"Apesar de ter passaporte americano, nunca deixei de me sentir português"



El reloj dorado ha salido del cajón de los trajes cruzados, y Diesel lleva tiempo empujándolo hacia la calle con su Stinger. La versión DZ4707, con caja y brazalete en tono dorado, está ahora rebajada en Amazon y nunca había estado tan barata allí. Con eso, lo que era un capricho de escaparate pasa a ser una compra que ya se puede pensar con calma. Lo interesante viene después: cómo nos lo ponemos sin parecer disfrazados.
La clave está en la esfera. No es un dorado espejo, sino uno cepillado con efecto rayos de sol. Son unas líneas finas que salen del centro y hacen que el color cambie según le dé la luz. En la oficina se ve casi champán; en una terraza al atardecer, se enciende. Ese matiz es lo que separa un reloj dorado con gusto de uno que parece sacado de una tómbola.
Diesel nunca ha hecho relojes tímidos, y este no rompe la regla: cronógrafo, caja grande y un brazalete que se nota en la muñeca. Precisamente por eso funciona. Es un reloj que se lleva para que se vea. Caja, esfera y brazalete van en el mismo tono, y esa coherencia se agradece cuando el resto del look va tranquilo. Ahí está la diferencia con un reloj de acero plateado, que acompaña sin decir nada.
¿Fondo de armario? No exactamente. Es la pieza que levanta una base de prendas lisas, y de las que envejecen bien. El dorado va y viene, pero siempre acaba volviendo, y un acabado cepillado como este aguanta mejor el paso de las temporadas que uno brillante.
Con camisa blanca es donde más luce. Remangada dos vueltas, con un vaquero recto y unas zapatillas blancas, el reloj se queda como único punto de color y no pide nada más. Es el look más sencillo que se nos ocurre y, a la vez, el que mejor explica por qué un reloj así tiene sitio en el armario.
También funciona con un jersey fino en camel o marrón chocolate, porque los tonos tierra y el dorado se entienden solos. Con un traje azul marino gana un aire más de noche, de cena con amigos más que de reunión de las nueve.
Donde nos chirría es con el negro total y con la ropa técnica de deporte: ahí el dorado pierde la gracia. Y un consejo de los que se aprenden a base de errores: si ya llevas cadena o anillo dorado, no sumes mucho más.
Los 46 mm son el dato que conviene mirar antes de nada. En una muñeca fina se va a ver grande, y es el único reparo real que le ponemos: quien tenga la muñeca estrecha quizá prefiera algo más contenido.
El brazalete de acero permite quitar eslabones, así que el ajuste se hace a la medida de cada muñeca y el reloj no baila al mover la mano. El cristal es mineral y aguanta los arañazos del día a día. Y al ser de cuarzo, no hay que darle cuerda ni preocuparse si pasa una semana en el cajón.
Resiste el agua hasta 5 ATM: aguanta la ducha y un rato de piscina, aunque no está pensado para bucear. Para un reloj que se compra para lucir con camisa, va sobrado.
Al final, el Stinger dorado se elige por lo que le hace a una camisa blanca, y esa camisa casi todos la tenemos ya colgada en el armario.
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¿Cuántas cosas le pide de verdad a la ropa una semana normal de entreno? Under Armour responde con un reparto bastante claro. Unas zapatillas para el asfalto y otras para la cancha. Un chándal para calentar cuando el termómetro no acompaña y una camiseta para lo que pasa entre una sesión y la siguiente. Ninguna de las cuatro intenta hacer el trabajo de las demás. Para quien entrena 3 o 4 días por semana, eso es justo lo que se agradece cuando llega el frío.
Desde el cambio de hora del domingo pasado, el rodaje de después del trabajo ya se hace de noche y con unos grados menos. Es la época en la que el armario de entreno se queda corto, porque lo que en septiembre valía para todo empieza a quedarse a medias.
La semana de un deportista aficionado tiene más variedad de la que parece. Dos o tres salidas a correr por el barrio, quizá una pachanga en la cancha del polideportivo, algún día de fuerza y, entre medias, muchas horas de vida normal. Cada uno de esos ratos castiga el cuerpo y la ropa de una manera distinta.
Querer resolverlos todos con lo mismo es la forma más rápida de acabar con un tobillo resentido o con frío en el primer cuarto de hora.
Son las zapatillas que se calzan un martes cualquiera para hacer 6 u 8 kilómetros por el barrio, sin reloj que apriete y sin ganas de pensar en los pies. Su terreno es el asfalto y el ritmo cómodo, ese en el que todavía puedes hablar mientras corres.
La pieza que manda es la mediasuela Charged Cushioning, la espuma de Under Armour que va bajo el pie. Absorbe el golpe de cada pisada contra el suelo duro y devuelve un punto de empuje hacia delante, así que la zancada no se siente plana aunque vayas suave.
Arriba, la malla ligera deja salir el calor, algo que se agradece igual en octubre que en junio. El acolchado reforzado alrededor del tobillo sujeta sin rozar cuando el talón empieza a cansarse, que es justo cuando más se nota.
Para series rápidas en pista no son la opción más afinada, pero tampoco lo pretenden: están pensadas para sumar kilómetros tranquilos semana tras semana. La suela es de goma con un dibujo de tracción propio, que agarra bien en aceras y caminos asfaltados y está hecha para aguantar el desgaste de muchas salidas.
Llegan rebajadas y, la verdad, en buen momento: no han estado más baratas en los últimos 3 meses. Para el corredor de tres días por semana, son de esas compras que se amortizan sin hacer cuentas.
El calentamiento con frío es el rato en el que más se usa un chándal y menos se piensa en él. Diez minutos de trote suave, unas movilidades y fuera, o una sesión entera de fuerza en un gimnasio que a primera hora todavía no ha cogido temperatura.
Este conjunto de chaqueta y pantalón largo está hecho para eso. Por fuera es punto de tricot, suave al tacto. Por dentro, el tejido cepillado da ese tacto mullido que se agradece cuando te lo pones con el cuerpo todavía frío.
Lo interesante viene después. El tejido aleja el sudor de la piel y seca rápido. Cuando te quitas la chaqueta a mitad de calentamiento, no te quedas con una capa húmeda pegada a la espalda.
Los detalles son los de un chándal pensado para moverse. Puños, bajos y cinturilla acanalados, para que la pernera no se suba al estirar ni entre aire por la muñeca. Cordón en la cintura para ajustarlo y bolsillos laterales abiertos para llevar las llaves en el trayecto. La parte de arriba tiene un corte holgado, con sitio para una camiseta térmica debajo los días de verdad fríos.
Es todo de poliéster, y por eso no pesa ni se empapa como los chándales de algodón de toda la vida. El momento acompaña: está rebajado y en el precio más bajo que ha tenido en los últimos 3 meses, justo cuando empieza a hacer falta.
No todo en la semana del deportista pasa en la pista. Está la vuelta a casa después de la ducha del gimnasio, los recados del sábado o el café de después del rodaje del domingo. Para esos ratos, la Sportstyle resulta más agradable que una camiseta técnica pura.
Es una mezcla de 60% algodón y 40% poliéster, muy suave al tacto, ligera y de secado rápido. Lleva el cuello acanalado de siempre y el logo en el lado izquierdo del pecho. Se lleva cómoda de la mañana a la noche. No está en su mínimo, pero sí por debajo de lo que ha costado de media en los últimos 3 meses.
Si las Surge 4 están hechas para ir siempre hacia delante, las Lockdown 8 están hechas para lo contrario: frenar en seco, pivotar y arrancar hacia un lado. Son las de la pachanga del jueves en la cancha, donde el pie sufre más por los cambios de dirección que por los kilómetros.
La clave está abajo. La suela exterior es de goma maciza con un dibujo de espiga, esas líneas en zigzag que muerden el suelo de la pista cuando cortas. Así el pie no se escapa en el momento de cambiar de sentido. Encima va una mediasuela de EVA, la espuma ligera de toda la vida, que mantiene la pisada rápida sin volver blando el apoyo.
La parte de arriba es de malla transpirable con refuerzos de piel y película en las zonas que más trabajan. Gracias a esos refuerzos el pie queda bien sujeto en los cortes y el material aguanta mejor el roce de los frenazos.
Es la octava entrega de la serie Lockdown, y se nota que están pensadas para el control antes que para la velocidad pura. Llegan rebajadas y en el precio más bajo del último mes.
En las de correr sigue valiendo la norma de siempre: deja un poco de hueco delante del dedo gordo. El pie se hincha según avanzan los kilómetros, y lo que en casa parece justo aprieta a la media hora. Las Surge 4 se venden también en versión de horma extra ancha en muchas tallas, y quien tiene el pie ancho lo va a agradecer desde la primera salida.
Con las Lockdown 8 merece la pena fijarse en el sistema de tallas. Algunas aparecen en numeración europea y otras en británica, y no son equivalentes. En la cancha, un pie que baila dentro del calzado es lo que acaba en torcedura, así que aquí se busca un ajuste más firme que en las de correr.
El chándal va de la XS a la 3XL, con ese corte holgado arriba pensado para dejar sitio a una capa debajo. La camiseta tiene versiones más largas para quien es alto y está cansado de que la tela se le suba al levantar los brazos.
Las Surge 4 y las Lockdown 8 comparten marca, pero piden cosas opuestas al pie. Unas zapatillas de correr están construidas para la línea recta: espuma que amortigua pisada tras pisada, malla ligera y un apoyo que acompaña el movimiento hacia delante. En un cambio de dirección brusco, ese mismo diseño deja que el pie se desplace sobre la suela, y el tobillo paga la factura.
Las de cancha hacen el camino inverso. La suela maciza de espiga y los refuerzos de la parte de arriba sujetan el pie cuando frenas y giras. Todo en ellas está puesto al servicio del agarre y la sujeción, así que sacarlas a correr por la calle es desaprovechar justo lo que mejor hacen.
¿Se puede correr con el chándal puesto? Para un rodaje suave en una mañana fría, sí. El tejido aleja el sudor y seca rápido, así que no se convierte en una sauna en la primera vuelta. En un entreno a ritmo alto sobra a los 10 minutos, y lo normal es quitarse la chaqueta y seguir con el pantalón.
¿La camiseta vale para entrenar? Para el gimnasio, una clase dirigida o un trote corto va bien, porque es ligera y seca rápido. Para una tirada larga en pleno verano, con mucho sudor de por medio, el algodón de la mezcla pesa más que un tejido técnico puro, y ahí conviene otra cosa. Su sitio de verdad son las horas de antes y de después.
La bolsa del domingo por la noche queda así: las Surge 4 para el rodaje del martes, las Lockdown 8 para la cancha del jueves, el chándal para los primeros minutos de frío y la camiseta para volver a casa. Que las cuatro lleguen rebajadas justo cuando las mañanas empiezan a enfriar hace que montarla ahora salga bastante más a cuenta.
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En cuanto llueve el primer fin de semana de otoño, las Salomon que llevaban todo el verano pisando polvo se encuentran con otra senda. Hoja mojada sobre roca, charcos de lado a lado del camino y un barro que se pega a la suela y no la suelta. Para ese monte van estas cuatro, de la que se clava en el barro a la que te devuelve al coche con los calcetines secos.
Quien sale a la montaña cada domingo lo aprende pronto: en otoño la senda cambia de humor en un solo kilómetro. El barro blando de una bajada pide taco profundo, de los que se hunden y empujan. La roca húmeda pide otra cosa, una goma que no se suelte cuando apoyas el pie de lado. Y el charco, o la hierba empapada de primera hora, se arregla con una membrana que deje el agua fuera.
También conviene no mezclar el trail, donde se corre o se camina rápido por terreno roto, con el senderismo de pista y camino marcado. Estas cuatro Salomon se reparten ese mapa. Las Speedcross Peak y las XA Pro 3D ponen el peso en la suela y el agarre. Las XA Pro 3D GTX y las Extegra llevan Gore-Tex y piensan antes en el pie seco que en la velocidad. Antes de mirar modelos, la pregunta útil es una sola: qué se pisa más en tu monte, barro o agua.
Bajada de pinar después de dos días de lluvia, la tierra convertida en plastilina y cada paso con ese medio segundo de duda antes de cargar el peso. Ahí es donde las Speedcross Peak se ganan el sitio. Su suela Contagrip lleva un dibujo de tacos agresivo, de los que se clavan en el terreno blando en vez de patinar por encima.
El cierre es de cordón rápido y se reajusta sobre la marcha en un par de tirones. Se agradece cuando el pie ha cambiado a mitad de ruta o antes de encarar una bajada larga. La talonera y la puntera reforzadas aguantan los golpes contra piedra y raíz, que en una senda embarrada llegan más de lo que uno quisiera.
La rebaja sobre la etiqueta existe, aunque no están en su precio más bajo y rondan lo que han costado estos últimos meses. Para el que hace trail por monte blando, la verdad es que la suela justifica el gasto.
Donde las Speedcross Peak se hunden, las XA Pro 3D sostienen. Su chasis 3D mantiene la pisada estable cuando la senda se vuelve pedregosa e irregular. La suela está pensada para no soltarse en mojado, justo lo que se busca al cruzar una laja húmeda. Son zapatillas de correr en montaña que también valen para una ruta de senderismo, y piden un ritmo algo más alegre que el de paseo. El descuento sobre la etiqueta es discreto y el precio sigue en lo habitual de estos meses.
Charcos que ocupan la pista entera, hierba alta mojada de rocío en las primeras horas y un arroyo que en agosto era un hilo y ahora obliga a buscar piedra. Para ese otoño, más de agua que de barro, están las XA Pro 3D GTX. Conservan el chasis 3D que estabiliza la pisada en terreno roto y la suela pensada para agarrar en mojado, y les suman una membrana Gore-Tex que deja el agua fuera.
Eso se nota sobre todo al final de la ruta. Un pie que va húmedo desde el primer charco empieza a rozar mucho antes, y las ampollas de la segunda mitad suelen nacer en ese calcetín mojado. Con la membrana, el calcetín llega seco a casa y la piel aguanta los kilómetros que quedan. La membrana se paga en los días templados. En una subida larga al sol el pie transpira menos que en un calzado de malla abierta, algo que en pleno octubre apenas molesta. La puntera reforzada se encarga de la piedra que no se ve bajo el agua.
Si solo pudiéramos quedarnos con un par para un otoño de todo un poco, serían estas, porque juntan el agarre de las XA Pro con el pie seco. Tienen descuento sobre la etiqueta, aunque su precio es el de casi todo el trimestre, sin bajar a mínimos.
Las Extegra Gore-Tex están en el precio más bajo que han tenido en Amazon. Llega justo cuando el otoño empieza a mojar las rutas de quien sale más a caminar que a correr. Su terreno es el senderismo a paso vivo: pista forestal, sendero marcado y la circular de 3 o 4 horas con algún tramo embarrado de por medio.
Para eso llevan Gore-Tex, una suela Contagrip y una puntera que frena el golpe contra la piedra suelta. La parte de arriba es una malla suave y flexible que envuelve el pie, sujeta en los laterales por refuerzos soldados. Según la marca, el conjunto está pensado para ser ligero. Su línea, más cercana a unas zapatillas deportivas que a una bota clásica, hace que no desentonen un lunes de lluvia camino del trabajo.
No las llevaríamos a un trail técnico de piedra suelta a ritmo alto, que es terreno de las XA Pro. En su sitio, en cambio, son de las que se calzan sin pensar cuando el pronóstico dice nubes, y se vuelve con los pies como se salió.
El primer error es pedirle a la membrana lo que no puede dar. En el calzado bajo, aunque lleve Gore-Tex, un charco que pasa del tobillo mete el agua por arriba. Una vez dentro, la misma membrana que no la dejaba entrar tarda en dejarla salir. En arroyos y charcos hondos, el borde o la piedra siguen siendo mejor plan que el paso valiente.
El segundo llega al volver a casa: dejarlas junto al radiador o la estufa. El calor directo puede deformar la horma y castigar las colas que unen la suela. Funciona mejor el papel de periódico dentro, cambiado un par de veces, y un secado a temperatura ambiente.
El tercero es dejar que el barro se seque en la suela. Un taco relleno de tierra dura no muerde, y en la siguiente salida la suela pisa casi como si fuera lisa. Basta un cepillo y agua fría al llegar, antes de que la tierra se endurezca.
Y el último, estrenarlas el día de la ruta larga. Un par de salidas cortas sirven para encontrar el punto del cordón y ver dónde aprieta la horma antes de que una ampolla lo diga por ti.
En otoño la senda no avisa de qué toca cada domingo, así que la elección se hace recordando cómo volvimos la última vez: con la suela cargada de barro o con el calcetín empapado. Esa respuesta dice más que cualquier catálogo.
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A Caixa Econômica Federal realiza nesta sexta-feira (30) o concurso 3079 da Mega-Sena.
Sem vencedores na quinta-feira (29), a loteria acumulou e o prêmio máximo pode pagar R$ 6 milhões esta noite.
O sorteio será realizado às 21h, no Espaço da Sorte, localizado na Avenida Paulista, e será transmitido ao vivo pelas redes sociais da Caixa.
Com a Mega Semana da Mega-Sena, a Caixa Econômica Federal realiza sorteios consecutivos na última semana de outubro.
Para concorrer, os apostadores podem registrar seus jogos até uma hora antes do sorteio, às 20h, em qualquer casa lotérica credenciada pela Caixa, pelo site ou aplicativo do banco. O bilhete simples, com seis números marcados, custa R$ 6.
Para os jogos feitos pelo site da Caixa, o valor mínimo para apostar na Mega-Sena é de R$ 30, seja para uma única aposta ou mais.
Para fazer uma aposta maior, com sete números, o preço sobe para R$ 35. A seguir, confira os valores para se jogar e probabilidades de ganhar a Mega-Sena:
Uma forma de apostar na Mega-Sena, além dos jogos individuais, é formar um grupo para escolher os números, o chamado bolão.
Ao ser registrada no sistema, a aposta gera um recibo de cota para cada participante, que pode resgatar a sua parte do prêmio individualmente.
Os bolões têm valor mínimo de R$ 15 e cada cota deve ser de pelo menos R$ 6, sendo possível realizar um bolão de no mínimo duas e no máximo 100 cotas.
O apostador também pode adquirir cotas de bolões organizados pelas lotéricas. Basta solicitar ao atendente a quantidade de cotas que deseja e guardar o recibo para conferir a aposta no dia do sorteio.
Nesse caso, poderá ser cobrada uma tarifa de serviço adicional de até 35% do valor da cota, a critério da lotérica.
O prêmio bruto corresponde a 43,35% da arrecadação. Dessa porcentagem:
Não havendo acertador em qualquer faixa, o valor acumula para o concurso seguinte, na respectiva faixa de premiação.
Os prêmios prescrevem 90 dias após a data do sorteio. Após esse prazo, os valores são repassados ao Tesouro Nacional para aplicação no Fies (Fundo de Financiamento ao Estudante do Ensino Superior).
Octubre se despide con el armario a medio cambiar, la primera escapada de otoño sin maleta decidida y el Black Friday asomando ya en el calendario. Las ofertas de hoy, 29 de octubre, tocan limpieza, viaje, cocina, oficina y ropa de diario, con varias referencias en su precio más bajo de los últimos meses.
La diferencia entre un robot que choca a ciegas y uno que limpia por filas está en cómo se orienta, y esta Conga lo hace con láser. Dibuja un mapa de la casa en la app y limpia siguiendo ese plano, también con poca luz.
Aspira con 5000 Pa de succión, potencia de sobra para pelo y migas de alfombra, y Cecotec calcula que su batería da para unos 160 m² por carga. Mide 10 cm de alto, de modo que se cuela debajo de muchos sofás y camas. Nunca había estado tan barata en Amazon: ronda los 84,99€, un 38% por debajo de su etiqueta. Para quien viene de un robot de los que van rebotando de pared en pared, el salto se nota la primera tarde.
Escapada de dos días, vuelo de bajo coste y una tarifa básica que solo deja subir un bulto bajo el asiento. Para eso existe esta Samsonite: la marca la ha hecho a las medidas exactas del equipaje gratuito de easyJet, 45 x 36 x 20 cm. Caben 29 litros y pesa 2 kilos en vacío.
Va en vertical sobre dos ruedas, así que toca llevarla inclinada y no empujarla de lado. El candado TSA de cable cierra de una vez la apertura principal y los bolsillos exteriores, y los detalles de corcho la sacan del negro de aeropuerto de siempre. Está rebajada un 65% y sale por 69,65€, más barata que nunca en Amazon. Con una mochila pequeña al lado, cubre un fin de semana entero sin pasar por caja.
Quien teletrabaja en una silla de comedor lo nota hacia las cinco de la tarde. Este cojín es de espuma de rebote lento, lleva un recorte en la parte de atrás para el coxis, base antideslizante y una funda que va a la lavadora. Sale por 19,10€, un 40% menos, su precio más bajo en Amazon.
Comparadas con unas de correr, estas no prometen nada en el asfalto. Son unas zapatillas de corte clásico, con cordones y suela de goma, y según adidas el empeine sintético lleva al menos la mitad de material reciclado. El negro con gris carbón disimula el barro de otoño mejor que cualquier blanco. Por 27,99€, un 44% menos, están en su precio más bajo de los últimos tres meses, con tallas de la 39 a la 49.
Manga raglán, corte holgado y un tejido que seca rápido, que es lo que se le pide a una camiseta de entrenar. Se queda en 6,65€, un 43% menos y lo más barato que ha estado en tres meses, con una carta de colores que va del verde al coral flúor.
Esta batidora de POYOCOM tira de batería y se carga por USB-C, el conector de muchos móviles. Unas luces en el mango avisan de cuánta carga le queda. Se acabó buscar un enchufe libre al lado de la olla cuando toca triturar la crema de calabaza.
La marca calcula unos 15 batidos de fresa congelada por carga, suficiente para varias semanas de desayunos. Viene con varillas, picadora de 500 ml y vaso de 600 ml, y el brazo, el vaso y las varillas van al lavavajillas. La pega está en la recarga completa, que tarda unas 3,5 horas y no perdona si se te olvidó enchufarla antes de cenar. En tres meses no había bajado de los 44,79€ de hoy, con un 55% de descuento sobre su precio de lista.
Para quien sale de casa con la cara recién lavada y sin tiempo para dos productos, esta crema hidratante ya lleva la protección SPF30 integrada. Según la marca, se absorbe rápido y no deja rastro blanco. El bote de 50 ml está en 16,20€, y con el cupón disponible se queda algo por debajo.
El 501 es el vaquero contra el que se miden los demás. Pierna recta, bragueta de botones y un 1% de elastano para que el algodón ceda un poco al sentarse. En este lavado sale por 77€, que no es su precio más bajo de estos meses. A cambio, la tabla de tallas va de la 26 a la 44 de cintura con varios largos, y eso facilita acertar a la primera.
Por 33,95€ entran tres bóxers negros de la línea Cotton Stretch, de algodón con un 5% de elastano y tiro medio. Van a la lavadora, aunque la etiqueta los deja fuera de la secadora, y conservan la cintura elástica con el logo de siempre, que es por lo que casi todo el mundo los reconoce.
El domingo se cocina para toda la semana y el lunes falta un envase con su tapa. Este juego trae nueve recipientes en tres tamaños: tres de medio litro para el almuerzo, tres de 1,2 litros y tres de 2,25 para el guiso grande. Los envases van al microondas, al congelador y al lavavajillas; las tapas, que cierran a presión con una junta de silicona, se quedan fuera de este último. Son rectangulares y se apilan sin desperdiciar balda. El juego está en 15,43€, y en el último mes no ha estado más barato.
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As ações da Alphabet, controladora do Google, despencaram 12,6% nesta quinta-feira (29), registrando a maior queda da história da empresa em um único dia.
A Alphabet ficou entre as empresas que chamaram a atenção de Wall Street após a divulgação de seu relatório trimestral, na noite de quarta-feira (28). A receita abaixo do esperado foi agravada pelo aumento acelerado dos gastos de caixa relacionados à IA (inteligência artificial).
Com isso, a queda eliminou cerca meio trilhão de dólares em valor de mercado da companhia.
O movimento reflete a preocupação dos investidores com os gastos elevados das grandes empresas de tecnologia, as chamadas Big Techs, em inteligência artificial, além das dúvidas sobre como essa tecnologia está afetando seus próprios negócios.
As ações da Alphabet recuaram acentuadamente em meio aos receios de desaceleração do crescimento do negócio de publicidade nas buscas do Google, ao mesmo tempo que os investimentos em inteligência artificial continuam aumentando.
As maiores empresas de tecnologia do mundo estão investindo centenas de bilhões de dólares na construção de centros de dados, em uma corrida para tentar garantir posições entre as vencedoras do boom da inteligência artificial.
Diante desse cenário, Wall Street tem adotado uma postura mais cautelosa e busca entender quais empresas estão investindo de forma racional, como esses gastos afetam outras áreas de seus negócios e quais companhias realmente se beneficiarão do impacto transformador da IA na sociedade.
A Alphabet registrou US$ 51,4 bilhões em despesas de capital apenas no terceiro trimestre, em comparação com US$ 91,4 bilhões ao longo de todo o ano de 2025.
À medida que a empresa amplia os investimentos em inteligência artificial, incluindo a construção de centros de dados, sobra menos caixa para formas de retorno mais imediatas aos acionistas, como recompra de ações e pagamento de dividendos.
*Com informações da Reuters e CNN Internacional


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