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Raül Valdecantos, primer español en cruzar España a pie en línea recta: "Es el mayor reto en mi vida"

31 October 2026 at 07:04

Raül Valdecantos se ha convertido este sábado en el primer español en cruzar a pie y en solitario la Península en línea recta. Más de 1.100 kilómetros recorridos, una determinación de hierro y un mapa trazado casi con escuadra y cartabón han hecho posible esta hazaña que comenzó el 18 de septiembre en Asturias y que ha culminado casi 45 días después en la localidad granadina de Almuñécar. "Este es el mayor reto que he hecho en mi vida, pero siempre me ha gustado viajar de esta manera, dormir en la hamaca en cualquier sitio, buscarme la vida y no tener ni idea de qué hacer", cuenta el joven, natural de un pequeño pueblo cerca de la localidad valenciana de Gandía, a 20minutos.

Su camino no ha estado exento de dificultades. A pesar de contar con un recorrido diseñado con ayuda de Google Earth e incluso prestando atención a la orografía del terreno, Raül ha tenido que dar media vuelta en numerosas ocasiones. "He sufrido imprevistos a diario, muchas de las rutas que me indicaba Google Maps no llevaban a ningún sitio, a veces había una valla y otras no se podía avanzar porque desaparecía el camino…Ha sido una auténtica aventura", explica Raül. En estos casos, el joven se permitía un margen de 2,5 kilómetros, tanto por la derecha como por la izquierda, para desviarse de la línea recta aunque no siempre era tan estricto.

"Al final esos cinco kilómetros han sido un margen aproximado, en algunas ocasiones a lo mejor me he salido un poquito porque es inevitable. Me permitía alterar mi ruta para ir a algunos pueblos cercanos a coger comida y agua siempre que luego volviera al mismo punto para continuar avanzando", cuenta el valenciano.

En este desafío la planificación ha jugado un papel crucial. Raül organizaba todas sus paradas con antelación y comprobaba si iba a atravesar pueblos donde pudiera encontrar fuentes para recargar su botella o tiendas para comprar provisiones. Una planificación que no siempre salía como esperaba. "A veces he tenido que aguantar una parte del camino con hambre o con sed porque no me organizaba bien o no encontraba nada durante el camino", asegura el joven. A estos imprevistos se suman los dolores musculares y articulares que ha padecido, según su relato, y que inevitablemente aparecen tras tantos días de travesía.

A veces he tenido que aguantar una parte del camino con hambre o con sed porque no me organizaba bien"

Otra de las dificultades a las que ha tenido que enfrentarse el joven a diario ha sido encontrar un lugar donde dormir. En estos casi 45 días, Raül ha combinado las noches al raso con otras en domicilios de personas que apenas conocía y que se ofrecieron a darle cobijo. "He dormido en casas de gente con los que hablaba y me lo ofrecían. A veces también me hospedaba en hostales porque hacía mal tiempo y me mojaba mucho o estaban tan cansado que lo necesitaba", relata. Aunque la mayoría de los días el valenciano ha recurrido a una hamaca, una esterilla y un saco de dormir para descansar. Al principio, Raül también llevaba una tienda de campaña pero acabó dejándosela a unos amigos porque era demasiado pesada.

A lo largo del camino, Raül ha experimentado la hospitalidad de completos desconocidos. "Algunas personas de los pueblos por los que iba pasando me han permitido quedarme en sus casas o incluso había gente que me escribía por mis redes sociales para ofrecérmelo", explica el joven, en cuyo Instagram ha narrado toda su aventura y ya cuenta con más de 170.000 seguidores.

Aún así, la mayor parte de su reto ha transcurrido en completa soledad. Hay jornadas en las que apenas se cruza con nadie y otras en las que el tiempo se le pasa entre grabaciones, edición de vídeos, llamadas, mensajes y la preparación de la siguiente etapa. Lejos de aburrirse, Raül asegura que disfruta de esos momentos en los que simplemente camina y observa el paisaje. "Voy andando, pensando mis cosas y admirando el paisaje", cuenta. De hecho, el joven tiene una norma cuando atraviesa entornos naturales, no escucha música ni podcast. "Prefiero caminar sin auriculares y prestar atención a lo que me rodea, disfrutando de la naturaleza", explica.

La preparación física y su carácter aventurero

El último tramo de este reto fue el más difícil, según su propio relato. "Al cruzar Sierra Morena tuve un bajón y se me hizo muy duro, a partir de ese momento todo fue más difícil porque se notaba el paso de los días", explica. Aún así, el joven asegura estar "super contento" por haber vivido esta experiencia y por todos los lugares y personas que ha conocido.

Un desafío de tal magnitud también requiere de una preparación física previa. Para Raül, esto no fue complicado puesto que ha estado ligado al deporte toda su vida. "Desde pequeño he practicado muchas cosas. He hecho kárate, fútbol, baloncesto, natación, pelota valenciana…Me quedé al final con patinaje freestyle e incluso llegué a hacer parkour", relata el joven. Tal es su pasión por la vida activa que decidió convertirla en su profesión y en junio terminó el grado de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte. "Todo lo que sea movimiento, yo encantado de hacerlo", resume.

Este desafío no ha sido su primera aventura lejos de casa aunque sí la más ambiciosa. Durante un año estuvo de Erasmus en Noruega, donde aprovechó para viajar y pasar largas temporadas acampando en la naturaleza. Una experiencia que, sin duda, alimentó su gusto por viajar sin demasiados planes y buscarse la vida sobre la marcha.

Con el desafío ya completado, el joven no tienen intención de quedarse quieto mucho tiempo. En noviembre comenzará el máster de profesorado, una formación que quiere adquirir mientras baraja otras posibilidades. De momento, tan solo tiene claro que seguirá buscando nuevas experiencias. "Tenía ganas de completarlo pero cuando llegue a mi casa y pasen dos días ya querré hacer algo nuevo", sentencia Raül entre risas. Para este joven, llegar a la meta nunca ha significado dejar de hacer cosas porque aunque la travesía haya concluido, sus ganas de explorar permanecen intactas.

El Rey, después de visitar a los heridos: "Hay que adoptar medidas para que esto no vuelva a suceder"

29 October 2026 at 17:45

Los Reyes Felipe VI y Letizia se han trasladado este jueves al Hospital Universitario de Toledo para visitar a los heridos del accidente ferroviario ocurrido en la localidad de Urda. Los monarcas se han reunido con el equipo sanitario y, posteriormente, han hablado con varios de los pasajeros ingresados. Sobre las 17.30 horas y una vez finalizada la visita, el Rey ha protagonizado una breve intervención frente a las puertas del centro hospitalario en la que ha asegurado que "hay una investigación en marcha que debe determinar cómo y por qué" ocurrió el siniestro. Además ha concretado que se deben "adoptar medidas para que esto no vuelva a suceder".

Ante más de un centenar de medios de comunicación, el monarca ha insistido en la necesidad de la sociedad española de "seguir adelante" sin olvidar a los fallecidos, "todos juntos, unidos, con dignidad y honor". El jefe del Estado ha agradecido "inmensamente" su labor a los equipos de emergencia, que "siguen trabajando para rescatar a las personas", y a los sanitarios, "que continúan atendiendo a los heridos, tanto física como emocionalmente".

La llegada de los Reyes, programada a las 15.00 horas, se ha retrasado unos 30 minutos para no interferir en el cambio de turno de los profesionales sanitarios, según han explicado fuentes de la Casa Real. En representación del Gobierno, iban acompañados por la ministra de Educación, Milagros Tolón, y el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page.

"Como sociedad volvemos a sufrir un durísimo golpe pero hay que seguir avanzando con este dolor sin olvidar la herida que dejan tantas personas que han perdido la vida", ha afirmado Felipe VI junto a la reina Letizia, visiblemente afectada y de un riguroso negro. Ambos han sido recibidos a su llegada con aplausos y algunos "Viva España" y "Viva el Rey", que también han sido coreados al terminar la visita.

Tras más de una hora y media en el interior del centro hospitalario, Felipe VI ha excusado su retraso para hacer la declaración ante los medios: "Queríamos dedicar un tiempo razonable a las familias que hemos podido saludar y a los heridos que están aquí atendidos".

El accidente ferroviario se ha cobrado la vida de decenas de personas y la cifra podría aumentar cuando se realice el cotejo de ADN de los restos hallados en la zona cero. "Queremos expresar nuestro respeto, nuestro pesar, hacia las personas que han perdido la vida y hacia sus familias. En este momento lo más importante es acompañar y dar cariño a los heridos", ha concluido el monarca.

Tras visitar el hospital toledano, los Reyes han acudido a la Casa Diocesana de Ejercicios 'El Buen Pastor', donde han podido hablar con los psicólogos y los equipos de apoyo que están ayudando a los familiares de los desaparecidos y fallecidos en el siniestro. Este centro, en el que también hay voluntarios colaborando, se ha habilitado como una especie de cuartel de la Guardia Civil dedicado a la atención del entorno de las víctimas. Desde la noche de este miércoles, se encuentran alojadas unas 60 familias que han mostrado su incertidumbre por no saber aún si sus allegados están entre las víctimas mortales o los heridos ingresados.

Los monarcas suspendieron su agenda oficial justo después de conocerse el accidente de trenes que afectó al AVE 2080 de Renfe, que había salido de Madrid con destino Sevilla y al Iryo 6076, situado en la misma vía. El Rey, que se encontraba en el municipio valenciano de Bétera asistiendo a unas maniobras militares cuando ocurrieron los hechos, lamentó el "terrible accidente" y expresó el pésame a los familiares de las personas fallecidas, así como su "tristeza, apoyo y cariño" en un momento "tan duro".

Reconstrucción minuto a minuto del accidente de Toledo: esta es la secuencia que relatan los audios del Centro de Mando

29 October 2026 at 04:00

La Alta Velocidad Española (AVE) vuelve a situarse en el punto de mira tras el accidente ferroviario ocurrido la mañana de este miércoles en la localidad toledana de Urda. Menos de media hora, 23 minutos para ser exactos, fueron suficientes para costarle la vida a decenas de personas. La colisión se produjo a las 8.53 horas entre el AVE 2080 de Renfe, que había salido de Madrid con destino Sevilla y el Iryo 6076, situado en la misma vía.

Los servicios de emergencias han confirmado el fallecimiento de más de 60 personas, según ha informado el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page. El balance de atendidos en hospitales es 183 personas hospitalizadas, más de una decena de ellas en estado crítico. Este siniestro ferroviario es el más grave de la historia en España desde el descarrilamiento de un Alvia en Angrois (Santiago de Compostela), que causó 80 víctimas mortales en julio de 2013.

Además, este accidente ferroviario es el segundo registrado en la alta velocidad en apenas nueve meses. Al respecto, el presidente del Gobierno ha reconocido en su primera comparecencia a los medios tras el siniestro que "no es asumible para un país como España tener dos accidentes de la alta velocidad en un mismo año" y ha asegurado que trabajarán para "reconstruir la confianza en el sistema ferroviario español".

La cronología de la tragedia

El incidente comenzó antes de que los trenes colisionaran. A las 8.30 horas falló el sistema de control y seguridad LZB en un tramo que abarca 63 kilómetros. Este mecanismo produjo la detención de los convoyes que operaban en la zona afectada. Según el ministro de Transportes y Movilidad, Óscar Puente, se cree que fueron seis trenes los que paralizaron su recorrido al caerse el sistema.

A partir de este punto, el protocolo es claro. Si se produce un fallo en este mecanismo de protección ferroviaria los trenes se detienen automáticamente y es el centro de control de Adif quien tiene que autorizar que se reanude la marcha. Sin embargo, Puente no detalló en sus declaraciones a los medios este miércoles a cuántos o a cuáles se le ordenó la reanudación de la circulación.

A las 8.36 horas es cuando un operador de Adif, desde la estación madrileña de trenes de Atocha, autoriza a que los convoyes continúen su recorrido con normalidad. El primer fallo se produjo en este momento, Puente ha calificado la instrucción emitida por el operador como "errónea". El ministro explicó que esa instrucción se efectuó "en contra de la normativa", ya que el propio sistema del centro de control estaba advirtiendo en rojo que el tramo estaba ocupado por el tren de Iryo.

Como consecuencia de este error, el tren operado por Renfe recorre unos 25 kilómetros entre las 8.36 horas y las 8.53 horas, según el ministro, que explica que durante ese tramo podría haber alcanzado una velocidad 200 kilómetros/hora. A su vez, el tren accidentado de Iryo no reanudó la marcha a las 8.36 horas porque aún no había recibido dicha orden del centro de control. El AVE de Renfe, que circulaba por detrás y en la misma vía que el de Iryo, sí que la había reanudado a la hora indicada.

Además, se produjo otra irregularidad. En caso de que el controlador considere que la marcha se puede reanudar, en ningún caso se ordena que se reanude con normalidad, como según la declaración del ministro de Transportes ocurrió en este caso. La instrucción debería haber sido circular a una velocidad baja, concretamente a unos de 40 kilómetros por hora como máximo.

De hecho, esta orden se emitió a otro maquinista de esos seis trenes paralizados —sin que se haya concretado a cuál— quien identificó el error y manifestó al centro de control que la reanudación de la marcha no se ajustaba a la normativa puesto que no se podría seguir con "marcha normal". En este caso, el controlador debería haber trasladado al maquinista "marcha a la vista", lo que significa que se puede continuar el recorrido con restricciones de velocidad y de forma prudente.

A las 8.41 horas se produjo la primera llamada entre el operador de Adif y la maquinista de Iryo, según los audios a los que ha tenido acceso 20minutos. "He tenido una pérdida de transmisión circulando en BZL. No he cogido transmisión. Estoy detenida. A la entrada de la señal de entrada de Urda", informó la maquinista. La respuesta del controlador fue la misma que le proporcionó al maquinista de Renfe cuatro minutos antes: "Reanude la marcha, al amparo del BFL, con marcha normal".

A las 8.48 horas, cinco minutos antes de la colisión, la maquinista de Iryo vuelve a mantener una llamada con el centro de control y avisa de que el tren no le permite "reiniciar el sistema" y que "está detenida", según se recoge en la citada grabación. En ese tiempo, nadie paralizó el tren de Renfe.

Finalmente, a las 8.53 horas se produjo la colisión. Durante 17 minutos el AVE de Renfe estuvo recortando la distancia que lo separa del Iryo paralizado, exactamente 25 kilómetros, sin que nadie en el centro de control diera el aviso de que un tren con 397 pasajeros iba a chocar brutalmente contra un convoy de Iryo con 147 pasajeros y un bebé. Unos hechos que tendrán que ser investigados por las autoridades competentes.

Puente ha calificado las decisiones en el centro de control como "inexplicables". "Lo que ha pasado en los 17 minutos entre que se da la orden de salida al AVE de Renfe y la colisión, no lo sabemos con precisión. Es verdaderamente... en fin, no quiero entrar en calificativos", ha resumido el ministro de Transportes.

Por su parte, la Guardia Civil ha interrogado este miércoles al operario del centro de control de Adif implicado en este caso. Los agentes están colaborando con los técnicos de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), encargados de esclarecer las causas del siniestro. El ministro de Transportes ha asegurado que el trabajador está identificado, advirtiendo de la gravedad de los hechos y de las posibles responsabilidades que puedan derivarse de lo ocurrido.

Un informe apunta a un cambio de tendencia en la adopción animal en España: "Era un país de perros"

20 October 2026 at 17:45

Casi 240 perros y gatos buscan una familia en uno de los espacios de la protectora y santuario de animales Salvando Peludos, situado en la localidad madrileña de Villamanta. El enclave ha acogido este martes la presentación del informe Mi historia continúa contigo, que proporciona una radiografía de los animales que buscan hogar en España. Tras realizar un seguimiento de los 2.500 animales visibilizados a través de la plataforma Adopta con Tiendanimal en 2025, se ha concluido que los gatos fueron los animales más adoptados el año pasado, concentrando el 59% de las adopciones, frente al 41% de los perros que encontraron un hogar.

Según el estudio, "esta diferencia puede estar relacionada con diversos factores asociados al estilo de vida actual, especialmente en entornos urbanos. Por ejemplo, en los gatos su capacidad de adaptación a espacios reducidos y su mayor autonomía pueden resultar favorables para la vida dentro de las ciudades". Sobre este cambio se ha pronunciado Caroline Arrú, directora de marketing de la compañía: "España siempre ha sido un país de perros pero se está registrando un cambio de tendencia hacia los gatos, cada vez hay más adopciones de estos animales, incluso superando a los canes".

Con respecto a las diferencias por territorios, la comunidad autónoma donde más animales encontraron un hogar fue Andalucía, concentrando el 43,15% de las adopciones. En segundo lugar se sitúa la Comunidad de Madrid con el 15,09%, seguida de Cataluña que representó el 8,23% de los animales adoptados.

La edad y las enfermedades, factores clave en la adopción

No todos los animales tienen las mismas probabilidades de ser adoptados. El 42,45% de los perros que encuentran una familia son jóvenes (entre uno y tres años) y el 11,57% son cachorros (de menos de un año). Sin embargo, solo el 9,29% son senior (más de 8 años), según el informe.

Esta cifra se comprende mejor si se convierte en una historia, como la de Papuchi. "Este perro tiene dos de las características que hace que la adopción se complique, es un perro de nueve años y tiene Leishmaniosis, cuenta a 20minutos Fernando Sánchez, presidente de la Fundación Salvando Peludos. Sánchez lamenta que "mucha gente no los adopta por esta enfermedad aunque solo haya que darle una pastilla diaria". El presidente de la fundación reflexiona que "a muchas personas les da respeto acoger a un animal enfermo".

En lo que respecta a los gatos, la diferencia es incluso más acusada. Solo en el 1,61% de los casos, el felino que encuentra un hogar supera los 10 años. Los jóvenes (entre los seis meses y los dos años) concentran el 49% de las adopciones mientras que los adultos (entre dos y 10 años) recogen el 46,27%.

Amapola, una gata que rescataron de una persona con síndrome de Noé, tiene el mismo problema que Papuchi. El animal vivía hacinado con más de 50 gatos por lo que le cuesta confiar y necesita una familia en la que no haya más felinos. Además, "tiene doce años, le falta un ojo y presenta una leve ataxia por lo que está costando mucho encontrar una familia que lo adopte", relata Katia Berazouskaya, coordinadora de la protectora Salvando Peludos.

Aunque los animales de mayor edad o los que tienen alguna enfermedad diagnosticada siguen siendo algunos de los grupos que más dificultades encuentran para conseguir una familia no son los únicos. Hay otras características que también dificultan especialmente este proceso. El principal factor asociado a una estancia prolongada en los refugios es el comportamiento del animal, señalado por el 77,6% de las entidades entrevistadas por la Fundación Affinity en el estudio Él nunca lo haría. A continuación, aparecen la pertenencia a razas consideradas potencialmente peligrosas (68,2%), las enfermedades crónicas (57,2%), el tamaño grande (50,7%) y la edad (48%).

En definitiva, algunos animales continúan enfrentándose a importantes barreras para encontrar una familia y permanecen durante largos periodos de tiempo en espera de una oportunidad. En muchos refugios, estos terminan convirtiéndose en auténticos "animales invisibles". Es decir, perros y gatos que, debido a sus características, parecen pasar desapercibidos para los potenciales adoptantes. Papuchi y Amapola pertenecen a este último grupo aunque sus cuidadores mantienen la esperanza de que encuentren una familia que les brinde todo el amor que merecen.

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