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Qué significa la frase de Luis de la Fuente durante la gala del Balón de Oro: “El éxito individual nos hace visibles, el trabajo en equipo nos hace invencibles”

By: David · Cavero
27 October 2026 at 13:35

En el deporte de élite, los focos suelen dirigirse hacia quienes marcan los goles decisivos, levantan trofeos o reciben los galardones más prestigiosos. Sin embargo, detrás de cada reconocimiento hay entrenamientos, decisiones tácticas, compañeros que facilitan una jugada y profesionales que trabajan lejos de las cámaras. El resultado visible es individual en muchas ocasiones, pero el camino que conduce hasta él rara vez lo es.

Esa tensión entre el mérito personal y la importancia del colectivo estuvo presente en el mensaje de Luis de la Fuente durante la gala del Balón de Oro de 2026, celebrada el pasado lunes en Londres. El seleccionador español, distinguido como mejor entrenador masculino del año, resumió su visión con una frase que trasciende el fútbol: «El éxito individual nos hace visibles, el trabajo en equipo nos hace invencibles». La reflexión también invita a mirar hacia la filosofía estoica y, en particular, hacia las ideas que el emperador romano Marco Aurelio dejó escritas hace casi dos mil años.

Qué quiere decir la frase estoica de Luis de la Fuente

La primera parte de la cita reconoce el valor del talento y del esfuerzo personal. Una actuación extraordinaria puede convertir a un futbolista en protagonista, abrirle las puertas de los grandes premios y situarlo en el centro de la conversación pública. La visibilidad, sin embargo, no garantiza por sí sola que un equipo consiga sus objetivos.

La segunda parte introduce el elemento decisivo: la cooperación. Un jugador puede resolver un partido con una acción brillante, pero necesita que sus compañeros defiendan, presionen, generen espacios y mantengan el orden colectivo. Incluso las grandes estrellas dependen de un sistema que les permita desarrollar sus capacidades.

La palabra «invencibles» debe entenderse como una expresión retórica, no como una promesa de que un equipo unido nunca perderá. En el deporte, la coordinación no elimina los errores ni garantiza los títulos, pero sí permite afrontar mejor las dificultades y aprovechar las fortalezas de cada integrante.

El mensaje de De la Fuente encaja, además, con una idea habitual en su ámbito: dirigir no consiste únicamente en reunir talento, sino en conseguir que ese talento persiga una meta compartida.

Marco Aurelio, a menudo citado por el seleccionador, y la idea de que nadie triunfa completamente solo.

La relación con Marco Aurelio procede del pensamiento estoico, una corriente filosófica que defendía la importancia de la razón, la disciplina y la responsabilidad personal. El emperador romano, que gobernó entre los años 161 y 180, recogió sus reflexiones en Meditaciones, una obra escrita como ejercicio personal de reflexión sobre la conducta y la manera de afrontar la vida.

En el libro sexto aparece una idea especialmente cercana al mensaje del seleccionador: lo que perjudica a la colmena tampoco beneficia a la abeja, citada en el pasado Mundial por De la Fuente. La imagen expresa que el bienestar individual no puede separarse por completo del de la comunidad a la que se pertenece.

No hay constancia sólida de que Marco Aurelio escribiera literalmente la frase pronunciada por De la Fuente. La conexión está en el significado, no necesariamente en la autoría de las palabras. El emperador defendía que los seres humanos están hechos para colaborar y que actuar pensando únicamente en el beneficio propio puede entrar en conflicto con las necesidades del conjunto.

Esta perspectiva no exige renunciar a la ambición ni restar importancia a los logros personales. Invita, más bien, a comprender que el éxito individual puede depender de condiciones que otros contribuyen a crear y mantener.

La filosofía estoica aplicada al fútbol y a la vida cotidiana

El estoicismo también propone distinguir entre aquello que depende de nosotros y lo que escapa a nuestro control. En una competición, un futbolista puede prepararse, cuidar su condición física y tomar decisiones sobre el terreno de juego, pero no controlar todos los factores que determinan el resultado. Aprender a gestionar esa incertidumbre permite mantener la concentración sin quedar atrapado en cada error o crítica.

En el trabajo, los estudios o cualquier proyecto compartido sucede algo parecido. La capacidad de una persona importa, pero también cuentan la confianza, la comunicación y la disposición a asumir responsabilidades. Un grupo no funciona solo porque reúna a individuos brillantes, sino porque consigue coordinar sus esfuerzos y resolver sus diferencias.

La frase de De la Fuente adquiere así un significado que va más allá de una entrega de premios. En una ceremonia dedicada a distinguir a los mejores del mundo, el seleccionador puso el foco en aquello que las clasificaciones individuales no siempre muestran: las relaciones y el trabajo que hacen posibles los resultados.

Su reflexión no resta mérito a las estrellas. Recuerda que la excelencia personal alcanza otra dimensión cuando contribuye a un objetivo común. Esa es la idea que conecta el fútbol con Marco Aurelio: el reconocimiento puede pertenecer a una persona, pero las condiciones para alcanzar grandes metas suelen construirse entre muchas.

© EFE

Luis de la Fuente, entrenador del año

Así es el kit de emergencia que la UE recomienda tener siempre en casa: cuántos litros de agua y cuánta comida necesitas para tres días

By: David · Cavero
27 October 2026 at 13:20

Un apagón prolongado, una inundación o un episodio meteorológico extremo pueden alterar en pocas horas la rutina de cualquier hogar. En estas circunstancias, servicios tan cotidianos como abrir el grifo, pagar con tarjeta, cargar el teléfono o acudir a un supermercado pueden dejar de estar disponibles temporalmente. La preparación previa permite reducir la improvisación y atender las necesidades esenciales mientras se recupera la normalidad.

La prevención no exige convertir la vivienda en un almacén ni realizar grandes compras de golpe. El objetivo es reunir una reserva proporcionada, adaptada al número de personas que viven en casa y revisada con regularidad. Dentro de esta situación, las instituciones europeas han situado la preparación individual y familiar entre las medidas necesarias para responder a emergencias de distinta naturaleza.

Agua y comida: las cantidades que conviene calcular

El agua debe ocupar un lugar prioritario en cualquier reserva doméstica. Como referencia práctica, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) aconsejan almacenar al menos un galón de agua por persona y día, aproximadamente 3,8 litros. Para tres días, eso supone unos 11,4 litros por persona, una cantidad superior a los 7,5 litros que se obtienen al calcular 2,5 litros diarios.

Esta reserva debe cubrir no solo la bebida, sino también necesidades básicas de preparación de alimentos e higiene. Las necesidades reales pueden aumentar con el calor, la actividad física, el embarazo, determinadas enfermedades o la presencia de niños pequeños. Conviene guardar el agua en recipientes aptos para uso alimentario y respetar las indicaciones de conservación del fabricante.

En cuanto a la comida, la recomendación más útil es disponer de productos que puedan consumirse sin refrigeración y, preferiblemente, sin cocinar. Las conservas de legumbres, pescado, verduras o fruta, las galletas, los frutos secos y las barritas energéticas son opciones prácticas. También pueden incluirse alimentos infantiles o productos específicos para personas con intolerancias.

No existe una cantidad universal de kilos o calorías que sirva para todos los hogares: depende de la edad, las necesidades nutricionales y el tamaño de las raciones. Lo importante es calcular tres días completos de alimentación por persona y comprobar que se dispone de un abrelatas manual si las conservas lo requieren. Los alimentos que necesitan agua para prepararse no son la mejor opción si la reserva de agua es limitada.

Linterna, radio, medicinas y efectivo: lo que no puede faltar

El agua y los alimentos son solo una parte de la preparación. La guía de emergencias de la Unión Europea y las recomendaciones de Cruz Roja coinciden en la importancia de reunir otros elementos que permitan afrontar un corte eléctrico o una evacuación.

Entre los imprescindibles figuran:

  • Iluminación y comunicación: una linterna, pilas de repuesto y una radio portátil a pilas o de manivela para seguir los avisos oficiales.
  • Batería para el móvil: un cargador y una batería externa cargada, que permitan mantener el teléfono operativo.
  • Botiquín y medicación: material básico de primeros auxilios y los medicamentos habituales necesarios, especialmente en caso de enfermedades crónicas.
  • Documentación y dinero: copias del DNI, la tarjeta sanitaria y otros documentos importantes en una bolsa impermeable, además de algo de efectivo por si fallan los pagos electrónicos.
  • Ropa y protección: una manta, prendas de abrigo y productos básicos de higiene.

No hace falta comprarlo todo de una vez. Muchos de estos artículos ya están en casa; lo importante es reunirlos y comprobar que funcionan antes de necesitarlos.

Un kit adaptado a cada familia y revisado con frecuencia

La preparación debe tener en cuenta las circunstancias de cada hogar. Si hay bebés, conviene añadir pañales, leche infantil y los productos que necesiten para alimentarse. Las personas que utilizan gafas, audífonos o dispositivos médicos deben prever repuestos o baterías cuando corresponda. Para las mascotas, es necesario reservar comida, agua, medicación y una correa o transportín.

El kit debe estar en un lugar accesible y conocido por todos, preferiblemente cerca de la salida si también se contempla una evacuación. Si pesa demasiado para transportarlo, puede ser más práctico separar una reserva doméstica de una mochila ligera con lo esencial para salir rápidamente.

También es recomendable revisar periódicamente las fechas de caducidad, renovar los productos consumidos y comprobar las pilas y la batería externa. Una lista pegada al recipiente puede ayudar a verificar de un vistazo que no falta nada.

La recomendación de prepararse para las primeras 72 horas no significa que todas las emergencias vayan a durar tres días ni que exista una única lista idéntica para todos los países. Es una referencia para ganar autonomía mientras se restablecen los servicios o llega ayuda. La clave es disponer de agua suficiente, alimentos seguros y medios básicos para recibir información, atender necesidades médicas y adaptarse a las circunstancias de cada familia.

© Magnific

Así es el kit de emergencia que la UE recomienda tener siempre en casa: cuántos litros de agua y cuánta comida necesitas para tres días

Sigmund Freud, padre del psicoanálisis: “Existen dos maneras de ser feliz en esta vida: una es hacerse el idiota y la otra serlo”

By: David · Cavero
27 October 2026 at 11:35

En una sociedad marcada por la sobreinformación, las preocupaciones cotidianas y la necesidad de encontrar respuestas para casi todo, hay una pregunta que sigue generando debate: ¿es posible vivir más tranquilo cuando uno deja de prestar atención a aquello que le inquieta? La idea de que pensar demasiado puede convertirse en una fuente de malestar no es nueva. Desde la filosofía hasta la psicología, numerosos autores han reflexionado sobre el precio emocional de comprender el mundo y reconocer sus contradicciones.

Una de las frases que mejor resume esa tensión se atribuye a Sigmund Freud, el médico vienés que revolucionó la forma de estudiar la mente humana. La cita contrapone dos maneras de alcanzar la felicidad: fingir cierta despreocupación o vivir sin ser plenamente consciente de aquello que podría perturbar nuestra tranquilidad. Sin embargo, antes de tomarla como una defensa de la ignorancia, conviene examinar qué ideas hay detrás y hasta qué punto encajan con el pensamiento del propio Freud.

La felicidad entre lo que sabemos y lo que preferimos no ver

La frase «Existen dos maneras de ser feliz en esta vida: una es hacerse el idiota y la otra serlo» circula con frecuencia atribuida a Freud, aunque no existe una referencia bibliográfica clara y ampliamente aceptada que permita confirmar cuándo la pronunció o en qué texto aparece. Por eso, resulta más prudente tratarla como una cita atribuida al psicoanalista que como una afirmación cuya autoría está demostrada.

Su sentido, no obstante, conecta con una experiencia reconocible. Hay problemas que parecen ganar tamaño cuanto más tiempo les dedicamos: conflictos que no podemos resolver, noticias que nos desbordan o preguntas sobre el futuro para las que nadie tiene una respuesta definitiva. Ante ellos, algunas personas optan por apartar temporalmente la atención y concentrarse en aquello que sí pueden controlar.

Esta actitud no siempre equivale a engañarse. Establecer límites a la información que consumimos o dejar de rumiar una preocupación puede ser una forma razonable de proteger el bienestar emocional. La dificultad aparece cuando la despreocupación deja de ser una elección puntual y se convierte en una estrategia para evitar sistemáticamente los problemas.

La segunda posibilidad que plantea la frase es distinta: no preocuparse porque sencillamente no se perciben las contradicciones que inquietan a otras personas. La ironía está en que ambas actitudes pueden parecerse desde fuera, aunque una dependa de una decisión consciente y la otra de no advertir aquello que podría causar malestar.

Qué pensaba realmente Freud sobre la felicidad

Para encontrar una reflexión más sólida del psicoanalista sobre esta cuestión, hay que acudir a El malestar en la cultura, publicado en 1930. En esta obra, Freud analiza por qué resulta tan difícil alcanzar una satisfacción duradera y señala tres grandes fuentes de sufrimiento: la fragilidad del cuerpo, las amenazas del mundo exterior y las dificultades de las relaciones humanas.

Desde esta perspectiva, la felicidad no consiste en permanecer constantemente alegre, sino que está condicionada por circunstancias que no siempre podemos controlar. El deseo de sentir placer convive con la necesidad de evitar el dolor, y ambas tendencias no siempre apuntan en la misma dirección.

Freud también reflexionó sobre el precio que la vida en sociedad exige a las personas. La convivencia requiere limitar determinados impulsos y aceptar normas que restringen la satisfacción inmediata de nuestros deseos. A cambio, ofrece protección, cooperación y unas condiciones que difícilmente podríamos conseguir en solitario.

Por tanto, su pensamiento no se reduce a que las personas más ignorantes sean necesariamente más felices. La cuestión es más compleja: el ser humano aspira a una felicidad completa que choca con los límites de la realidad, y aprende a buscar formas distintas de aliviar el sufrimiento.

Ignorar los problemas no es lo mismo que vivir mejor

La frase atribuida a Freud puede interpretarse como una invitación a distinguir entre aquello que merece nuestra atención y aquello que únicamente consume energía sin que podamos hacer nada al respecto. Sin embargo, convertir esa idea en una defensa general de la ignorancia supone simplificar el problema.

Evitar de manera constante las conversaciones difíciles, desentenderse de las propias responsabilidades o rechazar información importante puede proporcionar alivio inmediato, pero también dejar conflictos sin resolver. Lo que hoy parece una forma de tranquilidad puede convertirse mañana en una preocupación mayor.

En cambio, tomar distancia de una noticia angustiosa, reservar momentos sin pantallas o aceptar que no es posible controlar todas las circunstancias son decisiones distintas. No implican negar la realidad, sino reconocer los límites de nuestra atención y elegir dónde concentrar los esfuerzos.

Tampoco hay motivos para asumir que una persona reflexiva está condenada a sufrir más que otra despreocupada. Pensar sobre los problemas puede generar inquietud, pero también permite comprenderlos, tomar decisiones informadas y encontrar soluciones. El conocimiento puede incomodar; igualmente, puede ampliar nuestra capacidad de actuar.

La paradoja de la cita reside precisamente ahí: quizá no podamos eliminar todas las preocupaciones, pero tampoco necesitamos vivir pendientes de cada una de ellas. Entre ignorarlo todo y analizarlo todo existe un espacio para la serenidad, la curiosidad y la aceptación de aquello que escapa a nuestro control.

Más que recomendar hacerse el idiota, la reflexión invita a preguntarse qué preocupaciones merecen realmente nuestra energía. Y esa diferencia importa: la tranquilidad no siempre nace de saber menos, sino de aprender a convivir con lo que sabemos sin permitir que ocupe toda nuestra vida.

© Madame Tussauds

Sigmund Freud: “Antes de que te diagnostiques con depresión o baja autoestima, asegúrate de no estar rodeado de idiotas”

Para qué sirve echar vinagre blanco en los desagües por la noche y por qué se recomienda hacerlo

By: David · Cavero
27 October 2026 at 06:00

En la limpieza del hogar, algunos de los consejos más extendidos recurren a productos que suelen estar ya en la despensa. El vinagre blanco es uno de ellos: se utiliza para eliminar determinadas manchas, tratar restos de cal y limpiar algunas superficies, por lo que también ha ganado popularidad como solución para mantener los desagües en buen estado.

La propuesta consiste en aprovechar las horas en las que el fregadero apenas se utiliza para que el producto permanezca más tiempo en contacto con el interior del conducto. Sin embargo, antes de convertir este gesto en una rutina nocturna, conviene distinguir qué puede hacer realmente el vinagre, qué problemas no resuelve y qué precauciones deben tenerse en cuenta.

Por qué se recomienda echar vinagre antes de acostarse

El principal motivo está en la composición del vinagre blanco, que contiene ácido acético. Este ácido puede ayudar a disolver determinados depósitos minerales, como algunos residuos de cal que se forman cuando el agua dura deja sales en las superficies.

Dejar el fregadero sin utilizar durante varias horas puede prolongar el contacto del líquido con las zonas que alcanza. No obstante, eso no significa que el vinagre vaya a limpiar por completo el interior de las tuberías ni que dejarlo toda la noche sea necesariamente más eficaz que un uso puntual.

Además, el producto no llega de manera uniforme a todas las paredes del desagüe. Una parte puede pasar directamente al sifón y continuar por la instalación, mientras que los residuos adheridos en zonas más alejadas permanecen prácticamente intactos. Por eso, este método debe entenderse como una posible ayuda para una limpieza ligera, no como un tratamiento capaz de solucionar cualquier problema de fontanería.

¿Puede eliminar los malos olores del fregadero?

Los olores desagradables son otra de las razones por las que se recurre a este remedio. En ocasiones, el origen está en los restos de comida, la grasa y otros residuos orgánicos que se acumulan en el colador o en el sifón, la pieza curva situada bajo el fregadero que retiene agua para impedir que los gases del alcantarillado entren en casa.

El vinagre puede ayudar a neutralizar algunos olores en las zonas con las que entra en contacto, pero no garantiza que desaparezca su causa. Si el mal olor vuelve al poco tiempo, conviene retirar los restos visibles y limpiar el colador y el sifón cuando sea posible hacerlo con seguridad.

Si el olor recuerda al alcantarillado, aparece en varios desagües o persiste después de la limpieza, podría existir un problema con el sifón, la ventilación o la instalación. En ese caso, echar más vinagre no resolverá el origen de la incidencia y puede ser necesario recurrir a un fontanero.

Cómo utilizarlo sin dañar las tuberías

Si quieres probar este método como parte de una limpieza ocasional, lo más prudente es seguir unos pasos sencillos:

  • Retira primero los residuos visibles del colador y de la boca del desagüe.
  • Comprueba que el agua circula con normalidad. Si el fregadero está atascado o desagua lentamente, el vinagre no es la solución adecuada.
  • Utiliza una cantidad moderada, siempre que las instrucciones del fabricante de la instalación sean compatibles con productos ácidos.
  • No lo mezcles con otros limpiadores. Si has utilizado recientemente un desatascador químico, no añadas vinagre: podrían quedar restos de sustancias incompatibles.
  • Aclara después con agua, siguiendo las recomendaciones del fabricante y sin recurrir a temperaturas extremas si desconoces las características de la instalación.

Tampoco es necesario repetir el procedimiento todas las noches. Si el desagüe está limpio, no presenta olores y funciona correctamente, no hay motivos para convertirlo en una obligación diaria.

La precaución más importante: nunca mezclarlo con lejía

Aunque el vinagre sea un producto habitual en la cocina, su carácter ácido obliga a utilizarlo con cuidado. La advertencia principal es no combinarlo con lejía, ya que la mezcla puede liberar gas cloro, tóxico para las vías respiratorias. Esta precaución también debe aplicarse si se desconoce qué producto se ha vertido previamente por el desagüe.

Además, el vinagre no es un desatascador universal ni un desinfectante equivalente a los productos específicamente formulados para ese fin. Si existe una obstrucción, las alternativas mecánicas, como un desatascador de ventosa o una guía para tuberías, pueden ser más apropiadas, siempre que se utilicen correctamente.

Echar vinagre blanco por el desagüe antes de acostarse puede servir como recurso ocasional frente a ciertos depósitos minerales y olores leves, pero sus beneficios tienen límites. La clave no está en dejarlo actuar durante toda la noche, sino en identificar qué provoca el problema y elegir el método de limpieza adecuado.

© Imagen generada con IA

Para qué sirve echar vinagre blanco en los desagües por la noche y por qué se recomienda hacerlo
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