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La subasta de objetos personales de George Michael desata una pelea entre sus familiares

29 October 2026 at 16:59

La subasta de objetos del cantante George Michael, fallecido en 2016, ha desatado una pelea entre los familiares de Siobhan Bailey, la que fue asistente del cantante durante 20 años, en los que acumuló una gran cantidad de objetos del artista, incluida la guitarra con la que grabó su famoso tema Faith.

La casa de subastas Sworders ha organizado este jueves esta subasta de 32 objetos de la carrera del excantante de Wham!, que contiene, además, discos de oro y platino con los que fue galardonado, fotografías, carteles y billetes originales de conciertos y discos firmados por él, entre otros.

Los precios estimados que Sworders ha mostrado previo a la subasta no superan en la mayoría de los casos las 500 libras (600 euros), con la notable excepción de la guitarra, una Grestsch Synchromatic, que sale a la venta a un precio estimado de entre 60.000 y 120.000 libras (71.000 a 142.000 euros).

Pero antes incluso de comenzar, la subasta está siendo polémica porque la colección de recuerdos de Michael quedó en posesión del viudo de Bailey cuando ella murió de cáncer en 2014, en pleno proceso de divorcio. Al morir, Bailey no dejó un testamento, por lo que legalmente su aún esposo heredó todos sus bienes.

Según cuenta la BBC, el hermano de Siobhan Bailey, Gerald, ha escrito una carta a la casa de subastas para tratar de paralizar la venta o que al menos Sworders quite el nombre de su hermana de sus folletos y promociones, pues el mero hecho de usarlo le parece "vergonzoso" y "deshonroso".

Gerald Bailey arguye que, si su hermana hubiera sobrevivido al cáncer, sus bienes jamás habrían pasado a manos de su esposo, con el que el divorcio era ya inevitable.

Luz Casal: "Macarra para mí es la actitud del que dice las cosas sin intentar ponerle parches"

29 October 2026 at 15:12

La cantante Luz Casal, galardonada este jueves con el premio Aupa! por toda su trayectoria en el congreso musical BIME, presume aún hoy de ser una "macarra" en el sentido de hablar con claridad "y sin parches", lo que no hay que confundir con el verbo facilón y apresurado en estos tiempos de "ruido".

"Mi madre siempre me decía que hay que hablar con permiso de la cabeza. Sobre todo cuando lo que tú dices tiene una exposición, no puedes hablar a la ligera. A mí no se me ocurre hablar de cosas de las que no tengo ni idea, solo porque he leído un titular", ha dicho, segura en cualquier caso de que, frente al desvarío, "los que tenemos cierta tendencia a reflexionar antes de hablar seremos los vencedores".

En el tema que da título a su más reciente álbum, Me voy a permitir (2025), distinguido con un Premio de la Academia de la Música de España, ya cantaba "me voy a permitir abrir la boca, decirle al idiota lo que pienso de él", y también "Me voy a permitir ser mediocre, macarra, prepotente, chabacana y vulgar".

"Macarra para mí es la actitud del que dice las cosas sin intentar ponerle parches, o sea, siempre respetando al prójimo, pero cuando el prójimo no se merece el respeto, pues se lo dices", explica la artista gallega, que conserva esa vena roquera de sus inicios.

Aún así, sus hechos hablan muchas veces más que sus palabras (conocido es su apoyo a numerosas causas de todo tipo) y prefiere mantener la cautela respecto a pronunciamientos políticos, ahora que muchas estrellas de la música empiezan a tomar partido de manera más decidida.

"No hay que exigirle a la gente que haga cosas que por sí misma no quiere hacer. A mí me parece más interesante por mi carácter ayudar o, aunque tampoco es algo que me gusta mucho, aconsejar al que tengo al lado y que sé que tiene un problema, porque conozco el problema en un porcentaje altísimo y sé cómo hacerlo. Resolver un conflicto en Kenia se me queda lejos, pero creo mucho en la fuerza de los pequeños detalles que luego se convierten en una gran cosa", señala.

En el contexto actual tan polarizado, considera que "sería más sano que hubiera más presencia del arte en general, de la música, de la literatura, del cine, y menos de de los conflictos". "Los conflictos hay que resolverlos, pero cuando parece que están atascados son un peso constante en la vida cotidiana. No es sano", dice.

Casal, que ha sido distinguida hasta como marquesa de la Luz y Paz por el rey Felipe VI, además de ser nombrada comendadora de la Orden de las Artes y las Letras en Francia o Premio Nacional de Músicas Actuales, dice agradecer cualquier galardón.

"Todo premio es como un aplauso concentrado, pues siempre piensas que podrían dárselo a otras o a otros; si te lo dan a ti, no puedes no sentirte agradecida", argumenta tras recibir el premio Aupa!, que para ella tiene "una consideración especial" al otorgárselo un jurado integrado por profesionales de la música.

Siempre con la libertad por bandera en sus más de 40 años de oficio, desde que arrancara en los años 80 como corista de perfiles tan distintos como Juan Pardo o Leño y luego conociera el éxito personal con temas como 'Rufino', afirmaba en una pasada entrevista con EFE que con el tiempo había aprendido a "no subestimarse".

"No creo tanto que me haya subestimado, si no que he aprendido a conocerme en realidad, a tener claro que tienes una tesitura determinada y un bagaje emocional determinado, que es el que luego sale de manera natural en vete tú a saber qué canciones y que también sirve para comportarte en el mundo", rectifica.

Por eso dice celebrar cada triunfo personal, ya sea hacer todos los días sus ejercicios de voz o la sensación de salir de un concierto plenamente satisfecha ("Eso no pasa todos los días", reconoce entre risas). Y, con todo, recela mucho de sentirse una persona pagada de sí misma.

"Me siento una persona libre, una mujer con bastante suerte y querida, por eso creo que tengo que compensar y es lo que hago desde muy pequeña, darme cuenta de que soy una privilegiada. En este trabajo, de tanto estar contigo misma muchas te olvidas que hay gente que no lo es", concluye.

Detienen a una madre tras prohibir a su hija hacer un examen porque le asignaron el 666 como número

28 October 2026 at 09:30

La Policía de Kenia detuvo a una mujer de 38 años por encerrar a su hija en casa e impedirle acudir a la escuela a un examen nacional porque su número de identificación contenía las cifras 666, que la madre consideraba "satánicas", según recogen este miércoles medios locales.

El suceso ocurrió este martes en Jomvu, en el condado costero de Mombasa, durante la segunda jornada de la Evaluación de Educación Primaria de Kenia (KPSEA, en inglés), la evaluación nacional obligatoria que realizan los estudiantes de sexto curso (once años).

La menor había acudido con normalidad a las pruebas del lunes, pero el martes no se presentó en el centro de examen, después de que la madre comprobara la noche anterior que su número asignado contenía 666 y decidiera que no debía continuar examinándose.

Responsables de la escuela contactaron entonces con la familia y descubrieron que la niña permanecía encerrada en casa, por lo que una tía alertó a las autoridades.

Agentes de Policía y responsables de protección infantil acudieron al domicilio sobre las 09.30 hora local (06.30 GMT) y lograron rescatar a la menor.

Según el jefe del centro, Bakari Mwerephe, la madre había avisado previamente de que no permitiría a su hija continuar con las pruebas debido a ese número, asignado por el Consejo Nacional de Exámenes de Kenia (KNEC, en inglés).

"Mi hija tiene que hacer un examen con el número de evaluación 666 y está escrito en la Biblia", explicó la madre tras su detención.

"Soy una mujer temerosa de Dios, una sierva de Dios y predicadora", añadió la mujer, que afirmó que Dios le había revelado el número y aseguró no comprender por qué había sido arrestada.

La comandante policial del subcondado de Jomvu, Selina Chirchir, señaló que los agentes recibieron instrucciones de intervenir inmediatamente y que la escuela permitió después a la niña realizar las pruebas que había perdido.

Familiares de la mujer aseguraron que no era la primera vez que sus convicciones religiosas generaban problemas relacionados con el bienestar de sus hijos.

El padre de la niña, un camionero de larga distancia que vive separado de la familia, había continuado pagando las tasas escolares y apoyando la educación de sus hijos, mientras el director del centro describió a la menor como una alumna brillante que había perdido meses de clase por problemas familiares.

Chirchir señaló que la madre permanecería detenida mientras se realizaba una evaluación psiquiátrica y continuaban los interrogatorios.

Las autoridades estudian formular posibles cargos por negligencia infantil e interferencia con el derecho de la menor a la educación.

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