❌

Normal view

El Ibex 35 recupera los 19.000 puntos con Solaria y Ferrovial al mando

27 October 2026 at 16:55

La inteligencia artificial vuelve a dar aire a las bolsas. El avance de Anthropic hacia su salida a bolsa y los nuevos anuncios de financiación tecnológica alivian el temor a que las dificultades para captar dinero frenen la carrera inversora. Después del castigo de las últimas semanas, el mercado celebra que los proyectos pueden seguir adelante. Conseguir financiación permite construir, demostrar la rentabilidad será el siguiente examen.

El Ibex 35 recupera los 19.000 puntos, con Solaria y Ferrovial entre los principales protagonistas, mientras el retroceso del petróleo penaliza a Repsol. La recuperación convive con una semana decisiva para los beneficios empresariales ya que conoceremos las próximas cuentas de los bancos, que tendrán especial importancia por el peso que tienen en el selectivo.

Solaria destaca con avances que se han acercado al doble dígito. La posible flexibilización de las exigencias energéticas para los centros de datos, acompañada del respaldo de casas de análisis, reduce parte de la incertidumbre sobre un negocio al que la compañía ha vinculado sus expectativas de crecimiento. Hablamos de cambios en una propuesta regulatoria, todavía pendientes de aprobación definitiva. Si prosperan, facilitarían el desarrollo de proyectos, aunque seguirán siendo determinantes la disponibilidad eléctrica, los contratos con clientes y el coste de financiación. Merlin también encuentra apoyo en estas expectativas.

Ferrovial recupera confianza después de aclarar la estructura financiera de la I-24 de Tennessee. La información permite distinguir mejor los pagos previstos durante la construcción de los compromisos repartidos durante la concesión. El mercado agradece esa visibilidad después de haber cuestionado la agresividad de la adjudicación. Sin embargo, entender mejor el desembolso no demuestra por sí solo que la rentabilidad sea suficiente. Habrá que comprobar las condiciones definitivas de financiación, los costes y las expectativas de tráfico.

La banca española también avanza pese a la mala recepción de las cuentas de HSBC. El banco británico aumenta sus beneficios, pero decepciona en ingresos y mantiene sus previsiones sin mejorarlas. La señal para Santander y BBVA es relevante. Después de las subidas acumuladas, el mercado exige crecimiento acompañado de visibilidad. Los tipos elevados pueden sostener los márgenes, pero también frenar el crédito y presionar la capacidad de pago de los clientes.

En Wall Street, la tecnología impulsa al S&P 500 pese a las caídas de la mayoría de sus componentes, mientras los semiconductores avanzan con fuerza. Esa diferencia recuerda que la recuperación todavía depende de un grupo reducido de compañías. La colocación de acciones ordinarias de Meta por 25.000 millones de dólares habría recibido una demanda cercana a cinco veces la oferta, una señal de que sigue existiendo capital dispuesto a financiar la IA. Captarlo mediante acciones también permite repartir el riesgo sin añadir nuevos vencimientos de deuda.

La confianza del consumidor estadounidense aporta otro apoyo al mejorar inesperadamente en octubre. Refuerza la resistencia del consumo, aunque también puede reducir la urgencia de flexibilizar la política monetaria. El escenario central sigue siendo una pausa de la Fed, el BCE y el Banco de Japón esta semana, sus mensajes sobre posibles subidas posteriores pueden pesar tanto como la propia decisión, aunque esperamos que entren en un modo de esperar y ver.

En materias primas, el Brent retrocede por debajo de los 115 dólares y el oro recupera los 4.000 dólares por onza. La moderación del crudo ofrece alivio a las perspectivas de inflación, pero sigue en niveles elevados. El rebote del oro coincide con ese movimiento, aunque su continuidad dependerá también del dólar, los tipos reales y la demanda de protección ante la incertidumbre.

Manuel Pinto

Analista de mercados

© La Razón

Imagen del Palacio de la Bolsa, en Madrid

Las tres películas imprescindibles de José Luis García Sánchez

26 October 2026 at 09:50

Hay directores que filman historias y directores que, además, saben mirar un país. José Luis García Sánchez (Salamanca, 1941-Madrid, 2026) pertenecía a la segunda categoría. Fallecido este domingo a los 85 años, el cineasta deja una obra heterogénea, atravesada por el humor, el esperpento y la voluntad de retratar las contradicciones de la sociedad española. Entre sus títulos, tres películas permiten acercarse a su particular universo: «Divinas palabras», «Tranvía a la Malvarrosa» y «Los muertos no se tocan, nene».

«Divinas palabras» (1987)

Ramón María del Valle-Inclán encontró en García Sánchez a un cineasta capaz de comprender su universo grotesco sin domesticarlo. Adaptación de la célebre obra teatral del escritor gallego, la película nos traslada a una Galicia rural dominada por la superstición, la miseria y las pasiones más bajas. Paco Rabal, Ana Belén y Esperanza Roy encabezan un reparto que da vida a una comunidad donde la piedad cristiana convive con la crueldad y el interés. El director convierte el esperpento valleinclanesco en una experiencia cinematográfica de notable fuerza visual, con personajes que parecen atrapados entre la degradación moral y la supervivencia. Es una de las muestras más significativas de su capacidad para trasladar la literatura al cine.

«Tranvía a la Malvarrosa» (1996)

Basada en la novela autobiográfica de Manuel Vicent y con guion de Rafael Azcona, esta película viaja a la Valencia de los años cincuenta. Liberto Rabal interpreta a un joven que descubre el amor, el deseo y la vida adulta en una España todavía sometida a la represión franquista. Con Ariadna Gil, Fernando Fernán Gómez y Antonio Resines en el reparto, García Sánchez reconstruye una época de contrastes: la sensualidad mediterránea frente a la moral asfixiante, la curiosidad juvenil frente al miedo. La ciudad no funciona como mero decorado, sino como un personaje más de una historia de iniciación sentimental y política.

«Los muertos no se tocan, nene» (2011)

Su última película como director fue también una despedida cargada de significado. Adaptación de la novela de Rafael Azcona, recupera la España provinciana de la posguerra a través de un humor negro que desmonta solemnidades y retrata las miserias cotidianas. El proyecto enlaza con la tradición satírica que ambos cultivaron durante décadas y rescata una obra que había quedado fuera de los planes cinematográficos de Azcona durante el franquismo. Su tono absurdo y melancólico constituye un epílogo especialmente revelador para una carrera que hizo de la ironía una forma de resistencia.

© Efe

El director José Luis García Sánchez.
❌