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Qué significa la frase de Miguel de Unamuno “la vida es duda, y la fe sin la duda es sólo muerte”

By: David · Cavero
30 October 2026 at 06:30

Hay preguntas que acompañan al ser humano durante toda su vida y para las que no siempre existe una respuesta definitiva. La necesidad de comprender el mundo, el miedo a la muerte, el deseo de encontrar certezas y la dificultad de convivir con lo desconocido forman parte de una experiencia que atraviesa generaciones. En ocasiones, cuanto más se intenta resolver esas cuestiones, más evidente resulta su complejidad.

La filosofía y la literatura han dedicado buena parte de sus esfuerzos a explorar esa tensión entre lo que necesitamos creer y aquello que podemos demostrar. En España, uno de los autores que convirtió ese conflicto en el centro de su pensamiento fue Miguel de Unamuno, cuya obra sigue invitando a reflexionar sobre la incertidumbre, las convicciones personales y el sentido de estar vivos.

Una frase que nace del conflicto entre la fe y la razón

La expresión «la vida es duda, y la fe sin la duda es sólo muerte» aparece en Salmo II, poema incluido en Poesías, el libro que Unamuno publicó en 1907. El texto permite comprender que no estaba defendiendo una fe basada en la seguridad absoluta, sino una relación con las creencias atravesada por preguntas y contradicciones.

En el poema, el escritor cuestiona la actitud de quien considera que posee la verdad de manera definitiva. Para él, pensar implica seguir buscando, porque ninguna persona puede abarcar por completo una realidad tan compleja como la existencia. Cuando alguien deja de hacerse preguntas porque cree haber alcanzado todas las respuestas, el pensamiento corre el riesgo de convertirse en algo inmóvil.

La palabra «muerte» debe entenderse aquí en un sentido principalmente metafórico: alude a la desaparición de la inquietud interior, del impulso por comprender y de la posibilidad de revisar las propias convicciones. Unamuno no presenta la duda como un simple obstáculo que haya que superar, sino como una fuerza que mantiene activa la búsqueda.

Por qué Unamuno no veía la duda como una enemiga

Para entender mejor la frase hay que situarla en el pensamiento de un autor que vivió preocupado por la mortalidad y por el deseo humano de encontrar respuestas definitivas. Nacido en Bilbao en 1864 y ligado a Salamanca, donde llegó en 1891,Unamuno fue poeta, novelista, ensayista y catedrático, además de una de las figuras más destacadas de la Generación del 98.

En Del sentimiento trágico de la vida, publicado en forma de libro en 1913, profundizó en el enfrentamiento entre la razón y las necesidades emocionales del ser humano. La razón busca pruebas y explicaciones; la fe, en cambio, puede responder a una necesidad de esperanza que no siempre encuentra confirmación racional. Unamuno no consiguió resolver esa tensión mediante una respuesta sencilla y convirtió precisamente ese conflicto en uno de los motores de su obra.

Por eso, su idea de la duda va más allá del escepticismo entendido como la negativa a creer en cualquier cosa. No se trata de desconfiar de todo por sistema, sino de reconocer que existen preguntas que siguen abiertas incluso después de haber reflexionado profundamente sobre ellas. La incertidumbre puede resultar incómoda, pero también impide que las convicciones se transformen en certezas impuestas e inmunes a cualquier examen.

La frase también puede trasladarse a ámbitos que no tienen relación directa con la religión. En la vida cotidiana, dudar de una opinión permite considerar otros puntos de vista; revisar una decisión ayuda a reconocer errores, y admitir que no se tiene una respuesta puede abrir la puerta al aprendizaje.

Desde esta perspectiva, la enseñanza de Unamuno no obliga a abandonar las creencias ni convierte la duda en una virtud automática. Cuestionarlo todo sin escuchar argumentos puede ser tan estéril como aceptar cualquier afirmación sin examinarla. Lo relevante es mantener viva la capacidad de pensar, reconocer los límites propios y evitar confundir la convicción personal con una verdad indiscutible.

La vigencia de estas palabras reside en que no ofrecen una solución cerrada al conflicto entre creer y saber. Proponen, más bien, aceptar que la experiencia humana está llena de tensiones que no siempre pueden eliminarse. Para Unamuno, vivir no consistía en poseer todas las respuestas, sino en continuar buscando sin renunciar a las preguntas que nos definen.

© LR

Miguel de Unamuno

Para qué sirve poner una hoja de laurel debajo del plato el 31 de octubre y por qué lo recomiendan

By: David · Cavero
30 October 2026 at 06:00

El final de octubre invita a hacer balance de los últimos meses y a pensar en lo que queda por delante. Con el cambio de estación ya asentado y el calendario a punto de estrenar una nueva página, muchas personas aprovechan estos días para reorganizar sus rutinas, revisar asuntos pendientes y plantearse pequeños propósitos. Otras encuentran en determinadas tradiciones una forma de marcar ese cambio y dedicar unos minutos a reflexionar sobre sus deseos.

Algunas de estas costumbres utilizan objetos cotidianos que, además de su función práctica, han acumulado significados culturales a lo largo del tiempo. Una planta habitual en la cocina, por ejemplo, puede adquirir un papel especial cuando se incorpora a un gesto simbólico relacionado con la suerte, la protección o la abundancia. Es el caso de una práctica que propone combinar una hoja de laurel con un plato blanco durante la última noche de octubre.

Qué significa colocar laurel debajo de un plato blanco

En distintas tradiciones populares, el laurel se relaciona con la victoria, el reconocimiento y el éxito. Su simbolismo se remonta a la Antigüedad clásica, cuando las coronas elaboradas con sus hojas se utilizaban para distinguir a vencedores y figuras destacadas. Con el paso del tiempo, esa asociación ha contribuido a que la planta aparezca también en rituales domésticos vinculados con la buena fortuna y la prosperidad.

El color blanco, por su parte, suele representar la claridad, la renovación y el comienzo de una etapa. Por eso, quienes siguen esta costumbre interpretan la combinación de ambos elementos como una manera de expresar deseos de estabilidad económica, oportunidades laborales y bienestar en el hogar. La elección del 31 de octubre responde a su posición en el calendario: es el último día del mes y permite utilizar el cambio a noviembre como una referencia simbólica para cerrar una etapa y plantearse nuevas metas.

Conviene aclarar, no obstante, que obviamente no existen pruebas científicas de que colocar una hoja de laurel debajo de un plato atraiga dinero, cambie la suerte o garantice que se cumplan determinados deseos. Su valor pertenece al terreno de las creencias y las prácticas personales, no al de los métodos demostrados para mejorar la economía o resolver problemas.

Cómo hacer el ritual del laurel el 31 de octubre

Quienes desean seguir esta tradición pueden realizarla en casa sin necesidad de comprar productos especiales ni preparar mezclas complicadas. El procedimiento es sencillo y se basa, sobre todo, en el significado que cada persona atribuye al gesto.

En primer lugar, se elige una hoja de laurel seca, limpia y en buen estado. Después, se busca un plato blanco que esté limpio y completamente seco. La hoja se coloca debajo y el conjunto se deja sobre una superficie estable, en un lugar tranquilo de la vivienda.

El siguiente paso consiste en dedicar unos minutos a pensar en lo que se quiere conseguir durante noviembre. Puede tratarse de mejorar la organización de los gastos, buscar nuevas oportunidades profesionales, ahorrar para un objetivo concreto o recuperar una rutina que se había abandonado. No hace falta formular una petición solemne ni seguir palabras exactas. Para quienes practican este ritual, lo importante es detenerse, expresar una intención y convertir el cambio de mes en una ocasión para ordenar las prioridades.

La investigación psicológica sobre la planificación de objetivos indica que definir de antemano cuándo, dónde y cómo se va a realizar una tarea puede ayudar a convertir una intención en una conducta. Eso no valida el ritual como mecanismo para atraer la suerte, pero sí permite entender por qué una pausa simbólica puede resultar útil para algunas personas si va acompañada de decisiones concretas.

Poner una hoja de laurel debajo de un plato blanco el 31 de octubre es una tradición basada en el simbolismo de la planta y del color, no una fórmula demostrada para conseguir prosperidad. Su utilidad puede estar en otro lugar: reservar unos minutos para reflexionar, aclarar prioridades y empezar noviembre con un plan realista. La hoja puede representar el deseo; los pasos que se den después son los que pueden acercarlo a convertirse en realidad.

© Imagen generada con IA

Para qué sirve poner una hoja de laurel debajo del plato el 31 de octubre y por qué lo recomiendan

La justicia da la razón a una inquilina a pagar un tercio menos de alquiler debido a que su casera no eliminaba las humedades de la vivienda

By: David · Cavero
29 October 2026 at 14:00

Las humedades en una vivienda pueden convertirse en un problema que va mucho más allá de las manchas en las paredes. Cuando persisten durante meses, afectan a distintas habitaciones y no se solucionan pese a las reclamaciones, el conflicto entre propietarios e inquilinos puede acabar en los tribunales. La dificultad está en determinar hasta qué punto esos defectos afectan al uso de la vivienda y qué consecuencias económicas deben tener para cada parte.

Una sentencia de la Audiencia Provincial de Barcelona aborda precisamente esa cuestión. El tribunal revisó una reclamación por alquileres impagados y concluyó que, aunque la arrendataria no podía dejar de pagar por completo mientras continuara viviendo allí, sostenía que tampoco resultaba razonable exigirle la renta íntegra mientras persistieran los problemas de conservación.

Humedades en varias estancias y reclamaciones sin resolver

El caso se refiere a una vivienda alquilada mediante un contrato firmado en noviembre de 2017. La renta inicial era de 650 euros mensuales y, cuando comenzó el procedimiento, se había actualizado a 666,81 euros. La propietaria reclamó a la inquilina 31.340,07 euros correspondientes a las mensualidades impagadas entre mayo de 2020 y marzo de 2024, además de las rentas posteriores. La arrendataria se opuso y sostuvo que la vivienda presentaba deficiencias que la propiedad no había solucionado. También reclamó una indemnización de 6.000 euros por los perjuicios que, según alegaba, le había ocasionado esa situación.

Los informes técnicos aportados al procedimiento describieron humedades en distintas zonas del inmueble. Se detectaron hongos en una pared, manchas en paredes y techos y problemas de ventilación en el cuarto de baño. Una arquitecta técnica concluyó que la vivienda no reunía las condiciones mínimas de habitabilidad exigibles.

La documentación también acreditaba que la inquilina había reclamado la reparación de las humedades antes de dejar de pagar el alquiler. Pese a ello, el juzgado de primera instancia había estimado la reclamación de la propiedad y la había condenado a abonar la cantidad reclamada.

La Audiencia rebaja la deuda en más de 10.000 euros

La Audiencia Provincial de Barcelona estimó parcialmente el recurso de la inquilina en su sentencia 727/2026, fechada el 30 de septiembre de 2026. Los magistrados consideraron que la propietaria había incumplido su obligación de mantener la vivienda en condiciones adecuadas, pese a las reclamaciones recibidas.

El tribunal aplicó la doctrina jurídica que permite reducir la contraprestación cuando una de las partes no cumple correctamente sus obligaciones. De este modo, la deuda por las rentas acumuladas pasó de 31.340,07 a 20.893,38 euros, una diferencia de 10.446,69 euros. La rebaja de un tercio también se extiende a las rentas posteriores mientras no se solucionen las humedades.

La resolución, sin embargo, no exime a la arrendataria de pagar por completo el alquiler. Los jueces entendieron que ella y su familia continuaron viviendo en el inmueble y que los defectos acreditados, aunque afectaban a sus condiciones de habitabilidad, no suponían una inhabitabilidad absoluta. Además, la sentencia tampoco concedió la indemnización de 6.000 euros que había solicitado la inquilina por daños y perjuicios, al no haberse resuelto esa petición en primera instancia y no haberse solicitado entonces el complemento de la sentencia.

Qué dice la ley sobre las reparaciones del propietario

El artículo 21 de la Ley de Arrendamientos Urbanos establece que el arrendador debe realizar las reparaciones necesarias para conservar la vivienda en condiciones de habitabilidad, salvo que los daños sean responsabilidad del inquilino. Las pequeñas reparaciones derivadas del desgaste por el uso ordinario corresponden, en cambio, al arrendatario.

El fallo incluye, además, un voto particular discrepante de uno de los magistrados. Este defendía que la falta de reparación debía abordarse mediante una posible indemnización por los perjuicios, pero no mediante una reducción de la renta, y advertía de que rebajarla podría prolongar situaciones de deterioro en vez de impulsar las obras necesarias.

El caso deja así una cuestión relevante para los conflictos de alquiler: la obligación de pagar la renta no elimina el deber del propietario de conservar la vivienda. La sentencia aplica una solución concreta a las circunstancias acreditadas, pero no significa que cualquier inquilino pueda rebajar unilateralmente el alquiler si aparecen humedades. Documentar los daños, comunicar por escrito las incidencias y buscar asesoramiento jurídico sigue siendo esencial.

La larga temporada de lluvias y las bajas temperaturas son dos grandes aliados para que las humedades proliferen en edificaciones con mala ventilación

No tires los corchos de las botellas de vino: el uso que pasa desapercibido para darle una segunda vida en el jardín

By: David · Cavero
29 October 2026 at 12:30

En casa acumulamos pequeños objetos que terminan en la basura casi por inercia. Algunos parecen demasiado insignificantes para encontrarles una utilidad, especialmente cuando proceden de productos de uso cotidiano. Sin embargo, antes de desecharlos, merece la pena preguntarse si pueden tener una segunda vida y evitar así generar residuos innecesarios.

El jardín y las plantas de interior ofrecen numerosas posibilidades para aprovechar materiales domésticos, siempre que se utilicen de manera adecuada. No todo lo reutilizable resulta beneficioso en cualquier circunstancia: el tipo de material, la cantidad y las necesidades de cada especie determinan si el remedio funciona o si, por el contrario, acaba complicando su mantenimiento.

Entre esos objetos cotidianos hay uno que suele pasar desapercibido después de descorchar una botella. Su ligereza y su composición permiten darle un uso relacionado con el cuidado de las plantas, aunque es importante distinguir entre los consejos prácticos y los beneficios que realmente pueden esperarse.

El corcho natural puede tener una segunda vida en las macetas

Los tapones fabricados con corcho natural proceden de la corteza del alcornoque y presentan una estructura porosa que los hace ligeros. Una vez limpios y cortados en fragmentos pequeños, pueden incorporarse, con moderación, a determinadas mezclas de sustrato para modificar su estructura.

La idea consiste en evitar que el medio de cultivo quede excesivamente compacto. Cuando el sustrato pierde porosidad, las raíces pueden tener más dificultades para disponer del oxígeno que necesitan y el agua puede circular de manera inadecuada. En determinadas mezclas, los fragmentos de corcho pueden contribuir a mantener una textura más ligera.

No obstante, no sustituyen a los componentes diseñados específicamente para airear el sustrato, como la perlita, la piedra pómez o la corteza de pino apropiada para jardinería. Tampoco conviene echar grandes cantidades sin conocer las necesidades de la planta: el resultado depende de la granulometría, la proporción utilizada y la composición de la tierra original.

¿Es buena idea colocar los tapones en el fondo de la maceta?

Una práctica habitual consiste en poner materiales voluminosos en la base del recipiente para facilitar la salida del agua. Sin embargo, llenar el fondo con corchos no garantiza un mejor drenaje. En una maceta, lo fundamental es disponer de agujeros de evacuación y de un sustrato adecuado para la especie cultivada.

De hecho, crear una capa de material grueso debajo de una tierra más fina puede hacer que el agua se acumule por encima de la separación entre ambas capas, en lugar de abandonar el recipiente con mayor facilidad. Por eso, colocar corchos enteros en la base no es una solución universal contra el exceso de humedad.

Si se quieren reutilizar, es preferible reservarlos para pruebas pequeñas con plantas compatibles y comprobar cómo responde la mezcla. Para evitar problemas, hay que retirar primero los restos de suciedad y asegurarse de que se trata de corcho natural, no de tapones sintéticos o compuestos cuya composición se desconoce.

Cómo preparar los corchos antes de reutilizarlos

Si quieres probar esta alternativa, empieza por seleccionar tapones de corcho natural que no tengan restos de vino, etiquetas adheridas ni tratamientos desconocidos. Déjalos secar por completo y córtalos en trozos pequeños con unas tijeras resistentes o un cuchillo adecuado, procurando que no queden fragmentos excesivamente grandes.

Antes de incorporarlos, ten en cuenta el tipo de planta. Muchas especies mediterráneas necesitan un sustrato que evacúe bien el agua, mientras que otras plantas prefieren una mezcla capaz de conservar más humedad. El corcho no debe utilizarse como sustituto de los componentes específicos que necesita cada cultivo.

También conviene evitar que los fragmentos ocupen una proporción elevada de la maceta. No existe una cantidad universalmente recomendada para todas las especies, por lo que es preferible realizar una prueba pequeña y observar si la tierra conserva una estructura adecuada después de varios riegos.

Reutilizar corchos puede ser una manera sencilla de alargar la vida de un material que normalmente acaba en la basura. Sin embargo, no hay que atribuirle propiedades extraordinarias: no garantiza que las raíces estén protegidas frente al frío ni soluciona por sí solo los problemas de compactación o exceso de agua.

Para mantener las plantas sanas, las medidas más importantes siguen siendo elegir un sustrato apropiado, utilizar macetas con agujeros de drenaje y ajustar el riego a las necesidades de cada especie. Si la tierra permanece empapada durante mucho tiempo, añadir corcho no sustituye la necesidad de corregir el problema.

Antes de tirar el próximo tapón, puedes guardarlo para experimentar con pequeñas cantidades en el jardín. La reutilización tiene sentido cuando se combina con información fiable y observación: aprovechar un residuo es positivo, pero hacerlo de forma adecuada es lo que permite evitar que una buena intención termine perjudicando a las plantas.

© Magnific

No tires los corchos de las botellas de vino: el uso que pasa desapercibido para darle una segunda vida en el jardín

Por qué dijo el filósofo chino Confucio: “Cuando veo a un hombre bueno, pienso en imitarlo; cuando veo a uno malo, examino mi corazón”

By: David · Cavero
29 October 2026 at 06:00

En la vida cotidiana, las personas que nos rodean pueden despertar admiración, enfado, sorpresa o incluso rechazo. A veces basta con presenciar un gesto generoso para recordar la importancia de ayudar a los demás; en otras ocasiones, una actitud egoísta nos hace preguntarnos por qué alguien ha actuado de esa manera. Esas reacciones forman parte de nuestra convivencia y dicen tanto de quienes observamos como de la forma en que interpretamos sus acciones.

Desde hace siglos, la filosofía trata de responder a una cuestión relacionada con esas experiencias: ¿cómo podemos aprovechar lo que vemos en otras personas para orientar nuestras propias decisiones? Una de las respuestas más conocidas procede de Confucio, pensador chino cuya influencia ha marcado buena parte de la tradición ética de Asia oriental.

La reflexión aparece en los Analectos, una obra que reúne dichos, conversaciones y enseñanzas atribuidas a Confucio y transmitidas por sus discípulos y las generaciones posteriores. En el libro cuarto se recoge la idea de que, al encontrarnos con alguien virtuoso, debemos aspirar a parecernos a esa persona, mientras que la conducta de alguien poco ejemplar debería llevarnos a examinarnos interiormente.

La frase presenta dos situaciones opuestas, pero propone una respuesta semejante: dirigir la atención hacia uno mismo. Ante una buena acción, en lugar de limitarnos a admirarla, podemos preguntarnos qué cualidad la hace valiosa y cómo incorporarla a nuestra vida. Ante un comportamiento reprochable, la invitación consiste en revisar nuestra propia conducta, no en apresurarnos a condenar a quien lo protagoniza.

Esta interpretación encaja con una de las preocupaciones centrales del pensamiento de Confucio: la formación moral. Para el filósofo, ser una persona virtuosa no dependía únicamente de conocer principios abstractos, sino también de cultivar hábitos, aprender de la experiencia y cuidar la manera de relacionarse con los demás.

Imitar las virtudes sin convertirlas en una competición

Tomar a alguien como ejemplo no significa copiar todos sus actos ni renunciar al criterio propio. La propuesta consiste en identificar comportamientos concretos que merecen ser incorporados: la paciencia de quien escucha antes de responder, la honestidad de quien reconoce un error o la generosidad de quien ayuda sin esperar una recompensa.

Esa distinción es importante porque la admiración puede transformarse fácilmente en comparación. Si observamos a alguien que destaca por su trabajo, su serenidad o su capacidad para resolver conflictos, podemos sentir que estamos por debajo de esa persona. La lectura que propone Confucio apunta en otra dirección: utilizar ese encuentro como una referencia para mejorar, no como una medida de nuestro valor personal.

La pregunta útil no sería, por tanto, por qué otra persona ha conseguido hacerlo mejor, sino qué podemos aprender de su manera de actuar. Así, una cualidad ajena deja de ser un motivo de envidia y se convierte en una posibilidad de crecimiento.

Examinar los propios defectos no significa asumir los ajenos

La segunda parte de la frase es quizá la más incómoda. Cuando alguien se comporta de manera injusta, arrogante o desconsiderada, resulta sencillo señalar su responsabilidad. Confucio propone dar un paso adicional: preguntarnos si reconocemos en nosotros alguna actitud parecida o si, ante una situación semejante, actuaríamos de la misma forma.

Este examen no exige concluir que somos culpables de lo que hacen otras personas. Su propósito es distinguir entre aquello que no podemos controlar y las decisiones que sí dependen de nosotros. Si alguien responde con hostilidad, por ejemplo, no somos responsables de su reacción, pero podemos revisar cómo gestionamos nuestro enfado y qué límites necesitamos establecer.

La autocrítica, entendida de este modo, no consiste en castigarse ni en justificar el comportamiento de los demás. Supone observarse con honestidad para descubrir errores corregibles y evitar que la indignación se convierta en una excusa para no revisar nunca la propia conducta.

Aprender de los demás como ejercicio cotidiano

La misma idea aparece en otro pasaje de los Analectos, donde Confucio sostiene que siempre es posible encontrar algo de lo que aprender al caminar junto a otras personas: sus cualidades pueden servir de modelo y sus defectos, de advertencia. Esta enseñanza refuerza la importancia del aprendizaje continuo, en lugar de reservarlo para los libros o para quienes ocupan una posición de autoridad.

Llevada a la vida diaria, la reflexión puede aplicarse a una discusión familiar, a una decisión laboral o a una conversación entre amigos. Ante un conflicto, cabe preguntarse qué hizo cada persona, qué reacción estuvo justificada y qué podríamos hacer de otra manera la próxima vez. No se trata de buscar fallos en todo el mundo, sino de no renunciar a la posibilidad de aprender de una experiencia.

La filosofía de Confucio, que vivió aproximadamente entre los siglos VI y V antes de nuestra era, concede un papel central al cultivo del carácter y a la mejora de las relaciones humanas. Su propuesta no promete una transformación inmediata: invita a practicar una atención constante sobre las acciones propias.

La frase recuerda que los demás pueden ofrecernos dos clases de lecciones, tanto con sus mejores cualidades como con sus errores. La diferencia está en lo que hacemos después de observarlos: quedarnos en la crítica o utilizar esa experiencia para actuar con más conciencia. El verdadero aprendizaje comienza cuando dejamos de mirar al otro únicamente para juzgarlo y empezamos también a preguntarnos qué podemos mejorar nosotros.

© La Razón

La frase de Confucio que desmonta la búsqueda de la pareja perfecta y pone el foco en los principios

Para qué sirve usar un secador de pelo y una toalla en un radiador: por qué es importante para conservar el calor en casa

By: David · Cavero
29 October 2026 at 05:30

Cuando llega el frío, conseguir que la casa mantenga una temperatura agradable se convierte en una prioridad para muchos hogares. Ajustar el termostato, evitar las corrientes de aire y revisar el estado de la calefacción son medidas habituales para mejorar el confort sin disparar el gasto energético. Sin embargo, hay un aspecto del mantenimiento doméstico que suele pasar desapercibido: la suciedad que se acumula en las zonas menos accesibles de los radiadores.

Entre las soluciones que circulan por internet destaca una que requiere apenas dos objetos cotidianos: un secador de pelo y una toalla vieja. La propuesta consiste en utilizar una corriente de aire para desprender el polvo atrapado entre los elementos del radiador y recogerlo después en el suelo. Aunque puede parecer práctica, conviene conocer sus limitaciones y las precauciones necesarias antes de probarla.

Cómo funciona el truco del secador y la toalla

Los radiadores, especialmente los modelos con elementos estrechos o aletas, pueden acumular pelusas y polvo en los huecos interiores. Limpiar esas zonas con un paño convencional no siempre resulta sencillo, por lo que el aire puede ayudar a desprender parte de la suciedad.

El método viral consiste en colocar una toalla debajo del aparato para recoger los residuos mientras se dirige el aire desde la parte superior hacia abajo. Sin embargo, el secador no elimina el polvo: lo desplaza. Las partículas más ligeras pueden quedarse suspendidas en el ambiente o depositarse en muebles y superficies cercanas en lugar de terminar sobre la tela.

Por eso, no es necesariamente la mejor opción para una limpieza habitual. Si se utiliza, debe hacerse únicamente con el radiador apagado y completamente frío, y con el secador desenchufado mientras se prepara la zona. Es imprescindible seleccionar aire frío, mantener el aparato alejado de enchufes y cables y evitar que la toalla entre en contacto con componentes eléctricos.

¿Tener los radiadores limpios ayuda a calentar mejor la casa?

El polvo acumulado puede interferir en cierta medida con la circulación del aire, sobre todo si se forman depósitos abundantes entre las aletas de un radiador. Mantener despejadas esas zonas facilita que el aparato funcione sin obstáculos innecesarios y contribuye a la higiene del hogar.

No obstante, hay que distinguir entre una limpieza útil y un ahorro energético demostrado. Retirar una capa fina de polvo no garantiza una reducción apreciable del consumo. El gasto de calefacción depende de factores como el aislamiento de la vivienda, la temperatura seleccionada, las pérdidas de calor, el sistema instalado y el tiempo que permanece encendido.

Además, conviene no confundir la suciedad exterior con los problemas internos del circuito de calefacción. Si un radiador calienta de forma irregular, presenta zonas frías o tarda demasiado en alcanzar la temperatura habitual, puede necesitar una revisión distinta de la limpieza superficial.

La alternativa más eficaz para retirar el polvo sin dispersarlo

Si el objetivo es limpiar a fondo el radiador, suele ser preferible recurrir a un cepillo flexible específico y a una aspiradora con una boquilla estrecha. Estas herramientas permiten llegar a los huecos y recoger la suciedad en lugar de impulsarla hacia el resto de la habitación.

El procedimiento debe realizarse con la calefacción apagada y el aparato frío. Primero, conviene aspirar los residuos sueltos de la parte superior y de los laterales; después, utilizar el cepillo para alcanzar las zonas interiores accesibles y volver a aspirar el polvo que caiga. Las superficies exteriores pueden repasarse con un paño de microfibra ligeramente humedecido, evitando empapar el aparato o mojar válvulas y componentes eléctricos.

Para conservar el calor en casa, el mantenimiento debe acompañarse de otras medidas con mayor impacto potencial: evitar cubrir los radiadores con muebles o cortinas, purgarlos al comienzo de la temporada cuando corresponda y mantener las ventanas y puertas bien aisladas. El Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) también aconseja regular la temperatura y adaptar el uso de la calefacción a los horarios reales de ocupación.

El secador y la toalla pueden servir como recurso puntual para desprender polvo, pero no son una fórmula mágica para reducir las facturas. Una limpieza que recoja la suciedad, un sistema bien mantenido y una vivienda que pierda menos calor son las claves para aprovechar mejor la calefacción durante el invierno.

© Imagen generada por IA

Para qué sirve usar un secador de pelo y una toalla en un radiador: por qué es importante para conservar el calor en casa

No es por malos modales: ¿por qué los escandinavos no usan nunca “por favor” en sus idiomas?

By: David · Cavero
28 October 2026 at 12:40

Cuando viajamos a otro país, aprender unas cuantas expresiones básicas suele ser una de las primeras tareas: saludar, despedirse, pedir ayuda y dar las gracias. Son pequeñas herramientas que permiten desenvolverse con más seguridad y demostrar respeto por las costumbres locales. Sin embargo, hay ocasiones en las que las reglas que damos por universales dejan de funcionar y una frase aparentemente sencilla se convierte en un pequeño rompecabezas cultural.

En los países nórdicos, pedir un café, comprar el pan o solicitar una indicación puede poner de manifiesto una diferencia llamativa entre idiomas. Lo que en español resolvemos añadiendo un «por favor» al final de la frase no siempre tiene una traducción directa en danés, sueco o noruego. Pero eso no significa que sus hablantes prescindan de la educación: la clave está en entender que la cortesía no funciona igual en todas las lenguas.

La ausencia de una palabra no significa que falte educación

La idea de que los escandinavos no dicen nunca «por favor» necesita algunos matices. En realidad, estos idiomas cuentan con palabras que pueden traducirse de esa manera, aunque su uso no coincide necesariamente con el del español o el inglés.

En sueco, por ejemplo, existe snälla, que puede utilizarse para suplicar o insistir en una petición. En noruego, vennligst aparece sobre todo en instrucciones, avisos y situaciones formales. Son expresiones válidas, pero no sirven como fórmula automática para acompañar cualquier solicitud cotidiana.

En lugar de buscar una equivalencia exacta, conviene fijarse en cómo se construye la frase. En danés, una petición puede comenzar con må jeg bede om, una fórmula que se aproxima a «¿me podría dar…?» o «quisiera…». En sueco y en otras lenguas de la región, el agradecimiento también puede integrarse en la propia petición o aparecer inmediatamente después. El resultado puede sonar más directo a un visitante acostumbrado a suavizar cada solicitud con una expresión de cortesía. Sin embargo, la intención no es necesariamente menos amable.

El agradecimiento ocupa un lugar importante

Una de las palabras más útiles para quien viaja por Escandinavia es precisamente la que significa «gracias». En danés se dice tak; en noruego, takk; en sueco, tack; y en islandés, takk. En finés, la expresión habitual es kiitos.

Estas coincidencias no implican que todos los países compartan exactamente las mismas normas sociales, pero muestran que agradecer constituye un recurso fundamental en las interacciones cotidianas. En determinados contextos, una petición formulada de manera sencilla y acompañada de un agradecimiento puede resultar completamente natural.

También importa la construcción de la frase, la entonación y la situación. No se habla igual con un amigo que con un desconocido, ni se formula una solicitud urgente del mismo modo que una petición rutinaria en una tienda. La cortesía se transmite mediante un conjunto de señales, no exclusivamente a través de una palabra concreta.

Por eso, interpretar la comunicación nórdica desde las reglas del español puede conducir a conclusiones equivocadas. Una frase breve no tiene por qué ser brusca, del mismo modo que una expresión muy elaborada no garantiza que suene sincera.

Parte de la explicación puede encontrarse en las normas sociales. En Dinamarca, por ejemplo, la comunicación cotidiana suele ser bastante directa y no se considera imprescindible añadir fórmulas ceremoniosas a cada petición. Decir simplemente qué se necesita puede ser perfectamente aceptable, siempre que el tono y el contexto sean adecuados.

Qué debe hacer un viajero para no parecer maleducado

Para quien visita estos países, la mejor estrategia no consiste en eliminar las expresiones amables, sino en observar cómo se utilizan localmente. En una cafetería danesa, añadir tak al pedir una bebida es una opción sencilla y natural. En Suecia, tack resulta igualmente útil, aunque su función concreta dependerá de la frase.

También conviene recurrir a peticiones formuladas como preguntas o expresar con claridad lo que se desea, sin asumir que una frase breve es una orden. La sonrisa, la entonación y el agradecimiento al terminar la interacción pueden contribuir a transmitir una actitud respetuosa.

Hay, además, una precisión importante: Finlandia forma parte de los países nórdicos, pero no de Escandinavia en el sentido geográfico y lingüístico más estricto. El finés pertenece a la familia urálica, mientras que el danés, el sueco y el noruego son lenguas germánicas; el islandés también pertenece a este último grupo. Agruparlas todas bajo una única regla sería, por tanto, simplificar en exceso realidades diferentes.

La cortesía, por tanto, no tiene una fórmula universal. En España, decir «por favor» suele ser una manera habitual de suavizar una petición; en algunos contextos nórdicos, esa misma función se reparte entre otras palabras y convenciones. Lo que a un visitante puede parecerle frialdad es, en ocasiones, simplemente una forma distinta de comunicarse. Antes de juzgar los modales de una sociedad por las palabras que utiliza, merece la pena aprender a reconocer cómo expresa el respeto.

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No es por malos modales: ¿por qué los escandinavos no usan nunca “por favor” en sus idiomas?

Qué significa que una persona se incomode al recibir cumplidos, según la psicología

By: David · Cavero
28 October 2026 at 06:00

Un comentario amable puede provocar respuestas muy distintas. Hay quien recibe un elogio con naturalidad y quien, incluso cuando procede de alguien cercano, siente la necesidad de justificarse, cambiar de tema o señalar inmediatamente sus defectos. A veces, la reacción aparece de forma automática, antes incluso de que la persona haya tenido tiempo de pensar qué le han dicho.

Desde fuera, esa incomodidad puede confundirse con timidez, modestia o falta de costumbre. Sin embargo, la psicología permite observar el fenómeno desde diferentes perspectivas: cómo nos valoramos, qué esperamos de los demás y hasta qué punto encaja la opinión ajena con la imagen que tenemos de nosotros mismos. Las experiencias de la infancia pueden influir en ese aprendizaje, pero no determinan por sí solas cómo reaccionaremos durante la edad adulta.

Cuando un cumplido choca con la imagen que tenemos de nosotros mismos

Una de las posibles explicaciones está relacionada con la autoestima. Si alguien piensa habitualmente que no tiene suficiente talento, que su trabajo no destaca o que sus cualidades son menos valiosas que las de los demás, escuchar una valoración positiva puede generar una contradicción incómoda.

En lugar de aceptar el comentario, puede interpretarlo como una exageración o pensar que quien lo hace no conoce realmente sus limitaciones. Un estudio publicado en el Journal of Experimental Social Psychology en 2017 examinó precisamente la dificultad para aceptar elogios y encontró que las personas con baja autoestima podían tener problemas para incorporar los comentarios positivos a su propia imagen.

Esto no significa que todas las personas que rechazan los cumplidos tengan una autoestima baja. Algunas sienten vergüenza al convertirse en el centro de atención; otras prefieren no destacar o no saben cómo responder sin parecer arrogantes. La situación, la relación con quien elogia y el tipo de comentario también pueden influir.

Qué papel puede desempeñar la infancia

Las primeras experiencias sociales ayudan a aprender qué significa recibir reconocimiento. Si durante la infancia los elogios estaban acompañados de exigencias constantes, comparaciones o expectativas difíciles de cumplir, una felicitación puede acabar asociándose con la presión de tener que demostrar algo de nuevo.

Por ejemplo, un niño que escucha que siempre debe sacar las mejores notas podría interpretar un reconocimiento académico no solo como una muestra de satisfacción, sino también como una obligación de mantener ese nivel. Con el tiempo, el elogio puede dejar de sentirse como algo agradable y empezar a generar preocupación por el siguiente resultado.

También puede influir un entorno en el que destacar provoque burlas o críticas. En ese caso, quitar importancia a los propios méritos podría convertirse en una manera de evitar la exposición. Sin embargo, estas son posibilidades, no reglas universales: una misma experiencia puede afectar de forma distinta a cada persona y no permite deducir cómo fue su infancia a partir de una reacción aislada.

Los elogios también pueden convertirse en una fuente de presión

La investigación del psicólogo Eddie Brummelman y otros especialistas aporta un matiz interesante: no todos los elogios tienen el mismo efecto, especialmente durante la infancia. Un estudio publicado en la revista Child Development en 2017 observó que los elogios exagerados de los padres podían asociarse con una menor autoestima infantil, mientras que los elogios más proporcionados no mostraban esa misma relación.

La explicación posible es que expresiones excesivas, como presentar cualquier logro como extraordinario, pueden elevar las expectativas que los niños sienten que deben satisfacer. Para quienes dudan de sus capacidades, ese reconocimiento puede transformarse en presión en lugar de proporcionar seguridad.

Esto no significa que elogiar sea perjudicial. Reconocer el esfuerzo de manera concreta y sincera puede ayudar a los niños a comprender qué han hecho bien sin transmitirles que siempre deben sobresalir. La investigación se refiere a determinados tipos de elogio y no demuestra que la incomodidad adulta ante los cumplidos tenga necesariamente su origen en la educación recibida.

Cómo aprender a aceptar un cumplido sin sentirse incómodo

Cuando recibir elogios genera malestar, no es necesario obligarse a reaccionar con entusiasmo. Puede ser útil empezar por identificar qué pensamiento aparece en ese momento: ¿parece que el comentario es exagerado?, ¿surge el temor a no estar a la altura?, ¿preocupa llamar demasiado la atención?

Reconocer esa reacción permite distinguir entre una valoración sincera y las exigencias que uno mismo añade. También ayuda a recordar que aceptar un cumplido no obliga a considerarse perfecto ni a estar de acuerdo con cada palabra: basta con reconocer la intención amable de quien lo expresa.

Una respuesta tan sencilla como «gracias» puede ser suficiente. No hace falta enumerar los errores, justificar el resultado o devolver inmediatamente otro elogio para compensar la situación. Si la incomodidad es intensa, afecta a las relaciones o se acompaña de una autocrítica constante, hablar con un profesional de la psicología puede ayudar a explorar sus causas.

Sentirse incómodo ante un halago no define la personalidad ni revela automáticamente una herida de la infancia. Puede ser una costumbre social, una reacción ante la exposición o una dificultad para conciliar la opinión ajena con la propia. Comprender qué hay detrás de ella permite recibir el reconocimiento con menos presión y sin convertir cada palabra amable en un examen del propio valor.

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Qué significa que una persona se incomode al recibir cumplidos, según la psicología

Qué significa la frase de Luis de la Fuente durante la gala del Balón de Oro: “El éxito individual nos hace visibles, el trabajo en equipo nos hace invencibles”

By: David · Cavero
27 October 2026 at 13:35

En el deporte de élite, los focos suelen dirigirse hacia quienes marcan los goles decisivos, levantan trofeos o reciben los galardones más prestigiosos. Sin embargo, detrás de cada reconocimiento hay entrenamientos, decisiones tácticas, compañeros que facilitan una jugada y profesionales que trabajan lejos de las cámaras. El resultado visible es individual en muchas ocasiones, pero el camino que conduce hasta él rara vez lo es.

Esa tensión entre el mérito personal y la importancia del colectivo estuvo presente en el mensaje de Luis de la Fuente durante la gala del Balón de Oro de 2026, celebrada el pasado lunes en Londres. El seleccionador español, distinguido como mejor entrenador masculino del año, resumió su visión con una frase que trasciende el fútbol: «El éxito individual nos hace visibles, el trabajo en equipo nos hace invencibles». La reflexión también invita a mirar hacia la filosofía estoica y, en particular, hacia las ideas que el emperador romano Marco Aurelio dejó escritas hace casi dos mil años.

Qué quiere decir la frase estoica de Luis de la Fuente

La primera parte de la cita reconoce el valor del talento y del esfuerzo personal. Una actuación extraordinaria puede convertir a un futbolista en protagonista, abrirle las puertas de los grandes premios y situarlo en el centro de la conversación pública. La visibilidad, sin embargo, no garantiza por sí sola que un equipo consiga sus objetivos.

La segunda parte introduce el elemento decisivo: la cooperación. Un jugador puede resolver un partido con una acción brillante, pero necesita que sus compañeros defiendan, presionen, generen espacios y mantengan el orden colectivo. Incluso las grandes estrellas dependen de un sistema que les permita desarrollar sus capacidades.

La palabra «invencibles» debe entenderse como una expresión retórica, no como una promesa de que un equipo unido nunca perderá. En el deporte, la coordinación no elimina los errores ni garantiza los títulos, pero sí permite afrontar mejor las dificultades y aprovechar las fortalezas de cada integrante.

El mensaje de De la Fuente encaja, además, con una idea habitual en su ámbito: dirigir no consiste únicamente en reunir talento, sino en conseguir que ese talento persiga una meta compartida.

Marco Aurelio, a menudo citado por el seleccionador, y la idea de que nadie triunfa completamente solo.

La relación con Marco Aurelio procede del pensamiento estoico, una corriente filosófica que defendía la importancia de la razón, la disciplina y la responsabilidad personal. El emperador romano, que gobernó entre los años 161 y 180, recogió sus reflexiones en Meditaciones, una obra escrita como ejercicio personal de reflexión sobre la conducta y la manera de afrontar la vida.

En el libro sexto aparece una idea especialmente cercana al mensaje del seleccionador: lo que perjudica a la colmena tampoco beneficia a la abeja, citada en el pasado Mundial por De la Fuente. La imagen expresa que el bienestar individual no puede separarse por completo del de la comunidad a la que se pertenece.

No hay constancia sólida de que Marco Aurelio escribiera literalmente la frase pronunciada por De la Fuente. La conexión está en el significado, no necesariamente en la autoría de las palabras. El emperador defendía que los seres humanos están hechos para colaborar y que actuar pensando únicamente en el beneficio propio puede entrar en conflicto con las necesidades del conjunto.

Esta perspectiva no exige renunciar a la ambición ni restar importancia a los logros personales. Invita, más bien, a comprender que el éxito individual puede depender de condiciones que otros contribuyen a crear y mantener.

La filosofía estoica aplicada al fútbol y a la vida cotidiana

El estoicismo también propone distinguir entre aquello que depende de nosotros y lo que escapa a nuestro control. En una competición, un futbolista puede prepararse, cuidar su condición física y tomar decisiones sobre el terreno de juego, pero no controlar todos los factores que determinan el resultado. Aprender a gestionar esa incertidumbre permite mantener la concentración sin quedar atrapado en cada error o crítica.

En el trabajo, los estudios o cualquier proyecto compartido sucede algo parecido. La capacidad de una persona importa, pero también cuentan la confianza, la comunicación y la disposición a asumir responsabilidades. Un grupo no funciona solo porque reúna a individuos brillantes, sino porque consigue coordinar sus esfuerzos y resolver sus diferencias.

La frase de De la Fuente adquiere así un significado que va más allá de una entrega de premios. En una ceremonia dedicada a distinguir a los mejores del mundo, el seleccionador puso el foco en aquello que las clasificaciones individuales no siempre muestran: las relaciones y el trabajo que hacen posibles los resultados.

Su reflexión no resta mérito a las estrellas. Recuerda que la excelencia personal alcanza otra dimensión cuando contribuye a un objetivo común. Esa es la idea que conecta el fútbol con Marco Aurelio: el reconocimiento puede pertenecer a una persona, pero las condiciones para alcanzar grandes metas suelen construirse entre muchas.

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Luis de la Fuente, entrenador del año

Así es el kit de emergencia que la UE recomienda tener siempre en casa: cuántos litros de agua y cuánta comida necesitas para tres días

By: David · Cavero
27 October 2026 at 13:20

Un apagón prolongado, una inundación o un episodio meteorológico extremo pueden alterar en pocas horas la rutina de cualquier hogar. En estas circunstancias, servicios tan cotidianos como abrir el grifo, pagar con tarjeta, cargar el teléfono o acudir a un supermercado pueden dejar de estar disponibles temporalmente. La preparación previa permite reducir la improvisación y atender las necesidades esenciales mientras se recupera la normalidad.

La prevención no exige convertir la vivienda en un almacén ni realizar grandes compras de golpe. El objetivo es reunir una reserva proporcionada, adaptada al número de personas que viven en casa y revisada con regularidad. Dentro de esta situación, las instituciones europeas han situado la preparación individual y familiar entre las medidas necesarias para responder a emergencias de distinta naturaleza.

Agua y comida: las cantidades que conviene calcular

El agua debe ocupar un lugar prioritario en cualquier reserva doméstica. Como referencia práctica, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) aconsejan almacenar al menos un galón de agua por persona y día, aproximadamente 3,8 litros. Para tres días, eso supone unos 11,4 litros por persona, una cantidad superior a los 7,5 litros que se obtienen al calcular 2,5 litros diarios.

Esta reserva debe cubrir no solo la bebida, sino también necesidades básicas de preparación de alimentos e higiene. Las necesidades reales pueden aumentar con el calor, la actividad física, el embarazo, determinadas enfermedades o la presencia de niños pequeños. Conviene guardar el agua en recipientes aptos para uso alimentario y respetar las indicaciones de conservación del fabricante.

En cuanto a la comida, la recomendación más útil es disponer de productos que puedan consumirse sin refrigeración y, preferiblemente, sin cocinar. Las conservas de legumbres, pescado, verduras o fruta, las galletas, los frutos secos y las barritas energéticas son opciones prácticas. También pueden incluirse alimentos infantiles o productos específicos para personas con intolerancias.

No existe una cantidad universal de kilos o calorías que sirva para todos los hogares: depende de la edad, las necesidades nutricionales y el tamaño de las raciones. Lo importante es calcular tres días completos de alimentación por persona y comprobar que se dispone de un abrelatas manual si las conservas lo requieren. Los alimentos que necesitan agua para prepararse no son la mejor opción si la reserva de agua es limitada.

Linterna, radio, medicinas y efectivo: lo que no puede faltar

El agua y los alimentos son solo una parte de la preparación. La guía de emergencias de la Unión Europea y las recomendaciones de Cruz Roja coinciden en la importancia de reunir otros elementos que permitan afrontar un corte eléctrico o una evacuación.

Entre los imprescindibles figuran:

  • Iluminación y comunicación: una linterna, pilas de repuesto y una radio portátil a pilas o de manivela para seguir los avisos oficiales.
  • Batería para el móvil: un cargador y una batería externa cargada, que permitan mantener el teléfono operativo.
  • Botiquín y medicación: material básico de primeros auxilios y los medicamentos habituales necesarios, especialmente en caso de enfermedades crónicas.
  • Documentación y dinero: copias del DNI, la tarjeta sanitaria y otros documentos importantes en una bolsa impermeable, además de algo de efectivo por si fallan los pagos electrónicos.
  • Ropa y protección: una manta, prendas de abrigo y productos básicos de higiene.

No hace falta comprarlo todo de una vez. Muchos de estos artículos ya están en casa; lo importante es reunirlos y comprobar que funcionan antes de necesitarlos.

Un kit adaptado a cada familia y revisado con frecuencia

La preparación debe tener en cuenta las circunstancias de cada hogar. Si hay bebés, conviene añadir pañales, leche infantil y los productos que necesiten para alimentarse. Las personas que utilizan gafas, audífonos o dispositivos médicos deben prever repuestos o baterías cuando corresponda. Para las mascotas, es necesario reservar comida, agua, medicación y una correa o transportín.

El kit debe estar en un lugar accesible y conocido por todos, preferiblemente cerca de la salida si también se contempla una evacuación. Si pesa demasiado para transportarlo, puede ser más práctico separar una reserva doméstica de una mochila ligera con lo esencial para salir rápidamente.

También es recomendable revisar periódicamente las fechas de caducidad, renovar los productos consumidos y comprobar las pilas y la batería externa. Una lista pegada al recipiente puede ayudar a verificar de un vistazo que no falta nada.

La recomendación de prepararse para las primeras 72 horas no significa que todas las emergencias vayan a durar tres días ni que exista una única lista idéntica para todos los países. Es una referencia para ganar autonomía mientras se restablecen los servicios o llega ayuda. La clave es disponer de agua suficiente, alimentos seguros y medios básicos para recibir información, atender necesidades médicas y adaptarse a las circunstancias de cada familia.

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Así es el kit de emergencia que la UE recomienda tener siempre en casa: cuántos litros de agua y cuánta comida necesitas para tres días

Sigmund Freud, padre del psicoanálisis: “Existen dos maneras de ser feliz en esta vida: una es hacerse el idiota y la otra serlo”

By: David · Cavero
27 October 2026 at 11:35

En una sociedad marcada por la sobreinformación, las preocupaciones cotidianas y la necesidad de encontrar respuestas para casi todo, hay una pregunta que sigue generando debate: ¿es posible vivir más tranquilo cuando uno deja de prestar atención a aquello que le inquieta? La idea de que pensar demasiado puede convertirse en una fuente de malestar no es nueva. Desde la filosofía hasta la psicología, numerosos autores han reflexionado sobre el precio emocional de comprender el mundo y reconocer sus contradicciones.

Una de las frases que mejor resume esa tensión se atribuye a Sigmund Freud, el médico vienés que revolucionó la forma de estudiar la mente humana. La cita contrapone dos maneras de alcanzar la felicidad: fingir cierta despreocupación o vivir sin ser plenamente consciente de aquello que podría perturbar nuestra tranquilidad. Sin embargo, antes de tomarla como una defensa de la ignorancia, conviene examinar qué ideas hay detrás y hasta qué punto encajan con el pensamiento del propio Freud.

La felicidad entre lo que sabemos y lo que preferimos no ver

La frase «Existen dos maneras de ser feliz en esta vida: una es hacerse el idiota y la otra serlo» circula con frecuencia atribuida a Freud, aunque no existe una referencia bibliográfica clara y ampliamente aceptada que permita confirmar cuándo la pronunció o en qué texto aparece. Por eso, resulta más prudente tratarla como una cita atribuida al psicoanalista que como una afirmación cuya autoría está demostrada.

Su sentido, no obstante, conecta con una experiencia reconocible. Hay problemas que parecen ganar tamaño cuanto más tiempo les dedicamos: conflictos que no podemos resolver, noticias que nos desbordan o preguntas sobre el futuro para las que nadie tiene una respuesta definitiva. Ante ellos, algunas personas optan por apartar temporalmente la atención y concentrarse en aquello que sí pueden controlar.

Esta actitud no siempre equivale a engañarse. Establecer límites a la información que consumimos o dejar de rumiar una preocupación puede ser una forma razonable de proteger el bienestar emocional. La dificultad aparece cuando la despreocupación deja de ser una elección puntual y se convierte en una estrategia para evitar sistemáticamente los problemas.

La segunda posibilidad que plantea la frase es distinta: no preocuparse porque sencillamente no se perciben las contradicciones que inquietan a otras personas. La ironía está en que ambas actitudes pueden parecerse desde fuera, aunque una dependa de una decisión consciente y la otra de no advertir aquello que podría causar malestar.

Qué pensaba realmente Freud sobre la felicidad

Para encontrar una reflexión más sólida del psicoanalista sobre esta cuestión, hay que acudir a El malestar en la cultura, publicado en 1930. En esta obra, Freud analiza por qué resulta tan difícil alcanzar una satisfacción duradera y señala tres grandes fuentes de sufrimiento: la fragilidad del cuerpo, las amenazas del mundo exterior y las dificultades de las relaciones humanas.

Desde esta perspectiva, la felicidad no consiste en permanecer constantemente alegre, sino que está condicionada por circunstancias que no siempre podemos controlar. El deseo de sentir placer convive con la necesidad de evitar el dolor, y ambas tendencias no siempre apuntan en la misma dirección.

Freud también reflexionó sobre el precio que la vida en sociedad exige a las personas. La convivencia requiere limitar determinados impulsos y aceptar normas que restringen la satisfacción inmediata de nuestros deseos. A cambio, ofrece protección, cooperación y unas condiciones que difícilmente podríamos conseguir en solitario.

Por tanto, su pensamiento no se reduce a que las personas más ignorantes sean necesariamente más felices. La cuestión es más compleja: el ser humano aspira a una felicidad completa que choca con los límites de la realidad, y aprende a buscar formas distintas de aliviar el sufrimiento.

Ignorar los problemas no es lo mismo que vivir mejor

La frase atribuida a Freud puede interpretarse como una invitación a distinguir entre aquello que merece nuestra atención y aquello que únicamente consume energía sin que podamos hacer nada al respecto. Sin embargo, convertir esa idea en una defensa general de la ignorancia supone simplificar el problema.

Evitar de manera constante las conversaciones difíciles, desentenderse de las propias responsabilidades o rechazar información importante puede proporcionar alivio inmediato, pero también dejar conflictos sin resolver. Lo que hoy parece una forma de tranquilidad puede convertirse mañana en una preocupación mayor.

En cambio, tomar distancia de una noticia angustiosa, reservar momentos sin pantallas o aceptar que no es posible controlar todas las circunstancias son decisiones distintas. No implican negar la realidad, sino reconocer los límites de nuestra atención y elegir dónde concentrar los esfuerzos.

Tampoco hay motivos para asumir que una persona reflexiva está condenada a sufrir más que otra despreocupada. Pensar sobre los problemas puede generar inquietud, pero también permite comprenderlos, tomar decisiones informadas y encontrar soluciones. El conocimiento puede incomodar; igualmente, puede ampliar nuestra capacidad de actuar.

La paradoja de la cita reside precisamente ahí: quizá no podamos eliminar todas las preocupaciones, pero tampoco necesitamos vivir pendientes de cada una de ellas. Entre ignorarlo todo y analizarlo todo existe un espacio para la serenidad, la curiosidad y la aceptación de aquello que escapa a nuestro control.

Más que recomendar hacerse el idiota, la reflexión invita a preguntarse qué preocupaciones merecen realmente nuestra energía. Y esa diferencia importa: la tranquilidad no siempre nace de saber menos, sino de aprender a convivir con lo que sabemos sin permitir que ocupe toda nuestra vida.

© Madame Tussauds

Sigmund Freud: “Antes de que te diagnostiques con depresión o baja autoestima, asegúrate de no estar rodeado de idiotas”

Para qué sirve echar vinagre blanco en los desagües por la noche y por qué se recomienda hacerlo

By: David · Cavero
27 October 2026 at 06:00

En la limpieza del hogar, algunos de los consejos más extendidos recurren a productos que suelen estar ya en la despensa. El vinagre blanco es uno de ellos: se utiliza para eliminar determinadas manchas, tratar restos de cal y limpiar algunas superficies, por lo que también ha ganado popularidad como solución para mantener los desagües en buen estado.

La propuesta consiste en aprovechar las horas en las que el fregadero apenas se utiliza para que el producto permanezca más tiempo en contacto con el interior del conducto. Sin embargo, antes de convertir este gesto en una rutina nocturna, conviene distinguir qué puede hacer realmente el vinagre, qué problemas no resuelve y qué precauciones deben tenerse en cuenta.

Por qué se recomienda echar vinagre antes de acostarse

El principal motivo está en la composición del vinagre blanco, que contiene ácido acético. Este ácido puede ayudar a disolver determinados depósitos minerales, como algunos residuos de cal que se forman cuando el agua dura deja sales en las superficies.

Dejar el fregadero sin utilizar durante varias horas puede prolongar el contacto del líquido con las zonas que alcanza. No obstante, eso no significa que el vinagre vaya a limpiar por completo el interior de las tuberías ni que dejarlo toda la noche sea necesariamente más eficaz que un uso puntual.

Además, el producto no llega de manera uniforme a todas las paredes del desagüe. Una parte puede pasar directamente al sifón y continuar por la instalación, mientras que los residuos adheridos en zonas más alejadas permanecen prácticamente intactos. Por eso, este método debe entenderse como una posible ayuda para una limpieza ligera, no como un tratamiento capaz de solucionar cualquier problema de fontanería.

¿Puede eliminar los malos olores del fregadero?

Los olores desagradables son otra de las razones por las que se recurre a este remedio. En ocasiones, el origen está en los restos de comida, la grasa y otros residuos orgánicos que se acumulan en el colador o en el sifón, la pieza curva situada bajo el fregadero que retiene agua para impedir que los gases del alcantarillado entren en casa.

El vinagre puede ayudar a neutralizar algunos olores en las zonas con las que entra en contacto, pero no garantiza que desaparezca su causa. Si el mal olor vuelve al poco tiempo, conviene retirar los restos visibles y limpiar el colador y el sifón cuando sea posible hacerlo con seguridad.

Si el olor recuerda al alcantarillado, aparece en varios desagües o persiste después de la limpieza, podría existir un problema con el sifón, la ventilación o la instalación. En ese caso, echar más vinagre no resolverá el origen de la incidencia y puede ser necesario recurrir a un fontanero.

Cómo utilizarlo sin dañar las tuberías

Si quieres probar este método como parte de una limpieza ocasional, lo más prudente es seguir unos pasos sencillos:

  • Retira primero los residuos visibles del colador y de la boca del desagüe.
  • Comprueba que el agua circula con normalidad. Si el fregadero está atascado o desagua lentamente, el vinagre no es la solución adecuada.
  • Utiliza una cantidad moderada, siempre que las instrucciones del fabricante de la instalación sean compatibles con productos ácidos.
  • No lo mezcles con otros limpiadores. Si has utilizado recientemente un desatascador químico, no añadas vinagre: podrían quedar restos de sustancias incompatibles.
  • Aclara después con agua, siguiendo las recomendaciones del fabricante y sin recurrir a temperaturas extremas si desconoces las características de la instalación.

Tampoco es necesario repetir el procedimiento todas las noches. Si el desagüe está limpio, no presenta olores y funciona correctamente, no hay motivos para convertirlo en una obligación diaria.

La precaución más importante: nunca mezclarlo con lejía

Aunque el vinagre sea un producto habitual en la cocina, su carácter ácido obliga a utilizarlo con cuidado. La advertencia principal es no combinarlo con lejía, ya que la mezcla puede liberar gas cloro, tóxico para las vías respiratorias. Esta precaución también debe aplicarse si se desconoce qué producto se ha vertido previamente por el desagüe.

Además, el vinagre no es un desatascador universal ni un desinfectante equivalente a los productos específicamente formulados para ese fin. Si existe una obstrucción, las alternativas mecánicas, como un desatascador de ventosa o una guía para tuberías, pueden ser más apropiadas, siempre que se utilicen correctamente.

Echar vinagre blanco por el desagüe antes de acostarse puede servir como recurso ocasional frente a ciertos depósitos minerales y olores leves, pero sus beneficios tienen límites. La clave no está en dejarlo actuar durante toda la noche, sino en identificar qué provoca el problema y elegir el método de limpieza adecuado.

© Imagen generada con IA

Para qué sirve echar vinagre blanco en los desagües por la noche y por qué se recomienda hacerlo
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