La Policía Local de Sevilla ha detenido a un hombre que amenazaba con provocar una explosión que podía afectar a todo un edificio, para lo que estaba usando cuatro bombonas de butano, una de ellas ya en llamas.
Según han informado a EFE este martes fuentes policiales, la intervención fue realizada por agentes de la Unidad de Intervención Nocturna (UIN) de la Policía Local, tras ser avisados del peligro inminente por una posible explosión en un edificio provocada por una persona.
A su llegada, los agentes observaron en un patio interior comunitario a un varón que manifestaba su intención de causar una explosión que afectara al edificio con cuatro bombonas de butano, una de ellas en llamas por la zona de llenado y que avivaba con papeles y plástico.
Ante el grave riesgo para la integridad de los moradores, y tras requerirle reiteradamente que cesara en su actitud sin resultado, los agentes accedieron de forma urgente al inmueble, neutralizaron la amenaza y extinguieron el fuego.
En el interior de una vivienda se comprobó una gran acumulación de humo, con la cocina encendida, los grifos abiertos y el fregadero obstruido provocando un rebose de agua.
Por todo ello, se detuvo al hombre como presunto responsable de un delito de incendio con peligro para la vida e integridad de las personas.
Durante la intervención se registraron daños en la puerta de acceso a la vivienda y en una ventana comunitaria utilizada para el acceso de urgencia, así como heridas leves en dos agentes.
La dimensión ecológica de la cría del toro bravo. Es la reivindicación que hace Jorge Cuadra en «El toro de lidia en Sierra Morena», obra con la que se ha alzado con el III Premio Divisa de Literatura Taurina, que entrega LA RAZÓN con el patrocinio de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla y la colaboración de la editorial El Paseíllo. El finalista de esta edición ha sido Miguel Vega, por su obra «El torero de los pintores».
El Salón de Carteles de la institución maestrante acogió la entrega de este galardón que pretende poner de relieve la literatura taurina y los valores de la Fiesta desde el punto de vista cultural y social. Asistieron al acto el teniente de hermano mayor de la Real Maestranza, Marcelo Maestre León; la viceconsejera de Cultura, Patrimonio Histórico y Deporte de la Junta de Andalucía, Macarena O’Neill; y el delegado de LA RAZÓN en Andalucía, José Lugo, entre otras personalidades y aficionados taurinos.
Cuadra, ganadero de reses bravas e ingeniero de montes, ha tratado de poner de relieve en esta obra «aspectos ecológicos, históricos y culturales de la crianza del toro bravo en la dehesa». A su juicio, esta especie «tiene una serie de condiciones que la hacen ser el ‘guardián de la dehesa’», por lo que su crianza lleva aparejado un sistema de producción respetuoso con el medio ambiente. El texto parte de un análisis de las dehesas de la Sierra Morena oriental, en Jaén. «Después hablo de los orígenes de los ganaderos trashumantes, los ganaderos serranos. Cómo se realizan las faenas camperas del toro bravo, con las particularidades de una comarca con una geografía accidentada». Junto a ello, el autor fija su mirada en los ganaderos, vaqueros y mayorales que hacen posible que haya un equilibrio entre la conservación de la naturaleza y el toro de lidia. La obra culmina con una serie de relatos basados en su experiencia.
Cuadra agradeció a LA RAZÓN la concesión de este premio. «Escribo con la idea de poner en orden lo que he vivido desde niño», aseguró, por lo que este galardón «reconoce esta singularidad del toro de lidia en el campo». «Sin vocación y humildad es imposible criar reses bravas», señaló al recoger el galardón.
Durante su intervención, el teniente de hermano mayor de la Real Maestranza señaló que «este premio nació con el propósito de reconocer la literatura taurina» y que «tres años después empieza a consolidarse». «La obra que distinguimos nos propone una mirada singular sobre la tauromaquia. Nos acerca a la dehesa», indicó. «La literatura tiene la capacidad de fijar en la memoria lo que el tiempo puede desdibujar», apuntó Marcelo Maestre.
La viceconsejera de Cultura, Patrimonio Histórico y Deporte de la Junta de Andalucía, Macarena O’Neill, destacó que «la tauromaquia es uno de los pilares fundamentales de la cultura andaluza y española». «Los jóvenes vibran con los festejos, que tienen unas audiencias muy altas en Canal Sur», destacó. «Cuadra se adentra en la dimensión social y ecológica de la tauromaquia. Es un patrimonio cultural digno de aliento», glosó sobre el autor.
El año pasado el premio recayó sobre José Carlos Vara, por su obra «La última faena». El texto traza la trayectoria vital de un torero desde que empieza a sentir la afición por la Fiesta hasta que se convierte en figura y, posteriormente, decide retirarse. En su primera edición, el escritor y periodista Santiago Sánchez Traver se alzó con el galardón por su obra «Los últimos días del maestro Curro Cúchares», un interesante fresco sobre la sociedad y el momento de la muerte del matador de toros que aporta nuevos datos y documentación inédita sobre su fallecimiento en Cuba a causa del «vómito negro».
El Premio Divisa de Literatura Taurina está dotado con 1.000 euros y la publicación de la obra por parte de la editorial El Paseíllo. El jurado lo integran Fernando González Viñas, David González Romero, Pedro Narváez, Patricia Navarro, Juan Antonio Ruiz «Espartaco», Luis Manuel Halcón y José Lugo, este último en calidad de secretario.
Técnicos de las compañías de telecomunicaciones trabajan para recuperar el servicio de fibra óptica afectado por una incidencia registrada la tarde de este pasado lunes en en el cableado durante las obras de la Línea 3 del Metro y que ha afectado a la conexión en varias zonas del centro y norte de Sevilla, como la Alameda, Macarena o San Lorenzo. En este sentido, la recuperación del servicio se ha ido produciendo a lo largo de este martes y alcanzará el 25% al finalizar la jornada.
Así lo han confirmado fuentes de la Consejería de Fomento a Europa Press, que remarcan, a su vez, que esos trabajos se han prolongado durante toda esta noche.
Actualmente, una mayoría amplia de vecinos de esta zona de la ciudad continúa sin conexión a Internet. En contexto, la incidencia se ha producido durante los trabajos de construcción de la Línea 3 Norte del Metro, que conectará Pino Montano con el Prado de San Sebastián, en el entorno de la calle Doctor Leal Castaño.
Desde la Junta de Andalucía se mantiene la coordinación de las actuaciones vinculadas a las obras, mientras los equipos técnicos trabajan para recuperar la conectividad lo antes posible.
"Somos conscientes de las molestias que esta situación está ocasionando y agradecemos su comprensión mientras se desarrollan los trabajos de reparación", señalaba la Consejería de Fomento a primeras horas de este martes en un comunicado.
Durante las ocho sesiones que duró el juicio por la muerte de Ana Buza —la joven sevillana de 19 años que fue hallada muerta en la carretera cuando viajaba con su entonces pareja y absuelto en la causa, Rafael V., el 7 de septiembre de 2019—, los miembros del jurado atendieron a las distintas versiones sobre cómo pudo fallecer la chica ofrecidas por los peritos de la Fiscalía y los de la acusación particular. En síntesis, los agentes de la Guardia Civil y los forenses del Instituto de Medicina Legal defendieron que ella murió tras lanzarse voluntariamente del coche a 117 kilómetros por hora; y los peritos de parte sostuvieron que fue atropellada por su exnovio y que era físicamente imposible que la mujer se hubiera tirado del vehículo. La jueza encargada de redactar la sentencia absolutoria, tras el veredicto de inculpabilidad del jurado, ha ofrecido su propia teoría, tal y como ella misma reconoce, en la que, aunque deja claro que no hubo atropello, también descarta el suicidio: “Por la inercia” derivada de la velocidad que llevaba el coche y al estar la puerta abierta “bien pudo haber salido proyectada”.
Manifestantes reclaman justicia para Ana Buza, la joven fallecida hace cinco años y cuyo novio ha sido imputado por presunto homicidio imprudente, en la manifestación del 25-N en Sevilla. / FOTO CEDIDA POR LA FAMILIA
Sevilla, España, 26 oct (Prensa Latina) El Sevilla consolidó hoy su sexto puesto en la Liga española de fútbol, tras vencer 2-0 al Osasuna en el cierre de la jornada 10.
El exalcalde de Sevilla Alfredo Sánchez Monteseirín ha muerto a los 69 años, según han confirmado fuentes del PSOE y el alcalde de la capital andaluza, José Luis Sanz, quien ha publicado un mensaje en la red social X dando el pésame a familiares y amigos.
Sánchez Monteseirín sufrió un ictus en 2023 y varios episodios similares desde entonces que le tenían apartado de la vida política y pública.
Fue el alcalde de Sevilla que más tiempo estuvo en el cargo, desde 1999 y hasta 2011, cuando cedió el bastón de mando de la ciudad a Juan Ignacio Zoido (PP). De su mandato salieron intervenciones en la ciudad de Sevilla como las Setas, en el centro de la ciudad, la ampliación del carril bici o el proyecto de Torre Sevilla.
Sobre la muerte del exalcalde socialista se ha pronunciado este lunes la secretaria general del PSOE andaluz, María Jesús Montero, en un mensaje de su perfil en la red social X donde ha lamentado el fallecimiento de "un gran político y un visionario que transformó Sevilla".
Sánchez Monteseirín, ha indicado, hizo de la capital andaluza "una ciudad más humana, accesible e igualitaria", una huella que "permanecerá" en la memoria de los sevillanos.
Fuentes del PSOE han explicado a EFE que el partido hará un acto de homenaje y recuerdo al exalcalde pero aún no han concretado los detalles, que tienen que cerrar entre la agrupación municipal y la regional.
El actual alcalde de la capital hispalense, José Luis Sanz (PP), ha recordado también en un mensaje de X que Monteseirín "impulsó y transformó la ciudad durante sus doce años al frente del Ayuntamiento de Sevilla", y el Consistorio ha informado de que se ha guardado un minuto de silencio en su recuerdo.
También se ha pronunciado el exalcalde de Sevilla Juan Espadas (PSOE), quien ha asegurado que ha recibido la noticia de la muerte de Monteseirín con "enorme pesar" y le ha agradecido "por no olvidar" los barrios de la ciudad y por poner a las personas "en el centro" de sus políticas.
Doce años de alcalde
Alfredo Sánchez Monteseirín (La Rinconada, Sevilla, 1957) llegó a la Alcaldía de Sevilla en 1999 de la mano del Partido Andalucista (PA) de Alejandro Rojas-Marcos, con quien alcanzó un acuerdo tras rechazar este la mano tendida de Soledad Becerril (PP), quien también cortejó a los andalucistas.
Rojas-Marcos se decantó por el PSOE de Sánchez Monteseirín y abrió el mandato más largo en el Ayuntamiento de la capital andaluza, que duraría hasta 2011, cuando el PP del hoy eurodiputado Juan Ignacio Zoido ganó las elecciones municipales en mayo de ese año.
De su mano llegaron la Torre Sevilla, las Setas de la Encarnación y la inauguración del tranvía, que luego se amplió hasta llegar al barrio de Nervión desde la plaza Nueva.
Gobernando con IU, creó una amplia red de carriles bici y apostó por las peatonalizaciones de vías claves en el centro de la ciudad y en el barrio de Los Remedios con la calle Asunción.
Bajo su mandato también se abordó el cambio de la Alameda de Hércules, plaza pública del centro y epicentro de la vida alternativa de la capital andaluza.
Sánchez Monteseirín, en su largo mandato, también entregó llaves de hasta 15.000 viviendas de protección oficial en barrios como Los Bermejales o El Porvenir, en el sur de la ciudad.
La política, como los oficios que lindan con el sacerdocio, halla puntos de encuentro con la Santísima Trinidad: se basan en la fe y son un misterio. Doctores tiene la iglesia y médicos e inspectores de Sanidad tiene la política. Tal era el caso de Alfredo Sánchez Monteseirín –nacido en La Rinconada en el año 1957 y al frente del Ayuntamiento hispalense de 1999 a 2011, con un mandato previo en la Diputación–, quien, cual Platón en su día, cual teólogo o filósofo, como alcalde de Sevilla inauguró en su día la Avenida de la Astronomía y acabó su discurso –previa confusión entre los términos «astronomía» y «astrología»– diciendo: «Nosotros, los astronautas…». Monteseirín, que falleció este 26 de octubre tras no superar las secuelas del grave accidente cerebrovascular sufrido en 2023, reveló entonces su concepción del misterio de la política: el aire acondicionado lo ponía bajísimo –«Lo que suda este hombre», solía decir su antecesora– pero siempre tenía la vista puesta en las estrellas, más allá del corto plazo. «Sevilla es bella porque siempre es nueva», reivindicaba el alcalde, tan criticado durante sus tres mandatos como admirado después. El tiempo tiene querencia por poner las cosas en su sitio. Colón también regresó preso en su tercera travesía. «La ciudad de las personas» fue su máxima.
El tiempo colocó el mandato de Monteseirín a la altura modernizadora de la Expo’92. Cuando le cuestionaban «por qué» a alguno de los proyectos (peatonalizaciones, plan de barrios, metro, tranvía, túneles, festival de cine, carriles bici), el regidor respondía: «Por qué no». «El pasado y el inmovilismo no traen bienestar», citaba.
El 27 de marzo de 2011, con cuatro años de retraso y un 70% de sobrecoste, «la ciudad de Sevilla inauguró este espacio siendo su alcalde don Alfredo Sánchez Monteseirín», reza una placa, con la forma del contorno que dibuja la estructura de «las setas» desde el cielo, en el Metropol Parasol. Con esta obra, dijo entonces el regidor, «inauguramos la Sevilla del siglo XXI». La placa, la última descubierta por Monteseirín como alcalde, se ubica en la Plaza Mayor de un complejo, paradójicamente, privado durante, al menos, 40 años, el tiempo de concesión a la constructora. Monteseirín se vio solo en su último acto, después de que Griñán lo relegara a la categoría de «pato cojo», teletipo mediante, frente a Espadas, en relación a la contienda con Zoido, a quien no perdonó la judicialización de la política. Ni presidentes, ministros ni consejeros. Apenas el subdelegado del Gobierno Faustino Valdés y socialistas próximos como Evangelina Naranjo o Carmeli Hermosín, en su condición de amigos. Tampoco estuvieron los ex delegados de Urbanismo Emilio Carrillo y Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, impulsores y delfines, junto a Monteseirín y el presidente de la Agrupación de Interés Económico, Manuel Marchena –que sí estuvo–, de lo que denominaron «la catedral del siglo XXI». Un gran desgaste político y mediático –con el «caso Mercasevilla» ab initio más la guerra interna socialista frente a Viera– y más de 123 millones de coste en un proyecto que consumió fondos con voracidad de oca, los continuos retrasos y cinco fechas de culminación incumplidas, probablemente, estuvieron detrás de tanta ausencia. Ahora todo el mundo es de Monteseirín pero entonces vivió en carne propia el ‘fuego amigo’, el amargo don de la promesa y la lacerante soledad en la muchedumbre. «Ha sufrido más de lo que merecía. Es una pérdida personal absolutamente insustituible», señalaba Fran Fernández, edil de aquella época. «El alcalde que miraba al futuro siempre estará presente en Sevilla», indicó su familia, que rehusó la capilla ardiente en el Consistorio. «Ser alcalde de Sevilla es muy difícil por el carácter de los sevillanos», señalaba el regidor. Aquel día en «las Setas», Monteseirín no dudó de que lo que llamó «sevillanía rancia» «hará este espacio suyo, como las peatonalizaciones, el carril bici o la Plaza de España» y pidió que «no tengan miedo a cambiar de opinión». «Será uno de los lugares más sevillanos, símbolo secular de la Sevilla eterna», pórtico de otra era. Años después, tras un autoexilio madrileño y su regreso, primero, como personal por concurso de la Consejería de Sanidad y, después, como delegado de la Zona Franca de Sevilla, el propio Monteseirín admitió que también a él «le estaban empezando a gustar» la faraónica obra de Jürgen Mayer.
Monteseirín dijo adiós con una obra colosal, «la catedral del siglo XXI», en un día como de boda pero con iluminación de entierro. Decía Bergamín que «sólo el toro puede juzgar al torero». El tiempo también juzga a los dirigentes y ya en vida dejó dicho –con la entrega de la Medalla de la Ciudad por un alcalde del PP, José Luis Sanz, y una plaza con su nombre junto a la Torre Pelli– que el alcalde más longevo de Sevilla, como el obispo Waleran de «Los pilares de la tierra», no subió a las alturas sólo para caer sino que de verdad inauguró una nueva era. Monteseirín, bético, socialista de Pablo Iglesias, a ratos ciclotímico y orgulloso hijo y nieto de maestros, se despidió en la obra que tantas dificultades le ocasionó. Su legado. «El mayor riesgo es no asumir ninguno», dijo, solemne, citando a Juan Ramón: «Tira la piedra de hoy, olvida y duerme. Si es luz, mañana la encontrarás, ante la aurora, hecha sol». El legado Monteseirín resplandece.
Treinta y cinco mil espectadores. Esa es la capacidad que los autores de un nuevo estudio atribuyen al anfiteatro romano de Itálica, en Santiponce (Sevilla), y en aquellas gradas no había ni un altavoz. Lo que ocurría en la arena tenía que llegar al público sin ayuda de aparatos, y hasta ahora había pocos estudios […]