Un cuerpo. Una daga. Un anillo, un broche y una sandalia de soldado. El escenario era digno de un caso de Jessica Fletcher, la mítica protagonista de Se ha escrito un crimen. Los restos fueron descubiertos por arqueólogos amateurs en 1977 en un pozo cerca de Velsen (Países Bajos), en el sitio donde hace 2.000 años se alzaba un fuerte romano.