❌

Normal view

Los amores perros de Javier Giner: "Mi compromiso social se me cuela inevitablemente cuando escribo"

By: Marta · Moleón
30 October 2026 at 07:00

En el Bilbao que retrata Javier Giner las personas que una vez se quisieron actúan como si nunca lo hubiesen hecho y las que aún no saben cuánto se necesitan se comportan como si se hubiesen estado necesitando toda la vida. En "Esta soledad", el debut en el largo del también autor de la fantástica serie "Yo adicto", Giner propone un viaje interior por esas soledades compartidas y universales capaces de trascender las circunstancias individuales de cada uno emprendido por una joven pareja que está atravesando una ruptura y que interpretativamente está compuesta por Oriol Pla y Marina Salas.

"Mira yo tenía muy claro, pero ya desde el proceso de guion, que quería hacer otra cosa distinta a lo que hice en ‘‘Yo Adicto’’. Quería explorar otros tonos, otras formas de narrar, otros estados emocionales, ¿no?. ‘‘Yo Adicto’’ era explosiva, una propuesta en la que la propia catarsis de la serie te pasaba por encima por decirlo de alguna forma y sin embargo aquí quería irme a un lugar como muchísimo más sugerente, muchísimo más íntimo. Mientras que ahí hice un trabajo que se explicaba mucho a sí mismo, quería que ‘‘Esta soledad’’ dejase mucho espacio al espectador, es decir, que fuese muy sensorial y que muchos lugares no estuviesen iluminados para que fuera la propia experiencia del espectador viéndola la que lo consiguiese. En ese sentido no explicar abiertamente por qué rompen estas dos personas por ejemplo, es una decisión de guion que tiene que ver con ello. No quería en ningún caso imponer una visión", comparte el director en entrevista con este periódico dilucidando una de las claves estructurales de la historia: no saber por qué han roto estos dos protagonistas ni conocer todos los detalles de la relación que han tenido huyendo conscientemente del subrayado, de la evidencia y de lo explicativo.

Seguir sobreviviendo

"Yo soy una persona muy bocachancla, que de repente me equivoco, que intento querer y no sé cómo hacerlo... ¿qué quiero decir con esto? pues que estoy buscando mis propias respuestas. Entonces, es verdad que inevitablemente cuando escribo me siento más cerca de todos esos personajes como Leo y Lorea –Oriol y Marina–, que están luchando con lo que pueden y que muchas veces no obtienen éxito, sino que simplemente asumen que el éxito es seguir sobreviviendo. Me siento muy atraído hacia estas estructuras, porque es lo que realmente a mí me emociona, siento que a la hora de crear tengo que hablar de cosas que conozco y en este caso yo conozco a esos personajes, conozco la situación en la que están, conozco la ciudad en la que viven".

Cuando le preguntamos a Giner por la presencia tan marcada de la identidad vasca en la cinta entendida como un ejercicio de voluntad política, este oriundo de Barakaldo afirma: "Te voy a decir una cosa, creo que es una película profundamente política a muchos niveles, pero como consecuencia de que yo soy una persona muy política a muchos niveles. Es lo que te decía antes, soy muy político en mi día a día, en mi compromiso social, inevitablemente se me cuela cuando escribo. No es una peli de soflamas políticas, pero es verdad que está atravesada por la política. Se puede hacer una lectura de clase totalmente y esa era mi intención, reflejarlo así", se despide cálido.

© Imdb

Oriol Pla en una escena de "Esta soledad"

Sebastião Salgado: un torrente de vida, agua y belleza inunda la Fundación Canal

By: Marta · Moleón
27 October 2026 at 18:59

El cielo y la tierra se difuminan como si sus apaisadas líneas de definición espacial formasen parte del mismo cuerpo. No sabemos dónde empieza una y dónde ha decidido terminar la otra en esta captura sugerente y embrujada, atravesada por uno de los ríos más bellos y extensos de África. Las noches de invierno en Zambia pueden ser paradójicamente gélidas, como el aliento de una inmensa boca de hielo. Al amanecer, el agua, que ha logrado conservar parte del calor durante la madrugada en lagos y riachuelos, se evapora y se condensa, formando fantasmagóricos bancos de niebla tan extraños como atávicos y magnéticos.

Sólo alguien con un porcentaje de apasionamiento desorbitado por la vida y el entorno, por el tiempo y su desplazado movimiento, por el ciclo natural de las cosas, tanto como para recorrerse más de 100 países con el objetivo de llevar a cabo sus proyectos fotográficos, podía estar parapetado detrás de su cámara, subido en un globo, captando la inmortalidad de un momento como ese. Sólo alguien como Sebastião Salgado podía considerar que encapsular desde arriba la formación de esa bruma, el serpenteo involuntario de agua de ese río y la disposición de formas y sombras generadas como consecuencia de la alquimia del elemento líquido en ese momento, era importante. Y es que para el excepcional fotógrafo brasileño fallecido el pasado año, casi todo lo era. Siendo ese todo nosotros, siendo ese todo el planeta.

"Podía dedicar tres semanas o más a hacer cuatro fotos. Se desplazaba dos horas, caminando hacia el lugar, se daba cuenta de que la luz no era la que estaba buscando, se iba y volvía al día siguiente. Así hasta tres veces o las que hiciera falta hasta dar con la luz perfecta", contaba esta mañana Fernando Eichenberg, director del estudio Salgado, dando cuenta de la rigurosidad y la precisión exploratoria del fotógrafo (también del privilegio del tiempo con el que contaba para hacer sus seguimientos) durante la rueda de Prensa concedida con motivo de la presentación en la Fundación Canal de "Aqua Mater", una ambiciosa muestra en colaboración con La Fábrica reventada de belleza, grandes formatos, conciencia, plasticidad, estallido orográfico y dignidad humana que reivindica temáticamente el agua –coincidiendo con el 175 aniversario de Canal de Isabel II y el 25º de la Fundación– como origen de vida, pero también como uno de los grandes problemas globales del siglo XXI.

Mirar y hacer

El carácter anticipatorio de Salgado, la construcción de esa mirada visionaria capaz de detenerse en muchas de las escenas germinales del cambio climático que se encargó de subrayar su hijo, Juliano Salgado, también presente durante la inauguración, impregna las 93 fotografías en riguroso, característico y saturado blanco y negro, realizadas en algunos de los paisajes más sobrecogedores del planeta, que componen la exposición y que integran dos series: "Aqua Mater" y "Glaciares".

"La poesía de sus imágenes es un ejemplo de los espacios que podemos llegar a construir. Tenía una conciencia ecologista muy marcada y su objetivo a través de la creación de Instituto Terra era ‘‘mudar las mentes’’. Mi padre debería ser un ejemplo de los pasos a seguir en nuestra sociedad", destacó haciendo referencia a la organización civil sin ánimo de lucro dedicada a la reforestación, la educación medioambiental y el desarrollo rural sostenible en el valle del Río Doce, en el estado de Minas Gerais, que fundó Salgado en el 98 junto a su mujer Lélia Wanick, comisaria de esta muestra que no pudo asistir por motivos familiares, y de la que ahora como hijo, ha cogido testigo en la dirección.

Que el mencionado Instituto Terra haya creado un bosque, completo, con una gran variedad de flora y fauna endémicas de la Mata Atlántica y haya plantado más de tres millones de árboles ejemplifica otro de los datos sobre Salgado sin los que resulta imposible conocer la trascendencia de su obra: no sólo miraba, hacía. Desde el parque nacional de la Sierra del Divisor, en la Amazonia brasileña, hasta las algas gigantes de las islas Malvinas; el glaciar Perito Moreno, en la Patagonia argentina, las impresionantes cataratas Victoria, en Zambia; las dunas de Ubari, en Libia o los icebergs del archipiélago volcánico de las islas Sandwich del Sur, conectando Tierra del Fuego con la Península Antártica. Rincones ocupados por el agua remotos, desmedidos, violentos, salvajes, prolongados, solitarios, descomunales, abultados, mayúsculos y desprendidos, como esos glaciares llenos de erosiones, surcos, marcas sedimentadas que parecen corpóreas, concebidos por el brasileño como "colosales masas de hielo, esculpidas por la naturaleza que tienen alma. Testigos esenciales de la historia de la Tierra que están desapareciendo". Mientras la mayoría contemplamos y no hacemos.

Contemplación activa de la naturaleza

  • En 2021, la pareja formada por Leila y Sebastião presentó su último proyecto: un libro y una gran exposición de fotografía sobre la selva amazónica y sus comunidades indígenas, en los que se hace un llamamiento a la conservación de esta biodiversidad tan importante para el planeta y para la protección de estas poblaciones amenazadas. Ambos defendían la idea de que la contemplación de la naturaleza siempre debería ir acompañada de una inevitable reflexión acerca de su valor y de la necesidad de preservarla. Algo que la muestra pretende recordar con el agua como elemento vertebrador.

© David Jar

Una visitante contempla una de las fotografías de Salgado que componen la muestra

© PHOTOGRAPHERS

Exposición AQUA MATER de Sebastião Salgado en Madrid. David Jar

© PHOTOGRAPHERS

Exposición AQUA MATER de Sebastião Salgado en Madrid. David Jar
❌