❌

Normal view

La isla española que parece detenida en el tiempo: un irlandés viajó para pasar unos meses y lleva 19 años viviendo allí

26 October 2026 at 06:00

El Daily Mail publicó el pasado 14 de octubre el relato de Jay Burke, un irlandés que reservó unas semanas en La Palma y que este diciembre cumplirá diecinueve años residiendo en la Isla. Acababa de quedarse sin trabajo en el sector informático y buscaba desconectar.

Dieciséis de esos años los ha pasado como representante del turoperador TUI, un puesto que lo sitúa frente a los viajeros británicos nada más bajar del avión. Y desde donde casi todos traen la misma idea: "La gente llega pensando que esto será otro Tenerife", explica al diario británico. No lo es, y ahí reside, según él, el atractivo.

Olvide los kilómetros

El consejo principal que ofrece Burke no tiene que ver con monumentos ni con restaurantes, sino con la orografía de las Islas. Medir un trayecto por distancia es un error en la Isla bonita; las carreteras están bien, pero suben, bajan y se retuercen.

De esa misma orografía nace el fenómeno que los palmeros llaman túnel de las sorpresas. Es un túnel de carretera que atraviesa la dorsal volcánica y en cuyos extremos el tiempo puede cambiar por completo.

Casi todo gratis

Buena parte del catálogo palmero no pasa por taquilla, y eso sorprende a los visitantes. Senderos, piscinas naturales, la laurisilva, la cascada de Los Tilos, zonas del parque nacional. El representante dice que la gente se queda desconcertada cuando se lo cuenta.

La excepción que recomienda es el Centro de Visitantes del Volcán de San Antonio, en Fuencaliente, donde la entrada cuesta 8 euros para adultos y 6 para niños, según los precios que recoge el diario británico y que este medio no ha podido contrastar con la tarifa oficial vigente. Burke considera que caminar por el borde del cráter compensa el desembolso.

Su lista de imprescindibles continúa con la Caldera de Taburiente, el Roque de los Muchachos, las coladas que dejó la erupción de 2021, el bosque del noreste y Santa Cruz de La Palma. Desde el Roque, apunta, se abarca el parque nacional, los observatorios y, un poco más allá, paisajes que no se parecen en nada entre sí.

Para comer propone La Placeta, un patio de Santa Cruz donde confluyen tres calles peatonales. Para el atardecer, los restaurantes frente al mar de Tazacorte.

El cielo, el último argumento

Lo que no debe perderse un visitante, insiste, es la noche. La observación de estrellas en La Palma está considerada entre las mejores del mundo, y Burke anima a reservarle tiempo en el itinerario.

A 2.400 metros de altitud, por encima del mar de nubes, el Observatorio del Roque de los Muchachos concentra una docena de telescopios internacionales, y la llamada Ley del Cielo limita la contaminación lumínica, atmosférica y radioeléctrica. En 2012 la isla se convirtió en el primer territorio del planeta con la doble certificación de Reserva y Destino Turístico Starlight.

© Composición de una imagen de La Palma y Burke

La isla española que parece detenida en el tiempo: un irlandés viajó para pasar unos meses y lleva 19 años viviendo allí
❌