Administrar un comprimido puede terminar en una negociación diaria entre el animal y su familia. Aunque utilizar comida suele facilitarlo, antes hay que saber si ese medicamento puede tomarse con alimento y si puede dividirse o triturarse.
La Food and Drug Administration (FDA) recomienda seguir exactamente las instrucciones de la etiqueta y del veterinario y advierte de que no se deben cortar, triturar o romper medicamentos salvo que el profesional indique que es seguro hacerlo.
Pero, ¿por qué es tan importante? Alterar determinadas formulaciones puede modificar la forma en la que liberan su principio activo y por tanto, puede dejar de hacer el efecto que buscamos o disminuir el mismo.
Si el fármaco permite administrarse con comida, podemos ocultarlo en una cantidad pequeña que sepamos que el animal va a terminar, en lugar de mezclarlo con un cuenco completo cuya dosis quizá quede a medias (ya que muchos perros y gatos son expertos en comérselo todo, excepto la pastilla).
En gatos existe otra consideración. El College of Veterinary Medicine recomienda que los comprimidos administrados directamente vayan seguidos de una pequeña cantidad de líquido o alimento para facilitar su paso por el esófago.
Además, no debemos olvidarnos de que los medicamentos líquidos deben administrarse despacio y también siguiendo la pauta prescrita. Si cada dosis se convierte en una lucha, conviene comunicárselo al veterinario para encontrar una alternativa menos estresante para el animal.
Por supuesto, nunca debería ajustarse una dosis calculándola a partir de medicamentos humanos que tenemos en casa, ya que la especie, el peso, la concentración y el fármaco concreto determinan la seguridad del mismo en el sistema.
Al final, el mejor método no es el más ingenioso, sino el que consigue administrar toda la dosis de la forma prevista. Puede ser gracias a chuches, comida, puede también venir a raíz de un buen entrenamiento de obediencia pero, lo importante es que el animal reciba el medicamento correctamente.
Casi 240 perros y gatos buscan una familia en uno de los espacios de la protectora y santuario de animales Salvando Peludos, situado en la localidad madrileña de Villamanta. El enclave ha acogido este martes la presentación del informe Mi historia continúa contigo, que proporciona una radiografía de los animales que buscan hogar en España. Tras realizar un seguimiento de los 2.500 animales visibilizados a través de la plataforma Adopta con Tiendanimal en 2025, se ha concluido que los gatos fueron los animales más adoptados el año pasado, concentrando el 59% de las adopciones, frente al 41% de los perros que encontraron un hogar.
Según el estudio, "esta diferencia puede estar relacionada con diversos factores asociados al estilo de vida actual, especialmente en entornos urbanos. Por ejemplo, en los gatos su capacidad de adaptación a espacios reducidos y su mayor autonomía pueden resultar favorables para la vida dentro de las ciudades". Sobre este cambio se ha pronunciado Caroline Arrú, directora de marketing de la compañía: "España siempre ha sido un país de perros pero se está registrando un cambio de tendencia hacia los gatos, cada vez hay más adopciones de estos animales, incluso superando a los canes".
Con respecto a las diferencias por territorios, la comunidad autónoma donde más animales encontraron un hogar fue Andalucía, concentrando el 43,15% de las adopciones. En segundo lugar se sitúa la Comunidad de Madrid con el 15,09%, seguida de Cataluña que representó el 8,23% de los animales adoptados.
La edad y las enfermedades, factores clave en la adopción
No todos los animales tienen las mismas probabilidades de ser adoptados. El 42,45% de los perros que encuentran una familia son jóvenes (entre uno y tres años) y el 11,57% son cachorros (de menos de un año). Sin embargo, solo el 9,29% son senior (más de 8 años), según el informe.
Esta cifra se comprende mejor si se convierte en una historia, como la de Papuchi. "Este perro tiene dos de las características que hace que la adopción se complique, es un perro de nueve años y tiene Leishmaniosis, cuentaa 20minutos Fernando Sánchez, presidente de la Fundación Salvando Peludos. Sánchez lamenta que "mucha gente no los adopta por esta enfermedad aunque solo haya que darle una pastilla diaria". El presidente de la fundación reflexiona que "a muchas personas les da respeto acoger a un animal enfermo".
En lo que respecta a los gatos, la diferencia es incluso más acusada. Solo en el 1,61% de los casos, el felino que encuentra un hogar supera los 10 años. Los jóvenes (entre los seis meses y los dos años) concentran el 49% de las adopciones mientras que los adultos (entre dos y 10 años) recogen el 46,27%.
Amapola, una gata que rescataron de una persona con síndrome de Noé, tiene el mismo problema que Papuchi. El animal vivía hacinado con más de 50 gatos por lo que le cuesta confiar y necesita una familia en la que no haya más felinos. Además, "tiene doce años, le falta un ojo y presenta una leve ataxia por lo que está costando mucho encontrar una familia que lo adopte", relata Katia Berazouskaya, coordinadora de la protectora Salvando Peludos.
Aunque los animales de mayor edad o los que tienen alguna enfermedad diagnosticada siguen siendo algunos de los grupos que más dificultades encuentran para conseguir una familia no son los únicos. Hay otras características que también dificultan especialmente este proceso. El principal factor asociado a una estancia prolongada en los refugios es el comportamiento del animal, señalado por el 77,6% de las entidades entrevistadas por la Fundación Affinity en el estudio Él nunca lo haría. A continuación, aparecen la pertenencia a razas consideradas potencialmente peligrosas (68,2%), las enfermedades crónicas (57,2%), el tamaño grande (50,7%) y la edad (48%).
En definitiva, algunos animales continúan enfrentándose a importantes barreras para encontrar una familia y permanecen durante largos periodos de tiempo en espera de una oportunidad. En muchos refugios, estos terminan convirtiéndose en auténticos "animales invisibles". Es decir, perros y gatos que, debido a sus características, parecen pasar desapercibidos para los potenciales adoptantes. Papuchi y Amapola pertenecen a este último grupo aunque sus cuidadores mantienen la esperanza de que encuentren una familia que les brinde todo el amor que merecen.