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El cuidado entre activistas como forma de resistencia: “Si nosotras no estamos bien, ¿quién va a seguir la lucha?”

29 October 2026 at 04:30

Este proyecto de periodismo fotográfico fue encargado por Ember Mental Health. Ember financia y acompaña a organizaciones comunitarias de salud mental para que crezcan y se consoliden, fortaleciendo el ecosistema global de cuidados.

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© Ana María Arévalo Gosen

Yanina Cruz, trabajadora social y coordinadora de la respuesta humanitaria de Centro 32, está con su hijo mayor en la sala de su casa, en Tijuana, México, el 14 de mayo de 2026. Esta organización, situada en la ciudad fronteriza de Tijuana, acompaña a personas migrantes y desplazadas que necesitan apoyo psicosocial y ayuda humanitaria. Cruz ayuda a las familias migrantes que necesitan alimentos, ropa, pañales y otros apoyos básicos. Su jornada de cuidados, sin embargo, no termina al salir del trabajo: vive con sus dos hijos, de 19 y 17 años, y algunos días comienza a las cinco de la mañana preparando sus comidas antes de salir hacia los albergues. Después de atender durante horas a familias que atraviesan situaciones de desplazamiento y precariedad, Cruz puede tardar hasta dos horas en transporte público en regresar a casa. “Llego cansada, pero nos vemos, cocino algo y comemos juntos”, cuenta. Después suele salir a caminar. Su rutina muestra otra dimensión de estas redes: las mujeres que sostienen necesidades esenciales de otras familias regresan después a sostener también las propias.

© Ana María Arévalo Gosen

Integrantes del equipo de Centro 32 comparten unos chilaquiles preparados por Lourdes Medano, fundadora y directora de la organización, en Tijuana, el 12 de mayo de 2026. Comer juntas, conversar, reírse o detener durante unas horas el ritmo de trabajo forma parte de las prácticas con las que el equipo intenta proteger su propia salud mental y mantener la cohesión interna. “Hay un desgaste para nosotras, un desgaste por compasión, porque siempre estamos escuchando historias”, explica Medano. Para ella, cuidar a quienes acompañan es una condición para que la respuesta comunitaria pueda sostenerse: “Todas paramos y descansamos. Buscamos sostenernos unas a otras”. El Centro 32 no solo sostiene a quienes migran, construye redes allí donde las respuestas existentes resultan insuficientes, sino que, al mismo tiempo, se pregunta cómo cuidar a quienes pasan años sosteniendo a otras personas.

© Ana María Arévalo Gosen (EL PAÍS)

La familia de Medano, la fundadora del Centro 32, se instaló en Tijuana porque su padre era bracero y viajaba durante meses a Estados Unidos para trabajar, por lo que la ciudad fronteriza permitía mantener a la familia más cerca. “Mi padre se iba seis meses y regresaba. Yo era pequeña y no entendía bien qué pasaba: se iba, desaparecía un tiempo y luego volvía”, recuerda Medano. Esa experiencia marcó su manera de entender la separación familiar y la migración, aunque las personas que Centro 32 acompaña hoy atraviesan desplazamientos mucho más largos y condiciones muy distintas a las que conoció su familia. En la imagen, Lourdes Medano camina junto al muro fronterizo entre México y Estados Unidos, en Tijuana, el 12 de mayo de 2026. Recuerda una infancia en la que cruzaba a pie al otro lado y observa cómo, con los años, las barreras se han vuelto más altas, extensas y difíciles de atravesar.
“Las vallas y los muros no han detenido la migración; exponen más a las personas”, sostiene Medano. Para ella, el contraste entre los derechos reconocidos sobre el papel y las posibilidades reales de ejercerlos está en el centro del problema: “La ley dice que tenemos derecho a la salud, pero ¿dónde?”. Centro 32 intenta acompañar parte de ese vacío, aunque Medano insiste en que la responsabilidad última corresponde al Estado.

© Ana María Arévalo Gosen (EL PAÍS)

Gricelda Flores, psicóloga de Centro 32, regresa a casa después de una larga jornada de trabajo de campo en Tijuana, el 13 de mayo de 2026. Durante la semana recorre albergues y espacios comunitarios para ofrecer atención psicológica individual y grupal a personas migrantes y desplazadas. Su trabajo ocurre, en gran medida, allí donde están quienes necesitan acompañamiento, en una ciudad donde las organizaciones comunitarias han terminado cubriendo parte de las necesidades de salud mental que no encuentran una respuesta suficiente en las instituciones.

Al terminar el día, Flores intenta recuperar una parte de sí misma fuera del trabajo. Cuenta que al volver a casa busca “componerse y reponerse”: leer cómics, cenar algo ligero o pasar tiempo con su familia. Esa transición cotidiana entre escuchar durante horas las historias de otros y encontrar una forma de dejarlas atrás muestra también el costo emocional de convertirse en parte de la red que sostiene a quienes atraviesan la migración.

© Ana María Arévalo Gosen

Flores dirige un ejercicio durante un taller sobre estrés y cuidado psicosocial para personas en movilidad en La Casita UT, en Tijuana, el 13 de mayo de 2026. Buena parte del trabajo de la organización ocurre fuera de su oficina, en albergues y otros espacios de la ciudad, llevando atención psicológica y actividades grupales allí donde se encuentran las personas migrantes.

Flores llegó a Centro 32 como voluntaria y terminó incorporándose al equipo. La experiencia también modificó su propia relación con el cuidado: “No sabía pedir ayuda. No sabía que podía apoyarme en alguien”. En una organización construida alrededor del acompañamiento, aprender a dejarse sostener se convirtió también en parte del trabajo.

© Ana María Arévalo Gosen

Lejos de Tijuana, en Ciudad de México, vive Teresa 'Tessy' Villalobos, psicóloga, terapeuta familiar y cofundadora de REDIGE, una red que acompaña a defensoras de derechos humanos, supervivientes y familiares de víctimas, con especial atención al desgaste emocional de quienes pasan años buscando justicia y sosteniendo a otras mujeres. Su camino hacia el activismo comenzó de una manera muy distinta al de las mujeres de Tijuana. Sucedió después de que su hija sobreviviera a violencia sexual y decidiera denunciar. Al acompañarla durante el proceso judicial, Villalobos empezó a encontrarse con otras madres, supervivientes y familias atravesando recorridos similares. "Ahí me cayó el veinte de que no era algo que nos estaba pasando a nosotras. Buscar justicia en este país es una lucha de persistencia; denunciar es apenas el comienzo", cuenta. Para ella, muchas mujeres terminan convirtiéndose en defensoras porque la violencia las atravesó primero: "No estamos aquí por voluntad. Nos gustaría estar haciendo muchas otras cosas y no tener que luchar contra una violencia que no debería existir".

© Ana María Arévalo Gosen

Para REDIGE, el autocuidado forma parte de la posibilidad misma de sostener esas luchas en el tiempo. "Nos dimos cuenta de que las mujeres que acompañaban a otras estaban absolutamente drenadas", explica Villalobos. "Hay que cuidar a las mujeres que acompañan a las mujeres, porque si no sus luchas no persisten, o persisten a costa de su propia salud". Pos eso, la ONG construye redes horizontales en las que quienes sostienen también puedan ser sostenidas. "Si nosotras no estamos bien, ¿quién va a seguir la lucha?". En la imagen, Villalobos, Gisela Carmona, codirectora, y otra integrante del equipo preparan los materiales para un retiro dirigido a nuevas participantes, el 17 de mayo de 2026. Durante estos encuentros, mujeres defensoras de derechos humanos, supervivientes y familiares de víctimas trabajan sobre el desgaste que producen años de violencia, búsqueda de justicia y acompañamiento a otras.

© Ana María Arévalo Gosen

Gisela Carmona, codirectora y tallerista de REDIGE, coloca ambas manos sobre el pecho durante un microtaller de biodanza en el jardín de Snow Apple, en Ciudad de México, el 16 de mayo de 2026. La jornada reunió a mujeres vinculadas a los procesos de acompañamiento de la organización y propuso, mediante el movimiento y la conciencia corporal, algo que REDIGE considera esencial para sostener el trabajo de defensa de derechos humanos: que quienes cuidan a otras puedan detenerse también a reconocer su propio cansancio, sus límites y sus necesidades.

© Ana María Arévalo Gosen

Lidia Florencio Guerrero, integrante de Justicia para Diana y de la red REDIGE, enciende una vela en la habitación que perteneció a su hija, Diana Velázquez Florencio, en Chimalhuacán, Estado de México, el 19 de mayo de 2026. En el cuarto se conservan retratos, imágenes y objetos que mantienen viva su memoria. Diana tenía 24 años cuando fue víctima de feminicidio el 2 de julio de 2017. Desde entonces, Lidia y su hija Laura sostuvieron juntas una larga búsqueda de justicia frente a las irregularidades y omisiones que marcaron la investigación.
La historia de Lidia condensa una de las realidades que atraviesan a REDIGE: mujeres que, empujadas por la violencia, la pérdida y la falta de respuestas suficientes, terminan convirtiendo el duelo en organización, memoria y acompañamiento para otras.

© Ana Maria Arevalo Gosen

La Glorieta de las Mujeres que Luchan, en Paseo de la Reforma, Ciudad de México, es un espacio que se ha convertido en un lugar de memoria, denuncia y encuentro para mujeres y colectivas que exigen justicia frente al feminicidio, las desapariciones y otras formas de violencia de género. Para Villalobos, la Glorieta marcó un momento decisivo: allí buscó a otras madres que, como ella, acompañaban a hijas sobrevivientes de violencia sexual y comprendió que la experiencia que atravesaba su familia formaba parte de un problema mucho más amplio.

En una de sus visitas encontró alrededor de 250 testimonios relacionados con violencia sexual y sus procesos de denuncia. Para ella, esa acumulación de historias hizo visible una violencia frecuente, pero todavía atravesada por el silencio, el estigma y la dificultad de ser creída. Fue también una de las experiencias que la llevaron a buscar a otras mujeres y a convertir una vivencia íntima en una red de acompañamiento colectivo. Este proyecto de periodismo fotográfico fue encargado por Ember Mental Health. Ember financia y acompaña a organizaciones comunitarias de salud mental para que crezcan y se consoliden, fortaleciendo el ecosistema global de cuidados.

Terror das feministas: radicais, deputadas conservadoras disputam poder na extrema direita

9 October 2026 at 22:00

Investigamos o que importa para os brasileiros além do que passa na campanha eleitoral. Leia mais reportagens como essa clicando aqui.

O terror das feministas. É como se autointitulam Ana Caroline Campagnolo e Eduarda Campopiano, as deputadas estaduais mais votadas em Santa Catarina e São Paulo. Ambas do Partido Liberal (PL), elas se apresentam como amigas em posts nas redes sociais e se dizem admiradoras  de Olavo de Carvalho. Juntas, as duas somaram mais de 2,3 milhões de votos na eleição de 2026. Ao lado delas, ocupando o posto de deputada estadual mais votada do Estado, está Índia Armelau, também do PL, que conquistou 248.504 votos para a Assembleia Legislativa do Rio de Janeiro. 

São mulheres que se unem ao clã de Michelle Bolsonaro (PL-DF), Damares Alves (Republicanos-DF), Bia Kicis (PL-DF) e Celina Leão (PP-DF) pela pauta anti-identitária e antiaborto, mas que, segundo especialistas ouvidas pela Agência Pública, não pertencem ao mesmo grupo de suas antecessoras, inclusive considerando a construção de narrativas para o eleitorado. 

Na visão de Lívia Reis, coordenadora de Religião e Política no Instituto de Estudos da Religião (ISER), a extrema-direita conquistou uma pluralidade de candidaturas femininas nesta eleição, o que pode criar uma disputa pelo poder de influência entre as próprias eleitas. 

“O Valdemar [Costa Neto, presidente do PL] não está preocupado com o alinhamento ideológico de uma influenciadora, ele quer que ela seja eleita e vote com ele”, argumenta a antropóloga em referência a eleição de Eduarda Campopiano, atualmente com mais de 2,5 milhões de seguidores do Instagram. “Vejo que talvez isso seja também um dos atritos que a própria Michelle vai ter com ele, porque ela quer centralizar o PL Mulheres e as candidaturas femininas, mas o próprio PL vai apostar em quem quiser”, explica Reis. 

Vereadora de Praia Grande, no litoral paulista, Eduarda Campopiano foi eleita para a Assembleia Legislativa de São Paulo como uma espécie de discípula de Nikolas Ferreira (PL-MG), deputado federal mais votado da história do país, com mais de 22 milhões de seguidores no Instagram. Outro aliado é o vereador paulistano Lucas Pavanato (PL), que detém mais de 5 milhões de seguidores na rede social da Meta e foi eleito para deputado federal com mais de 3 milhões de votos. 

“O PL sabe o poder das redes sociais. Todas as candidaturas se forjam ali, eles estão elegendo influenciadores há muito tempo e agora chegaram ao ápice dos candidatos mais votados serem os influenciadores. Por isso, eu diria que a Eduarda chega [ao partido] com tanto poder quanto a Michelle. E vai disputar isso”, explica Reis. 

A esposa do ex-presidente Jair Bolsonaro, preso por tentativa de golpe de Estado, protagonizou em junho deste ano o seu primeiro embate público com o Partido. Após a rejeição da sigla ao nome indicado por ela ao Senado pelo Ceará, o da deputada Priscila Costa (PL-CE), Michelle publicou um vídeo contando que Flávio Bolsonaro a havia desrespeitado durante a formação dos arranjos partidários nos estados. “Ele disse que seria melhor eu ficar fora das decisões do partido. Disse que eu havia chegado ontem e não entendia nada de política”, afirmou a ex-primeira dama.

No vídeo, ela exaltou sua atuação à frente do PL Mulher, ala de mulheres conservadoras do partido: “[em 2024] elegemos 45,8% mais mulheres que em 2020. Foram 1.005 mulheres eleitas”, disse. Com a instauração da crise, que abalou a campanha à presidência de Flávio Bolsonaro, e após se reunir com Costa Neto, Michelle anunciou sua saída da presidência do PL Mulher. 

Na visão de parlamentares próximos ao PL, Campopiano representa um discurso mais radical da extrema-direita, capitaneado por Olavo de Carvalho, conhecido como o “guru” do bolsonarismo. “Eu acho que ela [Eduarda] vem muito daquela linha do Olavo de Carvalho, que é essa juventude conservadora formada. Mas creio que com a maturidade ela vai entender que a pauta feminina não é uma pauta feminista. A gente vai ter ainda um tempo para fazer esse convencimento”, disse à Pública a senadora Damares Alves, que também afirmou que irá dialogar nesse sentido com a deputada Índia Armelau.   

A pesquisadora do Centro Brasileiro de Análise e Planejamento (CEBRAP) Jacqueline Teixeira aponta que o discurso de Campopiano pode ser entendido a partir dos efeitos produzidos por políticas que começaram, entre 2014 a 2016, a proibir gênero nos parâmetros curriculares. Segundo a antropóloga, que realiza pesquisas na área de gênero, raça, sexualidade e religião, trata-se de uma geração jovem que cresceu em uma “escuta mais próxima do antifeminismo” e que, portanto, se apresenta como “mais refratária” às conquistas do movimento. 

“Estamos falando de coisas que aconteceram no cenário político e que produziram efeitos direto nas escolas nos últimos 12 anos. Então, é a chegada desse grupo muito jovem no cenário democrático, com uma série de entendimentos, sem necessariamente terem conseguido produzir um repertório de várias dessas heranças e da importância delas. Eles acabam se engajando mais numa proposta disruptiva de política, que vai, consequentemente, levar a um lugar mais conservador para pensar as políticas públicas”, analisa Teixeira. 

Uma das professoras de Campopiano nesse aspecto é a deputada estadual Ana Carolina Campagnolo, eleita, pela segunda vez, como a mais votada no estado de Santa Catarina. Em sua biografia no Instagram, a parlamentar se classifica como “conservadora, cristã e antifeminista”, e frequentemente se refere a Olavo de Carvalho para basear suas propostas e conteúdos publicados na rede social. Ela é autora do livro “Feminismo: perversão e subversão”. 

“Em São Paulo, a sua deputada estadual é Eduarda Campopiano, que eu tenho orgulho em dizer que é minha amiga, minha leitora (…) Se você quer ter a sua deputada que parece com a Ana Campagnolo aí em São Paulo, tenho certeza que essa pessoa é a Eduarda Campopiano”, afirma Campagnolo em vídeo no Instagram ao lado de Eduarda. “Ana, a nossa intenção é barrar os avanços da extrema esquerda no estado de São Paulo assim como você consegue fazer tão bem”, completa Campopiano na publicação. 

Defensora da pauta anti-identitária e do homeschooling, Campagnolo chegou a pedir em maio deste ano apoio na Assembleia Legislativa do Estado de Santa Catarina ao Projeto de Lei 2.577/2026 apresentado na Câmara dos Deputados, que “concede anistia a pais ou responsáveis que tenham sido investigados, processados, condenados ou penalizados administrativa, civil ou criminalmente pela prática de educação domiciliar”. 

A proposta é de autoria da deputada federal Caroline de Toni (PL-SC), eleita agora para o Senado com 2.694.918 votos. Também é dela o PL 4.213/2020, que altera a Lei nº 9.504/97 para extinguir a reserva mínima de 30% das vagas para mulheres nas candidaturas para mandatos eletivos preenchidos pelo sistema proporcional (deputadas federais, estaduais e vereadores).

Ao lado delas, está a deputada federal Júlia Zanatta (PL-SC), reeleita com 560.223 votos. Em comemoração, no último domingo, 4 de outubro, a parlamentar caminhou entre seu apartamento e o comitê de campanha, em Florianópolis, dando chicotadas na rua. Uma de suas principais referências também é Olavo de Carvalho, de quem foi aluna e até visitou em Virgínia, nos Estados Unidos. Em 2024, Zanatta apresentou na Câmara o PL 3.338/2024, que “assegura aos pais e responsáveis o direito de vedar a participação de seus filhos em atividades pedagógicas de gênero em âmbito nacional”. 

Já em 2025, a parlamentar apresentou um projeto de lei para alterar a Lei Maria da Penha, para prever punições a mulheres que fizerem falsas acusações de violência ou utilizarem de maneira “indevida” as medidas protetivas de violência doméstica. Zanatta também é contra o PL da Misoginia. 

Negação do feminicídio

Em uma das postagens de Campopiano mais republicadas nas redes sociais, a vereadora afirma que “feminicídio não existe”. A questão, no entanto, é reconhecida por parlamentares que buscam encabeçar o movimento de mulheres da direita na política, caso da própria senadora Damares e de Celina Leão, também amiga de Michelle Bolsonaro, e atual candidata ao governo do Distrito Federal. 

“Eu acho um erro isso [a ideia de que feminicídio não existe], é um erro, é um reforço. Como é que a gente saberia quantas mulheres são assassinadas se você não tivesse a tipificação desse crime?”, afirmou Celina Leão à Pública. À frente do governo Distrito Federal, após o então governador Ibaneis Rocha renunciar ao cargo em março de 2026, Celina disputa no segundo turno, à reeleição, contra o candidato Leandro Grass, do PT.  

Ela terminou o pleito com 825.530 votos, o que representa 49,93% do total de votos válidos. Fortemente apoiada por Michelle, que adotou a estratégia do voto casado ao Senado para ela e Bia Kicis, Celina disse a jornalistas na última terça-feira,  6 de outubro, que acredita não ter sido eleita no primeiro turno devido à “confusão” dos eleitores ao escolherem o número na urna. No domingo, mais de 26 mil pessoas no Distrito Federal digitaram 22, o número do PL, ao votarem para governador, apesar de não haver um candidato ao posto com essa identificação. 

“Claro que existe uma concentração de coisas mais à direita, mas essas mulheres acabam sendo levadas a defender pautas e determinadas políticas públicas que as puxam mais para o centro do que para a extrema-direita. Pode acontecer com a Damares, por exemplo, no Senado. Você vê que a Damares ali é bem mais centro-direita do que era, por exemplo, quando ela estava no governo Bolsonaro”, avalia Jacqueline Teixeira. 

Questionada pela reportagem sobre a expectativa em relação às pautas que serão tratadas por Michelle no Senado, Damares afirmou, inclusive, que não haverá “retrocesso de direitos”, uma das principais críticas de eleitoras contrárias ao movimento de mulheres conservadoras na política. 

“A Michelle é uma mulher conservadora, mas de um coração voltado para o social. Então está todo mundo preocupado ‘vai ter retrocesso de direitos’. Não vai, nós teremos sentinelas aqui dentro”, afirmou Alves. Sem detalhar possíveis ações da ex-primeira dama, a senadora afirmou que Michelle vai se dedicar a pautas ligadas à proteção de mães atípicas e das crianças. “Nenhum retrocesso, nenhum direito a menos, e nada sobre nós sem nós, com a presença deles o tempo todo aqui dentro”, disse a senadora. 

Na visão de Lívia Reis, do ISER, o que une essa heterogeneidade de candidaturas de mulheres da extrema-direita é, sobretudo, a agenda anti-identitária, mobilizada por elas mesmas. “Quando a Michelle fala naquele vídeo, de crítica ao Flávio, que estava sofrendo violência de gênero, ela está nomeando a violência que ela sofre a partir de uma identidade. Isso é histórico na direita, eles mobilizam pautas identitárias, acusando o outro de identitários, mas eles nunca deixaram de mobilizar suas identidades para atuar politicamente, e não está sendo diferente agora”, conclui. 

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