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La incertidumbre consume a familias de desaparecidos en Toledo: "El tiempo al final ya nos va haciendo mella"

Padres, madres, hermanos, hijas, parejas... decenas de familiares viven en vilo a la espera de noticias sobre sus seres queridos, que iban a bordo de alguno de los dos trenes que colisionaron cerca de Urda (Toledo) en uno de los mayores accidentes ferroviarios de las últimas décadas. Desde la mañana del miércoles, la incertidumbre les consume y, aunque alguno no ha terminado de perder la esperanza, saben todos que a cada minuto que pasa, las probabilidades de que finalmente el desenlace sea el peor de los posibles aumentan. Manuel San Emeterio lleva desde ayer buscando a su hermano Pepe, desaparecido tras el siniestro. Entra y sale del centro habilitado para atender e informar a los familiares en la Casa de ejercicios El Buen Pastor, en Toledo, donde también ha echado la noche mientras van llegando los resultados de las pruebas de ADN recogidas por la Guardia Civil en la zona cero, a poco más de 70 kilómetros de ahí.

"Iba en el vagón 8, detrás de la máquina. Estoy a la espera de noticias, porque mi hermano cuenta como desaparecido, igual que un montón de gente, y lo que estamos esperando es que la Guardia Civil coteje los ADN que les dimos anoche con los que tienen en los hospitales y de entre los fallecidos… y nos digan: 'Oye, tu hermano está aquí o allí'", cuenta a 20minutos.

Cuenta San Emeterio que averiguó que su hermano había sufrido un accidente por su reloj inteligente, que tiene guardado a su hermano como contacto de emergencia. "A mí a las 9.05 de la mañana me llegó una alerta de mi hermano. Lo miré y pensé: 'Pepe se habrá caído o algo por el estilo', pero luego miré y estaba en medio del campo", relata ya a varios medios. Fue entonces cuando se empezó a inquietar, sobre todo cuando llamó a su hermana y le dijo que Pepe estaba en un tren a Sevilla, el mismo que aparecía ya en todas las televisiones completamente destruido y descarrilado por un terraplén.

Más de 24 horas después, sigue sin noticias de su hermano. "El tiempo al final va haciendo mella... y la incertidumbre, uf, es complicado llevarla, pero siempre hay que sumarle cierta ilusión y esperanza y con eso contrarrestar un poco", reconoce. Su hermana también espera junto a él y otros muchos familiares que salen a tomar el aire con la cara desencajada por el dolor. "Esto va a picos de esperanza y momentos en los que te vienes abajo. "Lo que estamos deseando es que nos llamen y que nos digan que mi hermano está en el hospital, que están operándolo, que está inconsciente y que por eso él no nos ha llamado... es la única esperanza que nos queda", dice Esther, que cuenta que sí encontraron vivo a Trece, el perro de su hermano que viajaba en el tren dentro de un transportín.

Como ellos, hay otras muchas personas rogando por una noticia de sus allegados. Las redes sociales se han llenado de imágenes, nombres y fotos de los desaparecidos, como David Martínez Méndez, de 25 años; Maricarmen, que iba en el coche 7, José Rico Ortega, que viajaba en el mismo vagón, Roberto Alfonso Delegado Andrade, Carmen de Santa Andrea Olmos, en el ocho... Los familiares aguardan desesperados cualquier noticia que les haga salir de la incertidumbre y poder seguir adelante. Todavía quedan por identificar al menos medio centenar de cuerpos, según la Guardia Civil, por lo que es muy probable es que todavía queden horas hasta que terminen de localizar a todos aquellos que, desde que subieron al tren, están en paradero desconocido.

"No nos han dicho cuándo será, ni deberían. Estamos hablando de personas y equivocarte en el dato de una persona puede ser devastador. Hay que dejar que la Guardia Civil esté tranquila y que haga las cosas bien hechas y que tenga sus medios, y estoy completamente seguro de que lo sacarán", señala Manuel.

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