Hay perros que llegan a una familia para convertirse en uno más. Y luego está Aston, un american staffordshire terrier de cuatro años que, según cuenta su dueño, Julio, tiene una misión muy clara: "Proteger a la familia y darnos mucho amor".
Aston vive en Castelldefels junto a Julio, quien recuerda que el perro llegó a su vida "de la mano de un criador de raza". Desde entonces, este ejemplar de american staffordshire terrier se ha ganado un lugar privilegiado en casa gracias a una combinación de cualidades difíciles de superar: es "cariñoso, obediente, muy protector, activo y tremendamente juguetón".
Quienes conviven con Aston destacan especialmente su capacidad para estar siempre pendiente de los suyos. Se trata de uno de esos perros que disfrutan compartiendo cada momento con la familia, ya sea durante los paseos, los juegos o simplemente acompañando en el día a día. Su energía parece inagotable, aunque siempre encuentra tiempo para repartir mimos y buscar la cercanía de las personas que quiere.
El american staffordshire terrier es una raza conocida por su inteligencia, valentía y fuerte vínculo con su entorno familiar. Perteneciente a una raza de perros que destaca por su potente constitución física, los expertos coinciden en que, con una correcta socialización y educación, suelen ser animales equilibrados, afectuosos y extraordinariamente leales. De hecho, son especialmente valorados por su capacidad para crear lazos muy estrechos con sus dueños y por su deseo constante de agradar.
Aston encarna buena parte de esas características. Protector cuando la situación lo requiere, pero también alegre y sociable, ha demostrado que detrás de su aspecto musculoso se esconde un compañero que disfruta haciendo feliz a quienes le rodean. Y si algo tiene claro Julio después de estos cuatro años de convivencia es que Aston no solo cuida de su familia: también se ha convertido en una fuente inagotable de cariño, diversión y momentos compartidos.
Porque, al final, la mejor descripción de Aston quizás sea la más sencilla: un perro con corazón de guardián y alma de compañero inseparable.
Teñir de rojo el pelo de un perro para convertirlo en Chucky, completar un disfraz con maquillaje o pegar pequeños adornos directamente sobre el pelaje son algunas de las imágenes que vuelven a repetirse cada Halloween en redes sociales. Sin embargo, detrás de una caracterización pensada para una fotografía o un vídeo puede haber consecuencias para la piel del animal si se utilizan productos que no están formulados para perros o gatos.
La piel de estos animales presenta características distintas a la humana y determinadas sustancias de uso habitual en personas pueden resultar irritantes. A ello se suma otro factor: perros y, especialmente, gatos pueden ingerir parte de lo aplicado sobre su cuerpo al lamerse durante el acicalamiento.
Por eso, Irene Alfonso, veterinaria especializada en dermatología en DerMadridVet, recuerda que, antes de preparar cualquier disfraz, "la estética nunca debe estar por encima del bienestar animal".
Entre las prácticas que más preocupan a la especialista se encuentran los tintes, sprays y pinturas utilizados para modificar temporalmente el color del pelo. Estos productos pueden provocar dermatitis irritativas de contacto, sequedad, descamación, enrojecimiento o picor.
"Aunque existen colorantes formulados específicamente para animales, su seguridad depende de la composición, la forma de aplicación y el estado de la piel del animal", explica Alfonso, que recomienda evitar los tintes por motivos puramente estéticos y no utilizar nunca productos capilares destinados a personas.
El maquillaje humano tampoco constituye una alternativa inocua. Pintalabios, sombras de ojos y otros cosméticos pueden contener perfumes, conservantes, alcoholes o pigmentos que resulten irritantes y, además, existe una elevada probabilidad de que el animal termine ingiriéndolos.
Al despegar una pegatina del pelaje, por ejemplo, se puede arrancar parte del pelo o causar pequeñas erosiones
"La posibilidad de que los ingieran al lamerse es muy alta y algunos contienen perfumes, conservantes, alcoholes o pigmentos que pueden resultar irritantes, mientras que determinados ingredientes pueden representar un riesgo tóxico si se ingieren", advierte la dermatóloga. Por este motivo, la recomendación es prescindir de estos productos incluso cuando se pretenda aplicarlos únicamente sobre una pequeña zona.
Los accesorios pegados directamente sobre el pelo añaden otro riesgo. Purpurina, pegatinas o pequeños adornos pueden irritar la piel y provocar lesiones en el momento de retirarlos. "Al despegar una pegatina del pelaje, por ejemplo, se puede arrancar parte del pelo o causar pequeñas erosiones", señala Alfonso.
A ello se añade la posibilidad de que algún elemento se desprenda y sea ingerido, por lo que resulta preferible recurrir a complementos que no necesiten adhesivos ni contacto directo con la piel.
El propio disfraz puede convertirse también en una fuente de irritación cuando resulta demasiado ajustado o permanece puesto durante demasiado tiempo. "Algunos tejidos, las gomas y los plásticos pueden provocar rozaduras, presión y acumulación de calor y humedad", explica la especialista. "Unas condiciones que pueden alterar la barrera cutánea y favorecer la aparición de irritaciones e incluso infecciones secundarias en animales predispuestos",
No existe un tiempo máximo universal que garantice que una prenda sea segura. La recomendación es utilizarla durante periodos breves y retirarla en cuanto aparezcan signos de incomodidad. En el caso de los gatos, además, conviene evitar forzar el uso de ropa cuando el animal muestra rechazo, ya que el problema no es únicamente dermatológico, sino también de tolerancia al propio disfraz.
Los perfumes y fragancias utilizados para completar una caracterización tampoco son necesarios desde el punto de vista del animal. Según Alfonso, estos productos "pueden irritar la piel y, en animales sensibilizados, desencadenar una dermatitis alérgica de contacto, porque algunos productos contienen alcoholes u otras sustancias que pueden alterar la barrera cutánea". En los gatos debe prestarse, además, especial atención a determinados aceites esenciales.
Si se sospecha la exposición a una sustancia tóxica, hay que consultar inmediatamente con un veterinario
Los animales con problemas dermatológicos previos requieren todavía más precaución. "Los animales con dermatitis atópica, piel sensible, lesiones o infecciones cutáneas pueden tolerar peor el roce y determinadas sustancias irritantes", explica la veterinaria.
Esto no implica necesariamente que exista una alergia específica al material utilizado: "Esto no significa necesariamente que sean alérgicos a los materiales del disfraz, sino que su barrera cutánea puede tener una menor capacidad para tolerar estas agresiones".
Por eso, cuando ya existen picor, dermatitis activa, heridas o infecciones, resulta especialmente conveniente evitar prendas que cubran o rocen las zonas afectadas y prescindir de productos cosméticos innecesarios.
Qué hacer si aparece una reacción
Enrojecimiento, rascado, lamido insistente o pequeñas lesiones después de utilizar un disfraz o un producto cosmético pueden indicar que algo está irritando la piel. Ante estas señales, la primera medida debe ser retirar el elemento sospechoso e interrumpir la exposición.
"Si hay residuos sobre la piel, puede ser necesario retirarlos suavemente con agua templada y un producto de higiene adecuado para la especie, según la sustancia implicada", explica Alfonso. Lo que no conviene hacer es intentar tratar la reacción con lo primero que haya en casa. Cremas humanas, corticoides, antibióticos tópicos, aceites esenciales u otros remedios no deberían aplicarse por iniciativa propia.
Si el picor persiste, aparecen heridas, inflamación, secreción o dolor, será necesario consultar con un veterinario. Existen además situaciones que requieren una atención más rápida. "La hinchazón facial, la dificultad respiratoria o la aparición de síntomas generales requieren atención urgente", advierte la especialista.
"Si se sospecha la exposición a una sustancia tóxica, especialmente en gatos, hay que consultar inmediatamente con un veterinario antes de intentar retirarla mediante un baño", agrega.
Celebrar Halloween con perros y gatos no implica necesariamente renunciar por completo a incorporar algún elemento temático. La diferencia está en elegir opciones que interfieran lo mínimo posible con su piel y con su comodidad.
"Un pañuelo suave o un pequeño adorno colocado sobre el arnés pueden ser alternativas más sencillas, siempre que no produzcan fricción ni incomodidad", propone Alfonso. "También podemos crear una ambientación temática para las fotografías sin aplicar ningún producto sobre el animal".
En el caso de los gatos, recurrir a una decoración del entorno en lugar de vestir al animal puede ser especialmente útil cuando no tolera prendas ni accesorios. En todos los casos, la clave está en observar su respuesta y retirar cualquier elemento si aparecen señales de incomodidad, rascado, lamido persistente o enrojecimiento.
"Muchas veces prestamos mucha atención a cómo se ve nuestro perro o gato, pero no tanto a cómo se siente. La piel es un órgano que debemos proteger, y ningún disfraz debería estar por encima de su salud", concluye Irene Alfonso.
Administrar un comprimido puede terminar en una negociación diaria entre el animal y su familia. Aunque utilizar comida suele facilitarlo, antes hay que saber si ese medicamento puede tomarse con alimento y si puede dividirse o triturarse.
La Food and Drug Administration (FDA) recomienda seguir exactamente las instrucciones de la etiqueta y del veterinario y advierte de que no se deben cortar, triturar o romper medicamentos salvo que el profesional indique que es seguro hacerlo.
Pero, ¿por qué es tan importante? Alterar determinadas formulaciones puede modificar la forma en la que liberan su principio activo y por tanto, puede dejar de hacer el efecto que buscamos o disminuir el mismo.
Si el fármaco permite administrarse con comida, podemos ocultarlo en una cantidad pequeña que sepamos que el animal va a terminar, en lugar de mezclarlo con un cuenco completo cuya dosis quizá quede a medias (ya que muchos perros y gatos son expertos en comérselo todo, excepto la pastilla).
En gatos existe otra consideración. El College of Veterinary Medicine recomienda que los comprimidos administrados directamente vayan seguidos de una pequeña cantidad de líquido o alimento para facilitar su paso por el esófago.
Además, no debemos olvidarnos de que los medicamentos líquidos deben administrarse despacio y también siguiendo la pauta prescrita. Si cada dosis se convierte en una lucha, conviene comunicárselo al veterinario para encontrar una alternativa menos estresante para el animal.
Por supuesto, nunca debería ajustarse una dosis calculándola a partir de medicamentos humanos que tenemos en casa, ya que la especie, el peso, la concentración y el fármaco concreto determinan la seguridad del mismo en el sistema.
Al final, el mejor método no es el más ingenioso, sino el que consigue administrar toda la dosis de la forma prevista. Puede ser gracias a chuches, comida, puede también venir a raíz de un buen entrenamiento de obediencia pero, lo importante es que el animal reciba el medicamento correctamente.
Casi 240 perros y gatos buscan una familia en uno de los espacios de la protectora y santuario de animales Salvando Peludos, situado en la localidad madrileña de Villamanta. El enclave ha acogido este martes la presentación del informe Mi historia continúa contigo, que proporciona una radiografía de los animales que buscan hogar en España. Tras realizar un seguimiento de los 2.500 animales visibilizados a través de la plataforma Adopta con Tiendanimal en 2025, se ha concluido que los gatos fueron los animales más adoptados el año pasado, concentrando el 59% de las adopciones, frente al 41% de los perros que encontraron un hogar.
Según el estudio, "esta diferencia puede estar relacionada con diversos factores asociados al estilo de vida actual, especialmente en entornos urbanos. Por ejemplo, en los gatos su capacidad de adaptación a espacios reducidos y su mayor autonomía pueden resultar favorables para la vida dentro de las ciudades". Sobre este cambio se ha pronunciado Caroline Arrú, directora de marketing de la compañía: "España siempre ha sido un país de perros pero se está registrando un cambio de tendencia hacia los gatos, cada vez hay más adopciones de estos animales, incluso superando a los canes".
Con respecto a las diferencias por territorios, la comunidad autónoma donde más animales encontraron un hogar fue Andalucía, concentrando el 43,15% de las adopciones. En segundo lugar se sitúa la Comunidad de Madrid con el 15,09%, seguida de Cataluña que representó el 8,23% de los animales adoptados.
La edad y las enfermedades, factores clave en la adopción
No todos los animales tienen las mismas probabilidades de ser adoptados. El 42,45% de los perros que encuentran una familia son jóvenes (entre uno y tres años) y el 11,57% son cachorros (de menos de un año). Sin embargo, solo el 9,29% son senior (más de 8 años), según el informe.
Esta cifra se comprende mejor si se convierte en una historia, como la de Papuchi. "Este perro tiene dos de las características que hace que la adopción se complique, es un perro de nueve años y tiene Leishmaniosis, cuentaa 20minutos Fernando Sánchez, presidente de la Fundación Salvando Peludos. Sánchez lamenta que "mucha gente no los adopta por esta enfermedad aunque solo haya que darle una pastilla diaria". El presidente de la fundación reflexiona que "a muchas personas les da respeto acoger a un animal enfermo".
En lo que respecta a los gatos, la diferencia es incluso más acusada. Solo en el 1,61% de los casos, el felino que encuentra un hogar supera los 10 años. Los jóvenes (entre los seis meses y los dos años) concentran el 49% de las adopciones mientras que los adultos (entre dos y 10 años) recogen el 46,27%.
Amapola, una gata que rescataron de una persona con síndrome de Noé, tiene el mismo problema que Papuchi. El animal vivía hacinado con más de 50 gatos por lo que le cuesta confiar y necesita una familia en la que no haya más felinos. Además, "tiene doce años, le falta un ojo y presenta una leve ataxia por lo que está costando mucho encontrar una familia que lo adopte", relata Katia Berazouskaya, coordinadora de la protectora Salvando Peludos.
Aunque los animales de mayor edad o los que tienen alguna enfermedad diagnosticada siguen siendo algunos de los grupos que más dificultades encuentran para conseguir una familia no son los únicos. Hay otras características que también dificultan especialmente este proceso. El principal factor asociado a una estancia prolongada en los refugios es el comportamiento del animal, señalado por el 77,6% de las entidades entrevistadas por la Fundación Affinity en el estudio Él nunca lo haría. A continuación, aparecen la pertenencia a razas consideradas potencialmente peligrosas (68,2%), las enfermedades crónicas (57,2%), el tamaño grande (50,7%) y la edad (48%).
En definitiva, algunos animales continúan enfrentándose a importantes barreras para encontrar una familia y permanecen durante largos periodos de tiempo en espera de una oportunidad. En muchos refugios, estos terminan convirtiéndose en auténticos "animales invisibles". Es decir, perros y gatos que, debido a sus características, parecen pasar desapercibidos para los potenciales adoptantes. Papuchi y Amapola pertenecen a este último grupo aunque sus cuidadores mantienen la esperanza de que encuentren una familia que les brinde todo el amor que merecen.