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La RAE lanza el primer diccionario «nativo digital»

30 October 2026 at 11:18

Un diccionario no es solo un conjunto de palabras sobre el que se sustenta una lengua. También es una radiografía o una primera proyección de lo que ha sido un país o una civilización. Una certera aproximación a una cultura, a sus intereses, su pasado, sus influencias y también sus flaquezas o evidentes carencias. La Real Academia Española presentó ayer la 24.ª edición del Diccionario de la lengua española, una obra que regresa a las librerías doce años después de la última edición impresa. El acto comenzó con un minuto de silencio en memoria de las víctimas del accidente ferroviario de esta semana.

«Este evento se ha producido con regularidad a lo largo de los siglos y coincide con el tricentenario del primer volumen del Diccionario de autoridades», indicó [[LINK:TAG|||tag|||63361c655c059a26e23f85dc|||Santiago Muñoz Machado,]] director de la [[LINK:TAG|||tag|||633615701e757a32c790bc78|||RAE,]] después de esta pausa de respeto. El director recordó cómo concibieron esta obra los primeros miembros que integraron la Academia en el siglo XVIII. La primera decisión fue la elección de las fuentes, aunque no se tuvieron en cuenta los tecnicismos. La segunda consistió en incluir no solo la lengua culta del castellano, los términos nuevos y los antiguos, sino también la lengua vulgar, y distinguir qué vocablos eran propios y cuáles tenían procedencia extranjera. La tercera fue la determinación de recoger la lengua que irradiaba de Castilla, pero también la de otros reinos, provincias y territorios.

«Esta edición es el cénit de una generación de diccionarios que comenzó en 1780»

Santiago Muñoz Machado

Desde entonces se han sucedido las ediciones y actualizaciones hasta llegar a la actual, la primera nativa digital y la más completa de todas. Cuenta con 99.990 artículos y cerca de 209.000 acepciones, 54.829 etimologías, 23.255 acepciones con marca de alguna especialidad técnica, 20.672 acepciones con alguna marca de países americanos, 24.708 formas complejas o pluriverbales y 85.201 ejemplos.

Pero sus cifras no lo son todo y este diccionario no se detiene ahí. Es el que recoge más léxico general del español utilizado actualmente en todos los países hispanohablantes. Además, contempla una nutrida representación de las voces y acepciones específicas de cada país; voces y acepciones empleadas en los distintos niveles de comunicación (coloquiales, cultas, malsonantes, etc.); las voces y acepciones más extendidas del léxico especializado de las ciencias, las artes y otras actividades humanas, y el léxico fundamental del español utilizado desde el siglo XVI hasta nuestros días. «Por primera vez se ha llevado a cabo a partir de la edición digital y no a la inversa. Es la primera edición nativa digital», señaló Santiago Muñoz Machado.

Él mismo reconoció que «esta edición es el cénit de una generación de diccionarios que comenzó en 1780. No pierde los rasgos de familia y, además, hemos mantenido la edición en papel. Ha sido preparada en una base de datos digital, lo que permite relacionarla con los demás diccionarios y obras de la RAE. Esta edición cierra una generación y, al mismo tiempo, es el acta de nacimiento de los diccionarios del futuro. Incorpora más léxico americano que ninguna otra edición anterior, remarca la unidad de la lengua que hablamos y abre la puerta a que en el futuro se incorporen imágenes».

«Las obras que recogen el léxico de las lenguas tienen que evolucionar si quieren seguir siendo útiles»

Paz Battaner

Muñoz Machado declaró también que «el diccionario en línea recibe 100 millones de visitas al mes. Pero acompaña a la versión digital la más hermosa edición en papel de la historia, que mejora el trabajo que viene haciendo la Academia desde hace 100 años». Esta nueva edición ha incorporado 6.000 entradas, que ya están disponibles en la web de la RAE. Una de las novedades que presenta es la organización interna de los artículos. Por primera vez, las acepciones se agrupan y ordenan de manera jerarquizada, atendiendo a su frecuencia de uso y a las relaciones de significado que mantienen entre ellas, y no a su categoría gramatical o a las marcas (geográficas, técnicas, etc.) que las acompañan.

La académica Paz Battaner, directora de la 24.ª edición, destacó este aspecto: la reorganización de los artículos del diccionario para dotarlos de una estructura jerarquizada, así como el desarrollo de las formas femeninas. También reconoció la importancia del trabajo digital para redefinir y visualizar con claridad los vínculos entre las distintas referencias. Asimismo, recordó que «los autores de diccionarios solo pueden aspirar a explicar el sentido y el uso de las palabras en un momento dado o hasta un momento dado, pero no pueden predecir el futuro. Por eso, las obras que recogen el léxico de las lenguas tienen que evolucionar si quieren seguir siendo útiles».

Durante el acto, los directores y presidentes de las distintas academias eligieron algunas de las palabras nuevas que contiene el diccionario. Santiago Muñoz Machado fue el primero en mencionar una que no era nueva, pero que aludía a un valor fundamental para la democracia: «tolerancia», definida como «respeto a las ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias».

A esta palabra le sucedieron «guámbito, guámbita»; «yamar»; «asegunes»; «morro, morra»; «yisero, yisera»; «merkén»; «senderista»; «mengala»; «pochotón, pochotona»; «ilocano, ilocana»; «sopotocientos, sopotocientas»; «asere»; «bolaterapia»; «amartelo»; «medalaganario, medalaganaria»; «chepibe»; «chivito»; «nenequear»; «cangrimán»; «hispanounidense» y «pelucar».

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