La castaña gallega, única con Indicación Geográfica Protegida por su historia, valor territorial y calidad
Los castaños inauguran el otoño cuando sus frutos besan el suelo. Una ofrenda generosa que pone el alimento a nuestros pies y trae promesas de calidez en el comienzo de los meses fríos. Un manjar delicado y versátil que cuenta con Indicación Geográfica Protegida (IGP) en Galicia y hoy se emplea para elaborar maravillas culinarias, aunque nunca ha perdido su carácter de humildad. Durante siglos, las castañas fueron un modo de subsistencia, un medio de pago y un escudo contra el hambre: antes de que llegaran el maíz y las patatas desde América, este alimento nutritivo y duradero aseguraba comida caliente en los inviernos y harina para todo el año. Por algo el castaño también se conoce como el árbol del pan.
