Enrique Vila-Matas gana el Premio Nacional de Letras por "su influencia decisiva en la narrativa contemporánea"



Como después de un truco mágico de David Copperfield en el que desaparece un edificio de la línea del cielo de Manhattan, un día —no sabemos si “un buen día”—, las recolectoras palestinas de flores en los invernaderos israelíes, los prisioneros palestinos, los conductores palestinos de autobuses en Tel Aviv, los propietarios palestinos de pequeños locales de hummus, desaparecen de Israel. ¿Será una huelga, una maniobra política por parte de la resistencia, una estrategia del ejército israelí, una conspiración? Existe una oposición dentro de Israel contra los desmanes de su gobierno a la que esta novela da voz; sin embargo, aquí la voz fundamental es la de los israelíes para quienes la desaparición constituye una ofensa y un alivio. Ibtisam Azem reflexiona sobre la usurpación de bienes, memoria y discurso; sobre la imposibilidad de asumir la franja gris en determinadas circunstancias históricas y políticas; sobre cómo se pervierte la racionalidad y se devalúa el significado de palabras como democracia. Lo más inquietante es que este libro fue publicado en 2014. Entonces, el pueblo palestino ya contaba con argumentos para denunciar una situación que, como poco, se remonta a 1948 con la creación del estado de Israel y la Nakba, la Catástrofe, que supuso la expulsión de más 700.000 palestinos. Hoy, en pleno genocidio, la lectura de El libro de la desaparición nos alcanza con pertinente vibración ideológica para recordarnos la dimensión ética y la oportunidad política de los textos literarios.

© EDITORIAL LAS AFUERAS (EL PAÍS)
La librería más antigua de Madrid protagoniza estos días un thriller inmobiliario en el que no todo es lo que parece. Para contar la historia que hay detrás, hay que presentar a sus tres protagonistas: la dueña del local y de la librería, Ana Serrano, una mujer que heredó el negocio de su familia y que lo regentó junto a su hermana toda la vida; Juan José Janeiro, un inversor extranjero que aprovechó el momento en que se anunció el cierre hace algo más de cuatro años y quiso rescatarla; y Pablo Cerezo, un joven entusiasta comprometido con la cultura. El conflicto amenaza con hacer desaparecer Pérgamo, una librería con estanterías de otro siglo y por la que han pasado los autores más reconocidos del mundo.

© INMA FLORES