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El ataque multimillonario a Binance apunta a un portátil: "Desarrolladores experimentados pueden convertirse en víctimas"

30 October 2026 at 12:42

Binance es una de las mayores plataformas de compraventa de criptomonedas del mundo, con más de 323 millones de usuarios registrados en más de 100 países, según datos de la propia compañía. Su actividad es frenética: permite comprar, vender e intercambiar activos como bitcoin, la más conocida de las cripto, así como mantenerlos depositados a modo de monedero. La información oficial publicada por la empresa cita que durante 2025 acumuló operaciones por valor de 34 billones de dólares entre todos sus productos.

Son datos cuanto menos jugosos, al menos eso han debido pensar los cibercriminales. Esta madrugada Binance informaba de un ciberataque a su plataforma con un impacto estimado de 6.300 millones de dólares. Según las primeras conclusiones de su investigación, la puerta de entrada podría haber sido el portátil comprometido de un ingeniero de DevOps, es decir, de un especialista al que normalmente se atribuyen altos conocimientos técnicos. El trabajo de este tipo de perfil suele ser poner en funcionamiento los programas de una empresa, mantenerlos y facilitar sus actualizaciones.

Esta posible brecha podría haber permitido a un atacante acceder a un contenedor de servicios –un entorno donde se ejecuta parte del software de la plataforma– y enviar órdenes de retirada no autorizadas. Ante esta situación, y aunque la compañía asegura que no ha encontrado pruebas de que se hayan filtrado las claves privadas de sus monederos, Binance ha anunciado la suspensión temporal de las retiradas, ha revocado la autorización de la dirección afectada y ha recurrido a las fuerzas de seguridad y a empresas especializadas en análisis de blockchain para rastrear los fondos. Además, se ha comprometido a cubrir las pérdidas de los usuarios.

Sin embargo, queda por aclarar cómo se comprometió el ordenador, qué accesos consiguió el responsable y cómo llegaron a ejecutarse las retiradas. Georgy Kucherin, Senior Security Researcher en Kaspersky GReAT, subraya que para ello “será necesario seguir investigando”, aunque “no puede descartarse la posibilidad de que se explotaran vulnerabilidades durante el proceso”. Incidentes como este, insiste, “demuestran que los exchanges de criptomonedas no son inmunes a los ciberataques”.

El experto destaca además que “los empleados de los exchanges de criptomonedas, especialmente los especialistas técnicos, siguen siendo los eslabones más débiles en los ataques dirigidos al robo de criptomonedas”, remarcando que “incluso ingenieros y desarrolladores experimentados pueden convertirse en víctimas de ciberataques y, en algunos casos, descargar malware de forma involuntaria”.

Kucherin recuerda que ya se informó anteriormente de un caso en el que un desarrollador del sector de las criptomonedas “descargó una extensión maliciosa para un entorno de desarrollo, lo que provocó el robo de 500.000 dólares de sus monederos”. No obstante, considera que “el ataque contra Binance parece ser el mayor robo de criptomonedas registrado hasta la fecha”.

Por la magnitud de la operación, el investigador no descarta que detrás de estos ataques haya actores APT: siglas en inglés de amenaza persistente avanzada y término que suele utilizarse cuando en el sector se habla de grupos capaces de mantener operaciones dirigidas y prolongadas, con recursos y conocimientos técnicos importantes. “Los primeros informes sobre el incidente de Binance apuntan a la posible participación de diferentes grupos y algunos mencionan específicamente al grupo APT Lazarus”, señala Kucherin, y explica que Lazarus es conocido por llevar a cabo ciberataques con motivaciones financieras, incluidas operaciones dirigidas contra el sector de las criptomonedas, y cuenta con una amplia experiencia en este ámbito. En 2016, según detalla el experto, el grupo fue acusado de ‘hackear’ el banco central de Bangladesh en un intento de robar 1.000 millones de dólares. No obstante, advierte de que “la posible implicación de Lazarus sigue bajo investigación y solo podrán extraerse conclusiones definitivas cuando esta haya concluido”.

Mientras avanza la investigación, para los usuarios la consecuencia inmediata es la anunciada por Binance: la suspensión temporal de las retiradas mientras se realizan las comprobaciones de seguridad. Los depósitos funcionan con normalidad, según ha aclarado la compañía en una actualización de su comunicado. Mantienen que los fondos de sus clientes están a salvo y que cubrirá las pérdidas.

Mistral, el competidor europeo de OpenAI y Anthropic, ya permite descargar su IA más potente

30 October 2026 at 11:20

A raíz de los temores ante el riesgo de modelos de IA que se descontrolan, lo que ha ocurrido en múltiples ocasiones en los últimos meses, ha comenzado un intenso debate sobre si se debería ‘desconectar la inteligencia artificial’. Esto es una manera muy sencilla de sugerir que las empresas de la industria deberían tener mecanismos que permitan, por un lado, que su tecnología de frontera (la más avanzada) trabaje dentro de un entorno ‘cercado’ y, por otro lado, aislarla rápidamente en caso de que se salte esos límites impuestos. No sería como apagar un botón, pero para entenderlo gráficamente esa metáfora, algo simplista y muy exagerada, podría valernos.

Sin embargo, esta idea para Europa tiene un matiz diferente: muestra una vez más la excesiva dependencia que el viejo continente tiene en materia tecnológica de otros países, especialmente de Estados Unidos –aunque también de China–. En el sector de la IA, las empresas que actualmente marcan el ritmo son OpenAI y Anthropic, ambas estadounidenses, de manera que si estas empresas ‘cortan el grifo’, los europeos nos quedamos congelados. Por eso cada vez más resuena un concepto que no debemos perder de vista: soberanía digital.

Es precisamente en ese discurso de ser independientes tecnológicamente hablando donde entra una de las noticias más importantes de hoy en el terreno de la IA: Mistral AI, una de las principales alternativas europeas a los gigantes norteamericanos de la industria, acaba de abrir su último large language model (LLM) publicado para que pueda descargarse, integrarse y utilizarse en infraestructura propia. Es decir: una empresa u organización puede desplegar en sus servidores el modelo de IA más potente de esta compañía francesa y usarlo de forma local, sin que las peticiones y las respuestas tengan que viajar a la nube.

Mistral Large 4 (Le Chonk), un modelo de un billón de parámetros y multimodal, no es completamente nuevo. Se lanzó al mercado en formato preliminar a principios de octubre y, entonces, la tecnológica de origen francés ya prometió que abriría una versión mejorada a final de mes, la cual, además, sería descargable. La novedad es que Mistral ha liberado los llamados pesos del modelo, es decir, los archivos que contienen los valores que la inteligencia artificial ha aprendido durante su entrenamiento. Estos pueden descargarse desde la plataforma Hugging Face y utilizarse para poner el sistema en funcionamiento fuera de la infraestructura de Mistral.

La relevancia de esto es doble: en primer lugar, esa ejecución en local permite un mayor control sobre la seguridad y la privacidad de los datos, pues los datos ya no salen de la empresa o de la organización, sino que permanecen en sus sistemas; y, en segundo lugar, ‘poseer’ el modelo permite que sea más personalizable, adaptar su funcionamiento a las necesidades reales de cada compañía o institución.

Sin embargo, que el modelo pueda descargarse no significa que cualquiera pueda ejecutarlo en su ordenador. Mistral Large 4 tiene aproximadamente 1,05 billones de parámetros, aunque su arquitectura permite activar solo una parte de ellos durante cada operación. Aun así, ponerlo en funcionamiento requiere una infraestructura informática considerable.

Una versión mejorada de Le Chonk

La compañía asegura que “la respuesta” a la primera versión preliminar pública “ha superado” sus expectativas y que han recibido apoyo y comentarios por parte de su comunidad de desarrolladores, clientes con acceso anticipado y socios.

“Hemos puesto en práctica esos comentarios mientras continuamos ampliando el aprendizaje por refuerzo, lo que ha impulsado mejoras sustanciales en la codificación y la ciberseguridad defensiva”, añaden, asegurando asimismo que el nuevo modelo que ahora publican “también presenta mejoras sustanciales en la eficiencia del razonamiento, lo que proporciona a los desarrolladores un mayor rendimiento a la vez que reduce los costes de inferencia”.

Concluyen con un mensaje rotundo: “Mistral Large 4 se posiciona como el mejor modelo de ponderación abierta para codificación y uno de los modelos abiertos más capaces del mundo en general. Entrenado desde cero en infraestructura europea con un linaje claro desde su concepción hasta su lanzamiento, proporciona a las organizaciones una base confiable para la IA soberana”.

Un astronauta sobre un brazo robótico instala un panel solar de 18 metros que se desenrolla solo: así refuerza su energía la ISS

29 October 2026 at 19:21

El próximo lunes la Estación Espacial Internacional (ISS) cumplirá 26 años habitada. Para poder ser un hogar para los casi 300 humanos que han habitado entre sus paredes, este laboratorio orbital necesita energía: para la electricidad que usan sus huéspedes en sus comunicaciones con la Tierra y en sus experimentos, pero también para algo tan básico como que puedan respirar, nutrirse y, en definitiva, sobrevivir, pues de ella dependen los equipos que producen oxígeno, reciclan el agua y mantienen una temperatura adecuada.

Mientras siga habitada, lo que está previsto que suceda hasta 2030, la ISS debe mantener todos estos sistemas funcionando y la fuente de energía que utiliza son sus enormes paneles solares. Normalmente cuando cualquier persona imagina la estación le aparecen en la mente esas grandes alas solares que hoy dominan su silueta. Sin embargo, no estaban ahí el 2 de noviembre de 2000, cuando llegaron los primeros habitantes. Inicialmente el abastecimiento lo producían solo cuatro paneles que estaban acoplados a los módulos rusos Zaryá y Zvezdá.

Entonces la ISS era más pequeña que ahora, pero los planes de ampliarla estaban en el horizonte. El primer par de grandes alas se instaló en diciembre de 2000 y los siguientes pares en septiembre de 2006, junio de 2007 y marzo de 2009. Los ocho fueron fabricados por la empresa estadounidense Lockheed Martin y se diseñaron para una vida útil de 15 años, aunque actualmente siguen funcionando. No obstante, han tenido que someterse a reparaciones y su rendimiento ha disminuido con el paso del tiempo. Es por esto último que la NASA dio con una nueva solución bajo el nombre iROSA.

Entre 2021 y 2023, cuando las primeras alas solares ya habían superado ampliamente su vida útil prevista y en vista de la degradación esperada por el tiempo de servicio, la agencia espacial de Estados Unidos instaló delante de seis de ellas nuevas placas. Con unas dimensiones considerablemente menores (casi la mitad) generan la misma o mayor electricidad. Además, con este sistema la parte que sigue quedando expuesta de los paneles antiguos puede también seguir funcionando como fuente de energía.

Probablemente lo más espectacular de los nuevos iROSA, fabricados por la compañía Redwire, bajo contrato con Boeing, es que viajan enrollados para ocupar menos espacio y ser más fácil de manejar y luego, una vez llevados al punto de instalación, no necesitan un motor para desenrollarse, sino que su despliegue utiliza estructuras flexibles de materiales compuestos para hacerlo por sí solos.

Ahora llega el turno de los dos últimos paneles de esta ampliación, con los que se reforzarán los ocho grandes conjuntos solares originales: este jueves, 29 de octubre, los astronautas de la Estación Espacial Internacional han colocado el séptimo.

La instalación tiene una escena difícil de imaginar desde tierra: Anil Menon, astronauta de la NASA, ha transportado el panel sujeto al extremo de Canadarm2, el espectacular brazo robótico de casi 18 metros de largo de la ISS. Mientras tanto, su compañero Joshua Kutryk, de la Agencia Espacial Canadiense, lo ha ayudado a instalarlo en el punto de destino. Y, desde dentro, Jessica Watkins y Luke Delaney manejaban el brazo robótico. Ha sido una maniobra de 7 horas y 11 minutos.

La NASA tiene prevista otra caminata de Menon y Kutryk el 5 de noviembre para instalar el octavo y último panel. Según los datos oficiales, cuando estén instalados los ocho se aumentará hasta un 30 % la energía disponible en la Estación, cuya capacidad de generación pasará de 160 a unos 215 kilovatios. Esa electricidad adicional respaldará las operaciones críticas del laboratorio orbital, incluida su desorbitación segura y controlada cuando llegue la hora de jubilarse.

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