacto con los viajeros afectados a través del correo electrónico asociado a la reserva. La comunicación recoge la posibilidad de cambiar el billete o recibir un reembolso del importe, pero, además, todos recibirán una compensación inmediata equivalente de hasta el 200 % del coste del billete, según cuentan también desde Europa Press.

En el caso de no recibir esa comunicación, Ouigo dispone de varias vías por las que establecer el contacto con atención al cliente. Así pues, puedes reclamar tu billete de la siguiente forma:

  • Formulario de contacto: la página web oficial de la compañía tiene abierto un formulario que podrás cumplimentar y trasladar las consultas pertinentes.
  • Teléfonos de atención al cliente: +34 900 759 781 (gratuito) o +34 911 674 583 (tarifa local).
  • Redes sociales: desde la compañía instan también a enviar un mensaje privado en cualquiera de sus perfiles.

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¿Por qué nos da miedo volver a subir a un tren después de una tragedia? Varios psicólogos lo explican

El 28 de octubre de 2026, la tragedia ferroviaria volvió a golpear a España. "Lo primero que he pensado ha sido en Adamuz. A ver quién se sube a un tren ahora", declaraba una ciudadana a los micrófonos de 20minutos desde la estación de Atocha. En cuestión de 9 meses, el país ha atravesado dos acontecimientos catastróficos que ya han dejado más de un centenar de fallecidos, 46 en Adamuz, más de 60 en Toledo.

Los trenes son el día a día de muchos españoles, en distancias largas o en distancias cortas, y el impacto psicológico ante estos sucesos afecta tanto a los que lo viven directamente como a los que lo hacen de forma indirecta. Inseguridad, miedo, fobia... son palabras que pueden entonces aparecer. Tres psicólogos explican a 20bien el porqué.

¿Por qué nos da miedo volver a subir a un tren después de una tragedia?

"No necesitamos vivir una experiencia traumática en primera persona para sentir miedo", nos explica María Huertas, psicóloga sanitaria, profesora de Psicología en el Centro Universitario ESCUNI y codirectora de Espacio Psinergia. Y aquí es donde entra en juego el aprendizaje vicario. La especialista explica que este se produce cuando las personas aprenden "observando las experiencias ajenas".

"Cuando conocemos un accidente de estas características, especialmente si las imágenes y los testimonios se repiten durante horas, resulta más fácil imaginar que algo parecido podría sucedernos a nosotros o a nuestros familiares", nos relata entonces Andrés Montero Conde, psicólogo sanitario y director de Ethos Psicólogos.

En este sentido, los psicólogos coinciden en que hay que protegerse. "Una cosa es informarse de lo ocurrido y otra exponerse repetidamente a imágenes impactantes del accidente. Esa repetición puede aumentar el malestar emocional y mantenernos en un estado de alerta, especialmente en personas más vulnerables a la ansiedad. No se trata de mirar hacia otro lado, sino de informarnos sin someternos continuamente a contenidos que nos generan sufrimiento", explica a nuestro medio la psicóloga y co-directora de Espacio Psinergia, Gema Cortés Almansa.

Montero, de hecho, recuerda que las investigaciones realizadas tras otros acontecimientos traumáticos, como los atentados del maratón de Boston, han encontrado una asociación entre la exposición intensiva a la cobertura informativa y un mayor malestar psicológico. "En ocasiones, reducir esa exposición puede ayudar a recuperar cierta tranquilidad y evitar que el miedo ocupe todo nuestro pensamiento", complementa el psicólogo.

¿Miedo o fobia? Las señales que deberían alertarnos

Ante una tragedia como la de Toledo sentir miedo "es una reacción comprensible", explica Huertas a 20bien. Pero eso no tiene porqué significar que se va a desarrollar una fobia. "Para distinguir un miedo pasajero de un problema que necesita atención psicológica, debemos fijarnos en tres aspectos: la intensidad del miedo, cuánto tiempo se mantiene y hasta qué punto condiciona nuestra vida cotidiana", añade la especialista.

La experta en este sentido sostiene que es normal sentir cierta inquietud al subir a un tren o que aparezca más a menudo el estado de alerta durante un trayecto. Andrés Montero, por su parte, "insiste en que no debemos juzgarnos por experimentar temor después de una tragedia". El psicólogo explica que en esta situación el cerebro intenta protegernos de "una amenaza que percibe como cercana".

Ahora bien, tanto Huertas como Montero coinciden en que si el miedo se vuelve muy intenso, así como la ansiedad, y se empieza a evitar o renunciar a subir a un tren, puede ser conveniente buscar ayuda profesional.

Cómo trabajar el miedo y recuperar la confianza

El primer paso según los psicólogos es validar las emociones. Es normal sentir miedo, hay que entender qué es lo que lo desencadena y hay que respetar los tiempos. "Lo primero es no exigirse recuperar la confianza de un día para otro", explica la psicóloga Gema Cortés. La especialista recomienda, por tanto, volver a viajar en tren de forma gradual, "avanzando a nuestro ritmo, sin esforzarnos, empezando por situaciones que nos generen una ansiedad manejable".

Tanto Cortés como también María Huertas sostienen que existen estrategias terapéuticas con respaldo científico que pueden ayudar ante estos problemas. Ejemplo de ello son las intervenciones cognitivo-conductuales, que según explica Huertas "permiten trabajar los pensamientos asociados al miedo a sufrir otro accidente, las respuestas fisiológicas de ansiedad y las conductas de evitación". La especialista también habla de la terapia EMDR como una posible solución.

Lo ideal, no obstante, es aplicar las terapias de forma adaptada a la persona, pero siempre generar un espacio en el que hablar del miedo sin juicios. "No se trata de convencer a alguien de que no existe ningún riesgo, sino de ayudarle a elaborar el impacto emocional de lo ocurrido y evitar que el miedo a que suceda otra tragedia termine condicionando su vida cotidiana", concluye Huertas.

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De un hígado graso a un trasplante por cáncer, la historia de Josep: "Es el órgano olvidado"

Josep María Martínez relata a 20bien: "Me di cuenta de lo grave que era la situación cuando los médicos me dijeron que podía morir". Josep no sabía nada del hígado graso hasta que un profesional sanitario se lo detectó tras una ecografía, sin embargo, no recibió una advertencia del posible riesgo. En ese momento salió de la consulta sin darle importancia, al igual que su médico. "Como me dijeron que no era nada grave, seguí con mi vida, pero aquello acabó convirtiéndose en un problema", continúa relatándonos.

Este 30 de octubre, Día Mundial del Cáncer de Hígado, su historia sirve de base para conocer el problema que la Federación Española del Hígado (FEH) quiere visibilizar. Un 55% de los españoles no sabe qué es el hígado graso, según el barómetro publicado por la entidad que preside Martínez. Una enfermedad que afecta a una de cada cuatro personas en España y que, en su caso, acabó evolucionando a cáncer de hígado, uno de los mayores riesgos, que a su vez le llevó a necesitar un trasplante hepático.

Un diagnóstico de hígado graso que terminó en trasplante.

Josep trabajaba en un hospital cuando, durante una ecografía, una enfermera le dijo: "No te preocupes, esto es un poco de hígado graso. Esto lo tienen muchísimas personas". Pero su caso evolucionó rápidamente por una condición genética llamada hemocromatosis, un trastorno en el que el cuerpo acumula una cantidad excesiva de hierro. De un diagnóstico de hígado graso pasó a una cirrosis, de la cirrosis a una encefalopatía y finalmente a un cáncer de hígado. Los médicos, por tanto, le dieron un diagnóstico final, necesitaba un trasplante. Pero había un problema, su peso.

"Me dijeron que no podía entrar en la lista de trasplantes porque tenía sobrepeso. Puedes morirte, pero no puedes entrar en la lista porque tienes sobrepeso. No puedes. Imagínate mi situación. Pasé ocho meses intentando adelgazar y no podía, básicamente porque no me encontraba bien", explica Martínez. Pero finalmente consiguió hacerlo. Esa bajada de peso le permitió entrar en lista de espera, en la que tuvo que esperar 17 meses más.

"La lista de espera fue la peor etapa de mi vida, te lo digo sinceramente, porque supone un desequilibrio emocional impresionante. Vives con la idea de que puedes morir, pero no te llaman para el trasplante. Sabes que tienes que vivir cada día, pero el día de la llamada no llega. Llegué a un punto en el que ni siquiera podía moverme; no tenía fuerzas. Durante todo ese periodo fue muy duro emocionalmente", nos cuenta.

"Tan duro que, después de llevar un año o un año y medio, abandoné el tratamiento, lo dejé todo porque quería morir. Estaba haciendo sufrir a todo mi entorno: a mis amigos, a mi hijo y a mi pareja. Cada vez estaba peor. La llamada no llegaba. Cuando estás enfermo y necesitas algo así, lo deseas continuamente", añade. Josep no podía más, pero justo cuando estaba en este punto tan vulnerable recibió la esperada llamada, había llegado su órgano.

Alcohol, obesidad... lo estigmas del hígado graso

El barómetro publicado por la Federación Española del Hígado (FEH) también ha dejado otros datos destacables, como que el 49% de los encuestados no considera al hígado un órgano vital. "Pero sin hígado no puedes vivir. Es precisamente el único órgano sin el que no puedes vivir", destaca entonces Martínez. El estudio también recoge otras cifras como que un 92% de españoles responsabiliza al propio enfermo de su patología y solo un 24% comprende y entiende los factores genéticos y metabólicos de la enfermedad.

Lo que ahora Martínez divulga desde la FEH es que el hígado graso no es solo una cuestión de peso, tampoco de beber alcohol. En general, estas dos circunstancias han estado ligada a los problemas hepáticos, algo que vivió en primera persona. "Salía con mis amigos y, cuando les decía que tenía hígado graso, me respondían: Pero, joder, si no bebes alcohol, ¿por qué tienes eso?", relata. Martínez además nos explica que hay muchos casos en los que hay personas con sobrepeso que no tienen necesariamente hígado graso y una persona muy delgada sin embargo puede llegar a tenerlo. Sin olvidar también los casos genéticos como el suyo. Por ello desde la Federación también trabajan para acabar con el estigma.

El hígado, un órgano olvidado

Este desconocimiento sobre el hígado podría tener un culpable, como es la falta de divulgación y la ausencia de un apoyo similar al que sí reciben otras patologías. "El hígado siempre ha sido el órgano olvidado, el patito feo. Nunca hay campañas. Se habla del cáncer y del riñón, pero nunca del hígado. Una de las cosas eficaces que hacemos desde la Federación es explicar la conexión que existe entre el hígado, el corazón y el riñón. Creo que también tenemos mucho que divulgar en ese ámbito. Estamos empezando a avanzar", explica Josep Martínez.

El vicepresidente de la FEF quiere, además, pensar en positivo, el hígado graso es una enfermedad que se puede revertir. "Centrémonos en la detección precoz: busquemos a las personas que tienen hígado graso y actuemos. Es muy sencillo, pero en realidad resulta muy complicado que la Administración lo entienda. Tenemos que trabajar en ello, y ahí estamos", señala.

Josep María Martínez nos cuenta que lo básico empieza por la Atención Primaria y el índice FIB-4, un marcador de fibrosis hepática. "Si tienes un valor que no está dentro de la normalidad, algo pasa. A partir de ahí podemos actuar, hacer una ecografía o más pruebas. Es una fórmula matemática que utiliza la edad, las plaquetas y otros marcadores hepáticos. ¿Por qué no podemos hacerlo? Además, es automático y no cuesta nada. Incluyámoslo en las analíticas de Atención Primaria", sostiene y asegura a 20bien que es eso lo que están reclamando al Ministerio de Sanidad.

"Tenemos que implicarnos todos, remangarnos, poner el hígado en el centro y dar información. El hígado siempre arrastra un estigma: se asocia al alcohol, a una mala vida y a todo lo negativo. Desde la Federación intentamos hablar de salud hepática en positivo. Queremos que la gente se cuide y coma lo mejor posible dentro de sus posibilidades económicas", concluye.

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Los trenes como símbolo del fracaso del sanchismo

La red de alta velocidad de España, la más extensa de Europa y la segunda del mundo después de China, ha sido durante muchos años un símbolo de la modernización del país y un motivo indiscutible de orgullo nacional. Pero el fatal accidente de Urda, el segundo en nueve meses, ha reabierto de manera descarnada el debate sobre el estado de la red. La tragedia, que se acerca a las proporciones del peor accidente de España (el de 2013 en Galicia, con 80 muertos), ha puesto en evidencia al Gobierno de Pedro Sánchez en plena precampaña.

Muchos españoles se preguntan cómo han podido pasar de ser la envidia del mundo a sufrir los mayores desastres ferroviarios de la historia reciente de Europa. Y, sobre todo, cómo se ha producido este deterioro en tan poco tiempo. Conviene recordar que Sánchez ha gobernado estos últimos tres años sin presupuestos nuevos. Es razonable, por tanto, que los españoles se pregunten si se ha invertido lo suficiente en la red ferroviaria, especialmente desde la entrada de los nuevos operadores.

En el centro de las críticas está el ministro de Transportes, Óscar Puente, uno de los hombres más fieles al presidente. En estos tres años, no ha sabido poner orden en un departamento abrasado por la salida de José Luis Ábalos, hoy condenado a 24 años de cárcel por corrupción. Quizás el ministro ha estado más pendiente de elogiar a Sánchez como el «puto amo», o de bromear sobre «la Renfe» en la televisión.

En todo caso, hasta al más despistado le llaman la atención los paralelismos entre los accidentes de Adamuz y Urda: en los dos intervinieron los mismos operadores, la estatal Renfe y la italiana Iryo, y los dos ocurrieron en la línea que une Madrid con Andalucía, la más antigua de la alta velocidad española. El accidente de enero desató una ola de críticas sobre la inversión en mantenimiento, en un país donde los trayectos en tren representan el 57% del transporte total de viajeros. Prueba de que el debate seguía abierto fue la huelga de maquinistas de ayer, convocada antes de que ocurriese el segundo accidente, bajo el lema de la seguridad.

España invierte unos 1.500 millones de euros anuales en su red de alta velocidad, y más del 90% del sistema ferroviario está equipado con los sistemas de control de seguridad más punteros de la UE. El Gobierno, además, asegura haber aumentado el gasto en mantenimiento un 54% desde 2018. Pero hay que tener en cuenta que los viajes en tren han aumentado un 40% entre 2019 y 2024, coincidiendo con la liberalización del sector. Y que los sistemas de control fallan.

Los datos de la Comisión Europea sugieren que la inversión de España en el mantenimiento de sus 4.000 km de alta velocidad se ha quedado rezagada respecto a Alemania o Suiza. Los expertos advierten también de que buena parte de la financiación parece haberse destinado a las nuevas infraestructuras, y solo un 16% se habría reservado a mantenimiento.

La línea Madrid-Sevilla es, además, la más antigua de España y, por lo tanto, la que necesitaría más mejoras. No ha sido el caso. El AVE, que en 1992 fue un icono de innovación, hoy es, para muchos, el símbolo del fracaso del sanchismo.

© PHOTOGRAPHERS

Accidente de tren en Adamuz. Pedro Sanchez visita la zona cero.
© Jesus G. Feria.
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