Tefal rebaja un 41% su batería Duetto de acero inoxidable y deja las cuatro piezas por menos de 90 euros
Noviembre devuelve al fuego las lentejas, el caldo y los guisos de domingo. Y con ellos vuelve la olla de siempre, la que baila sobre la placa porque el fondo se le ha ido combando con los años. Si estás pensando en jubilarla, mi consejo es que mires primero la base y después todo lo demás. Es lo que decide si el guiso se pega o no, y ahí es donde gana la batería Duetto de Tefal.
Son tres cacerolas y un cazo de acero, con sus tapas de cristal, pensadas para resolver el día a día sin llenar el armario de cacharros. Funcionan en inducción, gas, vitro y placa eléctrica. Si cambias de cocina dentro de unos años, te las llevas contigo.
Un fondo grueso que no se dobla

La base tiene algo más de medio centímetro de grosor. Dicho así no impresiona, pero es la diferencia entre una olla que reparte el calor por todo el fondo y otra que quema en el centro mientras el borde sigue frío. Con un sofrito lo notas enseguida: la cebolla se dora igual en toda la cacerola y no tienes que estar encima removiendo cada minuto.
Por dentro, cada pieza lleva marcada una escala de litros. Parece una tontería hasta el día en que haces arroz y no tienes que buscar el vaso medidor.
Las tapas que hacen de colador
Es el detalle que más me gusta del juego. Las tapas tienen un borde con agujeros para escurrir y un pico para verter. Cueces la pasta, giras la tapa, inclinas la olla y el agua se va al fregadero sin que se escape un macarrón. Lo mismo con las patatas cocidas o con el caldo que quieres pasar a un táper sin poner perdida la encimera.
Las cacerolas también entran en el horno, hasta 260 grados. Así puedes empezar unos macarrones en el fuego y gratinarlos arriba sin cambiar de recipiente. Las tapas, eso sí, se quedan fuera porque el cristal no va al horno, así que si la receta pide tapar, tira de papel de aluminio.
Cómo repartirte las cuatro piezas en la semana
Las medidas cubren desde la cena de una persona hasta la comida de toda la familia. Más o menos, el reparto queda así:
- Cazo de 16 cm (1,3 litros): la leche del desayuno, un huevo cocido o la salsa de tomate.
- Cacerola de 16 cm (1,3 litros): un puré para uno o el arroz de la cena.
- Cacerola de 20 cm (2,7 litros): la pasta para dos o una crema de calabacín.
- Cacerola de 24 cm (4,7 litros): las lentejas del domingo y el caldo que luego congelas.
La gracia es que no sobra ninguna. Con estas cuatro, ese cajón de ollas desparejadas que no cierra bien puede irse por fin al punto limpio.
Merece la pena si en tu casa se cocina de cuchara casi a diario y te has cansado de vigilar que el guiso no se pegue. Ahora se queda por debajo de los 90 euros, justo cuando la cocina empieza a pasar más horas encendida.
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